El coronavirus y su expansión mundial: un resultado de la acción humana contra el medioambiente

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Una nueva pandemia se está propagando rápidamente en el mundo entero desde diciembre de 2019. Se trata de un nuevo coronavirus designado bajo el apelativo de SRAS [Síndrome respiratorio agudo severo] CoV-2, responsable de la enfermedad pulmonar llamada COVID-19. Entre otros universitarios, el paleoantropólogo Pascal Picq[1] ha observado que este virus ha aparecido en el centro de la civilización mundializada que desprecia la naturaleza, a pesar de los efectos dramáticos del calentamiento climático y la degradación patente de los ecosistemas. La propagación del nuevo virus que existía en ciertos mamíferos que no tenían ningún lazo con los seres humanos, ha sido catalizada por la mundialización, por la rapidez de los transportes aéreos, por el comercio transcontinental y por el turismo de masas que ha aumentado en modo exponencial en los últimos veinte años. Pick plantea que esta pandemia constituye un test para todos los sistemas de salud y los sistemas de gobierno del mundo entero. En tres décadas la población mundial estará totalmente urbanizada y otras pandemias pueden aparecer con consecuencias funestas para la humanidad si una toma de conciencia real de este riesgo no se establece desde ahora. Homo sapiens se piensa como el organizador de la evolución, pero sería tiempo de que comprenda que es el “huésped” de una naturaleza donde dominan los microrganismos, las bacterias y los virus, que son los verdaderos expertos de la evolución (Pick 2019: 44).

En el mismo orden de ideas, el reportero internacional Luc de Barochez[2] (2019: 54-56) considera que la pandemia actual está actuando como un revelador de las fallas de la mundialización y de las debilidades de las sociedades. Cada una de ellas está reaccionando según su pasado político reciente, y en ciertos casos en modo caricatural. Así por ejemplo, al inicio Donald Trump ha minimizado la importancia de la epidemia, luego ha tomado decisiones ultra nacionalistas (“America first”) y de un optimismo absurdo (“todo va entrar en orden en la primavera” decía), y actualmente se niega a tomar las medidas de aislamiento social indispensables para frenar la pandemia. Por ello, los Estados Unidos, sobre todo la ciudad de New York (8,3 millones de habitantes), deploran más de 75 mil muertos (sobre un total de más de 265 mil muertos en el mundo, entre los cuales se cuentan más de 110 mil muertos en Reino Unido, Italia, España y Francia). En Gran Bretaña y Alemania se ordenaron aislamientos tardíamente; Boris Johnson contrajo el Covid-19 y quizá por ello tomó medidas más drásticas a fines de marzo; actualmente ese país deplora el número más alto de muertos en Europa [el 11 de mayo superaron los 32 mil decesos]. Angela Merkel aconsejó a los dirigentes de los diversos gobiernos regionales que tomen las medidas más adecuadas según cada región, y lanzó una campaña masiva de pruebas a la población.

Los países más afectados en América Latina son Brasil, Ecuador y Perú. Jair Bolsonaro, otro presidente populista de extrema derecha como Donald Trump, se está comportando de manera irresponsable y cruel en Brasil, donde se deploran más de 11 mil muertos, aunque las cifras reales sean entre 2 y 9 veces más alta, es decir entre 22 mil y 99 mil muertos. Después de Brasil, Ecuador lamenta más de 2,145 muertos y el Perú deplora más de 1,900 muertos [ver Villasante, 5 de mayo, Boletín del IDEHPUCP ]. La situación es particularmente caótica en las ciudades de Guayaquil y de Manaos pues la infraestructura sanitaria ya estaba colapsada mucho antes de que se inicie la pandemia, y también porque las poblaciones no acataron la medida de aislamiento social. Una situación similar se observa en Iquitos, donde la población no puede quedarse en casa sin trabajar pues de eso depende la alimentación de las familias y muchos otros no toman conciencia del riesgo de vivir como antes de la pandemia.

El historiador israelí Yuval Noah Harari, autor de Sapiens (2011), de Homo Deus (2015) y de 21 lecciones para el siglo XXI (2018), ha brindado una entrevista a El País donde plantea que la única forma de detener la pandemia es a través de la cooperación internacional y de la ciencia. En efecto, para Harari “hay muy poca cooperación mundial y no existe un liderazgo. En los últimos años políticos irresponsables han socavado deliberadamente la confianza en la ciencia y en la cooperación internacional. Ahora estamos pagando el precio. No hay ningún adulto en la habitación. Uno habría esperado ver hace semanas una reunión de emergencia de los líderes mundiales para elaborar un plan de acción común y combatir la epidemia y la crisis económica. Pero los líderes del G-7 [creado en 1975 y formado por los países más ricos del mundo: Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido] se las arreglaron para no organizar una videoconferencia hasta esta semana, y ni siquiera salió de ahí un plan de este tipo[3].” Ese plan debe tomar en cuenta cinco puntos: compartir la información fiable; coordinar la producción mundial y la distribución equitativa de equipo médico esencial (maquinas respiratorias y material de protección); los países menos afectados deberían enviar personal médico a los países más afectados; crear una red de seguridad económica mundial para salvar países y sectores más afectados; y formular un acuerdo mundial sobre la preselección de viajeros para que solo algunas personas esenciales puedan seguir cruzando fronteras (El País del 22 de marzo de 2020[4]).

