El indulto esclarece la situación

El indulto esclarece la situación

Juan Carlos Ubilluz Doctor en Literatura
Ideele Revista Nº 276

Fuente: La República

Hasta hace horas se daba por sentado en un amplio sector de la izquierda que los ganadores de la vacancia habían sido los de Nuevo Perú y los perdedores los del Frente Amplio. Verónika Mendoza había ayudado a defender la poca institucionalidad democrática, mientras que Marco Arana se había aliado con los golpistas. Algunos no pensaban que promover la vacancia era anticonstitucional, pero sí veían en Arana un tonto útil incapaz de advertir que le estaba entregando el poder al fujimorismo.

El indulto a Fujimori permite ahora pensar las cosas de otro modo. De eso tratan las siguientes líneas. Mi intención no es asignar aciertos y culpas a este bando o al otro sino extraer para la izquierda peruana algunas enseñanzas de todo este proceso.

 De la vacancia al mal menor

 Se dijo, desde la izquierda, que fue un grave error del Frente Amplio presentar la moción de vacancia presidencial. ¿Por qué no se dejó al fujimorismo hacer el trabajo sucio? ¿Por qué la necesidad de lavarles la cara? ¿Por qué tanta ingenuidad?

Nunca entendí estas críticas. Una de las tesis principales de Marx es que el Estado es el Estado del gran capital. Kuczynski es la ilustración perfecta de esta tesis. Por principio, la izquierda tenía que participar activamente en la vacancia presidencial. Tenía que sancionar –por impulso propio-- al máximo representante del Estado de los empresarios.

Se dijo, sin embargo, siempre desde la izquierda, que la vacancia afectaría la gobernabilidad del país, lo cual me resultó sorprendente. Un problema de gobernabilidad es un problema de deslegitimación de la autoridad. La gente deja de creer en sus supuestos representantes. ¿Desde cuándo la izquierda se desvela por la legitimidad del Estado del gran capital?

Quizás exagero. Quizás solo se quiso decir que la vacancia era una pésima idea porque entregaba el poder ejecutivo al fujimorismo, el cual –a diferencia de la “mancha blanca” de Kuczynski— no respetaría ninguna forma e institución democrática.

Pero aquello era falso: la vacancia del presidente le entregaba el poder ejecutivo al vicepresidente Vizcarra. De manera que, para tomar realmente el poder, el fujimorismo hubiese tenido que vacarlo a él y a Mercedes Araoz. Si la izquierda procedía con la vacancia de Kuczynski, mataba dos pájaros de un tiro: sancionaba simbólicamente al representante del Estado del gran capital y se le exigía al fujimorismo promover dos vacancias más, lo cual podía desgastarlo ante la opinión pública.

Con todo –se me habría dicho-- el argumento de las tres vacancias se canceló desde que los dos vicepresidentes decidieron renunciar en caso de prosperar la vacancia presidencial. 

Lo cual es cierto solo si se acepta bailar al compás de la derecha. Pudo habérseles dicho: vacaremos al presidente, creemos importante sancionarlo ante la opinión pública, pero apoyaremos a los dos vicepresidentes para salvar al país de la amenaza del fujimorismo. No veo por qué había que aceptar el bluf del todo o nada.

En realidad sí lo veo: parte de la izquierda ha estado tomada por la lógica del mal menor.

 

"En realidad, todo era previsible. La salita del SIN, la crisis financiera, los Panama Papers y otros muchos escándalos mundiales apuntan a una máxima que debería quedar grabada en piedra: el gran capital es por definición corrupto". 

Del mal menor al indulto

 El mal peor es el fujimorismo, este es el cuco de la política peruana. Fue el antifujimorismo el que llevó a Humala al poder en el 2011, a Kuczynski en el 2016 y el que impidió la vacancia de este último en el 2017. En este medio he cuestionado ampliamente la lógica del mal menor. No me voy a repetir, pero ahora esta lógica le ha explotado a la izquierda en la cara.

