Sobre el Estado Islámico: ¿La caída de Mossul implica el fin del terrorismo islamista?

Mariella Villasante Investigadora del IDEHPUCP
Ideele Revista Nº 272
Foto: AFP.

La génesis del Estado Islámico de Irak y del Oriente medio (en árabe: dawla al-islamiyya fi-iraq wa sham), también designado con la sigla “da’esh” (poder en Oriente), data de 2013, cuando la facción dirigida por Abu Bakr al-Bagdadi se separó de la nebulosa yihadista [de yihad, guerra santa] Al-Qaeda. Como sabemos, esta última ha sido fundada en Afganistán en 1987 por el dirigente palestino Abdullah Yusuf Azzam, con el apoyo de su brazo derecho Osama Ben Ladem. En junio de 2014, al-Bagdadi se proclamó “califa, sucesor del profeta Mohammed” bajo el nombre de Ibrahim. Contrariamente a Al-Qaeda, el Estado islámico [en adelante EI] promovió la expansión territorial del movimiento y en dos años logró controlar el norte de Irak (40%) a partir de la ciudad de Mossul, y cerca de 25% del territorio de Siria.

En julio de 2017, Mossul ha caído en manos de las fuerzas del ejército de Irak, apoyado por una gran coalición internacional liderada por los Estados Unidos y por 22 países occidentales (entre los cuales se encuentran Francia, Inglaterra, Alemania, Holanda, Bélgica, España y Australia), y por algunos países árabes (Arabia Saudita, Egipto, Omán y Kuwait). Actualmente el EI esta en proceso de perder la guerra que ha lanzado contra las sociedades de Siria y de Irak y contra los “Occidentales” que intervienen militarmente en esos países. Esta guerra ha producido cientos de miles de muertos en las zonas centrales del conflicto, y centenas de muertos en los atentados yihadistas realizados en Europa occidental (Francia, Inglaterra, España, Alemania, Bélgica).

Este gran desorden mundial se caracteriza por la extrema violencia de los yihadistas del EI en el Oriente Medio y en Europa, pero también por la respuesta brutal y desmesurada de los Estados Unidos y de los países aliados, de lo cual se habla muy poco o casi nada. Siguiendo la propuesta de Huntington (1996), muchos analistas interpretan esta ola de gran violencia política entre los “musulmanes” y los “occidentales” como “un choque de civilizaciones”; y algunos hablan incluso de una “tercera guerra mundial” en curso. Nada más lejos de la realidad. En efecto, Tzvetan Todorov ha presentado una excelente crítica de esta propuesta absurda en su libro “El miedo de los bárbaros. Más allá del choque de civilizaciones” [edición francesa original en 2008, 2010 en portugués que cito]. Huntington propone en efecto explicaciones simplistas y etnocéntricas de la gran complejidad internacional contemporánea. Según este politólogo norteamericano, los conflictos más peligrosos tienen lugar entre las “principales civilizaciones del mundo: occidentales, chinas e islámicas”. Ante este peligro, la sobrevivencia del Occidente depende de la reafirmación de la identidad occidental de los Norteamericanos (o estadounidenses), y por ello propone la unión de todos los Occidentales contra los desafíos de las civilizaciones no-occidentales (Todorov 2010: 104 et sqq.). Como nota Todorov, la idea de que luego del fin de la Guerra fría, cuando el Muro de Berlín cayó en 1989, el mundo ya no se divide en dos bloques políticos e ideológicos, sino en áreas culturales o “civilizaciones” (china, japonesa, hindú, musulmana, ortodoxa, occidental, latinoamericana y africana). El problema es que esa división no tiene ninguna coherencia interna, algunas corresponden a países y otras a poblaciones diversas que tienen una religión común. En ese marco, Huntington pretende englobar en la “civilización musulmana” a millones de personas que viven en África, en el Maghreb (el norte de África), en Oriente Medio y en Asia, y que tienen culturas y lenguas diferentes y modos diversos de practicar la religión musulmana. Lo cual es totalmente absurdo.

Las propuestas de Huntington han llevado a ciertos analistas a afirmar que las guerras contemporáneas en Afganistán, en Irak y en Siria son comparables a las guerras de religión de la Edad Media conocidas como las “Cruzadas” del Occidente cristiano contra los musulmanes que controlaban “Tierra Santa”, es decir Palestina y Siria. Lo cual es contrario a la verdad. A pesar de las apariencias, las luchas actuales son políticas y la religión y/o la cultura son simplemente instrumentalizadas como banderas de unión nacional o transnacional.

En esta contribución quisiera explicitar que la violencia y las guerras desatadas en varios países árabes desde los años 1970, y sobre todo a partir de 2011, no están ligadas a la “religión musulmana” sino a varios factores mundiales bastante complejos y totalmente contemporáneos.

• En primer lugar, los países árabes se caracterizan por reproducir formas de poder autoritarios y/o dictatoriales desde su creación, sea en tanto Estados modernos, sea en tanto monarquías (Arabia Saudita y las otras monarquías del Golfo pérsico). En varios países árabes los movimientos contra la ocupación colonial europea (Francia e Inglaterra) han utilizado la bandera del islam para unificar grupos que siempre habían vivido siempre sin Estado centralizado. Sin embargo, en modo paralelo se han desarrollado movimientos del islam político que se oponían al autoritarismo en nombre de los valores de buen gobierno musulmán. El mejor ejemplo es el de los Hermanos musulmanes de Egipto que nació a inicios del siglo XX. Al lado de este islam fundamentalista o salafista (que pretende regresar al modo de vida puritano del siglo VII en que vivía Mohammed), la ocupación de Afganistán por la ex Unión soviética, a inicios de 1980, suscitó un movimiento de radicalización terrorista para expulsarlos en nombre del islam; se trataba de Al-Qaeda, que propone por primera vez un discurso político en el cual la muerte es valorizada, en particular por los jóvenes.

En modo paralelo, a partir de 2010 y sobre todo en 2011, se desarrolla un gran movimiento de jóvenes que demandan la instalación de gobiernos democráticos en Túnez, en Marruecos, en Siria y en otros países del Maghreb y del Oriente Medio; fue la Primavera árabe. Esos movimientos fueron reprimidos de manera brutal y sanguinaria por los gobiernos autoritarios y dictatoriales que pretendían perennizarse en el poder e impedir todo cambio hacia la “occidentalización política”. Cuando en realidad se trata simplemente de una demanda de modernización del orden social y político de sociedades subdesarrolladas y reprimidas.