Cuatro meses después del inicio de esta pandemia, constatamos que no existe ninguna instancia internacional que coordine la respuesta mundial. La ONU ha demostrado su total incapacidad para liderar a los Estados del mundo, confirmando una vez más su incompetencia para afrontar los nuevos desafíos mundiales como el terrorismo islamista y ahora la pandemia del Covid-19. La ONU habría podido lanzar un acción coordinada por los miembros del Consejo de Seguridad para anticipar la propagación del Covid-19. Pero hasta ahora no existe ninguna coordinación por una razón clara: los cinco países miembros del Consejo de seguridad de la ONU (creado en 1946) con derecho al veto estaban en oposición desde hace tiempo, y en el contexto de la pandemia actual se han dividido entre los países autoritarios del bloque comunista-liberal (China y Rusia) y los países del bloque democrático occidental: Francia, Estados Unidos y Gran Bretaña. El conflicto político en el seno de esta instancia de la ONU encargada del mantenimiento de la paz y de la seguridad internacional ha empeorado desde la llegada de Trump a la Casa Blanca en 2016. De un multilateralismo mediocre pero en funcionamiento se ha pasado a un repliegue nacionalista encarnado por la desastrosa presidencia de Trump y por las ambiciones de Xi Jinping que asumió la presidencia de China en 2013. En ese marco, el conflicto político y comercial entre Estados Unidos y China, acusada de “controlar la OMS”, empeora en el periodo más difícil que el mundo haya afrontado desde la Segunda Guerra Mundial [ver mi texto sobre el nuevo orden mundial].

En nuestro país, el presidente Vizcarra ha tomado medidas drásticas y benéficas de distancia social para evitar el contagio desordenado y caótico de este virus Pero ello ha sido y sigue siendo difícil tanto por la pobreza que empuja a millones de peruanos a seguir trabajando y circulando en el país, como por la incultura y la desidia que caracteriza a un sector importante de la población. Los medios peruanos están transmitiendo muchas noticias sobre este tema preocupante centradas sobre las medidas gubernamentales y sobre la propagación de la enfermedad[5]. Muchos critican sin fundamento, y otros difunden fake news contra el gobierno de manera irresponsable [por ejemplo el funesto sitio “El Montonero” ]. Se trata de los mismos sectores populistas de extrema derecha que apoyaron a los diversos clanes de los Fujimori y que siguen la misma línea ideológica, aun cuando todos hayan fracasado en sus vanos intentos de regresar a la escena política nacional.

Dicho esto, las informaciones de base sobre el nuevo coronavirus, desde la perspectiva de la medicina y de la ciencia, siguen siendo reducidas. En efecto: ¿Qué sabemos del origen nuevo coronavirus y de su mortalidad? ¿Se pueden prever tratamientos? ¿Cuándo se prevé la fabricación de una vacuna efectiva? ¿Cuál es la situación sanitaria de América Latina y del Perú? ¿Nuestros gobiernos y nuestras sociedades serán capaces de afrontar el desafío de esta nueva pandemia? En esta breve nota explicativa me gustaría aportar algunas informaciones esenciales que nos ayuden a comprender el periodo actual, y a reflexionar sobre el estado de nuestra sociedad y sobre los grandes cambios sociales, económicos y políticos que han comenzado en todo el mundo. Habrá un “antes y un después el COVID-19”.

¿Qué sabemos del origen del nuevo coronavirus y de su mortalidad?[6]

Los coronavirus, literalmente “virus con corona”, son virus dotados de una envoltura que cubre un solo genoma constituido de un simple ácido ribonucleico (ARN). Hasta ahora, se conocían seis familias de coronavirus de origen animal susceptibles de infectar a los seres humanos: cuatro producen infecciones respiratorias benignas como el resfrío, y dos provocan neumonías: el SRAS-CoV responsable del Síndrome respiratorio agudo severo (SRAS), y el MERS-Co, al origen del Síndrome respiratorio de Medio Oriente. El virus que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha denominado SARS-CoV-2, fue identificado en China (oficialmente) en diciembre de 2019 y produce un nuevo tipo de neumonía llamada COVID-19 (Coronavirus Disease 2019). Esos virus respiratorios se desarrollan en la nariz, la garganta y los pulmones. El nuevo coronavirus ha sido aislado y su genoma ha sido secuenciado y puesto a la disposición de la comunidad científica el 10 de enero de 2020 (Le Monde del 26 de febrero, actualizado el 17 de marzo de 2020. Actualizado el 11 de mayo de 2020).

Aunque falten estudios en profundidad sobre el origen del SARS-CoV2, los científicos han encontrado virus semejantes en dos mamíferos: los murciélagos y los pangolines (sg. pangolín, Manis pentadactyla). y en las civetas (Civettis civetta) de origen africano, que se crían para el consumo humano en China, y que ya había sido identificada en la transmisión del SARS de 2003 en ese país. La hipótesis médica actual es que los murciélagos contagiaron a los pangolines y a las civetas, y luego se trasmitieron a las personas en Wuhan (China) [Villasante, 24 de marzo ]. No se sabe todavía cómo se produjo esta contaminación inicial. Sin embargo, los murciélagos han estado al origen de otras epidemias de coronavirus: entre 2002 y 2003 causaron el Síndrome respiratorio agudo severo (SARS), que emergió también en China e infectó a más de 8,000 personas en 30 países, 800 de las cuales fallecieron. Las opiniones sobre el “invento” del coronavirus en un laboratorio chino, difundidas sobre todo por la administración de Donald Trump, son completamente falsas.

