Marcelo Gomes: “Quise relacionar las fracturas del Brasil colonial con las de hoy día”

Patricia Wiesse Directora de la Revista Ideele
Gerardo Saravia Editor de la Revista Ideele
Ideele Revista Nº 274
Foto: Pedro de Moraes.

La película Joaquim, que fue presentada en el 21 Festival de Cine de Lima por su director Marcelo Gomes, se centra en los últimos días de Tiradentes, el mítico héroe brasilero. Transcurre el siglo XVIII. En una sociedad autocrática y gobernada por una minoría portuguesa, Joaquim (Tiradentes) es un militar de Corona que busca ascender a teniente para comprar la libertad de una esclava de la que está enamorada. Los obstáculos a los que se tiene que enfrentar lo confrontan y se rebela contra Portugal.


Para ubicarnos en el Brasil del siglo XVII, cuéntanos algo sobre el contexto histórico.

Hay similitudes entre la historia colonial de Perú, México y Brasil. Sufrimos del mismo mal que es la colonización, porque pienso que los colonizadores franceses, portugueses, españoles fueron terribles con América Latina: esclavizaron a los africanos y cometieron un genocidio con las poblaciones que vivían acá. Brasil no tuvo una guerra de independencia como los otros países. El rey de Portugal se mudó a vivir a Río de Janeiro cuando Napoleón invadió Portugal, y llegó a Brasil con una corte de 15 mil personas. Luego su hijo, el príncipe, declaró la independencia de Brasil, pero posteriormente Pedro II se quedó 40 años en el poder. En total tuvimos el imperio como por 79 años hasta que llegó la república.

Tiradentes es un precursor porque se rebela antes de esa fecha.

Ochenta años antes, cuando en Minas Gerais se descubre oro y plata en gran cantidad, y empieza la fiebre del oro en esa región como fue la de California en el farwest, con la llegada de africanos, europeos, portugueses, indios esclavizados llegaron a trabajar en las minas. Por primera vez en el interior de Brasil se empiezan a construir pequeños pueblos y se inicia la formación de esta nación brasilera con esta mezcla cultural y racial.

En la película se ve a una nueva clase poderosa provinciana que es la que no está contenta y se alía a Tiradentes.

Así es. En esa sociedad genocida y cruel aparece un alférez de la Corona, que también era dentista – por eso le dicen Tiradentes a Joaquim, que en español es Sacamuelas – y se junta a una élite que se estaba conformando. Deciden hacer una conspiración contra la colonia portuguesa porque les cobraba impuestos altísimos por el oro. También construyeron la rebelión influenciados por la independencia de Estados Unidos y por el iluminismo francés, conocido por los jóvenes que se iban a estudiar a Francia.

Ellos lo utilizan. ¿Eso te llamó la atención?

Eso y me impresionó también cómo este soldado de la Corona portuguesa cambió de paradigma político y se vuelve un revolucionario. ¿Qué pasó con él, cómo construyó su conciencia política viviendo en una sociedad sin ninguna ética ni valores morales? El film es sobre eso, no es sobre la conspiración o las guerras de independencia. Y luego lo traicionan. Uno de los conspiradores que debía mucho dinero a la Corona dio los nombres de los que habían participado a cambio de que le condonaran su deuda. Y al único que le cortaron la cabeza fue a Tiradentes. Luego de eso pasaron 79 años más en los que reinaron los portugueses y por eso todo el mundo se olvidó de su historia.

¿Y cómo cambia su pensamiento político?

Pensé que solo podía haber habido una forma en la que Joaquim lo hiciera, y era si él tuviese una relación profunda con las personas que vivieron la parte más cruel y terrible de la colonización que eran los africanos, los indios y los mestizos. Por eso en la película él organiza una expedición para buscar oro con estos personajes.

En la última escena se le ve comiendo con la mano, rodeado de estos poderosos que lo miran con desconfianza. ¿Ahí está el traidor?

Ahí está uno de los traidores y él no se da cuenta. Pero lo importante de la película es que muestra cómo un hombre común puede realizar un acto heroico en su vida a partir de sus propias experiencias y de las relaciones sociales que construye en su vida.  Él pasa por una experiencia de frustración profesional porque no era portugués sino brasilero de segunda clase, una frustración romántica porque la mujer de la que está enamorado se escapa, y la frustración de no encontrar oro. Se da cuenta de que la sociedad solo favorecía a los blancos portugueses.

No hay documentos históricos sobre lo que pasó con él.