• En segundo lugar, la injerencia militar de los Estados Unidos en la guerra de Irak contra Kuwait en 1990, y luego la segunda guerra contra Irak en 2003, reactivaron la radicalización de grupos musulmanes terroristas, sobre todo de Al-Qaeda. Es desde esa época que se prepararon los atentados en los Estados Unidos, sobre todo el ataque de las torres gemelas de New York el 11 de setiembre de 2001, que suscitó un gran estupor en ese país y en el resto del mundo. El discurso simplista adoptado por los Estados Unidos desde la época de Georges Bush es totalmente maniqueo: se trata de una lucha “entre el Bien contra el Mal”. Las propuestas de Hungtington han reafirmado la idea que los “valores occidentales están en peligro”, y también otra idea de carácter racista que considera que “todos los musulmanes son terroristas potenciales”, retomada como bien sabemos por el nuevo (y lamentable) presidente Donald Trump. En realidad, hay que considerar la gran responsabilidad de los Estados Unidos y de sus aliados europeos —y también de la antigua URSS y de la actual Federación de Rusia—, que han desarrollado estrategias militaristas agresivas en Afganistán, en Irak y en Siria, en la radicalización sanguinaria de grupos terroristas como Al-Qaeda y el Estado Islámico. Los mismos actores son también responsables de la exportación de los atentados terroristas a los Estados Unidos y a ciertos países de Europa que tienen minorías musulmanas, en mayoría marginalizadas, pobres y excluidas de la identidad nacional. Como plantea el sociólogo francés Olivier Roy, muchos jóvenes de esos países adhieren al yihadismo para dar sentido a sus vidas y sobre todo para “morir por la causa del islam”; como antes otros jóvenes morían por “la causa de la revolución comunista” (Roy, Le djihad et la mort, 2016: 9-10; Villasante, Violence politique au Pérou, 1980-2000, 2016: 322-324). Veamos algunos detalles de estas proposiciones analíticas.

Génesis del Estado Islámico: una facción de Al-Qaeda

El movimiento que iba a adoptar el nombre de Estado Islámico nació en 2005 como una revuelta de los Árabes sunitas de Irak contra la ocupación de los Estados-Unidos que habían dado todo el poder a los chiitas, que representan cerca de 70% de la población (Roy 2016 et sqq.). Recordemos que el mundo islámico ha asumido una distinción político-religiosa entre los Sunitas mayoritarios, que siguen la sunna o tradición musulmana original según la cual después de la muerte de Mohammed, en 632, se sucedieron cuatro califas en la umma o nación islámica. Los Chiitas (del término árabe chi’a, discípulos, 10% de musulmanes) no reconocen a los tres primeros califas, y creen que el primer califa fue Ali ibn Abi Talib, un primo y yerno del profeta Mohammed; esperan además el retorno del Mahdi (imam descendiente de Ali) que llegará con un ejercito para vengar al Mal e impondrá la justicia sobre la Tierra. Esta división política, justificada por una creencia religiosa, es una constante en las sociedades musulmanas y representa el factor principal de las luchas militares e ideológicas actuales entre sus representantes mas poderosos que luchan entre si desde el siglo VII: Arabia Saudita que defiende los intereses de los Sunitas, e Irán que defiende a los Chiitas desde el siglo XVI. Luego de la caída del Imperio Otomano en 1920, la injerencia de los países occidentales interesados en el petróleo del Golfo pérsico (Estados Unidos, Inglaterra y Francia) tiene efectos directos sobre el orden político de esas sociedades. Los conflictos actuales expresan pues la gran recomposición de las fronteras otomanas y coloniales en el Oriente Medio y en Afganistán.

Uno de los principales dirigentes sunitas en Irak era Abu Mussab al-Zarqaui, un Jordano miembro de un grupo de parentesco (en árabe: qabila) implantado también en Irak. Éste hombre estaba ligado a la red de Al-Qaeda que había operado en Afganistán, y se volvió critico de Ben Ladem que se negaba a establecer una entidad islámica en las “zonas liberadas”. Al-Zarqaui consideraba que la estrategia del yihad [guerra santa] global, sin lazo territorial, que desarrollaba Ben Ladem había alcanzado su limite. Además su identidad de árabe sunita de Irak le hacia asumir el resentimiento de las mayorías irakíes contra los Estados Unidos y el Occidente en general. De todas las sociedades sunitas de la región del Creciente fértil (valles del Jordan, del Eufrates, del Tigre y del Nilo) que eran provincias del Imperio Otomano hasta 1920, en 2003 solo quedaba Jordania. El Líbano (creado por Francia) es gobernado por chiitas y cristianos, Siria pasó a un régimen chiita (versión alauita) en 1970, y gracias a la intervención de Estados Unidos, Irak cayó en manos de los chiitas en 2003, durante la segunda guerra del Golfo.

En ese marco, Abu Mussab al-Zarqaui fundó la organización Al Qaeda en Irak en 2005, y murió al año siguiente. En 2010, Abu Bakr al-Baghdadi, que había asumido la dirección del grupo terrorista, le dio el nombre de Estado islámico en Irak y en el Oriente Medio (o shams). En 2014, al-Baghdadi fundó el califato cuya prioridad era territorializar el yihad y crear entidades políticas locales que iban a extenderse gracias al control del petróleo y del gas, que representarán la base del poder económico y de armamento del EI en toda la región. Recordemos que el califato fue creado después de la muerte del profeta Mohammed para reemplazar su función de dirigente del Estado musulmán; el término khalifa significa “sucesor del profeta” que debe mantener la unidad del mundo islámico, y administrar el imperio. La legitimidad de la atribución de khalifa ha provocado la división política de los musulmanes en sunitas y chiitas antes evocada.