¿Porqué en China? Los especialistas consideran que los virus circulan mejor en ese país por su alto nivel demográfico [1’410,168,909 de Chinos], por la gran desforestación que ha acercado a los animales salvajes a las zonas urbanas, por el consumo de animales salvajes, y por la crianza intensiva e industrial de aves y puercos que son animales que tienen un alto índice de virus y bacterias. En 2019 hubo una grave epidemia de “peste porcina africana” (PPA), en China 200 millones de puercos fueron eliminados, el tercio de la producción anual; otros países fueron también afectados (Vietnam, Corea del Norte, Mongolia, Camboya). Y en febrero de 2020 se declaró otra epidemia de peste aviar (H5N1) en la provincia de Hunan; en total se han matado 18 mil aves (SudOuest.fr del 3 de febrero de 2020).

En 2012, apareció otra enfermedad, el Síndrome respiratorio del Medio Oriente (MERS-CoV) en Arabia Saudita; se estima que el origen estuvo en murciélagos que contaminaron a dromedarios y luego pasaron a los hombres. El MERS infectó a unas 2,500 personas, entre las cuales murieron más de 850 personas, sobre todo en Medio Oriente. En 2015 se registró otra contaminación de MERS en Corea del Sur que infectó a 154 personas, entre las cuales murieron 19 (Institut Pasteur, “MERS-COV”). Desde ese entonces, se tomaron medidas de protección sanitaria muy importantes en Corea del Sur y, en la coyuntura actual, ello les está sirviendo para responder con mucha eficacia al nuevo coronavirus. Esta estrategia preventiva, que incluye stocks importantes de material médico (test, respiradores), de protección (máscaras, guantes) y de formación de especialistas médicos, no ha sido adoptada por ningún país del hemisferio norte. Ello a pesar de que la epidemia de gripe A H1N1, que empezó en Estados Unidos y México en abril de 2009, se extendió a muchos países europeos, sobre todo a Francia, hasta agosto de 2010. La OMS estima que murieron 18,500 personas, mucho menos que la gripe ordinaria que puede provocar hasta 575,000 muertes anuales en el mundo (Le Monde del 22 de abril de 2009). El Covid-19 es la tercera pandemia de este siglo originada por virus de animales transmitidos a los seres humanos (zoonosis).

Las autoridades chinas consideran que el Covid-19 se originó en un mercado de Wuhan donde se vendía mariscos y carne de animales salvajes, incluyendo a murciélagos, civetas, ratas, salamandras, cocodrilos, zorros y víboras (FranceTVInfo del 27 de enero ). Los murciélagos conviven con  una gran cantidad de virus que son inofensivos para su especie; son además muy numerosos (una cuarta parte de los mamíferos); viven en todos los continentes y el hecho de que vuelen contribuye a esparcir sus virus. Pero tienen también un rol importante en la naturaleza dado que se alimentan de insectos nocivos, por lo cual la mejor manera de evitar una nueva zoonosis (enfermedad humana de origen animal) es prohibir el comercio y el consumo de murciélagos y de todos los animales salvajes (BBC Mundo del 10 de febrero de 2020[7]). Dicho esto, como veremos pronto, las zoonosis son provocadas por la desforestación, la urbanización y la industrialización masiva que destruye los hábitats de animales salvajes que se acercan a los seres humanos y les transmiten virus que les son mortales.

Características del COVID-19 (Coronavirus Disease 2019) que apareció en China

El Centro chino de control de enfermedades ha publicado las características epidemiológicas de un gran número de enfermos, 75% de los cuales están en la provincia de Hubei, donde se encontraron 45,000 casos de contagio efectivo. Los datos [publicados el 17 de febrero] consideran lo siguiente:

• La duración promedio de incubación entre la contaminación y el inicio de los síntomas es de 7 días, aunque puede extenderse hasta 12 días. Por ello se ha decidido aislar durante 14 días a las personas que han estado en contacto con una persona infectada. Sin embargo, se han observado periodos más largos de incubación en China y en Italia, lo cual deja presagiar que esta epidemia será más difícil de detectar de lo estimado anteriormente.

• La enfermedad es considerada benigna en 80% de casos y es fatal en 3,4% de personas infectadas según los países [la epidemia de SRAS de 2003 era fatal en 9,6% de casos]. En el Japón y en Corea del Sur la letalidad es estimada a 1% y en Italia a 10%.

• Las personas que mueren a causa de esta enfermedad son adultos mayores: 80% de casos tenía al menos 60 años, y entre 60-80% son hombres. En Francia 61% de pacientes, en China 75% y en Italia 80%; en el Peru la mortalidad de los hombres es de 72%. La explicación actual es que esta disparidad se debe a la baja resistencia inmunológica de los hombres, que no están protegidos por los estrógenos femeninos, y también porque los hombres tienen una higiene de vida mediocre (fuman más y tienen una mayor tasa de diabetes de tipo 2) (RFI 24 abril ).

Los niños menores de 18 años contaminados representan sólo 1% de los enfermos en el mundo, pero los decesos son todavía raros. En general los niños han sido contagiados por los padres o hermanos, pero se desconoce quienes son los niños infectados que no presentan síntomas y si pueden transmitir el virus (Le Monde del 16 de abril). Por otro lado, hay una novedad de patología infantil. Desde inicios del mes de abril, en Reino Unido, Francia, Italia y Estados Unidos se han detectado decenas de casos de niños enfermos de Covid-19 y del síndrome de Kawasaki, o solamente de esta última enfermedad que afecta sobre todo a niños de menos de 5 años, provocando una inflamación de los vasos sanguíneos y que puede tener complicaciones cardíacas graves. Hasta el momento no se comprende la asociación entre esas dos dolencias. No se ha deplorado todavía ningún deceso de niños enfermos del síndrome de Kawasaki que han sido internados en hospitales en estado de gravedad (Euronews del 6 de mayo).

