Los censos y los pueblos indígenas: una relación aún por construir

Ideele Revista Nº 272
Foto: Pedro Tipula.

Después de diez años, el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) está próximo a realizar un nuevo censo de Población y Viviendas en el Perú, que tiene como uno de sus desafíos superar el vacío de información real y confiable sobre la cantidad de población indígena y etnias que hay en nuestro país. El censo incluirá una pregunta de autoidentificación étnica, pero ¿qué significa este concepto? ¿Está la encuesta preparada para responder a la autoidentificación?

El Estado todavía no cuenta con datos de cuánta población indígena existe realmente y a poco tiempo de empezar el censo existen dudas sobre si el país está realmente preparado para llevarlo a cabo. Aníbal Sánchez Aguilar, jefe del INEI, afirma que también será el tercer censo de comunidades indígenas de la Amazonía. ¿Qué pasa con las comunidades indígenas de la costa y sierra? ¿Será el primer censo para ellos?

Según INEI, ya cuenta con un formato de censo trabajado a través de un proceso participativo y consensuado, y redactado de tal forma que permitirá integrar a las personas de los diversos pueblos y culturas del Perú. Sin embargo, a poco más de dos meses de llevarse a cabo el censo, no hay una etapa de comunicación ni de sensibilización de parte del ente competente, y tampoco sobre la implementación de la pregunta de autoidentificación étnica.

A pesar de incluir la pregunta de autoidentificación, especialistas afirman que conceptualmente aún no está desarrollada de manera correcta. Para el doctor Fred Goytendia Matos, presidente del Colegio de Antropólogos del Perú, falta mucho para tener un real censo indígena. Es más, explica que las preguntas con alternativas, tal como fueron elaboradas, en muchos casos inducen a una respuesta errada.

Asimismo, la congresista Tania Pariona señala que “la autoidentificación es positiva, pero en la cédula no debe incluirse una cuestión de fenotipo. El INEI ha incluido en la ficha el color blanco, además de mestizo y criollo, cuando su intención es identificar cuánta población indígena y afroperuana en nuestro país existe. Eso no calza”.

Del mismo modo, el Dr. Sabino Arroyo Aguilar[1] menciona que la encuesta incluye preguntas sobre categorías raciales (blanco y mestizo, entre otros), que evidencia un limitado entendimiento en materia de etnicidad por parte del INEI y, sobre todo, por quienes recogerán información en campo. Esto puede generar datos errados durante el proceso censal.

Además, en partes la encuesta da a entender que la lengua o idioma identifica a un pueblo. Aunque en la zona amazónica sí se pueda dar esa relación, no ocurre lo mismo con otros pueblos de la costa y sierra. Según Richard Chase Smith, Director Ejecutivo del Instituto del Bien Común, se debe considerar otras variables como religión, formas de vida, prácticas cotidianas y formas de organización social y política.

Otra variable que ayuda a la autoidentificación es la “territorialidad“. Tal como lo menciona Schkolnik[2], esta “corresponde a la ocupación geográfica de un determinado espacio dentro del cual es posible encontrar prácticas sociales comunes, tanto cotidianas como relacionadas con la herencia ancestral de los grupos que ocupan dichos territorios”. Sin embargo, hoy muchas poblaciones indígenas han migrado, por diversas razones, trasladando sus prácticas sociales sin perder su identidad. Esto se puede visibilizar en los clubes departamentales de la ciudad de Lima, o la población indígena de Cantagallo, la cual busca ser reconocida como “Comunidad Indígena Urbana”.

Usualmente, se considera a los quechuas y aymaras como los únicos grupos étnicos de la zona andina, pero la diversidad étnica de estas zonas va más allá. Existen poblaciones andinas de larga data como los chopcca, chankas, huancas, huaylas, kanas, q’ero y los cañaris.

Sensibilización hacia dentro y hacia afuera

La campaña de comunicación y sensibilización juega un papel fundamental para el éxito del censo, que depende además de que el concepto de autoidentificacion esté claro en todo los niveles. Por ello, la campaña debe ser a la interna del ente competente, y externa, dirigida a la población encuestada y a los encuestadores, pues no solo se trata de preguntar y anotar.

Un claro ejemplo de sensibilización y comunicación a diferentes escalas es lo mostrado por nuestro país vecino, Ecuador, el cual dedicó dos años a la campaña antes de la realización del censo, que también incluía la pregunta de autoidentificación. Por ello, es urgente aumentar una campaña de sensibilización lo antes posible.

