Y todo sigue igual: El sector pesquero peruano

Ideele Revista Nº 219
Especialistas de Imarpe partieron del Callao con el fin de evaluar la abundancia, biomasa y estructura poblacional de la merluza (Foto: Andina).

La realidad suele colocar a los gobernantes frente a problemas cuya solución es definitoria de posiciones. El problema de la pesquería peruana es uno de esos casos. Si el actual Gobierno cometió un grave error con el retiro del equipo de Burneo del Viceministerio de Pesquería, primero, y del equipo de Majluf, después, lo práctico políticamente es rectificarlo, pues no hay nada que desfigure más la imagen de los gobernantes que empecinarse en el error. Más aún si este error significa el descuido de la deuda multimillonaria de una industria que hace años debió haber rendido cuentas a la Nación.

El desconocimiento del sector pesquero es abrumador, y la gran prensa se ocupa de no enterar a una sociedad que vive de espaldas al mar, indiferente a la problemática pesquera, de cuya solución depende en gran medida la seguridad y la soberanía alimentaria del país. Los recursos pesqueros son valores que no pertenecen a quien los explota sino a su dueño, que en el caso de los recursos marinos somos todos los ciudadanos y no un oligopolio privilegiado. De la correcta gestión de tales recursos depende el futuro del ecosistema marino y la adecuada nutrición de millones de peruanos.

Antecedentes
El sector pesquero peruano se ha caracterizado por su enfoque monoespecífico, centrado en la extracción de anchoveta para su reducción en harina de pescado, destinada a la fabricación de alimento para cerdos, aves y peces de Europa y Asia. El impacto sobre el ecosistema marino y sobre el medio no ha sido cuantificado, y el tangible no ha sido reparado. El choque socioeconómico generado por la renta que el Estado deja de percibir por derechos de pesca, impuesto a la renta y royalties tampoco ha sido cuantificado.

En los últimos 13 años, 87 mil millones de kilos de anchoveta han sido convertidos en 20 mil millones de kilos de harina de pescado (revista Pesca) destinados a la industria de alimentación animal, mientras que los niveles de desnutrición crónica en el país crecen de modo alarmante. La industria harinera ha facturado US$ 15,167’240.000 y ha pagado al Estado, como impuesto a la renta, US$ 201’076.390. El porcentaje de participación del sector pesquero en el PBI resulta ínfimo (0,34%), según datos del BCR, para un país que se ufana de poseer la pesquería más rica del planeta; y aunque el sector sigue siendo el segundo gran generador de divisas en el país (S/.1.884’000.000), su contribución a la generación de mano de obra (260.000 mil puestos de trabajo directos e indirectos) no es proporcional a la magnitud del negocio pesquero.

Resulta ofensivo que por cada tonelada de harina de pescado que se exporta (1.600 US$/TM), los empresarios pesqueros dejen tan solo US$3 como canon, que se transfiere a los beneficiarios directos tarde, mal o nunca. Resulta más ofensivo aún que ni siquiera un mínimo porcentaje de este pescado haya servido para alimentar a nuestro pueblo, mientras que el propio Estado abdicó de su función de control y vigilancia de las descargas pesqueras para delegar esta tarea fiscalizadora a las famosas “certificadoras”, financiadas por los propios empresarios sancionados por defraudar en las descargas, evadir impuestos y depredar una biomasa marina que pertenece a todos los peruanos.

El porcentaje de participación del sector pesquero en el PBI resulta ínfimo (0,34%) para un país que se ufana de poseer la pesquería más rica del planeta; y aunque el sector sigue siendo el segundo gran generador de divisas, su contribución a la generación de mano de obra no es proporcional a la magnitud del negocio pesquero.