• La existencia de una enfermedad preexistente aumenta fuertemente la tasa de mortalidad: 0,9% de letalidad en personas sanas; 10% en personas con enfermedades cardiovasculares, 7% en casos de diabetes y 6% en personas con enfermedades respiratorias crónicas (asma, bronquitis).

• Es todavía muy temprano para evaluar las secuelas de esta nueva enfermedad en las personas que se han curado. (Le Monde del 20 de marzo). Lo que se ha constatado es que la recuperación es muy lenta.

¿Cómo se atrapa el nuevo coronavirus?

El virus se propaga a través de un contacto cercano entre dos personas, los ojos, por las vías respiratorias, o por contacto directo (con las manos, con besos y abrazos). Además, el virus es activo durante algunas horas en las superficies tocadas por personas infectadas. Los síntomas son similares a los de la bronquitis o la gripe (fiebre, tos, dolores musculares, diarrea). Los estudios médicos publicados en enero de 2020 muestran que la tasa de reproducción de base del virus (es decir el número de personas que un enfermo puede infectar) varia entre 2 y 4 personas. El nivel de contaminación es calificado de “moderado”, menor que el de otras enfermedades infecciosas (como el COVID-19), pero significativo para tener un potencial epidémico.

Muchas personas están contaminadas sin saberlo pues hay que esperar que transcurra el tiempo de incubación (de 1 a 14 días) para que aparezcan los síntomas, sin embargo es probable que la enfermedad se transmita durante este periodo. Además, hay personas sanas que son portadoras del nuevo coronavirus, en particular los niños y los jóvenes que tienen un alto nivel de inmunidad. El diagnóstico se confirma a través de un test de detección del ARN del coronavirus. El examen se realiza tomando una muestra de saliva y el resultado se obtiene en 3 a 5 horas. Se están desarrollando también análisis de sangre para buscar anticuerpos contra el nuevo coronavirus; estos test permitirán evaluar cuántas personas han sido expuestas al virus y han desarrollado anticuerpos sin haber tenido necesariamente síntomas clínicos (Le Monde del 20 de marzo).

¿Se pueden prever tratamientos y una vacuna?

Hasta el momento no existe ningún tratamiento contra el COVID-19, los cuidados que se aportan consisten en bajar la fiebre, calmar la tos y los dolores de cabeza. Cuando los enfermos de neumonía están graves se les administra cuidados intensivos en respiradores artificiales que necesitan un alto nivel tecnológico y personal médico especializado. Los enfermos graves deben permanecer cerca de tres semanas en UCI, lo cual complica en gran medida la disponibilidad de respiradores y de oxígeno, entre otros medios utilizados en los servicios médicos de urgencia.

Desde enero de 2020, se han realizado más de 80 ensayos clínicos en China, Estados-Unidos y Europa. Se trata de las mismas moléculas, solas o en combinación con otras. Entre ellas se está investigando el remdesivir, del laboratorio norteamericano Gilead, que fue utilizado sin éxito durante la epidemia de Ebola en África [2014-15]. Pero hay que esperar pruebas comparativas para saber si es efectivo contra el nuevo coronavirus. La combinación de dos antivirales (lopunavir y ritonavir), usados en el tratamiento del SIDA, parece también interesante. Ya han sido administrados a pacientes infectados por otros coronavirus (el SRAS y el MERS), que aparecieron en el Medio Oriente en 2012. Sin embargo, la OMS considera que esos ensayos no han sido concluyentes.

En marzo ha empezado también otro ensayo internacional de la OMS llamado Solidaridad; hasta el 8 de abril, 90 países estaban colaborando en esta investigación. Se comparan cuatro opciones de tratamiento [remdesivir, lopinavir/ritonavir, interferón beta-1a, cloroquina e hidroxicloroquina] para evaluar la eficacia relativa de cada una de ellas. Mientras no haya pruebas suficientes, la OMS advierte que los médicos no deben administrar esos tratamientos no probados a pacientes con Covid-19 (OMS, mayo de 2020 ).

En China se está usando la cloroquina, y otros medios terapéuticos experimentales: infusión de células madres, cocteles de plantas medicinales y transfusión de plasma de pacientes curados. Pero la OMS no ha incluido la cloroquina en la lista de medicamentos prioritarios contra el COVID-19 pues su acción curativa en los estudios realizados en China y en Francia no ha sido plenamente demostrada.

El 22 de marzo empezó un gran ensayo clínico llamado Discovery liderado por el Instituto INSERM de Francia, con 3,200 pacientes europeos, 800 de los cuales son franceses; se usan 3 moléculas antivirales (remdesivir, lopinavir, ritonavir y la cloroquina). Los primeros resultados se esperan el 14 de mayo.

Se están buscando asimismo vacunas, en China, en Europa y en Estados Unidos; pero estarán disponibles recién dentro de varios meses; recordemos que el desarrollo de una vacuna clásica, a partir de un virus atenuado o inactivo, es un proceso complejo que toma varios años. La CEPI (Coalition for Epidemic Preparedness Innovation), que reúne varios laboratorios médicos nacionales y privados, ha destinado 19 millones de dólares para acelerar cuatro proyectos de vacuna contra el COVID-19; pero el proceso tomara varios meses. Por su lado, el Instituto Pasteur de Francia trabaja sobre la modificación de la vacuna contra la rubeola en la cual se insertarán genes del nuevo virus. Este procedimiento ha sido eficaz contra cinco epidemias recientes (SRAS, Zika, MERS-CoV, Lassa, Chikungunya). Se prevé disponer de esta vacuna dentro de 20 meses (Le Monde del 20 de marzo). En Europa, los estudios más avanzados en la búsqueda de la vacuna se realizan en la Universidad de Oxford (Reino Unido) y en el laboratorio BioNTech de Alemania. En ambos lugares se administra una dosis de vacuna y otra de placebo a 551 voluntarios de 18 a 55 años; los primeros resultados estarán disponibles a fines de junio o inicios de julio. La posibilidad de éxito es estimada a 80% (Euronews del 24 de abril). La vacunación de la población mundial es la única solución a largo plazo para inmunizar la humanidad.

