Los nuevos supremos y los retos del CNM

Los nuevos supremos y los retos del CNM

Cruz Silva Del Carpio Abogada del Instituto de Defensa Legal (Justicia Viva)
Ideele Revista Nº 205

El Consejo Nacional dela Magistratura(CNM) acaba de nombrar a tres nuevos magistrados supremos y a una nueva magistrada suprema: Josué Pariona Pastrana y Ana María Aranda Rodríguez fueron las personas elegidas parala Corte Supremade Justicia, mientras que Carlos Ramos Heredia y Pedro Chávarry Vallejos lo fueron para la Fiscalía Suprema, con lo que queda en el CNM solo una plaza vacante.

El concurso 002-2010-PCNM para magistrados supremos es el primero realizado bajola Leydela Carrera Judicialy el nuevo Reglamento de Selección del CNM. Aun así, implica un retroceso, porque en lugar de concretar cabalmente los parámetros que la nueva Ley ha establecido para la elección de los magistrados de la instancia suprema, y tras una apretada decisión del CNM (tres contra tres, por lo que debió resolver el Presidente del CNM, que tiene voto dirimente), ha tergiversado los requisitos que la propia Constitución establece para postular al máximo cargo de la judicatura yla Fiscalía.

Pero eso no es todo. Dos de los candidatos ala Fiscalía Supremaque aparecían en los primeros lugares del cuadro de méritos eran también los dos más cuestionados por la prensa a raíz de sus actuaciones en casos relacionados con el tráfico ilícito de drogas y violaciones de derechos humanos. Al final no fueron los elegidos, lo que favoreció al mismo CNM y a la justicia peruana en general.

Lo anterior nos lleva al siguiente balance: contamos con nuevos supremos, pero el proceso de selección mantiene los mismos retos, entre los que está una inconstitucional interpretación de los requisitos para postular.

En cuanto a los nuevos supremos, convocan muchas expectativas: estando a meses del cambio de un Gobierno marcado por diversos escándalos de corrupción (el más sonado, el del BTR), asumen el cargo en un momento crucial para la lucha contra la impunidad y el resguardo de la independencia del sistema de justicia.

En el caso de los nuevos fiscales supremos, la importancia es aun mayor, ya que están ad portas de elegir a su representante ante el CNM. Chávarry Vallejos y Ramos Heredia tendrán por tanto un papel relevante para procurar que el nuevo consejero o consejera del CNM (con el que se renueva totalmente) goce de la mayor confianza en materia de independencia y de una trayectoria intachable. Si bien el Ministerio Público no tiene aún un reglamento que asegure la publicidad del proceso de selección, contamos con que en  escaso tiempo la elección recaiga en alguien que garantice nuevos y mejores aires en el CNM.

En lo que concierne al proceso de selección, la convocatoria terminada ha sido bastante reveladora. Primero, porque ha puesto en evidencia que, a pesar del nivel de transparencia alcanzado a lo largo de estos años, hacen falta aún otras medidas para asegurar la participación ciudadana y la imparcialidad del proceso. Por ejemplo, la publicidad de los profesionales que aportaron a la elaboración del examen escrito, así como los criterios de calificación; la difusión de las pruebas desarrolladas de cada postulante; la publicación de las condiciones en las que se presentaron los candidatos; o las razones por las que algunos consejeros se inhibieron. Si no, ¿cómo conoceríamos que los errores que ocasionaron la eliminación de la convocatoria pasada (003-2009) no se repitieron? Y, lo que significaría un verdadero paso adelante: que los postulantes y la ciudadanía interesada conocieran los criterios de calificación.

Además, este concurso ha dejado entrever que, en materia de participación ciudadana, quedan todavía pasos que dar. Si bien actualmente está reglamentada la presentación de tachas y el acercamiento de información que cuestione la idoneidad de los postulantes, no se puede, por ejemplo, presentar las mismas observaciones sobre los resultados parciales del proceso de elección. Fue el caso de la improcedencia declarada del CNM respecto del recurso de reconsideración contra el puntaje otorgado a uno de los postulantes (se le había asignado 43 puntos de más, de acuerdo conla Leydela Carrera Judicial), a pesar de que la información que se cuestionaba —los resultados de la evaluación curricular— fue hecha pública, sin tener en cuenta que la participación ciudadana es un derecho fundamental que en mucho puede aportar al CNM y que, en todo caso, urge ser regulada para este supuesto específico.

Otro de los debates que sin duda retomará el CNM es el de las condiciones en que se puede postular a la magistratura suprema. Éste no fue definido por mayoría sino por voto dirimente de su presidente, Edmundo Peláez Bardales, quien deja el cargo a mediados de febrero y será reemplazado por Pablo Talavera.

