¿Tragedia griega o del FMI?

Germán Alarco Profesor investigador de Pacifico Business School de la Universidad del Pacífico
Ideele Revista Nº 252

(Foto: RT)

Ni el vencimiento de pago por 1,600 millones de euros al Fondo Monetario Internacional (FMI) ni el resultado mayoritario del 61% a favor del gobierno griego son señales claras de lo que pueda ocurrir con ese país. Las negociaciones antes y después de ese vencimiento, los escenarios posibles, los impactos a nivel global, europeo y local son temas abiertos que estarán en agenda durante los próximos meses. Nadie puede saber cómo será el proceso y el desenlace, si lo hubiere.

No sólo es un tema económico, es también político porque Grecia rompió con las reglas estándar de los mercados financieros internacionales; marcó un hito que puede ser un ejemplo para otras economías pequeñas y medianas a nivel de Europa y otros continentes. La negociación y el referéndum ciudadano fueron actividades que no se olvidarán. Hay muchos intereses, ideología y emociones en juego que complejizan la situación. Al parecer, se está abriendo un nuevo capítulo de la historia de la deuda a nivel internacional cuando todo parecía comenzar a regresar a la calma.

Es evidente que esta situación tendría impactos mayores a nivel de la economía griega, en la europea, pero menores a nivel global en términos económicos y financieros. Al FMI y sus aliados les interesaría que las repercusiones sean importantes para demostrar que el rompimiento de las reglas de juego tiene un gran costo para el deudor y el conjunto de economías. Sin embargo, por razones que se comentarán más adelante, probablemente los impactos globales anteriores sean de menor magnitud respecto de los políticos que serían significativamente más relevantes.

Con el referéndum se ha fortalecido la posición del gobierno griego. El Primer Ministro de ese país ha señalado que nunca abandonará la mesa de negociación. La pelota está nuevamente en juego. Ambas partes reclaman seriedad. Sólo reducciones significativas del principal: quitas o condonación parcial serían útiles para solucionar de fondo el problema griego. Con niveles de deuda externa global del 175% del PBI cualquier prórroga o extensión es inútil. Solo se ganaría más tiempo en espera del siguiente vencimiento de la deuda externa acumulando los intereses por pagar.

En la otra dirección, el proceso de salida del Eurogrupo también sería tardado y complejo. La declaratoria formal de impago (default) del FMI tardaría un mes recién a partir de la cual se podrían tomar acciones legales. Por otra parte, Grecia ha señalado que no estaría dispuesto a salir rápidamente del euro, ejerciendo todas las acciones legales que sean posibles. El estatuto para ingresar al euro es claro, pero no existen reglas para la salida que es más bien voluntaria. Recién a mediados de julio se vencen unos compromisos con el Banco Central Europeo (BCE) que definirían la continuidad de los apoyos a la banca comercial helénica. Por el momento, la pertenencia a la Unión Europea no está en discusión.

Situación de partida
Grecia es una economía pequeña con un PBI de sólo 180,000 millones de euros. Tiene 11 millones de habitantes con una estructura productiva orientada a los servicios (83% del PBI), mientras que la industria (13%) y la agricultura (3%) son pequeñas. Desde hace dos años tiene una población ligeramente decreciente con una esperanza de vida de 81 años. No hay inflación, sino deflación que fue de 2% en 2013 y 3% en 2014. Como resultado de los ajustes, el PBI real decreció desde 2011 a la fecha en 9%, 7%, 4% y recién se observó un crecimiento del 1% en 2014. Sin embargo, la tasa de desempleo abierto se ha elevado de 25.5% en el tercer trimestre de 2014 a 27.4% en marzo de 2015.

La deuda externa reportada por el FMI al cierre de 2014 asciende a 324,195 millones de euros, mientras que a finales de 2011 era de 229,118 millones de euros a valor de mercado. Debe destacarse que el programa de ajustes al que ha sido sometido Grecia no ha generado aún la confianza de los inversionistas ya que la formación bruta de capital (inversión) respecto del producto se ha reducido del 16% en 2011 a 11% en 2014. Asimismo, desde septiembre de 2014 a abril de 2015 los ahorros del público en el sistema financiero helénico se han reducido en 30,000 millones de euros equivalentes al 15% del total de los depósitos. Esta información no comprende lo ocurrido entre mayo y junio antes que se limitaran los movimientos de capital y se establecieran límites al retiro de los depósitos en la última semana del mes de junio de 2015.