Contrariamente a la estrategia de Al-Qaeda, el EI considera que los enemigos principales son los chiitas. La guerra contra los Occidentales era percibida al inicio como un medio de empujarlos a partir del Oriente Medio, cuando Al-Qaeda trataba sobre todo de unificar la umma, la nación musulmana, contra el Occidente. En 2015, después de la primeras derrotas militares, el EI considera que la guerra en Occidente es el único medio de mantener su poderío. La ruptura entre el EI y Al-Qaeda se concretizó con la creación del califato en 2014. Sin embargo, el EI termina entrando también en la ideología del “islam global” creando una “legión yihadista internacional” que combate en Siria y en menor medida en Irak. Como remarca Olivier Roy (2016: 140), la habilidad política del “califa al-Baghdadi” ha sido el haber articulado demandas políticas locales (crear un espacio sunita fuerte entre chiitas y Kurdos) con el yihad global. La emergencia de un nuevo “califato” ha permitido a miles de jóvenes occidentales musulmanes o convertidos, que no saben nada del orden político del Oriente Medio, sentirse “miembros de la umma” aun cuando ellos mismos no estén integrados en ninguna sociedad. En ese sentido hay que precisar que el término “Estado islámico” es engañoso porque los dirigentes ni pretenden crear un Estado-nación moderno, el programa es simplemente expandirse por medio de la guerra, del control de recursos naturales (petróleo y gas) y de la extrema violencia. Las terribles ejecuciones de rehenes o de “enemigos del islam” (por degollamiento) eran puestas en escena y transmitidas al mundo entero vía Internet. A ello se añadieron las destrucciones de obras históricas y de bibliotecas; el sometimiento de miles de jovencitas, “esclavas sexuales” de los combatientes; en entrenamiento de niños-soldados, y la distribución de dinero y de bienes materiales a los “soldados del islam” y a sus familias.

Después de 2011, miles de jóvenes europeos, africanos y árabes sin raíces, perdidos y en busca de una “causa” por la cual dar sentido a sus vidas vacías han sido cooptados vía Internet, y han partido a Siria para ser “combatientes del islam”, y para ofrecer sus vidas en atentados suicidas. La marca “Estado islámico”, o Da’esh, ha tenido y sigue teniendo mucho éxito porque lo que ofrece corresponde a los deseos de los jóvenes clientes en búsqueda de un yihad. He abordado este tema en una publicación anterior (Villasante, “La guerra santa islámica y los atentados de Francia”, Memoria n°16, IDEHPUCP, 2015). Recordaré simplemente que la ideología del EI ensalza la muerte y la destrucción; y ello se encuentra también en la ideología comunista propagada en el Perú por Sendero Luminoso entre jóvenes sin raíces en busca de una causa por la cual vivir y morir.

La situación actual del EI: pérdida de territorios en Irak y en Siria y atentados en Europa

Desde 2016, el EI desarrolla en modo paralelo los dos modelos de creación de un “Estado local” entre Irak y Siria, y del “yihad global” que implica los atentados suicidas en Europa occidental. Sin embargo ambos modelos están en crisis tanto a nivel local como internacional. Al Norte de Irak el EI no puede avanzar mas porque la resistencia de los combatientes Kurdos (peshmergas) se lo impide; tampoco pueden avanzar al Este, defendido por los chiitas de Irak, ni al Oeste, donde combate el ejército regular de Siria, apoyado por Rusia desde 2015. Al Sur, el EI no ha podido obtener el apoyo ni del Líbano ni de Jordania. A todo ello se agregan los conflictos entre las poblaciones locales y los reclutas musulmanes extranjeros que non son bienvenidos en la zona. Sin embargo, a pesar de la participación de fuerzas internacionales, en realidad se trata de un conflicto interno a las sociedades musulmanas del Oriente Medio, con implicaciones sumamente complejas, y que han logrado también reactivar los movimientos yihadistas en África (Boko Haram de Nigeria, Al-Qaeda en el Maghreb islámico, o AQMI en Mali, Mauritania, Chad, Burkina Faso y Argelia), y en Asia (Pakistán, Indonesia)[1].

A nivel regional, los intereses de las poblaciones son contradictorios y lo único que es evidente es que esta guerra, que ha producido cientos de miles de muertos y millones de desplazados, esta cambiando la faz de los pueblos que ya no tienen Estados reales de la región (Irak, Siria, Afganistán), así como las alianzas entre las principales fuerzas internacionales que participan en la guerra (OTAN, Estados Unidos, Rusia, Inglaterra, Francia, Turquía).

Los Kurdos de Irak han logrado independizarse del yugo del poder de Bagdad gracias a sus combatientes contra el EI (peshmergas), y actualmente quieren mantener las nuevas fronteras con los Árabes; y no desean que Mossul, centro del EI, retorne al poder central de Irak. Recordemos que los Kurdos, en mayoría sunitas, son un antiguo pueblo oriental de habla iraní, de cerca de 40 millones de personas, que vive disperso en Turquía, en Irán, en Irak y en Siria, y que luchan por construir un Estado unificado (Kurdistán), desde hace un siglo.

Para los chiitas de Irak, la caída del EI implica que compartan el poder con los sunitas y prefieren conservar un espacio chiita independiente. Turquía teme que el Partido de trabajadores de Kurdistan (PKK) instale un Estado kurdo en el norte de Siria. Para Arabia Saudita el enemigo principal es siempre Irán; y la derrota del EI implicaría la instalación de una red chiita entre Bagdad, Damas y Beyrouth. Para Irán las cosas son mas complicadas pues el EI no lo amenaza directamente, sino mas bien a sus aliados chiitas en Bagdad y en Damas que no pueden subsistir sin su ayuda. Para el régimen sanguinario de Damas, que masacra a su población civil desde 2011, el EI es útil pues su existencia les permite aparecer como el “mal menor” ante los Occidentales. Para Israel, el EI es una bendición pues el régimen de Damas no los puede amenazar y, una vez más, los Árabes se afrontan entre ellos. Para Rusia, el EI ha representado una excelente ocasión de retornar militarmente en Oriente Medio, apoyando al régimen dictatorial de Assad, con quien Putin siente mucha proximidad. Para los Estados Unidos, la caída del EI es siempre una prioridad que sirve su propaganda de “súper potencia mundial”.

En octubre de 2016, el ejército de Irak (30,000 soldados), apoyado por la coalición internacional dirigida por los Estados Unidos, empezó la ofensiva para recuperar la ciudad de Mossul, centro del EI en Irak. En noviembre, los peshmergas (Kurdos de Irak) anunciaron la liberación de Bachiqa, a una decena de kilómetros al nor-este de Mossul. Al final del mismo mes, las milicias civiles chiitas de Hachd-al-Chaabi (Movilización popular), anunciaron que habían logrado controlar la ruta de acceso de provisiones entre Mossul y Siria. En enero de 2017, el ejército irakí liberó la parte Este de la ciudad de Mossul. Según las estimaciones de Naciones unidas, en mayo de 2017 habían por lo menos 100,000 civiles acorralados en la ciudad en llamas; y en junio, se estimaba que entre 860,000 a 915,000 civiles habían sido desplazados de Mossul desde el inicio de los combates (Le Point del 18 de junio de 2017).

