TPP: ¿Ganamos, perdemos, o es todo lo contrario?

Armando Mendoza Economista
Ideele Revista Nº 236
(Foto: La Primera)

Aproximadamente desde hace una década, nuestro país viene desarrollando una agresiva política de negociaciones comerciales, lo que se refleja en la cada vez más larga lista de acuerdos de libre comercio suscritos con las principales economías mundiales, incluyendo los Estados Unidos, la Unión Europea y China. A dicha lista se agregará, eventualmente, otro acuerdo más: el TPP, sobre cuyo proceso de negociación y sus implicancias, tanto comerciales como de otra índole, se sabe demasiado poco para nuestro gusto.

Este TPP (Transpacific Partnership Agreement o Acuerdo de Asociación Transpacífico) es una propuesta de acuerdo comercial que desde el año 2010 viene siendo negociada por un grupo de países ubicados en la cuenca del océano Pacífico: Australia, Brunei, Canadá, Chile, Estados Unidos, Japón, Singapur, Malasia, México, Nueva Zelanda, Vietnam, así como el Perú.

Considerando que el Perú ya cuenta con una extensa red de acuerdos comerciales vigentes, podría asumirse que uno adicional, como el TPP, no debería representar mayores problemas o compromisos que los ya adquiridos y pactados, y solo debería traer ventajas para nuestro país. Sin embargo, justamente lo contrario parece una posibilidad: que el TPP no represente beneficios adicionales y sí, más bien, serios perjuicios, puesto que Estados Unidos viene promoviendo, en el marco de las negociaciones, el establecimiento de mecanismos de protección de la propiedad intelectual, patentes y derechos de uso, y de garantías a las inversiones extranjeras; entre otros temas críticos que van más allá de lo que ya aceptamos en el Tratado de Libre Comercio (TLC) con este país, y que no fue poca cosa.

Así, entre las propuestas que vienen empujando los negociadores estadounidenses destaca la extensión de la vigencia de las patentes de los actuales límites (70 años) hasta 95, 120 o incluso más años, favoreciendo y reforzando así el establecimiento y continuidad de monopolios. Similarmente, se apunta a limitar el acceso a contenido libre en Internet, imponiendo barreras para la libre difusión del conocimiento, motor del progreso humano.

En esa misma línea, se busca recortar aún más las posibilidades de producción y comercialización de medicamentos genéricos, que son sustancialmente más baratos que los de marca, lo que refuerza el domino de mercado de la grandes multinacionales farmacéuticas, cuyas prácticas comerciales están a menudo reñidas con los más básicos principios de la solidaridad y la ética, situación que se traduce en un atentado contra la salud y la vida de millones de personas que, o no pueden acceder a medicamentos adecuados, o para acceder a ellos se ven obligadas a asumir los elevados precios que se cargan por medicamentos de marca, los cuales no se justifican cuando se considera el real costo de desarrollo y producción de tales medicamentos.

Finalmente, hay un riesgo real de que al otorgar garantías adicionales en el marco del TPP para las inversiones extranjeras, en la práctica se fuerce la rebaja de nuestros estándares ambientales y laborales, so pena de ser denunciados y demandados por inversionistas foráneos. Ahí está, como lección, el proceso abierto por Doe Run, que ha demandado al Perú por cientos de millones de dólares en instancias internacionales haciendo un uso mañoso, por decir lo menos, de las excesivas garantías a las inversiones extranjeras que se otorgaron en el TLC con los Estados Unidos. De igual manera, los fabricantes de Gamarra pueden dar testimonio largo y tendido de la feroz y desleal competencia que han sufrido de importaciones subvaluadas provenientes de China, a las que se abrieron las puertas del mercado nacional mediante el acuerdo comercial con este país.

Y es que un problema central en relación con el TPP es que se negocia de manera conjunta, por lo que hay una fuerte posibilidad de que determinados países, en su afán de asegurarse la entrada a mercados atractivos para ellos (por ejemplo, los Estados Unidos o Japón), estén dispuestos a otorgar concesiones en el marco del TPP que serían de carácter vinculante para el Perú, yendo mucho más allá de lo que ya hemos concedido en acuerdos comerciales previos.

Nos veríamos entonces arrastrados por intereses foráneos a una situación en la que no tenemos mucho que ganar, puesto que ya tenemos acuerdos vigentes y entrada en los mercados de nuestros mayores socios comerciales, y sí, más bien, mucho que perder, pues terminaríamos concediendo más de lo que en su momento se consideró como razonable y aceptable. En ese contexto, la utilidad del TPP no resulta tan evidente, pues tener que aceptar ahora nuevas y adicionales concesiones para tener entrada en mercados comparativamente menores para nuestros productos simplemente no tiene sentido. Ante esto, la pregunta lógica es: ¿Por qué debería el Perú aceptar dar mayores concesiones que las que ya dio en el TLC? ¿Qué tenemos que ganar con ello?

