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Hay que recordar que Ecclesia

Hay que recordar que Ecclesia significa asamblea y así funcionó en los primeros siglos, como la asamblea de los creyentes, en los cuales cada quien aportaba con su carisma. Fue, en lo esencial, una fraternidad (todo somos hijos del Padre), como funcionan otras sociedades de creyentes. Pero la multiplicación del número de creyentes y el afán de poder - que parece ser una característica humana- la ha llevado por una historia cargada de luces y de sombras como dice el autor con benevolencia. Aunque Jesús dijo que la autoridad era servir, los obispos a lo largo de la historia y de las disputas teológicas fueron empoderándose de tal manera hasta llegar a la interpretación actual de la ortodoxia como pensamiento único. El Vaticano está aliado a los poderosos del mundo actual y es muy difícil que las cosas cambien, como lo demuestra lo sucedido en la Iglesia con el pontificado de Juan Pablo II en lo que se refiere a doctrina (sin contar con su grave responsabilidad en el origen de la guerra de Yugoslavia): un retroceso gradual y sostenido en toda la línea frente a la apertura de puertas y ventanas que practicaron Juan XXIII y Paulo VI.
Una organización democrática de la sociedad eclesial no estaría reñida con la doctrina de Jesús, si partimos del principio que todos los católicos somos imagen de Dios y que, por tanto, todos estamos en capacidad de recibir al Espíritu para que nos ilumine en presentar el Evangelio a todas las gentes con humildad, siendo nosotros mismos signo de fraternidad. Pero desde el momento que algunos creen que por el hecho de haber sido consagrados tienen más cuota de verdad o más cuota de interpretación auténtica o más cuota de autoridad, van a tratar de mantener sus privilegios a toda costa. La historia de las disidencias teológicas, de las sanciones, de los silencios obligados a los discrepantes y de las excomuniones, es muy elocuente al respecto. De ahí mi escepticismo sobre la propuesta del autor. Ojalá el número de los laicos que han adquirido mayoría de edad como PQ se multiplique por mil. Ese sólo hecho sería un signo de renovación de la Iglesia.

Entrevista