El papel del Imarpe y del Viceministerio de Pesquería
En este lamentable contexto, el papel del Instituto del Mar del Perú (Imarpe) resulta clave por ser la institución que dice cómo, cuándo y cuánto pescar. Si no se respeta la opinión científica del Imarpe por privilegiar intereses particulares, entonces seguiremos el derrotero de la depredación, el abuso y la impunidad. Tras una dilatada gestión de 15 años, corrieron los vientos del cambio en el Imarpe y el Viceministerio de Pesquería. Aparentemente. Digo esto porque el ‘gatopardismo’ de quienes manejan el statu quo de la pesquería peruana admiraría al propio Lampedusa. Mientras no se realice una auditoría científica a los estudios realizados por el Imarpe y a toda la gestión durante los últimos 15 años, solo se cambiará algo para que todo siga igual, como noveló el solitario Lampedusa. Si ya de por sí el Viceministerio de Pesquería es un organismo subalterno, las graves denuncias de Kurt Burneo acerca de los repulsivos niveles de corrupción de los funcionarios de este organismo rector tornan aún más peligroso el asunto pesquero.

En la actualidad resulta innegable la merma de las poblaciones de peces e invertebrados, sobre todo los recursos costeros. No es exagerado afirmar que la sardina ha sido extinguida comercialmente, que la población de merluza es residual y ha sido revejida por la sobreexplotación e irresponsabilidad del propio Estado. ¿Dónde estaba la palabra del Imarpe entonces? ¿Quiénes eran los responsables de los estudios de merluza y sardina? ¿Quiénes dijeron que había 500 mil toneladas de merluza y luego se retractaron? ¿Quiénes otorgaban las cuotas de pesca? ¿Qué dicen ahora esos gatopardos travestidos de científicos o de funcionarios encanecidos en el Ministerio?

Las estadísticas de capturas registradas por el Imarpe han mostrado una notoria pendiente negativa de casi todas las especies, clara evidencia de la pesca depredatoria y el deterioro del medio. Esto constituye testimonio flagrante de que las investigaciones y las medidas de manejo propuestas por el Imarpe no se han dado o, peor aún, no se han cumplido. El crecimiento desmesurado del esfuerzo pesquero industrial; la pesca dentro de las 5 millas por parte de esa misma flota industrial o por la flota “vikinga”; la pesca de juveniles y de especies de consumo humano directo para convertirlas en harina, así como la continuidad de la “pesca negra”, han sido devastadoras para la mayoría de especies que sustentan la que es considerada como la pesquería más rica del planeta.

A este desorden se suma la famosa Ley de Cuotas Individuales de Pesca (DL 1084-2008), cuya maternidad se atribuye al miembro del Opus Dei y Ministro de casi todo durante el aprismo, Rafael Rey. Mediante esta siniestra ley —que Rey metió ‘al guerrazo’ como parte de los decretos del TLC, con apoyo expreso de Alan García— se lotiza la biomasa de anchoveta y el propio mar peruano y se conceden a ciertas empresas cuotas de captura perpetuas basándose en registros y en su capacidad de bodega, lo que evidentemente favorece a los malcriados del sector. Esto ha ocasionado la reconcentración de la propiedad de derechos de pesca, de barcos y plantas de procesamiento, de forma tal que en la actualidad siete empresas capturan más del 70% del total de pesca, con el agravante de que las empresas de esta argolla pueden ser vendidas a terceros, cuota incluida. Un auténtico oligopolio impuesto desde el Estado para eliminar la pregonada competencia inherente al sistema neoliberal que el propio Estado santifica mediante la “Constitución” de 1993.

A mar revuelto, ¿ganancia de pescadores?
Ante tal desbarajuste, el pueblo peruano ni se entera de las luchas intestinas dentro de la Sociedad Nacional de Pesquería (SNP). La SNP ha expulsado públicamente de su seno a la empresa Exalmar. La acusa de procesar sistemáticamente anchoveta procedente de pesca ilegal. Exalmar ha devuelto la estocada imputando a Tecnológica de Alimentos (Tasa) y otras como compradoras de pesca negra de los barcos de Oscar Peña, el denominado Rey de la Pesca Negra. Pocos se acuerdan de que la SNP calló todos los años que duró el proceso por narcotráfico a Hayduk. Durante todo este tiempo, Hayduk permaneció cobijada bajo el seno de la SNP.