"Los únicos que pueden decir quiénes son indígenas y no indígenas son los mismos pueblos, pues tienen la atribución o el derecho de autoidentificarse, tal como lo señala la Constitución Política (...) donde se reconoce el derecho de identidad étnica y cultural".

Los procesos anteriores han demostrado que los resultados son muy sensibles a la forma de hacer las preguntas, más aún si el encuestador es claro respecto a lo que se pregunta. Por ejemplo, en el último Censo Nacional Agrario 2012, se preguntó sobre la pertenencia de la comunidad campesina a “un pueblo indígena”. A esta pregunta, solo cuatro comunidades campesinas de las 5 mil que se censaron respondieron afirmativamente. Esto a pesar de que un alto porcentaje respondió de manera afirmativa respecto de otros criterios de identificación étnica, como el uso de la lengua originaria (73%), el mantenimiento de la propiedad comunal de sus tierras (70%), la conservación de prácticas de trabajo comunal (88%) o el uso de curanderos para atender sus enfermedades (37%)[3].

Por ello, un aspecto clave es asegurar la participación de las organizaciones indígenas no solo en el proceso de formulación de la ficha o encuesta censal, sino también durante la recolección de la información y en las campañas de sensibilización dirigidas a los integrantes de sus comunidades. Así, se comprenderá la naturaleza de la diversidad de pueblos y se mejorará los instrumentos en función de las especificidades étnicas.

Los indígenas en números

Hasta el momento sigue la resistencia de algunos sectores de reconocer como pueblos indígenas a las comunidades campesinas y a los demás pueblos andinos y costeños del país. Saber quiénes y cuántos son es una labor inconclusa del Estado que sigue postergada. Si bien es cierto que el Estado no tiene la facultad para decidir quién es o no indígena, es importante el reconocimiento oficial de los mismos para la garantía de sus derechos sociales, culturales, territoriales.

Los únicos que pueden decir quiénes son indígenas y no indígenas son los mismos pueblos, pues tienen la atribución o el derecho de autoidentificarse, tal como lo señala la Constitución Política, a través del artículo 2, inciso 19, donde se reconoce el derecho de identidad étnica y cultural. Así mismo, el artículo 1 del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo estipula como criterio fundamental la consciencia de la identidad indígena para determinar la existencia de un pueblo indígena y, en consecuencia, el reconocimiento de sus derechos colectivos.

De modo que para tener una idea de cuántos son y dónde están los indígenas en el Perú tenemos que recurrir a ciertos datos parciales e incompletos, o referenciales. Según el censo del 2007, el INEI da a conocer que la población indígena de la Amazonía peruana ascendió a 332 mil 975 habitantes, pero no informa sobre cuánta población indígena de la costa y sierra existe. Esto puede tener relación con la resistencia de algunos sectores por reconocer como pueblos indígenas a los pueblos andinos y costeños del país. Hasta el día de hoy se sigue relacionando a las poblaciones indígenas de nuestro país con el campo o las zonas rurales, con énfasis en la Amazonía.

Pero ese mismo censo no dice nada de cuánta población conforma las seis mil comunidades campesinas que existen en el país. Otras fuentes oficiales, como Cofopri (2010) registró como dato referencial la existencia de unos 711 571 comuneros. Según la Encuesta Nacional de Hogares realizada el 2010, los afroperuanos constituyen el 3,1% de la población peruana[4], aunque es muy probable que constituyan una población más numerosa. El censo a llevarse a cabo este año que incluye una pregunta sobre autoidentificación étnica ayude a tener datos más precisos sobre la población indígena u originaria como afroperuano.

Aspectos a tener en cuenta:

La gran diversidad de geografías del Perú. No es tan simple de diferenciarlo en costa, sierra y selva, la geografía en la que se encuentran asentadas las diferentes poblaciones, en muchos casos, es de difícil acceso. Cerca de un 30% de ellos no está conectado de manera inmediata a ninguna red de caminos o carreteras. Por poner un ejemplo: para llegar a la comunidad nativa de Alto Tamaya-Saweto, ubicada en las cabeceras del río Alto Tamaya (frontera con Brasil), en el distrito de Masisea, provincia de Coronel Portillo, región Ucayali, está a tres a cuatro días en bote y pequepeque partiendo de la ciudad de Pucallpa.

El tiempo y clima del lugar donde se va a encuestar. El territorio peruano tiene una alta variedad de tipos de climas. En algunas zonas, sobre todo en Amazonía, la escasez o abundancia de lluvia hacen difícil y en algunos casos imposible el acceso a algunas comunidades.

