Más acá y más allá de la superintendencia y del proyecto Saavedra

Más acá y más allá de la superintendencia y del proyecto Saavedra

Juan Rivera Palomino Filósofo y educador
Ideele Revista Nº 241

(Foto: La República)

En principio, la universidad no es una entelequia abstracta, alejada, desconectada de la realidad sociopolítica, sino todo lo contrario. Es una Institución educativa que es parte de un modelo sociopolítico concreto creada, instituida para lograr fines sociopolíticos cuyas funciones académicas como la formación profesional, la Investigación y el servicio social, mal llamada Proyección social, no son más que medios que apuntan al logro de fines y objetivos de tipo social. Ese es el carácter teleológico de la Universidad y lo que justifica su existencia. Esta afirmación es concordante con la concepción y carácter de la educación que es de carácter socioeconómico y político.

Es por eso que la educación universitaria, en la realidad social, está conectada estrechamente con lo ecológico-geográfico, económico, social, cultural, étnico-lingüístico e ideo-político que constituyen una totalidad cuyas partes están relacionadas en forma interdependiente. Por eso que aislar, abstraer a la universidad de esta totalidad es un contrasentido.

Pero, en la práctica, la universidad fue reducida a lo meramente académico y dentro de esto a lo simplemente profesional. La universidad fue reducida a la función de la formación de profesionales relegando a un segundo plano la investigación y a un tercer lugar el servicio social. Es decir, el fin social fue relegado irresponsablemente al tercer lugar en importancia y realización. Esto lo denunció Darcy Ribeiro y otros intelectuales peruanos y latinoamericanos en la década de los setenta en su libro “La universidad Peruana”, a cuyas conclusiones y recomendaciones no se hizo caso ni se las aplicó. Esto explica el por qué de las carreras y del tradicional Plan de Estudios, residuo colonial.

La fragmentación del país se expresó y se dio hasta la fecha en la desarticulación entre universidad y aparato productivo, universidad y sociedad, universidad y cultura real, y universidad y estado-gobiernos. En relación a este último punto, la universidad devino en una especie de Prometeo Encadenado, tal como la caracterizaron dos especialistas europeos como Guy Neave y otro coautor del libro. Porque los gobiernos-estado no destinaban las rentas necesarias a las universidades públicas y encima las intervenían cuando querían. De ahí las protestas estudiantiles y las consiguientes movilizaciones, aparte de otras motivaciones sociopolíticas utilizando las conquistas de la Reforma de Córdova y de toda América Latina.

En relación a este punto, el climax del intervencionismo autoritario se dio en el gobierno dictatorial de Fujimori cuando empezó lo que Noam Chomsky ha llamado “El asalto Neoliberal a la Universidad” que dura hasta la fecha. Este asalto se ha dado desde EE.UU, América Latina y el Perú y otras partes del mundo. Se trastocó las estructuras organizativas, académicas y se expulsaron a los mejores docentes universitarios más por vendeta interna que por razones políticas como se pretextó. La tecnocracia se impuso a nivel organizativo y académico. Dentro de este último fueron trastocados los Currículos de formación profesional para formar solamente técnicos y tecnócratas en todas las carreras de las universidades públicas. Se anuló la autonomía universitaria y se condicionó y manipuló el funcionamiento de los consejos universitarios y la participación estudiantil. El comportamiento docente, de autoridades y estudiantil, con muy pocas excepciones, se mercantilizó hacia el logro de cargos directivos y rentables. La mercantilización se dio también a nivel del tercio estudiantil, aprobación de cursos y obtención de grados de Magisters y Doctores aumentando el nivel de la corrupción y de la inmoralidad.

El nefasto decreto Nº 882 de Fujimori a favor de la inversión privada en la educación, vino a acentuar la mercantilización, el afán de lucro, la corrupción y la baja y estrepitosa caída de la calidad educativa. Las universidades privadas creadas al amparo de dicho decreto tuvieron como objetivo no el servicio académico y social sino el lucro descarado y el enriquecimiento ilícito. A pesar de esta situación anti-educativa fueron acreditadas y aprobadas por los órganos respectivos desde la ANR, CONAFU, CONEAU, etc. A sabiendas por ellos y la comunidad universitaria que no ofrecían una educación universitaria de calidad. ¿Cómo es que se les acreditaba? ¿Cómo es que crecieron y crearon filiales por todo el país? Cobraban menos y también pagaban sueldos miserables a sus docentes, entre otras perlas.