Si éste es el espíritu que anima a la SNP, un gremio que se ufana de pesca responsable y ordenamiento pesquero, ¿cómo será su comportamiento frente a la riqueza marina cuya pesquería es controlada por certificadoras pagadas por ellos mismos? De continuar estas reyertas, la SNP se quedará sin agremiados y, ya se sabe, cuando los ladrones pelean, gana la gente honesta. Ya es hora de que el Perú sepa que estas riñas entre los tiburones de la pesquería ocurren por las codiciadas cuotas de pesca, de las que tan solo el 1% significa la friolera de 100 millones de dólares.

Por eso, es de justicia la inmediata revisión de las cifras y procedimientos de una política pesquera lesiva a los intereses del país.

Agregar comentario

grandes verdades y grandes

grandes verdades y grandes mentiras en estos comentarios del sector pesquero, cuando se dira plenamente la verdad.........................................pueden difundirlo no tengan miedo.

La historia es muy larga

La historia es muy larga,empieza el año 1,976 fecha en la que el estado privatiza las embarcaciones pesque-
ras estatizadas en 1,973,despues de esa fecha el MIPE autoriza pescar sardina para conservas a toda la flota que el estado dió de baja,las conserveras empiezan a producir grandes cantidades de harina de sardina,jurel,
merluza,caballa,pejerrey,etc,luego viene la cubicación de las bodegas que fue un escandalo y despues se au-
torizan las nuevas embarcaciones,las vikingas de hasta 110 M2,las artesanales,etc.me falta mucho espacio

Las cosas son mucho más

Las cosas son mucho más graves de lo que dice en su excelente artículo Rafael Inocente.

El día sábado han sacado del cargo de director ejecutivo del IMARPE al economista Carlos Palomares Palomares. En su reemplazo, el neoliberal Phumpiu Chang y la ministra Triveño han sentado al tristemente célebre Marco Espino, quien fue director científico de esa institución durante casi todo el FUJIMONTESINISMO.

Marco Espino es socio de Giampietri y de otro célebre ex director ejecutivo de IMARPE, Godofredo Cañote.
Marco Espino es el culpable de la depredación de la merluza y de la sardina, asimismo es el gran culpable de la situación de la pesquería de anchoveta, famoso por favorecer con cuotas de pesca a los grandes empresarios de la Sociedad Naciona de Pesquería.

En Imarpe es recordado por su petulancia, incapacidad y su fujimorismo vergonzante.

Phumpiu además ha retirado del Consejo Directivo del Imarpe a Patricia Majluf, con lo que el camino queda allanado para que los FUJIMONTESINISTAS que han manejado el sector pesquero favoreciendo al criminal oligopolio de la SNP retornen y con sed de venganza.

El retiro de Carlos Palomares de la dirección ejecutiva del Imarpe es indignante y vergonzoso.

Toda una agenda que incluía la AUDITORÍA INTERNACIONAL a los estudios "científicos" de Imarpe se verá truncada. Una traición más del falso nacionalismo.

El caos absoluto se cierne sobre el sector pesquero.

Basilio Auqui Salvatierra

Las cosas son mucho más

Las cosas son mucho más graves de lo que dice en su excelente artículo Rafael Inocente.

El día sábado han sacado del cargo de director ejecutivo del IMARPE al economista Carlos Palomares Palomares. En su reemplazo, el neoliberal Phumpiu Chang y la ministra Triveño han sentado al tristemente célebre Marco Espino, quien fue director científico de esa institución durante casi todo el FUJIMONTESINISMO.

Marco Espino es socio de Giampietri y de otro célebre ex director ejecutivo de IMARPE, Godofredo Cañote.
Marco Espino es el culpable de la depredación de la merluza y de la sardina, asimismo es el gran culpable de la situación de la pesquería de anchoveta, famoso por favorecer con cuotas de pesca a los grandes empresarios de la Sociedad Naciona de Pesquería.

En Imarpe es recordado por su petulancia, incapacidad y su fujimorismo vergonzante.

Phumpiu además ha retirado del Consejo Directivo del Imarpe a Patricia Majluf, con lo que el camino queda allanado para que los FUJIMONTESINISTAS que han manejado el sector pesquero favoreciendo al criminal oligopolio de la SNP retornen y con sed de venganza.