Nada, lo único que existe es su acta de bautizo y el juicio y la sentencia. Entonces como yo hago ficción es perfecto porque tengo que imaginarlo. Comencé a leer libros que describían el ambiente cultural y social de Brasil colonial, sobre cómo comía y dormía esta gente, cómo hacía sexo, cómo eran las relaciones sociales entre los portugueses, africanos, indios. Leí un libro que cuenta que Brasil vivió una época de bonanza con el oro y plata, pero que esa riqueza estaba en las manos de una élite portuguesa y a su alrededor había millones que vivían en la miseria completa.

¿Y el que se haya enamorado de una esclava negra influye también? Ella huye para unirse a la rebelión de los esclavos.

Los esclavos constituyeron estos grupos fugitivos que se llamaban quilombos. Se escapaban de las haciendas y de las minas y formaron ejércitos que se enfrentaban a la Corona portuguesa. Entonces cuando Joaquim se enamora de esa esclava y quiere reunir cantidades enormes de oro y plata para comprarla y liberarla, ella huye porque es una revolucionaria y quería unirse a la guerra. Es importante rescatar este pensamiento revolucionario de los africanos en ese momento en Brasil.

La lideresa del quilombo en la película era una mujer. ¿Era posible que así fuera en ese momento cuando la mujer –y más la esclava– era menos que una piedra?

Cuando hicimos la investigación descubrimos que hubo unas cuatro mujeres líderes de quilombos en Brasil. Me encantó porque el machismo profundo existía entre los portugueses y africanos. Yo le dije a la actriz -que era portuguesa y que debió hablar un dialecto criollo- que ella iba a ser la líder y eso le encantó. En Brasil hay una crítica muy fuerte al machismo y es muy fuerte el feminicidio y la violencia contra la mujer. Es interesante porque las mujeres negras han discutido sobre la película en el país. Ellas están en el nivel más bajo de la pirámide social, igual que en el época colonial. Estas fracturas han hecho que el film sea muy actual.

"La dictadura construyó un héroe mítico para hacernos creer que solo los escogidos por Dios pueden ser héroes y no un brasilero cualquiera".

El momento político que vive Brasil es lamentable. ¿Cómo ves la situación de Lula?

En la película también aparece el problema de la corrupción que es una herencia de los colonizadores. Estamos usando sus pensamientos. Sacar todo el dinero del país y mandarlo a los bancos extranjeros es lo mismo que los colonizadores hacían. Salimos de un gobierno de derecha muy corrupto pero seguimos en lo mismo. Una pequeña élite política y económica que controlaba el poder nunca dejó de hacerlo. Con Lula hubo avances sociales por primera vez, pero la corrupción estuvo presente porque tuvo que aliarse con otros partidos para gobernar.

Pero también el PT es corrupto.

Sí, también. Y lo que pasó es que por esto la élite planificó un golpe, y ahora tenemos un gobierno ilegítimo y todas las leyes y las bases sociales destruidas.

Joaquim es casi un antihéroe.

Así es. La historia oficial nos presenta a los héroes como casi santos, acá se quiere desmitificarlo. Yo era un niño en la época de la dictadura militar en Brasil, y miraba los libros de historia y me confundía porque Tiradentes parecía Jesucristo. La dictadura construyó un héroe mítico para hacernos creer que solo los escogidos por Dios pueden ser héroes y no un brasilero cualquiera. En la película, Joaquim es sucio, tenía piojos en la cabeza.

Hay mucho realismo en la ambientación.

Tuvimos que ingeniárnosla porque no teníamos muchos fondos. El rodaje duró solo un mes. En lo que tuvimos mucho cuidado fue en reproducir los detalles de la vida en esa época, los adornos los conseguimos en anticuarios portugueses, la ropa está hilada de manera ruda y artesanal tal como era.

¿En cierta forma la situación actual de Brasil se parece a esa sociedad colonial que retratas?

Por supuesto. Yo quería relacionar las fracturas sociales del Brasil colonial con las de hoy día. Brasil tiene un problema de racismo profundo en los barrios pobres. Hasta hoy sentimos los problemas de ese Brasil colonial. Yo he hecho esta película para construir un pasado vivo. El problema cuando se hacen películas históricas es que la cámara está parada, estática; los actores tienen una vestimenta carísima y les ponen un cuello blanco que ni pueden hablar. Parece un museo de cera.

Querías relacionar el pasado con el presente.

Quería que el espectador sienta que el pasado está vivo dentro del presente, y por eso es que la cámara está en la mano, que invade los espacios de intimidad para decir que esas personas se parecen mucho a las de hoy en día que viven una crisis política y social terrible. Parece que los brasileros estamos siempre destinados al fracaso, amarrados a una élite corrupta.

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