Por qué es mala esta concentración farmacéutica

Jaime Delgado Congresista
Ideele Revista Nº 277

Foto: Perú Retail.

El mercado farmacéutico por su naturaleza es complejo y su supuesta competencia es una falacia, más bien está lleno de imperfecciones que hace muy difícil que los resultados sean buenos para el consumidor o más bien para el ciudadano que tiene derecho a la salud, no como un agente económico en el mercado, sino como un ser humano que pertenece a un Estado, a una sociedad jurídicamente organizada dentro de un territorio determinado para garantizar el bien común.

Si con la precaria competencia, que supuestamente teníamos, se descubrieron y sancionaron actos de colusión entre diversas cadenas de farmacias que decidieron “no competir” sino más bien “disfrutar de una cómoda y lucrativa situación de concertación de precios con ganancias superiores a las normales” imaginemos ahora que han concentrado más del 80% del movimiento económico en las farmacias.

Si usted pensaba que las medicinas eran caras en nuestro país, espérese unos días más para darse cuenta de lo que realmente es un asalto a los bolsillos de los consumidores.

En ningún país del mundo se hubiera permitido tremenda concentración de mercado y menos aún en un mercado farmacéutico que ya es imperfecto, lleno de asimetrías y distorsiones, y especialmente en un país con un Estado tan débil.

Por qué es tan malo esto:

1.- Porque es un mercado donde el consumidor no toma las decisiones de qué medicamento elegir, esa decisión la toma el médico y generalmente influenciado por el Laboratorio Farmacéutico que les ofrece viajes, conferencias y otros beneficios económicos.

2.- Si no es el médico, es el dependiente de las boticas y farmacias el que direcciona la venta de determinadas marcas de su interés para privilegiar al grupo o empresa que las produce, según los beneficios que le otorgan o porque sencillamente la cadena de farmacias (ahora concentradas en una sola) son dueños de laboratorios farmacéuticos y en consecuencia fabrican el producto con su propia marca. Entonces, direccionan la venta en favor de ellos.

3.- Las patentes de invención para los nuevos medicamentos de última generación, que son los más demandados y necesitados para enfrentar determinados problemas de salud, tienen un régimen de monopolio por 20 años, tiempo en el cual nadie más puede fabricarlo, en consecuencia esos medicamentos tienen unos precios exorbitantes, fuera del alcance del común de la gente. Y si no los adquieres te mueres.

4.- Pese a que existe una herramienta legal para enfrentar esos abusos de los precios de medicamentos con patente vigente, que se llama “Licencia Obligatoria”, por la cual el Estado autoriza a otros laboratorios producir el mismo medicamento a menores precios, el Estado peruano nunca se ha atrevido a ejercer esa facultad, con el argumento de que eso genera inestabilidad jurídica y es mala señal para el mercado. Sin embargo Estados Unidos de Norteamérica es el país que más licencias obligatorias autoriza y allá nadie dice que eso genera inestabilidad jurídica.

5.- Este mercado farmacéutico es muy complejo, no es como comprar una bicicleta, en la que probablemente encuentres 10 o 10 modelos y colores. Los medicamentos se diversifican al extremo de que por las combinaciones y especificaciones pueden llegar a varios miles.

6.- Los consumidores de medicamentos son muy vulnerables, puesto que no conocen, ni tienen por qué conocer su uso específico, sus combinaciones, interacciones, advertencias y dosificaciones.

7.- Son vulnerables los consumidores, no solo por su desconocimiento especializado del medicamento, sino porque confían y deben confiar en lo que les recomienda o instruye su médico o hasta el empleado o empleada de la botica o farmacia (no siempre químico farmacéutico).

8.- Con la concentración y el poder que va a tener un canal de comercialización de los medicamentos, en una nueva gigantesca cadena de farmacias, los pequeños y medianos laboratorios también se van a ver afectados, ya que se van a reducir opciones de canales de distribución, sobre todo porque este gigante ya está integrado verticalmente con su propio laboratorio, y en consecuencia fabrica sus propios productos, sus propias marcas y es competidor de los otros laboratorios.

Por esta razón, cuando vamos a estas cadenas de farmacias, y preguntamos por un medicamento en particular, generalmente dicen que no tiene ese, pero este otro sí, que generalmente es el que ellos mismos producen.

Esta fusión no se puede permitir y más bien el país necesita iniciar un gran debate nacional sobre la necesidad de establecer un régimen de regulación de precios de medicamentos, como lo vienen haciendo con éxito muchísimos países desarrollados.

No regular los precios en este mercado farmacéutico tan imperfecto es una ingenuidad. Y pagar los precios astronómicamente altos que estamos pagando en el Perú por ciertos medicamentos es una inmoralidad que no debemos tolerar.

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