Impactos globales y en Europa
Los desencuentros en la renegociación de la deuda externa de Grecia convulsionarían la economía internacional, aunque nuestra hipótesis es que los impactos económicos y financieros serían menores. Son más de orden político tanto al modificar las formas y resultados de la negociación de la deuda que generan un ejemplo para otras economías como al poner en entredicho el futuro del euro. En lo económico las posibilidades de contagio son reducidas tanto a través del mercado de valores como de la posibilidad que se produzca alguna quiebra bancaria. Sin embargo, lo que sí está ocurriendo es que el euro se está depreciando respecto al dólar americano, pero esto podría ser positivo para las economías europeas en un horizonte de mediano plazo.

Efectivamente la economía griega es pequeña, pero lo importante del caso es que el mercado de valores griego es reducido y sus cotizaciones están desde tiempo atrás hacia la baja. En septiembre de 2014 tenían un valor índice de 67.9 y en mayo de 2015 estuvieron al 49.6, siendo el año base 100 en 2010. Por otra parte, no existe la posibilidad de que se produzcan afectaciones o quiebras en la banca privada internacional, ya que a partir de 2010, todos los acreedores privados fueron sustituidos por organismos financieros regionales e internacionales y países amigos. Actualmente casi toda la deuda de Grecia corresponde, en orden de importancia, al: Fondo de Rescate Europeo, Banco Central Alemán (Bundesbank), Banco Central Europeo (BCE), FMI y bilaterales a gobiernos. La suspensión de pagos (default) se resuelve declarando las deudas como incobrables y varias de estas instituciones tienen la capacidad de emitir dinero sustituto sin mayores efectos a nivel global.

La sustitución del euro por una nueva moneda local, probablemente regresando al dracma, tampoco sería automática a menos que la presión viniera del Eurogrupo

Es cierto que se generaría una depreciación del euro y una apreciación del dólar americano que impactaría marginalmente sobre las monedas latinoamericanas, incluida la peruana. Sin embargo, se impulsarían las exportaciones europeas a nivel global en el mediano plazo y de manera instantánea se elevaría el nivel de protección para los productores europeos. Las cosas no se ven mal para ellos, aunque habría movimientos de capital de Europa hacia el exterior que retroalimentaría la depreciación del euro. Los destinos de estos recursos podrían ser múltiples: bolsas de valores, bonos del Tesoro de los EE.UU., activos como el oro, los metales, hidrocarburos y otros. De esta forma, se podrían generar algunas turbulencias adicionales (pero probablemente menores), ya que las cosas tampoco van bien en esos dichos mercados como para que se produzcan grandes transferencias de capitales.

Los problemas de Grecia avivarían en el Perú las presiones hacia una mayor depreciación del sol. Por el momento, el Banco Central de Reserva está resistiéndolas. Sin embargo, se debe señalar que la mayor explicación para estas son tres: desequilibrio en la balanza comercial por menores exportaciones, déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos y los menores ingresos por inversiones extractivas como resultado de los precios internacionales de las materias primas más reducidos. Por el lado internacional, es probable que se retrase la elevación de la tasa de interés de referencia a cargo de la Reserva Federal (FED) de los EE.UU. hasta el tercer trimestre del año o el 2016. Asimismo, la mayor abundancia relativa de dólares americanos podría impulsar a que las tasas de interés en dicha moneda no se eleven. Por último, debe anotarse que la apreciación del dólar americano afectaría marginalmente -al encarecerlas- a las exportaciones del Perú denominadas en dicha moneda.

¿Shock en Grecia?
La sustitución del euro por una nueva moneda local, probablemente regresando al dracma, tampoco sería automática a menos que la presión viniera del Eurogrupo. Normalmente esto ocurre cuando la balanza de pagos no es sostenible y hay problemas mayores con la estabilidad del sistema financiero local. En el caso de Grecia es probable que esto ocurra por acontecimientos en el segundo mercado, ya que el default podría conducir rápidamente a un mayor superávit de la cuenta corriente y de la cuenta financiera de la Balanza de Pagos. En 2014 la balanza comercial fue deficitaria en US$ 24,000 millones, pero que se compensaron por los ingresos por servicios (especialmente en turismo) de US$ 41,400 millones, explicando un superávit de la cuenta corriente de US$ 2,200 millones.

