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Desafortunadamente, este

Desafortunadamente, este gobierno, pese a los incrementos realizados en el presupuesto para educación, se ha quedado corto y, además, le ha faltado voluntad política para abrir un verdadero diálogo con el magisterio entendiendo que la educación no solo es un servicio, sino un derecho humano fundamental. Preguntas trascendentales como ¿para qué futuro educamos?, o ¿qué tipo de sociedad queremos?, han estado y siguen estando ausentes. Por otro lado, creo que los actuales dirigentes sindicales (de los tres o cuatro grupos existentes en la actualidad), seguirán enfrentados bajo sus propias consignas partidarias, con lo que solo abonarán a mantener un magisterio "seguidista", chato, consumista (como dice Sigfredo), sin preocupación por un verdadero debate ideológico (la educación es ideología) y político (que no tiene que ver con apetitos partidarios). El debate sobre una educación que responda centralmente al interés superior de nuestra niñez y juventud, como seres dignos y valiosos, debiera ser la preocupación de todo docente, no solo como profesional de la educación, sino como un actor social que tiene una responsabilidad ética y política frente al país y las nuevas generaciones de peruanos.

Entrevista