Luego de nueve meses de lucha, la batalla por la reconquista de Mossul se terminó el 13 de julio de 2017. La ciudad ha sido casi totalmente destruida, los muertos se cuentan por miles, nunca ha habido un combate urbano tan largo y destructor después de la Segunda Guerra Mundial. La segunda fase de la reconstrucción y de la reconciliación entre los bandos enemigos será muy larga e ingrata sobre todo porque muchos actores no ven el interés en realizarla (Le Monde del 13 de julio de 2017).

El primer ministro irakí, Haider al-Abadi, ha expresado su gran satisfacción por la liberación de Mossul, pero las secuelas de la ocupación de esta ciudad por el EI y los bombardeos de la coalición internacional son terribles. Se estima que desde 2011 hay 465,000 muertos y desaparecidos y 4,9 millones de refugiados. En Mossul, que tenia cerca de dos millones de habitantes, un millón de sunitas han abandonado sus casas y 700,000 se encuentran aun diseminados alrededor de Mossul en condiciones desastrosas, sin alimentos, con enfermedades y/o heridas de guerra. Muchos civiles han declarado a la prensa amargura, cólera y resentimiento en primer lugar contra el Estado Islámico, pero también contra los Estados Unidos y Rusia. Los otros actores de la guerra urbana, el ejército de Irak y las milicias chiitas, han cometido exacciones terribles contra los civiles: violaciones de mujeres, torturas, ejecuciones arbitrarias…

Nadie sabe aun de que manera el débil gobierno de Irak va a afrontar la situación; la reconstrucción de la ciudad se hará con la ayuda internacional, pero lo que está realmente en juego son las intenciones de la fuerzas militares en presencia. ¿Las milicias chiitas armadas por Irán aceptarán retirar sus miles de combatientes venidos del Sur de Irak? Y ¿qué harán los peshmergas de Kurdistán de Irak, armados por Francia y por Estados Unidos, que reivindican la región de Nínive que ellos controlan actualmente? En todo caso las autoridades kurdas de Erbil (Irak) los incluyen en la zona que deberá participar en el referéndum por la independencia de los Kurdos previsto el 25 de setiembre de 2017. Para complicar aun mas el panorama, las autoridades de Bagdad deberán negociar con los combatientes de los grupos de parentesco sunitas (“tribus”) que colaboran con el EI y cuya posición actual es muy incierta (Marianne del 13 de julio de 2017).

La coordinación militar entre Rusia y Estados Unidos y los países aliados continua luego de la instalación de Trump. Sin embargo es evidente que las tensiones siguen siendo fuertes entre las dos potencias que actúan en campos opuestos en la región de guerra del EI en Siria e Irak. La ONU no juega ningún rol activo pues Rusia y China han opuesto el veto a su intervención desde el inicio de la guerra en 2011. El interés de las potencias por Siria es solamente estratégico pues el país no posee petróleo y esta casi totalmente destruido. En fin, Estados Unidos ha afirmado su intención de jugar un rol militar activo en oposición a la pasividad del presidente Obama que anunciaba un retiro paulatino de las tropas en Oriente Medio (Le Monde del 7 de abril de 2017).

La caída de Mossul no implica pues el fin del EI que controla todavía varios sectores de Irak y del centro y del Este de Siria alrededor de la ciudad de Raqa, donde se ha desplazado el centro de la guerra. Paralelamente, esta pérdida va a suscitar nuevos atentados en Occidente. Por lo cual podemos pensar que quedan muchos años de violencia y de muertes…

Reflexiones finales: efectos del terrorismo en las democracias occidentales, guerras regionales, la violencia del islam, el mesianismo político en Occidente

• La fuerza que ha permitido la expansión mundial del EI se funda sobre la violencia extrema que ha “puesto en escena” vía Internet (ejecuciones sanguinarias, masacres, atentados suicidas), mucho mas importante que aquella de Al-Qaeda. Esta estrategia extremista del “yihad global” ha logrado sembrar el terror de las poblaciones árabes de Irak, de Siria, y del Oriente Medio; y también el terror y el miedo constantes de los Occidentales. En efecto, por sus efectos sicológicos, el terrorismo sanguinario del EI pone en peligro el orden democrático de los Estados de derecho, donde se esta gestando una amalgama entre “terroristas” y “musulmanes”, alimentada por los discursos ultra nacionalistas de los partidos de extrema derecha (como el Frente nacional de Francia). El EI pretende favorecer una guerra civil entre los ciudadanos occidentales y los “musulmanes”, que llevaría a una implosión dramática del orden democrático; pero el EI se opone también al movimiento de democratización de las sociedades del Oriente Medio; su modelo de sociedad musulmana es simplemente totalitario y nihilista, enmarcado por la muerte como horizonte final.

• En este orden de ideas, Olivier Roy (2016: 155 et sqq.) tiene razón de afirmar que los conflictos actuales son políticos y no religiosos, y que ellos oponen en primer lugar a los musulmanes entre ellos; también es cierto que las guerras (en Irak, en Siria, en Libia, en Yemen) están ligadas a la construcción nacional y a la modernización de las sociedades del Oriente Medio y del Maghreb (inacabadas como en el Perú y en América Latina). Roy también tiene razón en plantear que lo que guía a los terroristas del EI, y a todos los otros, no es una utopia sino la búsqueda de la muerte de los “combatientes” para alcanzar “la derrota final del Occidente”; todo lo cual es, evidentemente, un fantasma delirante y absurdo.

• Desde el 11 de setiembre de 2001, muchos analistas se interrogan sobre lo que es el “islam” y la “umma”, sin darse cuenta que esos conceptos no tienen nada que ver con la guerra en Oriente Medio, ni con el terrorismo en Europa (Roy 2016: 156). Es verdad que, desde el punto de vista analítico y objetivo, ello es cierto. Sin embargo podemos observar que es normal que los Occidentales quieran comprender mejor que es lo que guía el terrorismo yihadista que utiliza el islam como fuente de justificación de sus acciones violentas contra los “infieles”. Ciertamente, la “umma” en tanto nación musulmana no existe sino en los textos religiosos, retomados e instrumentalizados por los yihadistas. Pero hay que explicitar también que el islam no es solamente una “religión de paz”, y que la creencia musulmana se ha expandido en el mundo oriental y luego en el resto del mundo por la vía de la violencia política, largamente legitimada en El Corán y en los textos de los teólogos y de los juristas musulmanes. Este argumento objetivo, que podría ser catalogado como “anti-islamico y racista”, ya ha comenzado a ser expuesto de manera muy racional y analítica por intelectuales prestigiosos como el novelista Salman Rushdie, que ha declarado recientemente su inquietud ante la “estúpida ceguedad del Occidente ante el yihadismo” (L’Obs n° 2744, junio de 2017). Rushdie reconoce que el islam tiene una tradición positiva, pero desgraciadamente esta marginalizada actualmente; por el lado del los chiitas el retroceso ha sido grande con la llegada el imam Khomeini, y por el lado sunita la Arabia Saudita ha utilizado sus inmensos recursos para difundir la ideología integrista y fanática del wahhabismo. Rushdie recuerda que los terroristas del EI gritan “allahu akbar” [allah es grande] antes de sus ataques, ¿cómo negar entonces un lazo directo con el islam? Por lo tanto, él propone reconocer el lado oscuro de la religión musulmana, y reivindica también el derecho de decir que el islam político es una estupidez.

