Desaceleración y políticas macroeconómicas

Elmer Cuba Socio Director de Macroconsult
Ideele Revista Nº 255

(Foto: Andina)

La estabilidad macroeconómica es una condición necesaria para el crecimiento económico sostenido. Por supuesto que no es suficiente. Se requiere también estabilidad política y normativa. Y, claro, una economía con precios libres y recursos asignados por el mercado, dentro de una adecuada regulación estatal (normas). La inversión privada y el empleo buscarán su mejor rendimiento, el progreso tecnológico será mejor remunerado. Así, el crecimiento económico no tardará en florecer.

En una economía pequeña y abierta un cuadro de estabilidad macroeconómica se logra si no existe una brecha de PBI, la inflación observada se encuentra dentro del rango objetivo de la política monetaria y si el tipo de cambio real está alineado con sus valores de equilibrio.

Los datos indican que la economía peruana no está todavía en una posición de equilibrio, luego de los choques externos que se vienen desarrollando en cámara lenta desde 2013.

Por un lado, la actividad económica viene con un dinamismo por debajo de 3% en los últimos 2 años, por debajo del crecimiento del PBI potencial. Según recientes cálculos del BCRP y del MEF, éste estaría alrededor de 4.2% y 4.5%, respectivamente. Es decir, hay espacio para políticas macroeconómicas expansivas hasta cerrar la brecha del PBI, sin riesgo inflacionario por demanda.

Por otro lado, la inflación observada se ha salido del rango meta del BCRP, pero esto sería algo transitorio, en la medida de que es un reflejo de la mayor depreciación del Sol. Los agentes económicos lo anticipan. Así, según la encuesta de expectativas del BCRP realizada a fines de agosto, los analistas económicos esperan una tasa de inflación de 3.5%, 3.0% y 2.6% para fines de 2015, 2016 y 2017, respectivamente. Pensaría que ninguno de ellos cree que es por que la demanda interna está desbocada y hay que ponerle un freno porque si no la inflación se desalinea de la meta de mediano plazo. Esos mismos analistas piensan que el tipo de cambio estará en 3.35, 3.45 y 3.45 a fines de 2015, 2016 y 2017, respectivamente. Es decir, la inflación tendría ese combustible, pero en 2017 ya no.

Finalmente, en cuanto al tipo de cambio real, algunas estimaciones privadas arrojan que estaría en el límite de desalineamiento. Es decir, se necesita un mayor tipo de cambio en los próximos meses, en línea con las expectativas de los analistas encuestados por el BCRP.

¿Qué puede hacer la política macroeconómica para alcanzar un cuadro de estabilidad? Por el lado del MEF, acelerar la inversión pública sin temor al déficit transitorio. Ya se cerrará endógenamente cuando el país recupere su dinamismo. El Perú goza de solvencia fiscal. Por el lado del BCRP, dejar deslizar más el tipo de cambio y no adelantarse al FED en el inicio del retiro del estímulo monetario.

Lo ideal y lo real en política macroeconómica
¿Qué puede hacer una economía pequeña y abierta como la peruana que recibe choques externos macroeconómicos de gran tamaño? La caída de los términos de intercambio y una menor entrada de capitales han sido de tamaños colosales para nuestra economía.

Las exportaciones totales han pasado de cerca de US$ 47 mil millones en 2012 a sólo US$ 33 mil millones esperados para 2015. Es decir, una caída de cerca de 7% del PBI.

En el mismo periodo, la entrada de capitales al sector privado ha pasado de cerca de US$ 15.8 mil millones a solo US$ 2.5 mil millones esperados para 2015. Es decir, de tamaño similar al anterior.
La dinámica económica de China y Estados Unidos ha tenido fuertes efectos sobre las economías latinoamericanas, entre ellas la peruana.

Qué nos dice la teoría de la política macroeconómica en estos casos. Los países deben responder con flexibilidad cambiaria (y laboral) y con respuestas fiscales contra cíclicas. Ahora bien, no todos los países de la región están en capacidad de dar estas respuestas óptimas de política económica de corto plazo.

Los choques negativos encuentran a muchas economías con altos déficit fiscales y regímenes cambiarios sub óptimos. Estas economías son las que han entrado en recesión en 2015: Venezuela, Brasil. Argentina estancada. Estos desempeños están llevando a la región a un crecimiento nulo este año.

Estos choques también han afectado a las relativamente más fuertes economías regionales como las de la Alianza del Pacífico que apenas crecerían en promedio 2.5% en 2015.

