Elecciones generales y escenas regionales: El caso de Piura

Elecciones generales y escenas regionales: El caso de Piura

Ideele Revista Nº 205

Las elecciones al Parlamento tienen en el Perú una larga tradición; herencia de Toledo, las elecciones regionales son una innovación del presente siglo. Hay ahora dos estructuras de representación, pues el proceso de descentralización ha introducido la bicefaliade la representación política.

Alberto Adrianzén la caracteriza de la manera siguiente: una estructura de representación “es la representación nacional en el Congreso, que proviene de los llamados partidos nacionales, y otra es la representación regional que proviene de los movimientos regionales, Es decir, los que representan en los ámbitos regionales no están presentes en el Parlamento, y los que representan a la nación no lo están en las regiones”.

A pesar de que en octubre último se ha renovado por tercera vez consecutiva a las autoridades de los gobiernos regionales y de que los gobiernos subnacionales se afirman cada vez más como factor de estabilidad del régimen democrático, el Perú permanece centralizado en las mentes de las élites políticas y partidarias del país. Hasta ahora —o sea, hasta la inscripción de las listas de candidatos al Congreso— los militantes de provincia han tenido, salvo contadas excepciones, el rol pasivo de espectadores frente al monopolio de las decisiones por la clase política residente en Lima Metropolitana.

En este contexto, no son las propuestas de los candidatos para solucionar los problemas de fondo del país las que movilizan o dividen a la opinión pública en la escena regional, sino temas generales como la cuestión de la reelección o la de la ‘piuranidad’ de los candidatos (esto es, su capacidad de servir los intereses de la región).

 

Reelección: ¿Sí o no?

Piura tuvo en el 2006 una representación al Congreso que es todo salvo mediocre. Por un lado, tres cuadros del APRA con una fogueada experiencia política: el veterano José Carrasco Távara fue ministro de Energía y Minas del primer Gobierno de García, el joven cuarentón Jhony Peralta se desempeñó con éxito a la cabeza dela Comisiónde Presupuesto, y Miguel Guevara Trelles presidióla ComisiónAgraria.Los tres otros congresistas son mujeres —Fabiola Morales (SN), Marisol Espinoza (PN) y Rosa María Venegas (UPP)— que también tuvieron una actividad parlamentaria destacada: las dos primeras fueron en la mayor parte de su mandato voceros de su bancada. Además, Fabiola Morales fue presidenta de varias comisiones (Medio Ambiente y Ecología, Ética Parlamentaria, Gobiernos Locales) y resultó elegida como Segunda Vicepresidenta del Congreso dela República.

Si se tratara de mejorar la calidad del Congreso, existen buenos argumentos para reconducir en sus funciones a estos profesionales de la política. Sin embargo, hay corrientes de opinión, posiblemente mayoritarias, opuestas por principio a la reelección, lo que permitiría suponer que los congresistas que se vuelven a presentar no lo hacen por vocación de servicio sino por intereses personales, dinero, prestigio y poder. Este factor se trasluce en las modalidades de selección de los candidatos.

Lo más espectacular fue la elección interna de los candidatos del APRA al Congreso por la región. Las listas lideradas por los actuales congresistas Carrasco Távara y Guevara Trelles fueron eliminadas por la de Velarde, un funcionario público; hecho que fue interpretado como un indicador del rechazo de los militantes apristas a que sus “compañeros” aspiren a la reelección congresal. El tercer congresista, Jhony Peralta, había declarado astutamente que no se presentaría. Luego fue “impuesto” desde Lima para ocupar el lugar de invitado en la lista ganadora que le es hostil; imposición que dejó un sabor amargo en la militancia.

Del lado de las otras representantes las cosas son menos dramáticas, y las estrategias, diversas. La paiteña Fabiola Morales encontró prudente no intentar presentarse otra vez frente al elector piurano, y optó por figurar con el número 6 en la lista limeña de Solidaridad Nacional. Hasta el último momento no había ningún indicio de que Rosa María Venegas pensaba presentarse. Sin embargo, el día mismo de la inscripción de las listas (9 febrero), Castañeda desembarcó sin preaviso de su rol a la coordinadora de SN en Chulucanas y la sustituyó por la congresista de UPP. A fin de cuentas, la única reeleccionista que no entró por la puerta falsa es Marisol Espinoza, que se presenta como número 1 de la lista de Gana Perú en Piura al mismo tiempo que postula ala Primera Vicepresidenciadela Republica.

 

Buenos y malos candidatos

¿Cuáles son los requisitos para ser un buen candidato en la escena regional? Elsa Fung, directora dela ONGCepeser, ex consejera del Consejo Nacional de Educación (CNE) y candidata al Congreso por Piura invitada por Fuerza Social, tiene las ideas claras sobre este punto: refiere —con razón— que, para ella, “quien postula por Piura debe haber vivido en ella, porque quien no la conoce, no ha trabajado en ella, no sabe lo que necesita. No es suficiente la buena voluntad ni tener dinero para la campaña”. Es cierto, pero se le podría replicar que los parlamentarios que llegan a Lima pierden paulatinamente relación con las regiones.

En este sentido, se puede lamentar que los congresistas piuranos no hayan tenido, al menos, un gesto de acercamiento y articulación de trabajo con la gestión regional anterior, por más que ésta haya sido catalogada de ineficiente y corrupta, lo que dificulta enormemente lograr que las necesidades de la región se discutan en un escenario tan importante como el Parlamento.

El presidente regional electo, Javier Atkins, entiende de manera más funcional los problemas que le plantea la bicefaliade la representación política. Requerido por algunos partidos políticos nacionales para formar alianzas para las elecciones generales del 2011, anunció a sus militantes que no apoyará a ningún candidato presidencial para no distraer la gestión regional en una campaña electoral, porque “para eso no me han elegido”. Diferente es sin embargo la posición de la nueva autoridad regional respecto de los candidatos al Congreso: “Como ciudadano, quiero tener la libertad de poder apoyar a buenos piuranos que quieran ser congresistas y trabajar por la educación, la salud y la pequeña agricultura, fomentar las inversiones. Apoyaré particularmente, si la alianza así lo decide, a aquellos candidatos que nos garanticen un buen trabajo en el Parlamento”. ¿Cómo se garantiza esto? Como diría Shakespeare: “That is the question”.

Tal es la tela de fondo del arranque en la escena regional de la nueva campaña electoral nacional.

 

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