En efecto, ante cada atentado en Occidente, muchos ciudadanos musulmanes europeos declaran que los terroristas no son “verdaderos musulmanes” pues “el islam es una religión de paz” (otros afirman que los muertos occidentales vengan los muertos musulmanes); y los gobernantes occidentales evitan el uso de términos islam/islamistas asociados a los atentados, prefiriendo usar el eufemismo de “Da’esh”, considerado “neutro”. El tema es complejo, pero podemos sintetizarlo afirmando que el texto coránico contiene una gran cantidad de versículos consagrados a la guerra contra los “Infieles”, que nunca han sido abrogados, y que sirven admirablemente a legitimar el discurso terrorista actual (ver Adonis, Violence et Islam, 2015). De otro lado, el islam aporta también un mensaje de paz y de concordia, pero no es prioritario (como en la religión cristiana). En realidad el islam no ha sido nunca modernizado, y hasta ahora el Coran y otros textos jurídicos son fuente de justificación de la violencia contra los “Infieles”; del mantenimiento de las mujeres en estado de dependencia de los hombres; y de la justificación de la esclavitud de “no-musulmanes” (aunque en la practica los esclavos musulmanes eran numerosos). Sin una reforma de esas secciones del Corán y de los libros jurídicos que lo legitiman, el islam no puede modernizarse y adoptar los valores de igualdad social y de género, y favorecer la paz y la igualdad social y de género. Dada la situación de conflicto actual, es probable que esta reforma venga de los musulmanes de Europa.

• La “reislamizacion” del mundo musulmán ha sido favorecida por Arabia Saudita, que ha exportado con mucho éxito su doctrina de islam puritano y totalitario, el wahabbismo (una forma de salafismo), y que ha financiado Al-Qaeda y el EI… antes de cambiar de política y de pasar al bando de los “aliados contra el terrorismo islamista”. Actualmente, con la ayuda de Donald Trump, los Sauditas acusan a Qatar de financiar el terrorismo y han logrado que la mayoría de Estados del Golfo y del Magreb le impongan sanciones; simplemente para afirmar su dominación regional…

• Para concluir, quisiera resaltar la importancia de lo que Tzvetan Todorov llama el “mesianismo político” de los Occidentales en el Oriente Medio, que consiste en imponer la democracia y los derechos humanos con bombas y armas de guerra. En su libro Los enemigos íntimos de la democracia (Paris, 2012: 47 et sqq.), Todorov plantea que en el contexto de la Revolución francesa ha aparecido la idea que la voluntad colectiva humana puede hacer reinar el Bien y el bienestar a todos los pueblos, sin necesidad de Dios; en realidad esta idea es antigua y mejor conocida como “milenarismos” que prometen la transformación radical del mundo gracias a la intervención divina. La diferencia de este nuevo “mesianismo” es la ausencia de un Mesías, y el objetivo es producir una “sociedad nueva y un hombre nuevo”. En la historia europea el mesianismo político (o secular) ha tenido varias olas; la primera ola empieza con la Revolución francesa y con la expansión colonial ulterior pues se consideró natural “llevar el Bien (la libertad y la igualdad) a otras naciones” por la vía militar. La segunda ola se manifestó con el proyecto comunista; los comunistas rusos creían que a pesar del atraso del país ellos podrían comenzar la “revolución mundial” porque tenían un partido fuerte. A partir de 1917, se construye el Estado totalitario soviético; todos debían adherir al programa comunista y los opositores eran eliminados. Este sistema empezó a desaparecer con la muerte de Stalin en 1953, y se enterró en 1989 con la caída del Muro de Berlín. Salvo en países del Tercer Mundo como el Perú, que vivió una larga guerra interna provocada por los comunistas-maoístas de Sendero Luminoso contra la sociedad y contra el Estado.

Actualmente vivimos la tercera ola del mesianismo político que empezó en 1989 y aunque ésta se opone al totalitarismo comunista tiene similitudes con la primera ola de las guerras coloniales (Todorov 2012: 69 et sqq.). La política consiste en imponer la democracia por la fuerza, y representa una amenaza interna para los propios países democráticos que la han asumido: las grandes potencias mundiales de Occidente. La primera manifestación de este mesianismo fue la intervención militar de la OTAN en el conflicto de Yugoslavia en 1999. La justificación ideológica se creo en 1994, durante el genocidio en Rwanda: el “derecho de injerencia”; según la cual si en un país se producen atrocidades y crímenes contra la humanidad, los otros países tienen el derecho de intervenir militarmente para proteger a las victimas. Aunque los Estados Unidos no hagan alusión directa al derecho de injerencia, en realidad ellos y sus aliados se han convertido en los “gendarmes del mundo”, interviniendo militarmente en Irak, en Siria y en Afganistán.

• Para comprender la coyuntura internacional actual debemos distinguir los efectos del mesianismo político en los países del Oriente Medio y en el “Occidente” (liderado por los Estados Unidos). El proceso de transformación del orden político y social en las sociedades árabes será de largo aliento y extremadamente violento; pero ya podemos constatar que estas sociedades rechazan la democracia cuando ésta les es impuesta con bombardeos y con la ocupación del país, como en Irak y en Libia; pero que la defiende cuando el propio país está al origen de la reivindicación, como en Túnez. Sin embargo, como remarca Todorov (2012: 249 et sqq.), la aspiración a la democracia no se confunde con la adhesión al modo de vida occidental. El resentimiento sigue siendo importante en los países que han sufrido del imperialismo norte-americano, francés e inglés.