La pregunta del millón es: ¿por qué no se deroga el decreto fujimorista? ¿Por qué los organismos responsables no clausuraron, intervinieron, penalizaron a estos centros de negocios y de enriquecimiento ilícito? ¿En eso consiste la nefasta tesis de la educación como inversión y no como servicio social?

En relación al asunto de la autonomía, sostengo la tesis que lo que se ha dado en la práctica es un uso y abuso de la misma. En primer lugar, no puede haber autonomía sin democracia interna y externa. No se intentó democratizar el funcionamiento interno de la universidad. En el fondo se practicó la vieja y clásica democracia representativa donde las autoridades y tercio electo no cumplían con lo prometido en campaña y no daban verdaderas cuentas a sus representados. Lo mismo sucede a nivel gubernamental, congresal y universitario con la infaltable corrupción monetaria. Quiero precisar que esta situación se ha dado en forma más ostensiva desde el asalto neoliberal. Tiene que instaurarse los mecanismos de la democracia interna como parte de una segunda reforma universitaria total nacional en función y para el desarrollo socioeconómico, cultural y humano del país y sus miembros como los estudiantes o educandos, teniendo en cuenta lo globo-local. Se debe analizar el caso de la Universidad Autónoma Metropolitana-Unidad Xochimilco de México y otros parecidos para tomarlos como referencia de cómo se da la relación entre universidad y desarrollo socioeconómico y cultural.

Otro problema importante es el de la desarticulación entre universidad y aparato productivo. Tanto los gobiernos de turno y los empresarios no han mostrado voluntad política y educativa de realizarla en la práctica. Ahora, más bien, los empresarios quieren y están ofertando servicios educativos como la de formación de técnicos tipo SENATI y TECSUP del Señor Inchaustegui, arguyendo que la UNI y otras universidades e Institutos Tecnológicos no los forman. La pregunta de cajón es: ¿Por qué los empresarios y el estado no articulan esfuerzos, voluntades y políticas educativas teniendo en cuenta las necesidades de profesionales de alto nivel-capital humano- que tienen o que necesitan? ¿Por qué técnicos y no tecnólogos, problema de reducción de costos laborales o la cuestión de fondo sería el bajo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas? ¿Cuánto de capital humano necesita el modelo de exportación de materias primas?

¿Y qué hay de las necesidades de investigación científica y tecnológica universitaria en función de sus necesidades económicas?

La posición ideopolítica que debe predominar en las universidades, sean públicas o privadas, es la que está dirigida a la transformación estructural e histórica del país

La posición que está detrás y delante es la universidad empresarial, gerencial con fines económicos y no educativos. Tal como se ha dado en el país es el modelo de EE.UU. Hasta Bill Gates se animó a invertir y ganó buena plata. En el Perú no faltan imitadores. No quieren ni tienen voluntad de apostar por el desarrollo de su país en función de un proyecto nacional de desarrollo integral. ¿Y el pueblo peruano? ¿No tiene derecho a recibir educación gratuita de su Estado? Los hijos del pueblo no pueden acceder a los estudios superiores sea vía Institutos o de Universidades, porque simplemente no tienen plata ni ingresos suficientes por falta de trabajo y ahorros. No podrían pagar ni siquiera lo que cobran los Institutos y Universidades públicas.

Habría que crear las universidades populares y también los Institutos correspondientes en función a sus necesidades sociales y humanas. Lo mismo valdría para el campesinado pobre andino o amazónico y costeño. ¿Acaso hacen falta los Gonzales Prada, Mariátegui del siglo XXI? ¿Qué pasó con el tercio estudiantil clasista y combativo? ¿Se olvidaron del sujeto histórico por el que luchaban?

De todo lo expuesto, se arriba a la consecuencia que el problema universitario no es jurídico, sino socioeconómico y político. Este último aspecto nos conduce a la relación entre la universidad y lo ideopolitico. Con la Reforma de Córdova se instauraron los principios de libertad de pensamiento, de cátedra y de libre expresión más el derecho a la participación estudiantil en los órganos de gobierno. La universidad, pues, nació ligada a lo ideopolitico en el buen sentido del concepto. En países con bajo nivel de desarrollo ideopolitico en forma institucional como el Perú, la tendencia fue la confrontación, el conflicto ideopolitico al interior y con los gobiernos de turno que defendían los intereses de los zorros de arriba o los de la aristocracia.