 Vamos por partes.

¿Qué estaba en juego en la segunda vuelta del 2016? El Capitalismo Salvaje (PPK) VS. El Capitalismo Salvaje y Corrupto (Keiko). Luego saltó lo de Odrebrecht, se promovió la vacancia y ahora se puso esto en juego: El Capitalismo Salvaje y Corrupto con Cierto Respeto por la Institucionalidad (PPK) VS. El Capitalismo Salvaje y Corrupto Sin Respeto por la Institucionalidad (Keiko). Como se ve, cuando se sigue la lógica del mal menor, uno se desplaza por un pasadizo cada vez más estrecho. Hasta que ocurrió lo del indulto y nos quedamos finalmente sin piso: El Capitalismo Salvaje y Corrupto Sin Respeto… (PPK) VS. El Capitalismo Salvaje y Corrupto Sin Respeto… (Keiko). Y lo que la gente que hoy protesta en las calles ha descubierto es que, desde el 2016 hasta el 2017, había estado defendiendo absolutamente nada.

En realidad, todo era previsible. La salita del SIN, la crisis financiera, los Panama Papers y otros muchos escándalos mundiales apuntan a una máxima que debería quedar grabada en piedra: el gran capital es por definición corrupto. Piénsese en la risible autodefensa de Kuczynski a las acusaciones en su contra. Es cierto que hay mucho de cinismo en su argumentación: “Yo no sabía nada de lo que hacía Sepúlveda”, “Construí una muralla china contra mí mismo en mi propia empresa”. Pero también hay una parte en él que no entiende por qué se le condena. Es como si dijese entrelíneas: “¿No se dan cuenta de que así funcionan las cosas en el mundo entero? Se trata de los grandes negocios. Si no lo hiciese yo, lo haría otro peor. Además, la fusión estado-capital favorece el crecimiento del país. ¿Por qué tanto pudor?”

Lo que demostró la actitud de Kuczynski es que los agentes del gran capital son enemigos por derecho propio. Para ellos no aplica la lógica del mal menor. Algo de esto intuyó Nuevo Perú cuando sus congresistas expusieron que el problema de fondo era el modelo neoliberal. Pero su estrategia de defender al presidente delata la persistencia de cierta bruma. Entonces vino el indulto y las cosas quedaron terriblemente claras.

 Del indulto a las calles

 El indulto a Fujimori viene acompañado del anuncio de un nuevo gabinete de la reconciliación. Lo cual implica que el gobierno de Kuczynski se reconcilia con el autoritarismo, la corrupción, el narcotráfico y los crímenes de lesa humanidad. ¿Pero quizás el presidente es más compasivo que yo y estima que la gente puede equivocarse, arrepentirse, enmendarse y hacerse merecedora de perdón? Tal vez. Pero para eso los fujimoristas tendrían que renunciar al fujimorismo. De lo contrario, se acaba perdonando al fujimorismo, es decir, el autoritarismo, la corrupción, el narcotráfico y los crímenes de lesa humanidad. Y lo peor de todo es que el perdón le llega a Fujimori precisamente cuando los fujimoristas estaban actuando como fujimoristas: tratando de copar el ejecutivo.

Evidentemente, en el indulto, no se trata de la reconciliación. Se trata de la gobernabilidad. Kuczynski ha hecho dos cálculos. Uno, negociar el indulto con Kenji para evitar su vacancia. Y dos, usar el indulto para apaciguar los ánimos de todo el fujimorismo (a pesar de que aquel no era deseado por Keiko) y poder terminar en paz su gobierno. Los negocios deben continuar. ¿Se entiende ya la paradoja de defender la gobernabilidad?

Es posible que el futuro cercano demuestre el error del cálculo. El presidente ha demostrado no tener demasiadas luces políticas. ¿Pero qué hay de quienes vieron en él un último bastión contra el fujimorismo? ¿Qué hay de aquellos que de verdad creen en la institucionalidad democrática y que hoy están en las calles protestando? No importan, nunca importaron. Que protesten nomás. Alfredo Torres de Ipsos-Apoyo le ha asegurado a Kuczynski que la mayoría del país no ve con malos ojos el indulto.

