El conflicto artístico interno en el LUM

Pablo Antonio De Los Ríos Alva Miembro Lima Quiere Cultura
Ideele Revista Nº 273
Foto: Congreso de la República.

Este domingo será clave para el Perú (…) Este domingo vamos a elegir entre volver a un pasado oscuro o avanzar hacia un futuro brillante, vamos a elegir entre regresar a la dictadura o defender nuestra Democracia. Este domingo vamos a elegir entre la trampa, el cinismo y la mentira o la honestidad. Este domingo vota por PPK”. Esto enunciaba en junio de 2016, el entonces ciudadano y actor Salvador Del Solar en un video de YouTube durante la segunda vuelta para alentar el voto a favor del ahora Presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski.

Una muestra de su indudable convicción democrática y ética personal, de quien meses después inesperadamente para muchos sería investido en el cargo de ministro de Cultura, lo que provocó gran expectativa en la opinión pública (40% de aprobación en julio de 2017 según GFK). Sin embargo, hace unos días estas garantías de ser un demócrata habrían sido ensombrecidas por un cuestionable y harto comentado incidente en el Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM). Las convicciones de ese ciudadano parecen estar ahora aquilatadas en la decisión del funcionario público de turno: ¿Presión política? ¿Censura al arte? ¿Mediación ante la polarización política?, ¿Edición de la memoria? ¿Concesión con el pasado oscuro?

Lugar de la resistencia

La muestra temporal “RESISTENCIA VISUAL 1992. Carpeta colaborativa”, inaugurada el miércoles 16 de agosto, incomodó al Fujimorismo y a sus simpatizantes, cuya reacción se habría dado tras bambalinas, en silencio. Según relató en sus redes sociales el investigador y asesor del LUM, Pablo Sandoval López, todo habría iniciado con la desaprobación del congresista de Fuerza Popular, Francesco Petrozzi, quien en Twitter manifestó su disgusto en general por contenidos "antifujimoristas" en el LUM. En una entrevista que le hicieran al congresista para el programa de Beto Ortiz, confirmó que se comunicó con el ministro antes, durante y después de este incidente, pero que nunca le sugirió el despido del director del LUM. Por tanto, se puede concluir que al menos sí le transmitió su disgusto por el sesgo político en la muestra.

El desenlace de esto ya es conocido: el ministro en su potestad solicitó la renuncia de Guillermo Nugent luego de diez meses como director por ser este un cargo de confianza, la cual era retirada “no por algo personal, sino por un criterio institucional, por haber puesto en riesgo, por un grave descuido, el que quizá sea el mayor capital de un lugar llamado a ser nuestra ventana a la memoria camino a una sociedad más reconciliada y consciente: su legitimidad” afirmó Salvador Del Solar desde su cuenta personal en Facebook, quien visitó el LUM al día siguiente de la inauguración –posiblemente advertido por el Congresista- y constatado que “más allá de la calidad artística de lo expuesto, es que la muestra despedía una clara sensación general de sesgo que no se corresponde con lo que habíamos acordado buscar para el LUM.”1

"Un hecho más que agrava la precepción de que este Gobierno no puede lidiar asertivamente con las presiones del Fujimorismo, y que ante coyunturas altamente políticas sus respuestas son técnicas: despedir al funcionario antes de ingresar en el debate político".

Este acontecimiento nos ha permitido constatar la lucha de resistencias. Por un lado, la resistencia de cierta población a que en la memoria se incluya hechos y personajes de la década de los noventa, donde habitan las verdades incómodas para un proyecto político que busca edulcorar su oscuro pasado y que tras varios años ha logrado conquistar un abultado electorado –8 millones de votos-  y representantes en el Congreso que ejerzan una cuota del poder -71 parlamentarios-2 . Por otro lado, la resistencia de una población a ser acallada y estigmatizada por la primera por constantemente poner al fresco recuerdos, denuncias y señalar los delitos de aquel oscuro pasado, de todos los bandos involucrados; ya sea desde el arte o la movilización social oponérseles bajo la consigna de “Nunca Más”. Los primeros se resisten a que el LUM sea el recinto para culpar al fujimorismo, los segundos se resisten a que el LUM no lo señale. Nuestra memoria histórica está en disputa, y en esa tensión ha encontrado su punto de eclosión frente al ahora Ministro de Cultura.

