El primer año de PPK

Ideele Revista Nº 272
Foto: El Comercio.

Es menester reconocer que las circunstancias no han sido favorables para el nuevo gobierno. A una economía con problemas derivados en buena parte por la coyuntura internacional (baja en los precios de los metales), se le sumaron los problemas de corrupción desatados por el escándalo Odebrecht y luego los desastres naturales (Niño costero), que de manera sorpresiva le dieron un respiro por el compromiso que asumieron sus ministros y funcionarios apoyados por la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas.

Como ha sido señalado con reiteración en los medios, el Gobierno también colaboró con los problemas; en muchos casos por el desatino del propio presidente, y en otros porque se les coló gente poco honesta en cargos claves (Moreno), además de un ministro que se enamoró, otro al que desaforaron sin sustento, y un tercero al que grabaron. A eso se suma el pésimo manejo del caso Chincheros, que terminó con otro ministro (además de vicepresidente) que se vio obligado a renunciar.

No puedo dejar de mencionar el comportamiento de la bancada fujimorista, mayoritaria en el Congreso, que a pesar de haberle dado el voto de confianza al Consejo de Ministros y luego delegado facultades, no dejó de torpedear la labor del Ejecutivo usando su derecho constitucional a interpelar, siempre con connotaciones de censura. La pataleta derivada de haber perdido una elección que suponían ganada les duró mucho tiempo.

Después de un año de gobierno es poco lo que tienen que exhibir el Ejecutivo y el Legislativo. El primero podría decir que ha intentado una simplificación administrativa cuyos resultados todavía no se notan; que promulgó un paquete de decretos legislativos, algunos de los cuales no dejó pasar el Congreso; que ha tenido que enfrentar movimientos como el de ‘Con mis hijos no te metas’ y la pretendida renuncia a organizar los juegos Panamericanos, que lo incomodaron; que afrontó valientemente los desastres naturales, aunque habrá que ver cómo maneja la reconstrucción, cosa que sabemos es más difícil. En la actualidad hay una huelga magisterial que está superando todos los límites y no tiene visos de solución. En materia económica son pocos los logros, para decirlo con elegancia. Se ha reducido la recaudación y se hizo un ajuste en la inversión pública que ha tenido sus efectos, responsabilizando el Ejecutivo al gobierno anterior. Además, el intento de destrabe de proyectos tuvo el tremendo tropezón de Chincheros, aunque ahora parece que la Línea 2 del Metro y la segunda pista del Aeropuerto Jorge Chávez van a empezar a caminar. Han anunciado también una fuerte inversión en la cobertura de agua potable respecto de lo habrá que esperar resultados concretos. Como señalé al comentar los primeros cien días de PPK, me temo que este gobierno tiene una visión demasiado economicista de sus funciones. Habría que recordarle que ‘no sólo de pan vive el hombre’. Es verdad que la economía tiene un peso importante, pero el liderazgo a partir de objetivos claros que comprometan a la población es algo de lo que no ha hecho gala esta administración. Más bien ha pasado un año tapando chupos antes de que revienten. Necesitamos que el gobierno logre comprometer a la población con sus objetivos. De otra manera seguiremos apagando incendios.

El Congreso poco puede exhibir en producción legislativa, es más, Fuerza Popular bloqueó la Reforma Electoral que había preparado la Subcomisión de Reforma Electoral, presidida por Patricia Donayre, que motivó su renuncia al partido. Un aporte positivo e importante, que tuvo que superar las presiones del Poder económico y que ha sido poco valorado por ser especializado y sectorial, ha sido la ley 30562, que ha puesto punto final al capricho de las aseguradoras de rebelarse contra la cobertura de las preexistencias cruzadas en los seguros médicos y en las EPS, pero que además ha traído consigo una ‘revolución’ en la forma en que estas últimas tendrán que calcular la siniestralidad y fijar sus precios, haciéndolos más justos. Mis noticias son que todavía no logran tragarse la pastilla y que intentarán interpretaciones disparatadas para oponerse.

"Es de lamentar que el grueso de la población esté poco informado, aunque con razón enojado por la corrupción campante, y hace eco de las campañas de algunos medios que parecieran querer vengarse del gobierno anterior".