El retiro de Carlos Palomares de la dirección ejecutiva del Imarpe es indignante y vergonzoso.

Toda una agenda que incluía la AUDITORÍA INTERNACIONAL a los estudios "científicos" de Imarpe se verá truncada. Una traición más del falso nacionalismo.

El caos absoluto se cierne sobre el sector pesquero.

Basilio Auqui Salvatierra

Las cosas son mucho más

Las cosas son mucho más graves de lo que dice en su excelente artículo Rafael Inocente.

El día sábado han sacado del cargo de director ejecutivo del IMARPE al economista Carlos Palomares Palomares. En su reemplazo, el neoliberal Phumpiu Chang y la ministra Triveño han sentado al tristemente célebre Marco Espino, quien fue director científico de esa institución durante casi todo el FUJIMONTESINISMO.

Marco Espino es socio de Giampietri y de otro célebre ex director ejecutivo de IMARPE, Godofredo Cañote.
Marco Espino es el culpable de la depredación de la merluza y de la sardina, asimismo es el gran culpable de la situación de la pesquería de anchoveta, famoso por favorecer con cuotas de pesca a los grandes empresarios de la Sociedad Naciona de Pesquería.

En Imarpe es recordado por su petulancia, incapacidad y su fujimorismo vergonzante.

Phumpiu además ha retirado del Consejo Directivo del Imarpe a Patricia Majluf, con lo que el camino queda allanado para que los FUJIMONTESINISTAS que han manejado el sector pesquero favoreciendo al criminal oligopolio de la SNP retornen y con sed de venganza.

El retiro de Carlos Palomares de la dirección ejecutiva del Imarpe es indignante y vergonzoso.

Toda una agenda que incluía la AUDITORÍA INTERNACIONAL a los estudios "científicos" de Imarpe se verá truncada. Una traición más del falso nacionalismo.

El caos absoluto se cierne sobre el sector pesquero.

Basilio Auqui Salvatierra

Como señala el articulo el

Como señala el articulo el sector pesca esta desbordado y sin control. Como sucede el el neo-liberalismo lo importante no es utilizar racionalmente el recurso prioritaria-mente para la alimentación de los peruanos, sino privilegia la explotación de las empresas para obtener las mas altas ganancias que se pueda. Se hace necesario una política pesquera que asegure el uso y pesca racional para la reproducción del recurso y no acabar con la biomasa, ademas de estudio y control, debe regularse su captura y establecer programas sostenidos en el tiempo y no meros ensayos, para promover la pesca para el consumo humano.

En la avalancha de

En la avalancha de subjetividades del autor y que hasta insinúa un sesgo ideologizado, no se pueden apreciar la veracidad de los argumentos. Hay toda una mezcla de manejo "científico" confundido con antipatías personales, que desmerecen lo que pudo haber sido un artículo interesante

Algunas embarcaciones

Algunas embarcaciones pesqueras lo hacen dentro de la zona de exclusión de las cinco millas marinas, que está reservada exclusivamente para la pesca artesanal. Esto produce un grave daño a la biomasa por la utilización de recursos tecnológicos para su extracción. Algunas embarcaciones artesanales lo hacen con estos instrumentales y no destinan la pescar para consumo humano, sino para la industria de la harina de pescado.
Estamos viendo la muerte de pelícanos, delfines a lo largo de toda la costa, eso puede significar una grave alteración del ciclo biológico de las especies que se encuentran interrelacionadas. Ya se ha dicho que la muerte es por causas naturales, entonces, ¿de qué se pueden morir? Pues me atrevo a lanzar la hipótesis que es muy posible que sea por hambre...

Debería establecerse políticas sancionadaras estrictas para preservar la biomasa, pero demoran años de años para imponerse las multas y muchos más para INTENTAR COBRARSE las multas, que inclusive PRESCRIBEN por la cantidad de años que pasan para hacerse efectivas...

Se debe reducir la extracción de pesca de talla juvenil, para preservar la reproducción, y no ampliarla...

Nazir Solimano

Entrevista