El mesianismo político tiene implicaciones muy negativas en los países occidentales que lo defienden con bombas y con una extrema violencia banalizada. En efecto, la lucha “contra el enemigo yihadista” o “contra los extremistas islamistas” ha implicado un retroceso del respeto de los derechos humanos en Estados Unidos que ha autorizado la tortura en Irak, en Afganistán, y en Guantánamo (Todorov 2012: 76 et sqq.). En Estados Unidos y en Europa Occidental se han adoptado estrategias antisubversivas que recortan los derechos ciudadanos y permiten todo tipo de excesos de parte de los servicios de seguridad y del ejército. Por ejemplo, en Francia, que sufre atentados regularmente desde 2015, el estado de emergencia se renueva sistemáticamente y se han desplegado 10,000 soldados en todo el país, lo cual implica una banalización del orden militar en el espacio publico. Mas aun, muchos analistas señalan que este despliegue militar no sirve de nada pues los atentados se han vuelto imprevisibles y además los agentes de las fuerzas del orden se han convertido en objetivos directos de ataques terroristas. De otro lado, las medidas de vigilancia, de control de personas, de requisiciones de casas, y el encarcelamiento de sospechosos sin decisión de justicia están en vías de entrar en el derecho penal ordinario, lo cual implicaría un retroceso patente de las libertades individuales y del orden democrático en Francia.

• Otros dos aspectos meritan ser notados: por un lado, el altísimo costo económico de las guerras occidentales “por la democracia” en Oriente Medio (Francia contribuye con un millón de euros por día, Todorov 2012: 84) en un momento de gran crisis financiera y de desempleo, empeorada por la migración masiva de personas que escapan las guerras o el hambre. Y de otro lado, los “daños colaterales”, es decir, las muertes de miles de civiles en Irak y en Siria, y también las muertes de jóvenes soldados occidentales en guerras incomprensibles e injustas. Estos aspectos deberían chocar a la población europea y estadounidense, sin embargo observamos una indiferencia y un silencio bastante sorprendentes. No existe ningún movimiento occidental que defienda el fin de la injerencia militar para imponer la democracia de manera autoritaria y violenta.

• En conclusión, el retroceso actual del Estado Islámico no parece implicar el fin de la violencia, ni en el Oriente Medio, ni en los países occidentales que bombardean Irak y Siria y que, por esta razón, sufren atentados terroristas. En los países árabes, los conflictos regionales se enmarcan en el periodo de pos-colonización y de construcción de Estados-naciones modernos; y aunque es evidente que el modelo de la democracia occidental representa un objetivo justo y positivo para los pueblos árabes, la larga tradición de autoritarismo y de dictadura, o de monarquía en el Golfo pérsico, será difícil de reemplazar… Pero ello es tarea de las sociedades concernidas, no de los Occidentales que deberían alejarse de la región y ocuparse de sus propias sociedades que tienen problemas inmensos de educación, de desempleo, de bajo crecimiento económico y de dificultades de integración de las minorías nacionales. Problemas patentes que se reflejan por el crecimiento de los populismos de extrema derecha en todos los países de Europa occidental y Oriental.

 

Breve cronología de los movimientos islamistas, de las guerras en Oriente Medio, y de los atentados en Estados Unidos y en Europa occidental


1920: caída del Imperio Otomano, primera injerencia occidental en el Oriente Medio

1928: creación de la organización islamista “Sociedad de Hermanos musulmanes” en Egipto

1970: Siria cae en manos del general Hafiz al-Asad (chiita), en 2000 le sucede su hijo Bachar al-Asad

1979: en diciembre, ocupación soviética de Afganistán hasta febrero de 1989, combaten la rebelión anticomunista de los islamistas, que fundan el movimiento de Talibanes con apoyo de Pakistán

1980-1988: guerra entre Irak e Irán provocada por Saddam Husseyn

1987: creación de Al Qaeda [la base] en Afganistán

1990: invasión de Kuwait por Irak (2 de agosto), intervención occidental, un millón de soldados de 34 países

1996: los Talibanes toman el poder en Kabul,

2000: el 12 de octubre, atentado de Al-Qaeda en Yemen, 17 soldados norteamericanos muertos, 39 heridos

2001: atentados de Al-Qaeda en Estados Unidos (11 septiembre), 2977 muertos y 6,291 heridos

2001: entre octubre y noviembre, ataques aéreos y terrestres de Estados Unidos y Gran Bretaña en Afganistán

2002: en junio, gobierno de transición en Afganistán con apoyo de la ONU y de la OTAN (30,000 soldados de 37 países en 2006). Los Talibanes continúan sus acciones terroristas desde entonces

2003: Segunda guerra en Irak (marzo a mayo) coalición occidental dirigida por los Estados Unidos; caída de Saddam Hussein en diciembre; guerra civil entre sunitas y chiitas

2005: creación de la rama Al-Qaeda en Irak, de la cual va emerger el Estado Islámico

2005: el 9 de noviembre, triple atentado de Al-Qaeda-Irak en Amman (Jordania), 60 muertos

2003: el 17 de mayo, atentados de Al-Qaeda en Casablanca (Marruecos), 33 muertos y 100 heridos

2003: entre el 15-20 de noviembre, atentados de Al-Qaeda en Istanbul (Turquía), 57 muertos y 700 heridos

2004: el 11 de marzo, cuatro atentados de Al-Qaeda en Madrid, 191 muertos

2005: el 7 de julio, cuatro atentados terroristas de Al-Qaeda en Londres, 56 muertos y 700 heridos

2005: 23 de julio, atentado suicida de Al-Qaeda en Charm el-Cheikh (Egipto), 88 muertos y 200 heridos

2005: el 9 de noviembre, 4 atentados suicidas de Al-Qaeda,en Amman (Jordania), 62 muertos y 115 heridos

2006: el 30 de diciembre, ejecución de Saddam Hussein luego de tres años de prisión. Había sido capturado por el ejercito de Estados Unidos el 13 de diciembre de 2003. Fue acusado de crímenes contra la humanidad (masacre de 148 chiitas, genocidio de más de 100,000 Kurdos entre 1987 y 1988), y de la invasión de Kuwait

2007: el 11 de abril, dos atentados suicidas de Al-Qaeda (AQMI) en Argel (Argelia), 12 muertos y 135 heridos

2007: el 11 de diciembre, dos atentados con caros-bomba en Argel, 30 a 72 muertos y 177 heridos

2010: emergencia del Estado islámico en la región de Raqqa (Irak)

2010: el 29 de marzo  atentados del “emirato del Cáucaso” (independistas musulmanes chechenes), afiliado a Al-Qaeda, en el metro de Moscú (Rusia), 40 muertos y 102 heridos