"Es necesario el uso del idioma del pueblo a censar, esto permitirá entender las preguntas de la ficha censal y superar la barrera del uso del idioma español. Por eso se recomienda de que los censadores sean los mismos comuneros y comuneras".

La población indígena no solo está en las zonas rurales como siempre se ha relacionado. Hay una creciente población indígena urbana debido a varios motivos: la ausencia del Estado en sus territorios, la falta de desarrollo y oportunidades locales, el agotamiento natural de la tierra, el conflicto generacional entre comuneros viejos y jóvenes por la tierra, la migración de los hijos no sólo a la capital u otras ciudades sino fuera del país. Muestra de ello es que en nuestra capital se encuentran pobladores de la comunidad Shipibo Konibo de Cantagallo que llegaron en los años noventa buscando mejores oportunidades laborales y educativas. Por otra parte, la mayoría de las poblaciones indígenas en Lima están dispersas, como la población quechuahablante concentrada en gran número en el distrito de San Juan de Lurigancho (Censo Nacional, 2007).

La campaña de sensibilización también debe enfocarse en orientar una adecuada respuesta a la pregunta de autorreconocimiento, por ser una novedad y ser la llave de beneficios para los mismos pueblos indígenas. Esta campaña de comunicación debe ser acorde a las propias realidades de las comunidades indígenas por parte del INEI, por eso es importante e indispensable la participación activa y efectiva de los mismos representantes de los diferentes pueblos.

Es necesario el uso del idioma del pueblo a censar, esto permitirá entender las preguntas de la ficha censal y superar la barrera del uso del idioma español. Por eso se recomienda que los censadores sean los mismos comuneros y comuneras.

Debe haber una concordancia entre las fechas del censo y las actividades propias de las comunidades (fiestas, trabajo comunal, actividades económicas).

Contar con una cartografía base de las comunidades indígenas a censar. Hasta el mes de diciembre del 2016, según los Directorios de Comunidades Campesinas y Nativas del Perú[5], hay registradas un total de 9,433 comunidades en el Perú que viven bajo el régimen de tierras comunales (7 267 comunidades campesinas, incluidas comunidades ribereñas en la Amazonía, y 2 166 comunidades nativas).

Además, se debe considerar que este proceso es difícil y complejo. Hay mucha confusión y falta de claridad desde lo conceptual, la aplicación de la encuesta, las propias preguntas, sobre quién aplicará la encuesta, entre otros. A poco más de un mes, en algunos eventos sobre el censo 2017 han aportado y recomendado la modificación de algunas partes de la ficha para lograr que la inclusión histórica de la pregunta de autoidentificación en los Censos Nacionales sea implementada de forma adecuada y se recoja la información lo más clara posible.

Reflexión final

No solo es obtener datos a la pregunta “¿Cuántos somos?”. La autoidentificación es un concepto amplio que implica otras preguntas como ¿Quiénes somos?, ¿Dónde vivimos? o ¿Cuáles son nuestras costumbres? La falta de respuesta a estas y otras interrogantes es muestra de la deuda histórica que el Estado peruano tiene sobre los pueblos indígenas de la Amazonía, pero sobre todo con los pueblos de la costa y sierra, excluyéndolos de toda información o dato estadístico.

Es seguro que este censo 2017 no es suficiente para sacar conclusiones ni saber el número exacto y la distribución de los pueblos indígenas dentro del país, pero esperemos que sea el comienzo para contrarrestar la tendencia a la “invisibilización” de los grupos étnicos y se convierta en una herramienta que los visibilice como socios clave (en la agenda de desarrollo del país) y estratégico (para combatir el cambio climático). Además, no solo tendrá el objetivo de dar respuesta a cuántos son y dónde están, sino contar con información sobre los problemas que afrontan, sobre su territorio, recursos naturales, desplazamientos y la falta de acceso a servicios básicos, que permitan a los tomadores de decisiones establecer mejores políticas públicas y programas sociales para dichas poblaciones.



[1] Docente de la Escuela Académica de Profesional de Antropología y Directo de Proyectos de Investigaciones de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos

[2] Schkolnik, S. (2009). La inclusión del enfoque étnico en los censos de población de América Latina. Notas de población - Cepal 89, pp. 57-100.

[4] Según el INEI al 2015 somos 31 151 436 personas. http://proyectos.inei.gob.pe/web/poblacion/

[5] Directorio de Comunidades Nativas del Perú, elaborado por Instituto del Bien Común (IBC), y el Directorio de Comunidades Campesinas del Perú, obra conjunta de IBC y el Centro Peruano de Estudios Sociales (CEPES).

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