Lo único rescatable de todo este proceso repleto de mentiras y traiciones es que la careta ha finalmente caído. Quienes desean un Perú mejor, un mundo mejor, ya saben que el cuco (el mal menor) es un cuento para mantener en raya a los muchachos inquietos. Y por tanto la consigna en las calles es ahora: “Que se vayan todos”.

 ¿Que se vayan todos?

 Sin embargo, “Que se vayan todos” es la misma consigna que se usó en Argentina a inicios del nuevo siglo para rechazar las políticas neoliberales de Cavallo y De la Rúa. Los efectos reales de estas protestas son tema de debate: algunos dicen que abrió el camino para la social-democracia de los Kirchner, otros dicen más bien que se quedaron todos. En cualquier caso, “que se vayan todos” en el Perú de hoy no podría resolver mucho. Pues si se van todos, ¿quién podría entrar a cambiar las cosas?

Lamentablemente, no hay solución inmediata a la crisis. La izquierda y las fuerzas progresistas son débiles. Y a pesar de ser loables y numerosas, las protestas no tienen una dirección clara. Pero, además, hay en el país un fuerte bastión fujimorista. Las encuestas colocan a Keiko cerca del 30% si las elecciones presidenciales fueran mañana. Tal vez no ganaría en segunda vuelta, pero tendríamos el mismo congreso.

Desde la izquierda, la única solución real a la crisis es re-construir los vínculos con las organizaciones populares y desde allí emprender el largo trabajo de arrebatarle al fujimorismo el apoyo de la población. La cosa no va a ser fácil. Es una tendencia mundial que crece cada vez más el apoyo a las derechas facistoides. La izquierda tiene el deber de constituirse en una opción viable. Y para ello tiene que realizar una doble tarea: formar a “los de abajo” en el socialismo y reformular el socialismo a partir de los nuevos problemas y soluciones de “los de abajo”. Antes se decía: “Socialismo o Barbarie”. Hoy solo queda por decir: “Seguiremos en la Barbarie si no reconstruimos el Socialismo”.

 

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En ese pequeno quiebre

En ese pequeno quiebre simbólico referido al "cierto respeto institucional" es al que nos remitimos a la hora del mal menor y es esa la clave importante de lo que seria una ''reconstrucción'' del país. Por un lado nos podíamos permitir una vacancia presidencial si PPK se encontrara en el poder, cosa casi imposible si Keiko hubiera sido presidenta por una mayoría parlamentaria fujimorista, Si, es verdad, la lógica del "mal menor" sólo contribuye a la subsistencia del capital en una mayor o menor medida con o sin empatía social, pero que al final de cuentas prolonga su existencia. Los cálculos ahora ya no dependen de una vacancia, sino del indulto que genera ingobernabilidad por falta de Legitimidad, ahora sus propios ministros abandonan el barco, las ratas lo hacen cuando presienten el naufragio inminente (disculpen la analogía) Si bien es cierto que no hay un liderazgo visible, que pueda ocuparse de un posible desenlace que considero sano para el país, pues esa es una tarea mediata que compete a actores políticos dentro y fuera del sistema,,movimientos sociales, juveniles, etc. Incluso nosotros mismos, porque sino ese reciclaje político, no tendrá punto de quiebre y renovación. Y un mal menor tiene que ser aprovechado en la medida que permita lo que un mal mayor considera haría imposible. Hoy las manifestaciones, son una institución una de las tantas que se interdijo en el tiempo fujimorista, pues veamos entonces que otras instituciones se rescataron y pueden reconstruirse. Por tanto esa es una clave de "Que se vayan todos" "Que ingresen los valiosos"