2008: los chiitas toman el poder en Bagdad

2008: en agosto, mas de 90 civiles (50 niños y 40 adultos) mueren por un bombardeo de Estados Unidos en Herat, Afganistán. En setiembre habían 24,500 soldados norteamericanos sobre un total de 45,000 soldados de la OTAN

2009: Obama anuncia el envío de otros 17,000 soldados y de cooperantes civiles a Afganistán;

2011: Primavera árabe (Túnez, Libia, Siria, Egipto, Argelia, Marruecos, Mauritania)

2011: el 1ro de enero, atentado yihadista contra una iglesia copta de Alejandría (Egipto), 21 muertos y 79 heridos

2011: el 28 de abril, atentado a la bomba de AQMI en Marrakech (Marruecos), 17 muertos y 20 heridos

2011: el 2 de mayo, Ben Ladem es ejecutado por los Estados Unidos en Abbottabad (Pakistán), con ayuda del gobierno de Pakistán

2011: el 18 de julio, atentados con camiones de musulmanes Uigurs en Hotan (China), 4 muertos y 4 heridos. El 30 de julio, otro atentado produce 15 muertos y 42 heridos

2011: el 20 de octubre, muerte de Muamar Khadafi en Misrata (Libia), asesinado por civiles

2012: injerencia militar de Francia en Mali contra Al-Qaeda en el Maghreb islámico (aqmi)

2012: el 5 de enero, atentados del EI en Bagdad y Nasirriya (Irak), 73 muertos y 149 heridos

2012: el 23 de febrero, atentados del EI en Bagdad, 83 muertos y 250 heridos

2012: el 11 de marzo atentado en Toulousse (un soldado asesinado); el 15 de marzo atentado en Montauban (dos soldados asesinados), el 19 de marzo atentado en Toulouse (4 niños de una escuela judía asesinados). El autor de los crímenes es un francés de origen argelino, radicalizado solo.

2012: el 20 de marzo, ataques del EI en Bagdad y en 9 ciudades de Irak, 52 muertos y 250 heridos

2012: el 12 de setiembre, ataque del EI en Bengazi (Libia) contra el consulado de Estados Unidos, 4 muertos

2012/ en diciembre, Francia retira todos sus soldados de Afganistán

2013: del 16 al 18 de enero, toma de rehenes en In Amenas (Argelia) por AQMI, 52 muertos y 140 heridos

2013: el 15 de abril, atentado yihadista en Boston (EU), 3 muertos y 264 heridos

2013: el 11 de mayo, atentados de Reyhanli (Turquía), base de rebeldes sirios, 52 muertos y 140 heridos

2013: el 23 de mayo, atentado del EI en Londres, un soldado muerto

2013: el 21 de agosto, las Fuerzas armadas de Siria utilizan armas químicas, 1700 muertos

2013: el 29 de setiembre, masacre de Gujba (Nigeria), 44 estudiantes asesinados por Boko Haram (grupo de yihadistas creado en 2002 por Mohamed Yusuf, que muere en 2009; en 2010 Abubakar Sheko asume la dirección y se afilia a Al-Qaeda, luego al EI)

2013: en diciembre, insurrección de grupos rurales sunitas en Irak contra el primer ministro chiita al-Maliki, y deciden apoyar al EI para luchar contra el ejercito de Irak

2014: emergencia del califato del Estado islámico en Irak, expansión a Siria

2014: el 14 de abril, secuestros de 276 escolares de Chibok ( Nigeria) por Boko Haram

2014: el 20 de mayo, atentado de Boko Haram con un camión-bomba en New Abuja (Nigeria), 46 muertos y 45 heridos

2014: en agosto, terroristas del EI masacran al menos 700 personas en Deir Zor (Siria)

2014: en setiembre, Estados Unidos y sus aliados empiezan los bombardeos contra el EI en Siria y en Irak

2014: el 23 de octubre un terrorista del EI ataca cuatro policías en New Yor k con un hacha

2014, en diciembre, terroristas del EI ejecutan 150 mujeres en Al-Ambar (Irak) porque se niegan a casarse con ellos

2015: entre el 7 y el 9 de enero, atentado terrorista del EI en Paris, 12 muertos en “Charlie Hebdo”; 17 muertos en el “Hypercacher”

2015: el 14 de febrero un yihadista mata 2 personas y deja 5 heridas en la sinagoga de Copenhage (Dinamarca)

2015: el 7 de marzo, un comando yihadista de Al-Murabitun mata 5 occidentales y deja 9 heridos en Bamako (Mali)

2015: el 18 de marzo, atentado del EI en Túnez, 24 muertos y 45 heridos

2015: el 20 de marzo, triple atentado del EI en mezquitas chiitas de Saana (Yemén), 142 muertos y decenas de heridos

2015: el 2 de abril, atentado de Al-Shabbaab en Kenia, 152 estudiantes cristianos muertos

2015: el 3 de mayo, primer atentado del EI en Estados Unidos, dos terroristas muertos en Texas

2015: el 26 de junio, atentado del EI en Túnez, 38 muertos y 39 heridos

2015: el 26 de junio, atentado del EI en Isère (Francia), un hombre decapitado

2015: el 18 de julio, atentado con coche bomba del EI en Khan Bani Saad, ciudad chiita (Irak), 90 muertos

2015: el 20 de julio, atentado suicida del EI en Suru (frontera turco-siria), 28 muertos

2015: el 30 de setiembre, intervención militar de Rusia en Siria a la demanda del dictador al-Assad

2015: el 31 de octubre, el EI coloca una bomba en un avión ruso que explota en el Sinaí, 224 muertos

2015: el 13 de noviembre, atentados terroristas del EI en Paris (Bataclan y restaurantes), 130 muertos

2015: el 12 de noviembre, dos atentados suicidas del EI en Beyrouth (Líbano), 42 muertos

2015: el 13 de noviembre, atentados en Paris (Francia) del EI, 130 muertos y 413 heridos

2015: el 2 de diciembre, atentado de una pareja de norteamericanos del EI en California, 14 muertos y 17 heridos

2015: el 10 de diciembre, atentado del EI en Siria, mas de 50 muertos

2016: el 7 de enero, atentado del EI de Libia en Zliten (Libia), 65 muertos

2016: el 17 de enero, atentado suicida del EI en Jalalabad (Afganistán), 14 muertos

