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Es Delito de Lesa Humanidad

Es Delito de Lesa Humanidad el enriquecimiento en la gestión gubernativa de los “representantes”, el fraude sobre el Estado, el abuso sobre la niñez, la trata, el proxenetismo y sus consecuencias, como toda violencia de género.

“Las fuertes resistencias contra lo femenino no serían de índole intelectual, sino que proceden de fuentes afectivas; la irresoluble perversión no sublimada y ambigüedad sexual del varón que posee la decisión final en éste esquema, donde lo masculino sigue siendo la ley”. Osvaldo Buscaya
Debajo de la delgada capa hipócrita de nuestra sociedad, como “institución” del perverso patriarcado, existe la misma impronta de lo que describe la nota y si las mujeres no toman el poder, salvo los escarceos en el terreno social y legal nada será resuelto.
El varón (el nene), está imposibilitado de poder dejar de ser un perverso, dado que el “recorrido” de la niña y el niño en las etapas o fases del complejo de Edipo, no diferencia lo masculino de lo femenino en su relación con la madre; objeto sexual incomparable. En estas instancias la niña con la percepción del pene en el varón permite en ella la esperanza del crecimiento del clítoris, sin embargo la realidad le indica, en el paso del tiempo, lo que la diferencia del varón. Diferencia irreductible; no será poseedora del pene que ostenta el niño y así inevitablemente castrada o mutilada deriva en un rechazo profundo contra la madre; responsable de la falta, de ese atributo, inclinándola hacia el padre como poseedor del pene, que en su imaginario podría tener y que en el desarrollo de la civilización patriarcal remplazará a su vez con sus propias hijas e hijos.
El varón en ese periodo, percibe a la mutilada niña, como una severa advertencia de lo real de la castración y ese horror temeroso primordial lo enfrenta ante la figura del páter – patriarca como efectiva disuasión, abandonando su objeto sexual primordial, la madre. Estas alternancias de proyecciones e identificaciones alimentan el imaginario de la diferencia, la inferioridad y lo inferior que “coagula” sobre la niña – mujer. Esta circularidad no nos impedirá relacionar la profundidad de la irresoluble situación del patriarca, lo confuso e indescifrable para su concepción de lo real.
Lo femenino, la mujer, la madre sería el centro y diversidad de lo excelso y lo repudiable en tanto generadora del varón fálico y de la niña mutilada o castrada, determinativo de su ambigüedad sexual. Es justamente, éste proceso por el que el varón queda atrapado en su irresoluble perversión y ambigüedad sexual. La situación de la niña – mujer la imposibilita de padecer éste proceso y no lo es posible tampoco “convertirse” en una perversa irresoluble y una ambigua sexual en el sentido que presenta el varón fálico. Lo anatómico, es director irreversible.
Percibir, considerar y estar pendientes de éste proceso en lo infantil, con la finalidad de resolver éste desencadenamiento del varón es prioritariamente lo educativo y sólo lo podría materializar el real poder de lo femenino; la mujer.
Otras alternativas de “negociación” con el varón entrarían en el terreno de la ilusión o más bien, de la alucinación. Con el poder que somete, no se debe negociar. Negociar con el varón actual, sería para el feminismo el cese de una activa percepción y de la conciencia normal de la vida, en el área donde arrecian los sentimientos, deseos, intereses y actos del patriarcado.
Buenos Aires
Argentina
Septiembre de 2012
Osvaldo Buscaya (Bya)
(Psicoanalítico)
Femeninologia
Lo femenino es el camino

Entrevista