Los nuevos nazis

Ideele Revista Nº 250

(Caricatura: Carlin)

En el mundo de hoy y, específicamente, en el Perú, hay gente que sin mayores dudas hubiera sido nazi de haber vivido en la Alemania de los treintas. Son los que se sienten dueños de la verdad, los que no aceptan que los del bando contrario pueden tener parte de razón, los que creen que se ha llegado al fin de los tiempos y que la última palabra está dicha. Olvidan que la historia nos ha enseñado que lo parece cierto en determinado momento resulta ser un gran error después de algunos años. Así ocurrió en Alemania, que al recuperarse de la terrible crisis de la primera post-guerra, bajo el gobierno del Nacional-Socialismo, creyó que esa forma de gobierno dictatorial y la ideología racista era el camino del éxito. Apoyaron a Hitler y olvidaron que las dictaduras siempre terminan en la corrupción, no sólo en el plano socio-económico, sino en el ideológico. El ‘éxito’ momentáneo, los llevó a creer en las prédicas de la superioridad aria y toda esa monserga de afirmaciones que hoy nos parecen absurdas y de esa manera fueron llevados a una guerra de dimensiones apocalípticas.

La verdad, no es patrimonio de nadie, con el pasar de los siglos la vamos develando, incluso en la ciencia. Recordemos que Galileo casi fue quemado vivo, que a Colón lo creyeron loco y que Darwin desafió todas las creencias bíblicas que nadie discutía en su tiempo. En política, hasta no hace muchos años se creía que las ideas marxistas eran una verdad ‘científica’ y el avance de la historia terminaría por acabar con el capitalismo. Hoy, hay quienes creen que el neoliberalismo es el único camino posible, empero los procesos son más complejos y nadie puede negar que el ‘capitalismo’ que criticó Marx está hoy teñido de socialismo. Las grandes conquistas laborales, como las jornadas de ocho horas, las vacaciones, la seguridad social, etc., se deben en buena parte al temor que causaron las revoluciones rusa y china; y que lo que ha fracasado con la ‘caída del muro’ es el estado totalitario y la planificación centralizada de la economía. Marx fue un filósofo extraordinario, cuyo análisis de la realidad de su época fue certero, pero se equivocó cuando se metió a profeta y se puso a predecir el futuro, asegurando que de la dictadura del proletariado se pasaría al socialismo y luego al comunismo. El mayor problema lo causaron algunos de sus seguidores quienes se confundieron y asumieron que se trataba de un mesías y de una nueva religión, sino pregúnteles a muchos de los autodenominados marxistas de los setentas: si se citaba en medio de una polémica a uno de sus clásicos (Marx, Engels, Lenin o Mao), nadie se atrevía a contradecirlos, como si hubieran sido una especie de dioses y no pudieran haberse equivocado. Así un adjetivo descalificador era entre ellos ‘revisionista’, como si no fuera lo más razonable revisar las afirmaciones y políticas. Había cosas que eran definitivas y no podían discutirse.

Mas de lo ocurrido con esa izquierda, deberían aprender los neoliberales de hoy que en cierto sentido tendrían que reconocer a los marxistas como sus predecesores, ya que fue Marx el primero y quizá el mejor en hacer análisis económico del Derecho y le dio un lugar central en la vida humana a la economía, como hoy lo hacen los primeros, especialmente los llamados economicistas, olvidando otros aspectos tan o más importantes, como la realización personal y espiritual de los seres humanos.

Que los neoliberales –diferentes de los liberales, aunque no quieran reconocerlo– se sientan momentáneamente como triunfadores, no quiere decir que tengan la verdad. El mundo da muchas vueltas y con el tiempo descubrirán que una cierta dosis de humildad y escepticismo siempre es conveniente. Lo que parece cierto hoy, puede ser falso mañana.

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