La conversión de los activos internos y pasivos del sistema financiero local a la moneda nacional ocurriría cuando la estabilidad del sistema financiero local estuviera en peligro. Esto podría ocurrir por una cuantiosa salida de depósitos y problemas en la recuperación en la cartera de créditos de los bancos comerciales. Por el momento, estos vienen siendo apoyados por el Banco Central de Grecia y este a su vez por el BCE. Al respecto, la conversión ocurriría cuando esta situación fuera insostenible. Es difícil que se pueda diferenciar entre acreedores internacionales ya que estos actúan en bloque.

De manera casi inmediata al establecimiento de la moneda nacional esta se depreciaría dependiendo de la demanda y oferta local de euros, especialmente por movimientos de capital, ya que la balanza en cuenta corriente sería superavitaria. La depreciación de la moneda nacional como resultado de los mayores precios de los productos importados y de presiones especulativas conduciría a un incremento de los precios locales, generando una caída de los salarios e ingresos reales de la población, por consiguiente de la demanda interna y de la producción local.

La depreciación de la moneda nacional sería en el muy corto plazo depresiva del nivel de actividad económica interna, pero por el superávit de la cuenta corriente y los probables mayores ingresos de divisas (euros y dólares americanos) esta situación se podría revertirse generando que la depreciación de la moneda nacional sea posteriormente expansiva. El abaratamiento relativo en términos de dracmas de los servicios turísticos y de las exportaciones de productos tales como los medicamentos, pescado, algodón, queso, aceite de oliva entre otros aumentaría los ingresos de divisas del país.

Entre 2011 y 2014 se han realizado fuertes recortes del gasto público del gobierno general, ya este se redujo en 23% de 113,870 a 87,772 millones de euros. La partida de beneficios sociales es la mayor del presupuesto, misma que disminuyó en 20% de 47,249 a 37,789 millones de euros en el mismo periodo. En 2014 el déficit fiscal del gobierno general griego era sólo del 2.4% del PBI según datos del FMI. Para adelante, el Eurogrupo y el FMI, no deberían preocuparse mucho de las finanzas públicas del país helénico, ya que en una situación de default nadie financiaría déficits en las finanzas públicas. Lo probable, de aquí en adelante y con un sistema financiero en problemas, es que se lleve a cabo un control riguroso del gasto público de forma que en toda circunstancia sea equivalente a los ingresos públicos.

Algunas interrogantes
Es cierto que contar con una jubilación a los 59 años de edad (antes de las últimas negociaciones) era una exageración. Nadie duda que probablemente se cometieron otros excesos responsabilidad de los gobiernos anteriores: socialdemócratas, de derecha y socialistas. También se gastó en defensa. Sin embargo, ninguno de estos se puede imputar a sus gobernantes actuales. Al contrario, se llevan años de ajuste con claros efectos negativos para la población a la par de que la confianza empresarial tampoco se recupera. ¿Había otras salidas?, ¿por qué las generaciones futuras deben pagar por los excesos de las pasadas?

Antes de 2010 una parte del financiamiento de los desequilibrios fiscales de Grecia estuvo a cargo de la banca privada internacional. Esta fue rescatada a partir de ese año en varios programas sucesivos. Sin embargo, surgen varias interrogantes sobre el tema: ¿Nunca se dieron cuenta de los excesos del gobierno griego?, ¿no son acaso corresponsables en la creación de estos desequilibrios? Después de su liberación de responsabilidades: ¿cuál ha sido el costo para estos bancos privados internacionales de sus malas evaluaciones y errores?, ¿han sufrido condiciones de ajuste similares a las que fueron sometidos los griegos y otras economías?, ¿no están acaso quedando impunes generando un incentivo perverso que lleva a riesgo moral para que problemas similares se puedan repetir nuevamente?

Grecia está en jaque al igual que las políticas tradicionales del FMI. Las circunstancias económicas y financieras griegas tienen mucho de particular y ellos están aprovechando eso. Es probable que en estricto rigor económico no sean un ejemplo repetible para otras economías pequeñas y medianas del mundo, pero políticamente si los son. Por ahora, los griegos son un ejemplo de valor, soberanía y democracia. La deuda griega es impagable. La nueva transición será compleja, con muchos sobresaltos y altos costos; sin embargo es claro que hay luz al final del túnel (10/7/2015).

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