Hoy por hoy, se ha concretado la vulneración dela Constituciónal permitirse concursar a quien no cumplía con los años que ella exige según condición de postulación (es el caso del doctor Mateo Castañeda Segovia). La situación no llegó a peores (un nombramiento inconstitucional) debido a que, por los diversos cuestionamientos, el postulante ilegítimamente favorecido con la interpretación del Consejo no alcanzó los cinco votos requeridos. Pero la interpretación existe, y ha significado un retroceso perjudicial para el desarrollo de la carrera judicial y fiscal en la instancia suprema, desdibujando los fines quela Constituciónse había planteado. Se espera que el nuevo CNM, a punto de volver a conformarse con la designación del representante dela Juntade Fiscales Supremos, retome este debate y evalúe la constitucionalidad de su decisión, que, por vulnerar la Constitución, puede ser anulada de oficio.

Cabe señalar que la sostenibilidad de la decisión del CNM es cuestionable y peca de arbitraria, ya que no motiva adecuadamente las contrarrazones de la tacha presentada por el Instituto de Defensa Legal (IDL) por la que la declara infundada. Además, contradice principios de coherencia interna e interpretación constitucional cuando sustenta que el Bloque de Constitucionalidad por usar en su “motivación” aparente está compuesto por el reglamento de selección y nombramiento del CNM. (Haciendo click puede acceder a la tacha presentada, la resolución del CNM, el recurso de reconsideración y la Carta abierta dirigida por Justicia Viva al CNM en defensa de la constitucionalidad y la transparencia del concurso de supremos.)

La primera decisión del CNM ha contravenido diversos argumentos del derecho y se ha demostrado insostenible, con lo que ha caído en una peligrosa arbitrariedad que escapa de las razones del derecho. (La segunda, que declara nuevamente infundada la tacha, todavía no ha sido notificada.)

Sin embargo, no hay duda de que lo más resaltante de la convocatoria fueron los cuestionamientos presentados sobre los dos candidatos que se encontraban en los primeros puestos para ser nombrados (véase: “Los candidatos cuestionados que quieren ser supremos: ¿Qué hará el CNM?” Si desea observar sus entrevistas, puede hacer click aquí).

El CNM lanzó un mensaje positivo al no escogerlos. Como se comentó, elegir como nuevos magistrados supremos a quienes contaban con serios cuestionamientos era inadecuado para el Ministerio Público y el Poder Judicial (véase: Por el bien de la Fiscalía y el país: ¿CNM podría elegir a alguno de los postulantes más cuestionados?). Así lo entendieron los consejeros y la consejera que no votaron por el nombramiento de los postulantes Castañeda e Hinostroza. El criterio adoptado resulta razonable, teniendo en cuenta el cargo al que se postulaba; los conocimientos jurídicos son importantes, pero no es el único factor que se debe tener en cuenta para la elección. Coherentemente con esto, la normatividad resguarda un grado de discrecionalidad al CNM para separarse del cuadro de méritos y decidir no nombrar según él.

Por estas razones, resulta extraño el criterio personal esbozado por el consejero Vladimir Paz de la Barra, quien solicitó dejar constancia de que “ha votado respetando en forma estricta el orden del Cuadro de Méritos hasta cubrir las dos plazas concursadas para Jueces Supremos y las tres para Fiscales Supremos”. Si bien ése es, en principio, el criterio que se debe seguir, no es el único, ya que existe más de un cuestionamiento sobre dos postulantes. (Cuestionamientos que para el consejero Paz de la Barra no alcanzan para hacer uso de su discrecionalidad, o simplemente no son relevantes.) De acuerdo con lo publicado en Diario.16 (29/1/2011), quienes sí los tomaron en cuenta en el caso del postulante César Hinostroza Pariachi fueron el ingeniero Gonzalo García Núñez, el doctor Gastón Soto Vallenas, la licenciada Luz Marina Guzmán y el doctor Carlos Mansilla Gardella. Mientras que en el caso del postulante Mateo Castañeda, quienes no habrían decidido nombrarlo serían los mismos García Núñez, Soto Vallenas y Guzmán, que además votaron por declarar fundada la comentada tacha presentada contra su postulación por tres abogados y una abogada del IDL.

Esto ha evidenciado el criterio de cada uno de los consejeros y de la consejera en decisiones trascendentales para la composición de la magistratura suprema (algunos preocupantes). Teniendo en cuenta esta situación, creemos que el balance del nombramiento es positivo en comparación con lo que se perfilaba en un inicio. Sin embargo, está aún pendiente el debate de la constitucionalidad de la postulación y las mejoras a favor de la transparencia en el proceso de selección. Debates que conducen a repensar el sistema de elección de los supremos en particular, y de los magistrados en general: ¿Cómo atraer a los mejores profesionales, no solo idóneos en conocimientos sino que cuenten también con una trayectoria incuestionable?

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