No debemos tomar a la ligera los riesgos que implica este TPP, que, de ser mal negociado, puede convertirse en otro eslabón de la cadena que ata y recorta la autonomía del Estado peruano y su capacidad para desarrollar políticas públicas en beneficio del país

El problema es que éstas y otras preguntas no están siendo debidamente contestadas por las autoridades, lo que deja en la ambigüedad y el suspenso a los ciudadanos sobre el desarrollo de las negociaciones y sus reales implicancias. Y es que tenemos fresca la experiencia de anteriores negociaciones comerciales en las que no se evaluaron correctamente los riesgos que se derivaban de los compromisos que en su momento el Perú asumió con ligereza, y ahora estamos pagando las consecuencias. En ese sentido, una llamada de alerta ha sido la filtración, a fines del 2013, de documentos internos de la negociación, los cuales indican que hay fuertes desacuerdos entre Estados Unidos y los otros países en temas de propiedad intelectual, subsidios agrícolas y servicios financieros.

Ante esta situación, ¿cuáles son algunos puntos que los ciudadanos debemos exigir en relación con el TPP? En primer lugar, debemos exigir transparencia sobre la marcha de las negociaciones, que las autoridades informen adecuada y oportunamente a la ciudadanía, de tal forma que los peruanos tengamos una clara idea de qué está en juego y lo que podríamos ganar o perder si se suscribe el TPP.

Ello exige un análisis realista e imparcial sobre los resultados y consecuencias derivados de los múltiples acuerdos comerciales firmados a lo largo de la pasada década por el Perú; particularmente de los acuerdos establecidos con los Estados Unidos, China y la Unión Europea, siendo transparentes en determinar los beneficios que estos acuerdos trajeron, pero también los perjuicios y cuáles son los sectores que los están asumiendo.

Tercero, a partir de este análisis sobre lo bueno y lo malo que nos trajeron los acuerdos comerciales, establecer claramente los parámetros o “líneas rojas” sobre lo que no es negociable en el marco del TPP; y, por sobre todo, una vez establecidas estas “líneas rojas”, respetarlas, y no, como en el pasado, convertirlas en un mero saludo a la bandera.

Asimismo, es necesario dejarnos de ingenuidades y reconocer al TPP por lo que es: no meramente un acuerdo comercial, sino también un instrumento de la geopolítica estadounidense, que busca afianzar su peso e influencia sobre los países de la Cuenca del Pacífico ante el surgimiento de poderes alternativos como China o la India en el Asia, o del Brasil, en Sudamérica. Así, resulta necesario evaluar fríamente hasta qué punto nos conviene o no atar no solo nuestra política comercial, sino también nuestra autonomía geopolítica a los Estados Unidos, no pensando únicamente en lo inmediato, sino también con una perspectiva de largo plazo.

En suma, no debemos tomar a la ligera los riesgos que implica este TPP, que, de ser mal negociado, puede convertirse en otro eslabón de la cadena que ata y recorta la autonomía del Estado peruano y su capacidad para desarrollar políticas públicas en beneficio del país. En ese sentido, la coordinación con los otros países que están en nuestro lado de la calle, incluyendo a Chile, debería impulsarnos hacia un frente negociador común con compromisos conjuntos y límites sobre lo que podemos y debemos conceder, de tal manera que no tengamos una negociación asimétrica, por la que el más grande (Estados Unidos) nos vaya agarrando de uno en uno imponiéndonos términos leoninos.

Es necesaria una evaluación de los costos y beneficios que generaría la suscripción del TPP por el Perú, y si efectivamente vamos a ganar con respecto a la situación que ya tenemos con los tratados actualmente suscritos. Un análisis desapasionado se impone; no apresurarnos a aceptar las condiciones propuestas por Estados Unidos, y exigir y defender salvaguardas y garantías. Cuidado y más cuidado, que en estos temas no es oro todo lo que reluce ni puras ganancias comerciales todo lo que se firma, y hay una responsabilidad muy grande de asegurar que el Perú, sin querer queriendo, no termine poniéndose la soga al cuello.

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Acuerdo de la Asociación

Acuerdo de la Asociación Transpacífico (TPP) esque la mayoría de puntos que están en este acuerdo son desfavorables para nuestro país primero porque las empresas farmacéuticas de Estados Unidos ingresaran y eso hará que las medicinas incrementen su costo y aparte de eso ya no podremos utilizar libremente el Internet porque estaremos limitados a la información y en caso de querer un libro u otro tipo de archivo tendremos que pagar, también empezaran a llegar mas alimentos enlatados provenientes de estados unidos por lo cual este tratado en su mayoría beneficia mas a estados unidos otorgándole mayor economía y poder sobre los países que conforman este acuerdo y nuestro país perderá un poco su soberanía y tendrá que estar limitado en muchos aspectos

Se menciona a modo de ejemplo

Se menciona a modo de ejemplo que él TLC con China es responsable del ingreso de confecciones chinas que ponen en riesgo al cluster de Gamarra; sin embargo, en el TLC mencionado este capítulo arancelario fue excluido de la negociación, es decir no figura en el universo de mercancías negociadas. Un claro ejemplo de satanizar los acuerdos sin leer los documentos completos y solo repetir por repetir argumentos.

Entrevista