Feminismo popular en tiempos de elecciones

Feminismo popular en tiempos de elecciones

Lucía Alvites Sosa Magíster en Estudios de género en América Latina por la Universidad de Chile. Socióloga por la UNMSM.
Ideele Revista Nº 289

A mano y sin permiso, el feminismo rompió las barreras que negaron por siglos el derecho de las mujeres a educarse, a ejercer las profesiones que desee, a elegir y ser elegidas en elecciones, a ocupar cargos en la vida pública, a tener patrimonio propio, a decidir libremente sobre su vida matrimonial y familiar. Este feminismo plural, tiene al feminismo popular entre sus vertientes que lucha además por los derechos de las trabajadoras y trabajadores. En este momento crucial, en el que decidimos avanzar o decidimos repetir más de lo mismo, necesitamos una representación de las mujeres que, desde el feminismo popular, luchen por un Congreso libre de corrupción, machismo y racismo.  

El feminismo es un movimiento de liberación de todas las personas. Es la sociedad humana entera la que se ha beneficiado de esas luchas y logros y se beneficiará de las futuras conquistas del movimiento feminista por la igualdad. Esa es la razón por la que los representantes de la humanidad entera, a través del sistema internacional de las Naciones Unidas, han asumido esta lucha y este objetivo. Y que todos los estados modernos y democráticos del mundo la han hecho política pública oficial.

En este marco, el feminismo popular es el movimiento por la igualdad de derechos y oportunidades que enfatiza su vínculo con las amplias mayorías de trabajadoras y trabajadores, que está más interesado en desarrollar su práctica en los territorios donde la gente desenvuelve su vida cotidiana y que quiere aportar a la solución de sus grades problemas.

Vocación plural, diversa y evolutiva

En su desarrollo histórico, el feminismo es un movimiento vivo, que evoluciona, con corrientes internas plurales y diversas, incluyendo polémicas y contradicciones. No es ni quiere ser un pensamiento único, cosificado e impuesto. La interseccionalidad y la contracolonialidad, por ejemplo, buscan construir feminismos situados étnica, cultural y geopolíticamente, superando visiones mono culturales y eurocéntricas.

Por supuesto, como todo lo humano, su reflexión y su práctica no están exentas de errores, ni pueden tener una pureza absoluta, que no se cruce, por ejemplo, con las pequeñeces humanas. Esto es imposible para cualquier corriente de pensamiento humano. Piénsese, a modo de ejemplo rápido, en las corrientes cristianas o socialistas.

El hecho que haya quienes, deliberada o inconscientemente, pretendan exigir esta pureza impoluta al feminismo y a ninguna otra corriente o movimiento, es un símbolo revelador de la debilidad de los argumentos en su contra, de hasta qué punto todavía quedan muchas resistencias que vencer y cuánto tiene el feminismo por hacer todavía. Para no hablar de las caricaturas y tergiversaciones, las ignorancias y superficialidades, las posturas medievales y retrógradas

Vamos por la regeneración del país

Ante estas posturas, queremos ser y somos parte de las fuerzas de regeneración del Perú. Es evidente y pública la tendencia, tanto internacional como nacional, a que los mismos actores y representantes políticos contrarios a la igualdad de género y el feminismo, sean también corruptos y racistas. Así se ha confirmado públicamente en esta campaña. Del mismo modo, el feminismo popular es inseparable de las luchas contra la corrupción y el racismo, contra todas las desigualdades y discriminaciones.

Es prioritario recuperar el Congreso, para recuperar el país. Para defender a las familias, a todas las familias, sin excepción ni hipocresías. 

A las mayoritarias familias en que las jornadas excesivas de trabajo prácticamente hacen a los hijos crecer sin sus padres. Para todas ellas,  es necesario reducir la jornada laboral como ya lo han hecho más de 50 países del mundo y en todos los demás se debate este avance.

A las familias de las más de 40 mil mujeres violadas cada año, la mitad de ellas menores de edad, a las que un Estado machista e indolente, encima de la tragedia de la violación, agrega la obligación legal de no poder decidir sobre un embarazo producto de la violación y la persecución, si deciden no tenerlo. Para todas ellas, debe aprobarse el derecho al aborto en casos de violación.

A las familias de las personas diversas sexualmente, a las que se les pretende desconocer sus derechos, olvidando el sentir de la justicia popular que sabe bien que “amar no es un delito, porque hasta Dios amó”, es necesario  impulsar leyes que reconozcan sus derechos.

Estas demandas y compromisos tienen el único objetivo de defender a las familias, a todas, a la suya, a la mía. A la gran familia del país. Al país de nuestros hijos e hijas.

 

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