En el gráfico aparecen las proyecciones de crecimiento e inflación para los siete países más grandes de la región. Allí se distinguen dos grupos, según sus fortalezas macroeconómicas. Estos hechos deben servir para no copiar los “modelos macroeconómicos” Venezolano., Brasileño o Argentino. Sin embargo, Perú pudo estar mejor en esa foto

Los choques negativos encuentran a muchas economías con altos déficit fiscales y regímenes cambiarios sub óptimos. Estas economías son las que han entrado en recesión en 2015: Venezuela, Brasil. Argentina estancada.

Sin embargo, Perú no ha respondido del modo ideal. A pesar de nuestra solvencia fiscal reconocida por las clasificadoras internacionales y por el mercado. A pesar de tener estabilidad monetaria. No estábamos preparados.

La política fiscal macroeconómica se ha dislocado, pasando a ser gobernada por 26 gobiernos regionales y más de 1,800 gobiernos locales. La autoridad normativa no ha atinado con el cambio de autoridades para dar continuidad al proceso de inversión pública.

A setiembre de 2015, la inversión pública total -en los tres niveles de gobierno- viene cayendo cerca de 14% en términos reales. Es decir, cuando más se le necesitaba, no estuvo. Esta vez no hay un problema de recursos, sino de normas e instituciones.

Por otro lado, la dolarización nos muestra sus negativas externalidades macroeconómicas. No solamente resta poder a la política monetaria, sino que no permite tener un régimen más flexible, para no activar efectos negativos en las hojas de balance de agentes endeudados en una moneda que no generan.

Ello obliga a la autoridad monetaria a tener menos grados de libertad en sus decisiones de tasas de interés y a minimizar la volatilidad del tipo de cambio.
Si bien es cierto que por ahora no es posible volver a las altas tasas de crecimiento de los últimos años, tampoco le corresponde al Perú crecer alrededor de 3% en el trienio 2014-2016.
¿Y cómo va la inversión pública?

Ya pasados los halagos a la política fiscal de los últimos años realizados en la reunión del FMI-BM en Lima, veamos el desempeño de la inversión pública durante el lento y anunciado periodo de desaceleración desde 2013.

En la práctica, el desempeño de la inversión pública ha sido decepcionante. La inversión pública depende de tres niveles de gobierno: el central, el regional y el local. Los tres pueden remar en distintas direcciones, pero el que manda finalmente es el MEF.

Según el portal SIAF del MEF, la inversión pública total subió 10.2% en 2013, en términos reales. Cuando en 2014 los choques se mostraron más permanentes, ésta se estancó y subió apenas 0.7%. En lo que va de 2015 (datos a septiembre), viene cayendo en 14%. Es decir, cuando más se le necesitaba, no estuvo.

Una explicación está en el cambio de autoridades regionales y locales en 2015. Pero ese era un hecho esperado. Por ello, para el próximo ciclo recesivo ello no se puede repetir. Se tiene que cambiar lo que sea necesario para evitar una respuesta fiscal dislocada. Esta vez no hay un problema de recursos, sino de normas, instituciones y liderazgo.

Se está exacerbando la desaceleración económica.

¿Y el Consumo Masivo?
Entre las variables que se han desacelerado está el consumo privado. En términos reales este tuvo un desempeño cercano al 6% en la década mencionada. El último dato oficial del BCRP nos muestra un 3.3%. Pero, es muy probable que este número siga bajando algo más en los siguientes trimestres.

En parte por la lentitud en el crecimiento de nuevos empleos y en parte por el relativo estancamiento de los ingreso laborales reales. Es decir, estamos frente a los efectos de segunda vuelta de lo que ocurre en el mercado de bienes, que se refleja en el mercado laboral y viceversa.

A manera de ejemplo, veamos la evolución de las ventas de importantes empresas de consumo masivo del país. Toda la información es pública. Se han sumado las ventas de Alicorp, Falabella, Intradevco, Gloria, Lindley, Backus y Supermercados Peruanos.

 Por ello, para el próximo ciclo recesivo ello no se puede repetir. Se tiene que cambiar lo que sea necesario para evitar una respuesta fiscal dislocada. Esta vez no hay un problema de recursos, sino de normas, instituciones y liderazgo.

Es muy posible que el tercer trimestre se haya entrado a terreno negativo, siempre en términos reales.

Según las autoridades macroeconómicas ya se hizo todo lo posible y sólo queda esperar. Así, para 2016 el BCRP proyecta un crecimiento del PBI de 4.2%, mientras que el MEF espera un rebote a 4.5%. Sin embargo, el FMI espera una cifra de 3.3%, en su reciente revisión de octubre.

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