Lo que cabe destacar es el interés ideopolitico de algunos partidos y grupos de imponer y trasmitir su ideología. En tal sentido, como se sabe, el APRA controla ideopóliticamente cuatro universidades, espacios políticos donde no se permite la existencia de otras ideologías distintas u opuestas a la del partido, aunque ya haya cambiado totalmente y refutado científicamente. Esto es una institución educativa o un centro de entrenamiento partidario. También hay universidades particulares o privadas que han asumido sectorial y dogmáticamente la ideología neoliberal y no se permite la existencia de otra distinta. El problema consiste en que la formación profesional se hace con su posición ideopolitico, de acuerdo a la cual se entrena, ideologiza de acuerdo también a la tecnocracia autoritaria internacional según Julio Cotler. En estos casos anómalos, anti-universitarios no se practica la autonomía, la libertad, la igualdad, menos la democracia universitaria. ¿Por qué se permite que sigan funcionando? ¿Qué va a ser la Superintendencia frente a estos casos anti-universitarios?

La posición ideopolítica que debe predominar en las universidades, sean públicas o privadas, es la que está dirigida a la transformación estructural e histórica del país en una dirección teleológica, socioeconómica, política y humana. No hay que olvidar que el fin fundamental de las instituciones universitarias es de carácter social y humana. Es hora que la universidad contribuya a dicha transformación. Al poeta Vallejo con su imperativo de “hermanos hay mucho que hacer” hay que contestarle “Sí hermano, vamos a empezar a cambiar radicalmente nuestro país y universidad tal como lo querías tú, Arguedas y Mariátegui, entre otros”.

En cuanto a la relación de universidad y cultura, etnia y lengua, podemos constatar que somos el país más rico del mundo en cuanto a riqueza cultural, étnica, lingüística y artística. Esa es nuestra fortaleza: la diversidad de nuestra riqueza ecológica, geográfica, económica, social, cultural, lingüística y artística. No somos pobres, somos ricos. La educación universitaria debe tener en cuenta toda esta gama de diversidad cultural para formar a los auténticos peruanos para desarrollarla, enriquecerla y hacer que los que viven en las alturas sociales sepan valorarla y se sientan orgullosos de esa riqueza, porque es paradójico que los extranjeros la valoren, la admiren y los occidentalizados urbanos que se atreven a discriminarla y a sus sujetos creadores. También, la universidad debe adecuarse y desarrollar la riqueza étnica, lingüística y artística. La currícula universitaria debe incluir esta riqueza de la diversidad cultural y de la diversidad productiva. Si ya la tenemos, para qué copiarse el concepto de competitividad del eurocentrismo y anglosajón. En la cultura andina y amazónica existe y se da en sus comunidades la práctica de la emulación y competencia grupal, comunitaria tal como lo han estudiado los antropólogos peruanos y extranjeros como Jurgen Golten y John Earsl. Esta es la base de la educación pluricultural, pluriétnica, plurilingüística, y plurilegal.

En base a lo anteriormente expuesto, cabe hacerse la pregunta: ¿las universidades toman en cuenta esta realidad problemática, a la cual habría que agregar el asfixiante centralismo urbano y su contaminación ambiental? La concepción educativa universitaria, su política, currícula, formación, investigación y servicio social deben partir de la constatación de esta problemática para tratar de contribuir a su solución.

En forma sintética y tomando como referencia el pensamiento de Mariátegui, se puede afirmar que la solución global pasa por democratizar la economía, democratizar la sociedad, democratizar la cultura y democratizar el poder político para que el pueblo pueda participar directamente y en forma organizada en la toma de decisiones del poder político para distribuirlo y usufructuarlo o ejercitarlo en forma equitativa y democrática. Este modelo político debe ser utilizado en la organización y funcionamiento de las universidades que estarán al servicio del país, teniendo en cuenta lo global-local.

