La intención de cambios en educación

José Rivero Educador. Consultor en políticas educativas
Ideele Revista Nº 215

En la campaña electoral la candidatura de Ollanta Humala postuló realizar una revolución educativa. Desde su victoria el país no ha  conocido precisiones sobre el sentido de tal revolución ni de la estrategia para lograr los cambios estructurales y de paradigmas que supone.

Las principales pistas para un balance preliminar en los primeros cien días son dos: (a) la presentación ante el Congreso de la República del Presidente del Consejo de Ministros, Salomón Lerner el 25 de agosto; y (b) las principales acciones realizadas o en marcha en el Ministerio de Educación y las declaraciones públicas de la ministra Patricia Salas.

Los propósitos gubernamentales se pueden especificar en las siguientes prioridades de acción:

  • Políticas inclusivas expresadas en mejorar la calidad de servicios y resultados de estudiantes en áreas rurales, postulando como metas al 2016 elevar del 7,6% al 40% en castellano y del 5,8% al 30% en matemáticas, los rendimientos satisfactorios de alumnos rurales. Se propiciará que al 2016 el 50% de niños y niñas quechuas, aimaras y amazónicos aprendan en su propia lengua y en castellano.

  • Optar decididamente por la primera infancia proponiéndose universalizar la educación inicial para niños de 3 a 5 años y lograr mil cunas al año atendiendo en 180 distritos a 20 mil niños. Destaca el énfasis que se está dando por partir de una visión  de niño desde su nacimiento como sujeto autónomo y activo, lo que influirá en el diseño curricular y en criterios de su evaluación dando pautas a “Cuna más” y teniendo como eje inicial los distritos ámbito del programa “Juntos”.

  • Ampliar el anterior programa de aprendizajes focalizado sólo en Lenguaje y Matemática, incluyendo competencias en Ciencia y Tecnología y en Ciudadanía. El 2012 se trabajará sobre estándares, competencias e indicadores de estas dos nuevas áreas de aprendizaje, para el 2013 iniciar su desarrollo. Al 2016 se plantea elevar  del actual 28% a 55% de alumnos con logros de aprendizaje en Lenguaje y de 13,8% al 40%  con logros en matemática. La evaluación censal anual aplicada a estudiantes de 2° grado se convertirá en evaluación censal bianual incorporando también a estudiantes de 6° grado así como muestreos para los 2° y 5° de secundaria, desarrollando a la vez estrategias sobre mejor uso de resultados en los propios centros educativos.

  • Respecto a docentes, la ministra Salas declaró que la Ley de Carrera Pública Magisterial si bien no será derogada deberá tener un estudio diagnóstico para resolver lo que se hará con ella; puso especial énfasis en mejorar las evaluaciones docentes en consulta con el magisterio representado. La capacitación y el perfeccionamiento irán siendo progresivamente asumidos por equipos organizados en cada región, enfatizando un acompañamiento pedagógico en centros educativos.

  • En educación superior destaca la opción por priorizar la acreditación de instituciones universitarias y el Programa Nacional Beca 18 destinado a jóvenes de bajos recursos económicos y alto rendimiento académico, previéndose atender inicialmente a 5.000.

  • La reorganización de la administración del sector Educación y su gestión descentralizada están demandando concluir la Ley Orgánica de Funciones, habiéndose iniciado visitas a la totalidad de Gobiernos Regionales para realizar diagnósticos conjuntos de sus necesidades buscando mejorar sus capacidades de gestión y convenios para la implementación de programas nacionales.

  • Inicio de lucha contra la corrupción en el sector, afectando en la sede central a enclaves enquistados desde gobiernos anteriores en unidades a cargo del nombramiento y contratación de personal.

Dos importantes elementos de estrategia se vinculan a la opción por rescatar el Proyecto Educativo Nacional como política de Estado y por aumentar significativamente el presupuesto destinado a educación con un incremento presupuestal de 17% respecto al 2011(S/. 15.521 millones).

Ahora bien, se observa un claro desbalance entre los propósitos e inicio de acciones señaladas y el conocimiento de ello por la opinión pública  y otros actores educativos. Las entrevistas dadas al inicio de su gestión por la ministra Salas  a diversos medios de comunicación mostraron a una profesional conocedora del sector e interesada en romper la imagen de un MED enclaustrado en sí mismo por otro con mayor voluntad de diálogo con diversos actores y con un afán por construir una educación que esta vez sí tenga al PEN como eje rector. Sin embargo, una constante en esta etapa inicial ha sido la falta de una estrategia comunicacional que informe y que aliente la participación ciudadana y aclare múltiples dudas que tiene el docente sobre su presente y futuro profesional, no reparando que silencios prolongados pueden deteriorar la imagen de una gestión ministerial.

