¿Podemos vivir sin leche?

Saby Mauricio Decana del Colegio de Nutricionistas del Perú
Ideele Revista Nº 272
Foto: Andina.

Sin lugar a dudas, la leche materna es el mejor alimento para el bebé durante los primeros seis meses, período que se puede prolongar hasta los dos años de edad; sin embargo, a los seis meses la composición nutricional de la leche materna cambia y se hace necesario introducir otros alimentos que complementen la alimentación y nutrición adecuada que permita un adecuado crecimiento y desarrollo de nuestros niños. A esta etapa se le denomina alimentación complementaria.

Todos los seres vivos experimentamos dos períodos de crecimiento. El primero inicia en el nacimiento y se extiende hasta los dos años de edad; y el segundo empieza con la menarquía (primera menstruación) en las mujeres y el crecimiento de barba en los varones, y puede prolongarse hasta los 18 o 22 años de edad.

Este primer período de crecimiento es más rápido y determinante, porque la talla obtenida a los dos años de edad será la mitad de la talla alcanzada en la vida adulta. Es decir, si un niño mide 90 centímetros a los dos años de edad, la talla de adulto será de 1.80 metros.

Pero para lograrlo se requiere el consumo de ciertos nutrientes que garanticen la función de crecimiento, como las proteínas de origen animal, el calcio y el zinc. La calidad de las proteínas radica en la cantidad de aminoácidos que presenta en su composición, y digamos que los aminoácidos son como los ladrillos que construyen una pared. Las proteínas de origen vegetal tienen aminoácidos limitantes y eso no les permite cumplir las dos funciones principales: crecimiento y mantenimiento de la inmunidad (que nos protege de desarrollar enfermedades).

Los niños necesitan leche de vaca cien por ciento pura. Un menor porcentaje pone en riesgo el potencial de crecimiento y desarrollo del niño.

Hace poco el Ministerio de Agricultura publicó el Reglamento de Leche y Productos Lácteos, que entrará en vigencia dentro de 6 meses y obligará a etiquetar como “leche”, aquellos productos cuyo contenido sea cien por ciento leche de vaca; porcentajes menores deberán etiquetarse como “producto lácteo”.

¿Por qué es tan importante que el contenido sea al cien por ciento leche de vaca?

Porque de esta manera se cubre el requerimiento de proteínas, calcio y zinc necesarios para mantener el crecimiento adecuado del niño. Un consumo de 2 a 3 tazas de leche (de vaca al cien por ciento) sería suficiente; una cantidad menor en porcentaje no permitiría cumplir no solo la función de crecimiento sino además la de protección de enfermedades.

En el caso de Pura Vida, esta tiene otros elementos que la componen, motivo por el cual no puede ser denominada como LECHE (tal como afirmaba su etiqueta). Además, el producto presenta la imagen de una vaca, que, por un lado, puede llevar al consumidor a conclusiones erróneas, y por otro competiría de manera desleal con otros productos similares que no utilizan la imagen de la vaca.

Por esta razón, se debe fomentar los medios necesarios para modificar la legislación actual respecto al etiquetado de productos destinados al consumo humano, para que estos sean de fácil entendimiento para la población, a través de mensajes claros y sencillos. La información de las etiquetas debe ser clara en cuanto a las características e información nutricional que el consumidor tiene derecho a conocer, y debe precisar como mensaje permanente que la Leche Materna es el mejor alimento que deben recibir los niños hasta los 6 meses, de manera exclusiva.

Finalmente, es fundamental la participación de profesionales idóneos, con conocimientos y competencias como los del nutricionista, que lidere un monitoreo que garantice el beneficio y defensa de la salud y nutrición de todos los peruanos.

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