El nuevo tipo de universidad que el país necesita debe estar basada en una concepción social-comunitaria cuyo fin fundamental sea de carácter sociopolítico direccionado hacia la transformación total y estructural e histórica del país y de la persona humana en sus dimensiones inmanentes y trascendentes. Esta concepción, que será explicitada y formulada más adelante y posteriormente, deberá traducirse en un conjunto de lineamientos de política educativa universitaria. Y también expresarse en el diseño curricular por problemas o por ejes temáticos inter, multi y transdisciplinarios. También, el modelo de organización universitaria debe dejar de ser piramidal, sin concentración de poder; más bien horizontal, democrática y con desconcentración y descentralización del poder político. Es decir, de la toma de decisiones de política educativa referentes a la formación integral de los educandos, futuros profesionales polivalentes y multifuncionales en función de las necesidades diversas que tiene nuestro país- el de los zorros de abajo. También de referente a la política de investigaciones científicas, tecnológicas y humanistas. Y, por fin, el servicio social que debe cumplir la universidad a la sociedad a nivel local, regional, nacional tomando como referente el contexto y la dinámica internacional.

Para que esta concepción universitaria sea viable y eficiente, en la práctica histórica se necesita un tipo de Estado nuevo: plurinacional, pluriétnico que exprese la unidad respetando la diversidad tal como lo exigió nuestro historiador Jorge Basadre. Un Estado democrático-social, participativo que sea el instrumento político de la Asamblea Popular. También exige otra segunda condición como es la democratización socioeconómica, cultural que tome en cuenta la diversidad de culturas, etnias y lenguas existentes: interculturalidad, pluriétnico y bilingüe o multilingüe. Este es el verdadero y real país que tenemos, solo hay que tomarlo en cuenta, respetarlo y desarrollarlo echando mano de todos los medios como la educación superior, la universitaria y la educación en general. Y así y solo así lograremos nuestra identidad nacional respetando la pluri-identidad existente que es nuestra fortaleza entre otras.

Es en estas condiciones que todos los peruanos de distintas edades y condiciones socioeconómicas, culturales, étnicas tendrán acceso y derecho de ingresar al nuevo sistema educativo y, por ende, universitario para que con esta nueva visión comprometida y misión histórica, nuestros educandos y profesionales investigadores, tecnólogos, técnicos, filósofos y artistas asuman convictos y confesos la tarea histórica de transformar nuestro país y su pueblo permanentemente hasta lograr los más altos niveles de humanización en condiciones socio-humanas.

De acuerdo a este modelo educativo cabe hacerse la pregunta: ¿para qué superintendencia? Ese no es el problema ni la solución. Y, por ende ¿para qué ese Proyecto de Ley de Reforma Universitaria?, cuando no lo es, no toca, ni toma en cuenta los principales problemas educativos reales y por lo tanto no puede ni da las alternativas reales e históricas de solución de la problemática educativa de la educación superior y universitaria. Porque la tarea histórica es realizar una segunda reforma universitaria estructural e histórica, un cambio radical de todo el sistema educativo que responda a la real y verdadera realidad socioeducativa y universitaria que cuente con la participación organizada de todos los sujetos e instituciones socio-educativas y políticas. Esa es nuestra tarea histórica, nuestro reto al cual tenemos la obligación histórica de darle la mejor solución.

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Muy interesante el análisis

Muy interesante el análisis de Juan Rivera Palomino, es cierto la gran mayoría de Autoridades no tienen ni idea que es un Instituto Tecnológico por que estudiaron en Universidades, muy al contrario estoy muy involucrada con los Institutos porque soy de Profesión Ingeniera y enseño en un Instituto Publico y allí formamos profesionales de nivel de supervisores porque también hacemos investigación de acuerdo a nuestra experiencia en las empresas, y los egresados se encuentran ocupando cargos de supervisores y hasta de gerentes por los años de actividad, pero nadie habla de ello, solo las autoridades ven a los Institutos como formadores de "obreros calificados" y no era así antes que no se implantara la famosa idea del ex. ministro Chang, se cambio el currículo y el sistema, se implanto el sistema Modular y con eso se quito varios cursos: como seguridad Industrial, Supervisión y Control, mas horas de matemática y otros. Ahora solo se adiestra al individuo en diferentes tipos de maquinas en forma automática ,pero están prohibidos a pensar a tomar decisiones, Por cierto el Instituto donde enseño, se negó a seguir ese método hasta este año. Estamos tratando de mejorar y proponer al gobierno un Instituto como es el Monterrey de Méjico, el Instituto de Michigan en EE.UU., Esperamos que nos apoyen y cambiemos la educación en este País maravilloso que es el Perú: Universidades para la investigación; Institutos para Supervisores y la tarea productiva.
Atte.;
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