Contra lo que opinan varios analistas políticos, aplaudo los intentos de Pedro Pablo Kucynski (PPK) de mantener a sus ministros. Si bien es cierto que le faltan operadores políticos y hay casos en que no hay alternativa, la cantidad de tiempo que se pierde en un ministerio con los cambios es mayúscula, y no tiene otra explicación que ‘defender’ al presidente usando a los ministros como fusibles, y para algunos aumentar las expectativas de los ilusos que creen que si cambian de ministro mejorarán las cosas, además de satisfacer el apetito de quienes quisieran ser nombrados para ese cargo e iniciar así su carrera política. En un país como el Perú, donde la estructura de la burocracia es tan débil y poco profesionalizada, en que cada nuevo ministro trae a su propia gente y que además se permite cambiar la agenda y hacer variaciones importantes a lo que se venía haciendo, es un grave error cambiarlos solo para "oxigenar" al Gobierno. Aprovecho para criticar el abandono de que ha sido objeto la Ley del servicio civil. Es un cambio estructural importante que hay que impulsar y sacar adelante a pesar de las dificultades y el costo político.

Se hace también indispensable mencionar el proceso penal iniciado al expresidente Toledo y el trámite de extradición. Por desgracia la población y también algunos medios de comunicación han olvidado que vivimos en un país en que la Constitución establece la separación de poderes. Se cree que el presidente y el Poder Ejecutivo en general deben involucrarse en cosas que no les competen. Más allá de mi percepción sobre la culpabilidad de Toledo hay que recordar que una de las garantías de nuestro sistema legal es la presunción de inocencia y otra la del debido proceso. La intervención del Ejecutivo en trámites judiciales nos crea la imagen exterior de país bananero que hace persecuciones políticas. Es absurdo que le reclamemos a PPK que traiga a Toledo y que se lo solicite a Trump, por la sencilla razón de que este último no está en posibilidad de tomar ninguna decisión, y si lo hiciera chocaría con un sistema en el que la separación funciona. Es un problema judicial y así debe ser tratado, por supuesto con el apoyo de los ministerios de Justicia y Relaciones Exteriores en lo que corresponda.

El caso de la prisión preventiva de Humala y su esposa es en mi modesta opinión un exceso, ya que los requisitos dudosamente se han cumplido y porque, como bien se ha dicho, esta figura –cuya constitucionalidad es al decir lo menos discutible– se está usando, no solo en este caso, de forma indiscriminada, cuando tendría que ser aplicada solo en situaciones extremas. Tampoco es que ponga la mano al fuego por ellos, pero creo que tienen derecho a un proceso justo. Es de lamentar que el grueso de la población esté poco informado, aunque con razón enojado por la corrupción campante, y hace eco de las campañas de algunos medios que parecieran querer vengarse del gobierno anterior.

La conducta de Kenji Fujimori obligó a su hermana Keiko a dialogar con PPK, en apariencia de manera más constructiva que la primera vez, y es probable que esto le dé un respiro al Gobierno. Sin embargo, improbable que haya un conflicto que termine en la división de Fuerza Popular, porque perderían el tremendo poder que en la actualidad tienen, aunque a veces la realidad puede sorprendernos.

No puedo evitar mencionar el caso de las procuradoras Príncipe y Ampuero, cuyo apartamiento en principio me pareció justificado, entre otras razones porque tengo la mejor de las percepciones de la honestidad de la ministra Marisol Pérez Tello, y porque creo que la Procuraduría siempre tiene que coordinar con el gobierno de turno. Sin embargo, cierta información que he visto recientemente me ha dejado algunas interrogantes que espero se aclaren en los próximos días.

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Como muestra, ya que en otros

Como muestra, ya que en otros sectores podria estar ocurriendo lo mismo, en el sector Produccion, el PESEM anterior fue inadecuado para el sector y aprobado casi a la salida del gobierno anterior, o sea relativamente hace poco. Estuvo alineado con el Plan Nacional de Diversificación Productiva, que al tenor de lo declarado hace poco por el Ministro de la Producción, “la diversificación productiva se ha convertido en un mantra, no en una realidad”.

Esto evidencia la inexistencia de políticas de largo plazo, lo que a su vez genera la ausencia de una visión de largo plazo con objetivos estratégicos e indicadores claros y que no sean cambiantes con cada nueva administración. No sabemos hacia donde se dirige la pesquería peruana en los próximos diez o quince años.

Comparto un comentario propio que, como digo anteriormente, podria bien aplicarse a todos los sectores y forma parte del problema de gobernanza.

http://revistapesca.blogspot.pe/2017/07/a-donde-va-la-pesca-en-el-peru.html

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