¿Cuál es la evolución de la pandemia?

Actualmente la pandemia ha disminuido en China, pero no se puede excluir la aparición de nuevos centros infecciosos. El Director general de la OMS, el etíope Tedros Adhanom Ghrebreyesus, declaró que la respuesta de Pekín ante la pandemia ofrece un tiempo valioso para que el resto del mundo se prepare a afrontar este nuevo virus, más fácilmente transmisible que el SRAS y el MERS (Le Monde del 20 de marzo).

• A inicios del mes de mayo, la pandemia concierne 180 países y los centros del Covid-19 se encuentran en Estados Unidos y en Europa. Según los datos de la Universidad Johns Hopkins, el 11 de mayo, se registran 4’101,699 casos; alrededor de 2’410,010 personas están enfermas, 1’408,980 se han curado y 282,709 han fallecido (Le Monde del 11 de mayo).

• En Estados Unidos se registran más de un millón de casos, 79,526 muertos y 216,169 personas curadas.

• En el Reino Unido se cuentan 31,930 muertos, en Italia se registran 30,160 muertos, en España 26,621 muertos, en Francia 26,380 muertos y en Alemania 7,569 muertos. En Rusia el numero de muertos es de sólo 1,915 personas.

• En América Latina el Brasil es el país con el más alto numero de fallecidos (11,123); seguido por México (3,465), Ecuador (2,127), Perú (1,889), Colombia (463), Chile (312) y Argentina (305).

• En África, la expansión es muy lenta, en Egipto se cuentan 9,400 casos, 525 muertos y 2,075 personas sanadas; en África del Sur se reportan 194 muertos; en Argelia se reportan 502 muertos, y en Marruecos hay 188 muertos.

• En Australia se registran 6,948 casos, 97 muertos y 6,167 sanados. En la India hay 67,161 casos, 2,212 muertos y 29,169 sanados. Y en Irán se registran 6,640 muertos.

• En fin, 3,4 mil millones de personas, la mitad de la populación mundial, se encontraban en aislamiento social total o parcial después de que la India (1,3 mil millones de habitantes) tomó la decisión de aislarse por tres semanas el 24 de marzo. En total son 80 países que representan un tercio de la población mundial. Se estimaba que el aislamiento debía durar hasta mediados del mes de abril, pero el aumento de la mortalidad, ha aumentado también esas previsiones y muchos países, como el Perú, continúan las medidas de cuarentena hasta fines de mayo.

Cuadro 1:  de la evolución de la pandemia en los principales países afectados

[11 de mayo de 2020]

PaísesCasosMuertosEvolución
Estados Unidos1,3 millones79,526-7,6%
Reino Unido220,44931,930-22,6%
Italia219,07030,560-25%
España224,35026,621-34%
Francia139,06326,380-27%
Alemania171,8797,569-21%
Países Bajos42,8265,459-33%

(Fuente: Center for System Science and Engineering, Johns Hopkins University, Le Monde)

¿Cuál es la situación del coronavirus en América Latina y en el Perú?

En el continente americano, los Estados Unidos encabezan los países con el mayor número de casos de contaminación del SARS-CoV-2; luego sigue Canadá con 800 casos de contaminación. A pesar de la gravedad de esa enfermedad, el lamentable presidente Trump no ha tomado medidas de aislamiento, y dado que el país se encuentra en periodo electoral, dirige sus ataques contra el “virus chino”, minimizando o negando los consejos de los médicos y de los científicos en general.

Cuadro 2: Situación de la pandemia del COVID-19 en América Latina (11 de mayo de 2020)

PaísesCasosMuertosEvolución
Brasil162,69911,123+47,3%
México35,0223,465+63,3%
Ecuador29,5592,127-43%
Perú67,3071,889+8,1%
Colombia11,063463+28%
Argentina6,034305+9,3%

(Fuente: Center for System Science and Engineering, Johns Hopkins University, Le Monde del 11 de mayo)

En América Latina, Brasil deplora 11,123 muertos, sin embargo el presidente Bolsonaro, imitando a su homólogo norteamericano Trump, populista y ultra nacionalista como él mismo, ha minimizado la gravedad del nuevo virus y ha llegado al extremo de organizar una manifestación en su honor el domingo 15 de marzo , dando la mano a cientos de personas reunidas en un momento en el que el resto del mundo llamaba al aislamiento y a la sensatez ciudadana. La irresponsabilidad de estos tristes personajes no tiene límites [ver Villasante, Boletín del IDEHPUCP del 5 de mayo].