2016: el 26 de enero, doble atentado del EI en Homs (Siria), 24 muertos

2016: el 29 de enero, atentado suicida en Arabia Saudia, 4 muertos y 18 heridos

2016, el 21 de febrero cuatro atentados del EI en Damas, 150 muertos

2016: el 29 de febrero, atentado suicida del EI contra chiitas de Bagdad, 40 muertos y 60 heridos

2016: el 22 de marzo, atentado en Bruselas, 32 muertos

2016: el 14 de julio, atentado terrorista del EI (con un camión) en Niza, 86 muertos y 458 heridos

2016: el 4 de agosto, atentado en Londres, una muerta y 5 heridos

2016: el 17 de setiembre, un yihadista de Somalia hiere 9 personas en Minnesota (Estados Unidos)

2016: el 29 de noviembre, un yihadista hiere 11 personas en Ohio (Estados Unidos)

2016: el 19 de diciembre, atentado del EI (con un camión en Berlín), 12 muertos y 48 heridos

2016: el 19 de diciembre, atentado con un camion en Berlin, 12 muertos y 48 heridos

2016: el 31 de diciembre, atentado suicida en Bagdad (Irak), 27 muertos y 53 heridos

2017: el 8 de febrero,  atentado con carro bomba en Kabul (Afganistán), 20 muertos y 40 heridos

2017: el 17 de febrero, atentado del EI en Bagdad, 52 muertos y decenas de heridos

2017: el 15 de marzo, doble atentado suicida del EI en Damas, mas de 30 muertos

2017: el 17 de marzo, bombardeo en Mosul de los Estados Unidos, 105 civiles muertos

2017: el 22 de marzo, atentado suicida en Londres (Reino Unido), 5 muertos

2017: el 3 de abril atentado suicida en San Petersburgo (Rusia), 15 muertos y decenas de heridos

2017: el 4 de abril, el régimen de Al-Assad lanza un ataque con gaz sarin en Khan Cheikun, localidad controlada por los rebeldes sirios, 87 muertos

2017: el 6 de abril, Estados Unidos bombardea la base militar de Chayrat, de donde habían partido los aviones hacia Khan Cheikun, y donde existe una reserva de gaz sarin

2017: el 7 de abril, atentado yihadista con un camión en Stockholm (Suecia), 5 muertos y 15 heridos

2017: el 9 de abril, atentado del EI (con un camión) en Stockholm, 4 muertos y 15 heridos

2017: el 20 de abril, atentado del EI en Paris, un soldado muerto

2017: el 22 de mayo, atentado en Manchester (Reino Unido), 22 muertos y 60 heridos en un concierto

2017: el 26 de mayo, atentado yihadista contra Coptos de Egipto, 29 muertos (4 bebes)

2017: el 31 de mayo, atentado del EI en el barrio occidental de Kabul (Afganistán), 150 muertos y 400 heridos

2017: el 3 de junio, atentado del EI en Londres, 8 muertos y 48 heridos

2017: el 7 de junio, atentados simultáneos del EI en Teherán (Irán), 8 muertos y 39 heridos

2017: el 9 de junio, atentado suicida en Moussayab (Irak), 31 muertos y 35 heridos

2017: el 19 de junio, atentado con una camioneta en Londres, un muerto y 10 heridos

2017: el 19 de junio, un carro-bomba ataca un puesto de policía en Paris, el yihadista muere

2017: en julio, la ciudad de Mossul es liberada del EI que la ocupaba desde junio de 2014

*Otros atentados en Camerún, Indonesia, Pakistán, Nigeria, Burkina Faso, Somalia, Yemen, Filipinas, Australia, Israel

El costo humano de la guerra en Siria desde 2011

(Observatorio sirio de derechos humanos, Le Monde, el 13 de marzo de 2017)

• 465,000 muertos y desaparecidos y 4,9 millones de refugiados

• 83,500 civiles muertos por los ataques de las fuerzas del régimen de Assad y sus aliados de Rusia, Irán y Líbano (27,500 en bombardeos aéreos y 14,600 bajo tortura en las cárceles)

• 7,000 civiles han muerto por los bombardeos de las fuerzas rebeldes

• 3,700 civiles han muerto por los bombardeos del EI

• 900 civiles muertos por la coalición liderada por Estados Unidos

• 500 civiles muertos por Turquía que apoya los rebeldes en el norte de Siria

• 60,900 soldados sirios muertos en combate

• 45,000 milicianos civiles y mas de 8,000 combatientes extranjeros fieles a Assad

• 55,000 milicianos rebeldes han muerto en combate

• 55,000 yihadistas muertos del EI, y de Al-Qaeda en Siria o Frente al-Nosra

• 4,9 millones de refugiados, de los cuales 2,9 millones esta desplazada en Turquía, 1 millón en el Líbano, 630,000 en Jordania, 225,000 en Irak, y 137,000 en Egipto

— Estados Unidos y coalición internacional: según las fuentes norteamericanas, desde 2014, los bombardeos han causado la muerte de 484 civiles. Sin embargo el colectivo “Airwars” estima que ha habido por lo menos 3,817 civiles muertos desde 2014. El Observatorio sirio de derechos humanos estima que entre el 23 de abril y el 23 de mayo ha habido 225 civiles muertos, y remarca que los bombardeos de los “Occidentales” son cada vez mas mortíferos (Le Parisien del 3 de junio de 2017).

— Rusia: entre el 30 de setiembre de 2015 y el 1ro de agosto de 2016: 2,704 civiles (514 mujeres y 746 niños (Centro de documentación de violaciones en Siria). El 30 de setiembre de 2016, los bombardeos rusos han producido al menos 9,364 muertes de las cuales: 2,814 de yihadistas del frente al-Nosra y de rebeldes, 2,746 del EI y 3,804 civiles (906 niños y 561 mujeres) (Observatorio sirio de derechos humanos).

 



[1] Sobre el tema ver: Villasante, Las prácticas terroristas de Boko Haram en Nigeria, Boletín del idehpucp, 27 de Junio de 2014; Crímenes contra la humanidad en Siria y en Irak. Las acciones del Estado islámico. Boletín del idehpucp del 21 de noviembre de 2014; El ataque terrorista contra « Charlie Hebdo » y las reacciones en el mundo musulmán, Boletín del idehpucp, 2 de febrero de 2015; La peligrosa expansión de las actividades del Estado Islámico en Túnez, Kuwait y Francia, Boletín del idehpucp, 14 juillet 2015; Los autores de los atentados en Bruselas y el contexto actual de la guerra en Oriente Medio y en Europa, Boletín del idehpucp, 28 de marzo de 2016.

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