Recordar es volver a olvidar

Tras la destitución de Guillermo Nugent por estos motivos, ¿cuál será el futuro de la gestión cultural del Lugar de la Memoria? Lamentablemente, se ha marcado un nefasto precedente institucional y político. Lo primero porque servirá de hoja de ruta para el siguiente director o directora que asuma este cargo de confianza y para las muestras temporales, talleres, conversatorios y demás actividades que deseen implementarse: todas ya están advertidas. Y lo segundo porque inevitablemente ha servido para darle vigor al Fujimorismo y a sus seguidores de que en el debate político por la Memoria llevan la ventaja sin necesidad de consensos o neutralidad; a su vez esto afecta al sector Cultura, al que le deja la desagradable sensación dehaber sido avasallado por el fujimorismo, y de que la libertad de expresión y creación encontraron una sanción por el ministro que los representa. En fin, un hecho más que agrava la percepción de que este Gobierno no puede lidiar asertivamente con las presiones del Fujimorismo, y que ante coyunturas altamente políticas sus respuestas son técnicas: despedir al funcionario antes de ingresar en el debate político.

Ciertamente el LUM es de todos los peruanos y peruanas –subsiste de nuestros impuestos–, están abiertas sus puertas tanto para antifujimoristas como para quienes votan por el fujimorismo. Sin embargo, es un falso dilema situar así al LUM, pues su misión está por encima de a quiénes les pertenece: su misión está con la reflexión histórica. Sus cimientos están anclados en nuestro territorio para contarnos nuestro pasado, incómodo y cruento, sus víctimas y verdugos, y sus puertas están abiertas para que ninguna generación de peruanos olvide y repita cualquier atrocidad. El LUM es nuestro antídoto contra olvidos selectivos.

"¿Qué pasará cuando el Fujimorismo se entere que en el escenario del LUM desde el 31 de agosto estará la aclamada obra "La cautiva", cuestionada infundadamente de apología al terrorismo en el 2014 por el Ministro del Interior, Daniel Urresti?"

Atrofia de la memoria: recomendaciones contra el olvido

El conflicto artístico interno sufrido por el ministro de Cultura, sobre si censuraba la muestra o destituía al director en aras de salvar la legitimidad del LUM, nos evidencia la crisis en la conducción de las políticas públicas sobre la Memoria y la Reconciliación, y cómo la sociedad reacciona a ellas. Luego de un intenso, confuso y hasta agraviante debate desde redes sociales y columnas, se olvida que esto es un asunto de Estado. Recientemente, el primer ministro Zavala dijo que "el Museo de la Memoria debe ser un lugar que no ofenda a nadie". Para los teóricos de la política Oszlak y O'Donnell (1981), “las políticas públicas son un conjunto de acciones u omisiones que manifiestan una determinada intervención del Estado”; en ese sentido, el Gobierno opta por la omisión en este tema. Desde una perspectiva del diseño de Políticas Culturales se debe repensar el funcionamiento entre el Ministerio de Cultura y el LUM, y garantizar la autonomía de este. Como bien recomienda el investigador del Instituto de Estudios Peruanos Víctor Vich, “tiene que ser una institución que sea capaz de justificar sus propuestas y que se dedique, sobre todo, a activar importantes debates públicos sobre ellas3. Ajena de la coyuntura política, de la injerencia de un congresista o la desaprobación de un ministro. Tarea urgente para quien acepte dirigir el LUM.

Se ha perdido una extraordinaria oportunidad de asumir un rol pedagógico sobre Memoria y Reconciliación desde el Gobierno. En su lugar se ha permitido que el fujimorismo siga sitiando al sector Cultura, obteniendo resultados tangibles: no solo la destitución del director del LUM, sino además el veto a un candidato a ser el agregado cultural en la Embajada de Perú en España, el periodista Raúl Tola. Aunque el Gobierno crea que son casos aislados, recuérdese que la bancada de Fuerza Popular presentó en junio un proyecto de ley para reconfigurar el Consejo Directivo del Instituto Nacional de Radio y Televisión del Perú (IRTP), presidido por el periodista Hugo Coya, y que está adscrito al Ministerio de Cultura, para colocar en el consejo a dos representantes del Congreso. ¿La cultura asediada por el fujimorismo?

¿Qué pasará cuando el fujimorismo se entere que en el escenario del LUM desde el 31 de agosto estará la aclamada obra "La cautiva", cuestionada infundadamente de apología al terrorismo en el 2014 por el entonces ministro del Interior, Daniel Urresti? ¿Qué pasará con programas como “Sucedió en el Perú”, de TV PERÚ, cuando trate sobre la década de los noventa? ¿Qué pasará cuando nombren como agregado cultural a otro periodista, escritor o artista que les desagrade? 

 

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1. Declaración del Ministro de Cultura en su Facebook personal (link)

2. Geografía Electoral del Fujimorismo (link)

3. Crisis en el LUM, crisis en el Ministerio de Cultura (link)

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