El Perú ocupa el cuarto lugar en número de muertos en América Latina, después de Brasil, México y Ecuador. A nivel mundial el país ocupa el puesto 19, se registran 67,307 casos, 21,349 pacientes curados y 1,889 muertos, lo cual representa 59 muertos por millón de habitantes. Es importante remarcar que la Covid-19 está actualmente en expansión, con un alza de +8% desde el inicio de la propagación del nuevo virus (Le Monde del 11 de mayo). Por ello, la medida de ampliar el aislamiento del país hasta el 24 de mayo es muy acertada.
Los datos del MINSA del 4 de mayo son algo diferentes, se registran sólo 47,372 enfermos de Covid-19 y 1,344 muertos. Además, oficialmente se tienen 5,434 pacientes hospitalizados, de los cuales 694 están en UCI con ventilación mecánica. Del total de casos positivos a la fecha, 14,427 personas fueron dadas de alta. En fin, se cuentan 29,842 personas infectadas en Lima, y el resto se encuentra en: Callao (3,979), Lambayeque (2,763), Piura (1,752), Loreto (1,502), Ancash (1,014) y Ucayali (953), entre los departamentos más afectados (MINSA ).

Sin embargo, algo que no se ha remarcado en la coyuntura actual es la terrible epidemia de dengue que también se está sufriendo en el mundo y en América Latina . En efecto, la Organización Panamericana de Salud (OPS) de la ONU ha contabilizado 3,1 millones de casos y 1,534 muertos a lo largo del año 2019. Se trata de las cifras más elevadas de esta enfermedad transmitida por los zancudos del género Aedes en las Américas. Desde el inicio del año 2020, 569,400 personas han sido contaminadas y 118 han fallecido; por lo cual la OPS considera que este año será tanto o más letal que el año pasado. Los cuatro serotipos del dengue están circulando activamente, sobre todo en las zonas urbanas. El Paraguay es el país donde la incidencia del dengue es la más alta: en enero de 2020 se han señalado 137,000 casos, y 34 personas han fallecido. En México se ha anunciado un aumento de 104% durante enero y febrero de 2020 en relación con los 711 casos repertoriados en 2019. En el Perú se decretó una alerta sanitaria del dengue en la Amazonía, donde 21 personas habían fallecido entre enero y febrero . En Argentina el dengue ha alcanzado 14 de las 22 provincias del país, incluyendo a Buenos Aires. Se sabe que 800 personas estaban contaminadas y que 3 habían fallecido. Según el Instituto Pasteur de Francia, actualmente dos mil millones y medio de personas viven en zonas tropicales y sub-tropicales infectadas por el dengue, enfermedad mortal en 2,5% de casos, y hasta el día de hoy no existe ni vacuna, ni tratamiento (Le Monde del 6 de marzo de 2020).

Las epidemias, los sistemas de salud y la solidaridad humana

La expansión del nuevo coronavirus en un contexto marcado por la epidemia del dengue es una amenaza muy grave para la salud de millones de personas en América Latina. Si es evidente que las pandemias recientes golpean muy duramente a todas las sociedades humanas, lo hacen de manera mucho más fuerte a aquellas que no han logrado construir Estados-naciones sólidos, que tienen medios para priorizar la salud de todos los ciudadanos, como es el caso de nuestros países en vías de desarrollo.

Si el nivel de riqueza de cada país es importante, no es determinante para enfrentar una pandemia pues son las decisiones políticas de los dirigentes y de los ciudadanos que los eligen que tienen un peso central. El ejemplo paradigmático es el de Estados Unidos, que tiene un nivel de riqueza importante, pero que no dispone de un sistema de salud global, un seguro universal que proteja a todos los ciudadanos norteamericanos. Recordemos que el ex presidente Barack Obama intentó generalizar el seguro social, el llamado Obamacare, pero el desastroso presidente Trump y sus partidarios republicanos se ocuparon de destruir todo lo que se había avanzado en nombre del ultra liberalismo y de la ley de la jungla capitalista. Peor aún, la reportera científica Sonia Shah[15] (2020) ha notado que en octubre de 2019 Trump ha clausurado el programa de investigación científica Predict Consortiym, financiado por USAID, que desde 2009 buscaba identificar nuevos virus animales que podían ser transmisibles a las personas; ellos ya habían identificado 900 nuevos virus ligados a la expansión de la desforestación, de la urbanización y de la industrialización desenfrenada del planeta. En febrero de 2020, Trump anunció el recorte del 53% de la contribución anual de su país a la Organización Mundial de Salud.

En los países europeos, la expansión del coronavirus está poniendo a dura prueba la capacidad de respuesta de los sistemas de salud estatales. El avance vertiginoso del virus en Italia ha demostrado que el sistema sanitario que tienen no es lo suficientemente eficaz como para enfrentar una pandemia de esta amplitud. Les faltan muchos recursos médicos y hospitales. Podemos decir lo mismo de España. La situación es diferente en Francia, donde el Estado dispone de un buen sistema de seguro social universal y, con mucho tino, el gobierno actual ha decidido un aislamiento casi total para proteger la población desde el 15 de marzo. No obstante, las carencias en personal médico y en servicios de hospitales son patentes. Los estudiantes en medicina y los médicos y enfermeros jubilados han sido llamados para aportar su apoyo al esfuerzo nacional de lucha contra el nuevo coronavirus. El gobierno ha llamado a la sociedad civil a aportar su ayuda benévola a las personas ancianas y pobres que no pueden comprar alimentos y medicinas. Estos son ejemplos paradigmáticos de la necesidad urgente de la cooperación y de la solidaridad indispensables para afrontar la nueva pandemia, que ha sido también evocada por Harari (El País del 22 de marzo).