Si se logra buena parte de lo que se ha propuesto un sector educativo en proceso de renovación, se podría estar próximo a sentar bases para modificar el sentido de la acción pública y aproximarse a los objetivos y metas  propuestos por el PEN. Y ello sería significativo, más aún si se considera la acción frustrante del anterior quinquenio, en el que la abundancia de recursos no sirvió para atender necesidades básicas de la ignorada escuela pública, en particular la rural, sino para obras suntuarias como la remodelación de “colegios emblemáticos”, caprichos presidenciales como el Colegio Mayor y la remodelación del Estadio Nacional o programas engañosos como el PRONAMA o el de la municipalización educativa y una muy mala aplicación de la Ley de Carrera Pública Magisterial (CPM)  así como distribución de laptops sin planes pedagógicos para su buen uso.

Sin embargo, el contraste entre un García que en sus primeros meses de gestión habló mucho de educación como piedra angular de una modernización elitista, logrando en la gran prensa que le fue adicta consenso para sus políticas, y un Humala hermético y sin convicciones explícitas sobre una educación como base de un cambio social, puede explicar que, ayer, diarios como “El Comercio” llegaran a identificar como “reforma educativa” al enfrentamiento oficial contra el SUTEP en la aplicación de la CPM, y que, hoy, “Correo” haya recientemente dedicado un titular “aplazando” la actual gestión ministerial, basándose en  declaraciones de uno de los viceministros copartícipe de las incongruencias de los socios García-Chang.  No es casual, asimismo, la presión mediática por la persistencia de un Colegio Mayor cuyo costo por alumno representa 36 mil soles anuales en tanto los demás escolares sólo demandan alrededor de S/.1.400; el anuncio de su mantenimiento constituye grave contradicción con el sentido de las propuestas inclusivas, objetivo de la nueva gestión.

En esta perspectiva, la comunicación oficial del actual gobierno respecto a sus cien primeros días destacando sólo al Programa “Beca 18”, como principal logro educativo no solo fue irrelevante sino puede ser indicativo de que el sector educativo no ha logrado que quienes dirigen el país hagan suya la necesidad del importante núcleo de acciones en marcha o de que en los más altos niveles de gobierno se reduzca la “inclusión” a la aplicación de sus nuevas propuestas emblemáticas.

Serán muchos los desafíos por enfrentar y superar. La mayoría de ellos rebasan los aspectos pedagógicos y de gestión, preocupación principal del actual equipo ministerial, y son, más bien,  de carácter político. Varios de esos desafíos fueron generados y no enfrentados en la gestión anterior. Son muchas las interrogantes pendientes. Entre ellas:  ¿Cómo reorientar el sentido de la institución escolar afectando su gestión, su clima institucional, los procesos pedagógicos que se dan en el aula y sus vínculos con el entorno? ¿Cómo estimular el interés docente en las políticas en marcha sin antes definir el paralelismo de una Ley del Profesorado aún vigente con una Carrera Pública Magisterial, con debilidad en beneficios pensionarios y que, por la anterior mala gestión y estrategia, se convirtió en algo poco deseable y confiable? ¿Qué previsiones tiene el gobierno de Humala para nivelar aumentos al 83.3%  de los docentes cuyos haberes bordean los mil soles? ¿Qué previsiones para superar obstáculos administrativos y lograr que en cada aula del país haya docentes a cargo de sus estudiantes el próximo primer día de clases?  ¿Cómo lograr superar las tensiones entre políticas universales y su implementación local con personal de la sede central acostumbrado a inercias anteriores y con UGEL y DRE que, en número considerable, aún requieren medidas drásticas para superar la corrupción e ineficiencia enquistadas en ellas? ¿Cómo reflotar la EIB cuando únicamente el 11,6% de niños en comunidades indígenas cuenta con un profesor especializado?.

Finalmente, hay claras evidencias tanto de que la derecha política mediática quiere imponer agendas al gobierno de Humala, transformando las crisis sociales o políticas en crisis de gobierno, como de debilidad en cuanto a cohesión en el gabinete y fuerzas políticas que acompañan a Humala. La dinámica política de medición de fuerzas del gobierno con  quienes fueron derrotados electoralmente y con quienes disputan el liderazgo de radicalizar las demandas sociales, generará nuevos escenarios que a la larga pueden afectar los recursos y la viabilidad de los propósitos de cambio educativo e incluso su prioridad como parte de la agenda gubernamental.

Un desafío central para la ministra Salas y su equipo será organizar una estrategia que tenga como fecha central el próximo 1° de marzo logrando que el país y el propio gobierno asuman que el año escolar se inicia con cambios medulares respecto a otras gestiones y despeje dudas sobre si se quiere realmente iniciar una reforma educativa en el marco del PEN cambiando el modelo educativo segregado y con tendencia a ser cada vez más privatizado y lucrativo. 

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