Buen articulo. Se complementa

Buen articulo. Se complementa con el articulo sobre el mal menor. Ayuda a definir el norte y el sentido de las fuerzas de izquierdas: desbordar de forma democratica, multitudinaria y pacifica el orden del 93 y su "gobernabilidad". Una voz que suma a la disidencia respecto del pensamiento que predomina en el centro democratico y la izquierda "moderna"

Desde mucho tiempo se dice de

Desde mucho tiempo se dice de la unidad que seria la fuerza motriz para enfrentarse a las candidaturas de la derecha, desde hace mucho que las organizaciones sociales no están ni son orgánicas ni representan a una buena parte de la sociedad civil, desde hace mucho también como menciona en el ultimo párrafo del artículo no sé trabaja a canalizado, solo reacciones momentáneas y coyunturales. La izquierda peruana tiene muchos vertientes, aunque coinciden en sus banderas de llevar al Che o Mariategui, pero en su pragmatismo son asimétricos e impositivos, todo quieren imponer, en todo creen que tienen la razon, seguramente por que estudiaron a Marx de ahí creen que no pueden equivocarse de interpretar la realidad peruana. Sin embargo, como joven ingresé a la militancia, acompañé a muchas marchas y, lógicamente escuché muchos discursos como leí muchos artículos que me.emocionaban, que agitaban mi alma rebelde, renovador, eso quedó ahí, trunco, eran nada más que discursos pueriles, discursos expresadas en palabras y nada en hechos. No hay renovación ni regeneración, no hay hasta ahora. La izquierda peruana desde hace tiempo libra su propia batalla interna, intestinal y dañina, hay quienes se sienten los verdaderos lideres y los que no apoyan esa idea son defenestados como revisionistas, tibios, etc, creo que para superar eso, lamentablemente tienen que suceder cataclismos.

Un buen análisis, entiendo,

Un buen análisis, entiendo, breve y en la lógica de los hechos inmediatos, Juan Carlos. Tocaste varios temas y solo comento uno, el del último párrafo: 're-construir los vínculos con las organizaciones sociales...', pero resulta que en el país, las organizaciones sociales no existen en términos cualitativos. La CGTP?, el SUTEP (y variantes)?, y otras federaciones gremiales...?... Los Frentes de Defensa que ya pasan del millar en el país (cada uno con 30 o 40 'miembros' y que obedecen a solo propósitos locales, ajenos a los nacionales... En realidad, son armazones sin base social activa y que 'se materializan' en determinadas coyunturas reinvindicativas, además, esporádicas por su debilidad orgánica. Y en cuanto tiempo la 're-construcción'? 4 años (2021?), 9 años (2028?) o más.... cuando ya se comienzen a agotar el potencial natural que 5 cinco siglos después nos permite sobrevivir como 'nación'?.., es decir, para administrar 'las sobras'? No es una oposición a tu propuesta, por cierto; es más bien una reflexión sobre la 'fórmula'. porque no, en todo caso, como alternativa, manejar la opción de una propuesta con los demás pueblos andinos o sudamericanos de AL? o de pronto, hacerlo en forma paralela. Es una idea, por cierto... Hay que encontrar otras más para no administrar, insisto un cadaver.

El problema es que la

El problema es que la izquierda que participa en el congreso no vió venir el proceso del Golpe de Estado Fujimorista, a pesar que Veronika Mendoza ya anunciaba un pacto PPK-Fujimori. Y Votar a favor, en contra o a no votar por la vacancia e irse del hemiciclo no cambiaba nada. La trampa estaba hecha. Y quienes creen que estamos solo en una crisis o que todo se centra en el indulto al asesino y ladrón estan muy equivocados. El Fujimorismo busca copar todos los poderes del Estado, pero como existe una gran población antifujimori es necesario movilizar a todos contra el monstruo fascista. La Izquierda en su conjunto lo está haciendo bien, aunque subiéndose al carro de la protesta espontánea, pero no basta, por eso ya viene una movilización coordinada y el Paro Nacional, para bien de todos nosotros.

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