Reflexiones finales

• En el Perú, el presidente Vizcarra ha tomado medidas acertadas de aislamiento y de toque de queda para disminuir los contagios colectivos. Pero cuando la pandemia llegue a las zonas urbanas y rurales pobres, sobre todo en la sierra y en la Amazonía, la situación será muy difícil e incontrolable. En esas zonas, la pobreza impide mantener una buena higiene corporal, sin que decir de un nivel de alimentación digno; además los hospitales, los médicos y las enfermeras son muy reducidos. En efecto, el MINSA estima que 20 mil peruanos podrían infectarse si no se respetan las normas de distanciamiento social; entre ellos, 1,000 a 2,000 deberían ser hospitalizados, y 500 pacientes necesitaría cuidados intensivos. Sin embargo, la red hospitalaria peruana dispone solamente de 250 a 275 camas con respirador artificial; y existen solamente 835 camas para pacientes con COVID-19 (Ojo público del 15 de marzo, Utero.pe del 21 de marzo ).

La ex Ministra de Salud Liliana La Rosa ha denunciado que en el país “el sistema de salud está colapsado hace años y no hay sistema de protección social en el Perú”, por lo tanto plantea que en plena crisis no se puede pretender que “surja un Estado que no hemos construido”. Luego de proponer seis medidas urgentes, La Rosa lanza un llamado urgente a los empresarios y al CONFIEP para que aporten su apoyo financiero a la población peruana pobre, en efecto: “urge avanzar en fraternidad y en justicia” (Servindi, 22 de marzo de 2020[17]). Su mensaje es similar al de Harari.

• Debemos empezar a tomar conciencia de la situación dramática que atraviesa nuestro país y reflexionar sobre las medidas que se deben tomar tanto desde el gobierno como desde la sociedad civil para enfrentar el nuevo desafío sanitario nacional. Brindando una atención especial a la protección de los territorios de los pueblos originarios que son extremadamente vulnerables, como lo ha recordado un comunicado reciente de la CNDH . El gobierno acaba de anunciar medidas de urgencia para proteger esta región siempre abandonada por los gobiernos centralizados en Lima .
Pero el Estado y este gobierno no pueden asumirlo todo, es indispensable desarrollar las asociaciones civiles de peruanos que brinden su ayuda solidaria y benévola, como lo están haciendo otras poblaciones afectadas en el resto del mundo. [Villasante, Boletín del IDEHPUCP del 14 de abril ]. Ello es aun más urgente entre los pueblos originarios de la Amazonia que no han recibido nunca un programa social digno de ese nombre, sobre todo en la selva central que fue uno de los epicentros de la guerra interna de los años 1980-2000 [ver Villasante Boletín del IDEHPUCP del 22 de abril y mi libro, Violencia política en la selva central, 2019, Tarea y COMISEDH ].
• La pandemia del Covid-19 está provocando transformaciones fundamentales en todo el planeta. Nuestro modo de vivir no será “normal” como antes de esta pandemia, una nueva normalidad está emergiendo y estará influenciada por la recesión mundial y la recomposición general de la geopolítica alrededor de la afirmación de las ambiciones de China de llegar a ser la primera potencia mundial [ver mi artículo sobre este tema en este número de la Revista Ideele].
• Sabiendo que esta nueva pandemia está asociada, como las anteriores, a la destrucción desenfrenada de los bosques para crear pastizales para las vacas, a la urbanización caótica y a la industrialización masiva; sabiendo que estas acciones humanas facilitan el pasaje de los virus y microbios de los animales salvajes y domésticos a los seres humanos, provocando enfermedades mortales, es indispensable y racional adoptar medidas para proteger la ecología del planeta. La lógica capitalista y ultra liberal que ha privilegiado siempre la obtención de dinero y de bienes sin tomar en cuenta para nada la ecología y los derechos humanos de todos los ciudadanos ha entrado en una fase de aceleración impresionante, denunciada desde hace varias décadas por los defensores del medio ambiente.
• Es evidente que la mejor respuesta a mediano y largo plazo será la transformación de la mundialización: la disminución drástica del comercio a larga distancia y el retorno al comercio regional y local; la disminución del turismo de masa que contribuye al calentamiento global y a la contaminación ambiental, y que además es fuente de contagios masivos; y el freno real a la desforestación intensiva, a la crianza industrial de animales y a la urbanización caótica. Todo ello costará mucho en términos de adaptación social, sobre todo porque tendremos que desarrollar la solidaridad humanitaria y fraterna en un mundo dominado por el individualismo y el consumismo. Pero la mutación será imprescindible para que la humanidad pueda continuar su existencia en mejores condiciones, sobre todo para las mayorías indigentes del planeta, los inmigrantes, los refugiados y las poblaciones en guerra. Esos son los sectores realmente vulnerables de la pandemia más importante que hemos conocido en los tiempos modernos después de la llamada “gripe española” (H1N1, originada en Estados Unidos), en la que fallecieron 50 millones de personas en el mundo entre 1918 y 1919.


Revista Ideele N° 291 Mayo 2020

*Nota: La primera versión de este articulo fue publicada en el Boletín del IDEHPUCP del 24 de marzo de 2020.https://idehpucp.pucp.edu.pe/notas-informativas/una-nueva-pandemia-en-el-mundo-globalizado-el-coronavirus-cov-2-y-su-expansion-internacional/


[1] Pascal Picq, Sapiens rattrapé par l’évolution, L’Obs n° 2889.

[2] Luc de Barochez, Face à l’épidémie de coronavirus, les nations désunies, Le Point n° 2481.

[3] Ver el texto de conclusión de la reunión del G7 del 16 de marzo: https://www.elysee.fr/emmanuel-macron/2020/03/16/coronavirus-g7-leaders-statement.en

[4] Harari, El País del 22 de marzo de 2020, https://elpais.com/cultura/2020-03-21/yuval-noah-harari-la-mejor-defensa-contra-los-patogenos-es-la-informacion.html

[5] Ver por ejemplo El Comercio del 19 de marzo : https://elcomercio.pe/lima/seguridad/emergencia-por-coronavirus-inicio-el-periodo-de-inmovilizacion-social-obligatoria-covid-19-toque-de-queda-martin-vizcarra-noticia/?ref=ecr

[6] La fuente más importante es: Centers for Disease Control and Prevention (Departamento de salud de Estados Unidos), ver https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/prepare/transmission.html?CDC_AA_refVal=https%3A%2F%2Fwww.cdc.gov%2Fcoronavirus%2F2019-ncov%2Fabout%2Ftransmission.html Ver la versión en castellano: https://www.cdc.gov/spanish/

Estas informaciones son retomadas por el periódico Le Monde, al que hago referencia en esta nota.

[7] BBC Mundo, https://www.bbc.com/mundo/noticias-51408771

[8] Ver: https://github.com/CSSEGISandData/COVID-19/tree/master/csse_covid_19_data/csse_covid_19_time_series Ver también: https://www.lemonde.fr/les-decodeurs/article/2020/02/27/en-carte-visualisez-la-propagation-mondiale-de-l-epidemie-de-coronavirus_6031092_4355770.html ).

[9] Sobre la propagación de la pandemia en el mundo, renovada cada 24 horas, ver: Center for System Science and Engineering, Johns Hopkins University,https://systems.jhu.edu/research/public-health/ncov/

Le Monde, https://www.lemonde.fr/les-decodeurs/article/2020/02/27/en-carte-visualisez-la-propagation-mondiale-de-l-epidemie-de-coronavirus_6031092_4355770.html

[10] Ver: Brasil, manifestantes desafiaron la propagación del Covid-19 y marcharon a favor de Bolsonaro, https://www.france24.com/es/20200315-brasil-manifestantes-desafiaron-covid19-marcharon-bolsonaro

[11] El Comercio, https://elcomercio.pe/lima/sucesos/coronavirus-en-peru-en-vivo-ultimas-noticias-infectados-y-muertos-por-covid-19-hoy-jueves-26-de-marzo-del-2020-minuto-a-minuto-ultima-hora-martin-vizcarra-noticia/

[12] Ver el mapa interactivo: https://elcomercio.pe/tecnologia/ciencias/pandemia-coronavirus-mapa-en-vivo-sigue-en-tiempo-real-el-avance-del-covid-19-casos-en-tiempo-real-casos-en-peru-coronavirus-en-latinoamerica-paises-mas-afectados-wuhan-china-estados-unidos-francia-italia-espana-noticia/

[13] Sobre la propagación del dengue en el mundo ver : https://systems.jhu.edu/research/public-health/dengue01032020/

[14] Las autoridades han confirmado la expansión del dengue en Loreto, Madre de Dios y San Martín; se han confirmado 12,288 infectados y 21 muertos. Actualmente, hay más de 50% de casos que en todo el año 2019. Al inicio de marzo se detectaron 6 personas infectadas en Lima Norte. Ver https://larepublica.pe/sociedad/2020/03/08/dengue-21-personas-han-fallecido-y-12-288-estan-infectados-en-el-peru/

[15] Sonia Shah, Think Exotic Animal Are to Blame for the Coronavirus? Think again, The Nation, 18 de febrero de 2020, https://www.thenation.com/article/environment/coronavirus-habitat-loss/

En francés: Contre les pandémies, l’écologie, in Le Monde Diplomatique, mars 2020.

[16] Utero.pe, http://utero.pe/2020/03/21/esta-es-la-alarmante-realidad-del-sistema-de-salud-que-colapsara-en-cualquier-momento-por-el-coronavirus/

[17] Liliana La Rosa, El sistema de salud colapsó hace años. Es tiempo de atender la urgencia, http://www.servindi.org/actualidad-opinion/22/03/2020/el-sistema-de-salud-esta-colapsado-hace-anos-es-tiempo-de-atender-la

[18] Ver CNDH : http://derechoshumanos.pe/2020/03/enfrentemos-la-pandemia-del-covid-19-bajo-los-principios-de-la-responsabilidad-solidaridad-y-respeto-a-los-dd-hh/?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+CoordinadoraNacionalDerechosHumanos+%28Coordinadora+Nacional+de+Derechos+Humanos%29

Sobre el autor o autora

Mariella Villasante
Doctora en antropología (École des Hautes études en sciences sociales, Paris), investigadora independiente y asociada al IDEHPUCP. Especialista del Perú, de los pueblos amazónicos y de Mauritania. . Desde noviembre de 2019 colabora con la Dirección General de Personas Desaparecidas del MINJUS, Oficinas de Lima y de Huancayo. Reside en Francia. Ha traducido el Hatun Willakuy en francés en junio de 2015 [Le Grand récit de la guerre interne au Pérou, Paris]. Y ha publicado tres libros sobre el Perú: Violence politique au Pérou. Essai d'anthropologie de la violence (París, 2016); Chronique de la guerre interne au Pérou, 1980-2000 (París, 2018), Prefacio de Salomón Lerner). Y finalmente: La violencia política en la selva central del Perú, 1980-2000. Los campos totalitarios senderistas y las secuelas de la guerra interna entre los Ashaninka y Nomatsiguenga. Estudio de antropología de la violencia, Prefacio de Salomón Lerner (Lima, COMISEDH y Tarea Gráfica, 2019).

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