Reflexiones urgentes para peruanos preocupados por la migración venezolana

Reflexiones urgentes para peruanos preocupados por la migración venezolana

Pablo Antonio De Los Ríos Alva Miembro Lima Quiere Cultura
Ideele Revista Nº 277

Ilustración: César Mejías.

Arepas ‘calenticas’, tizana fresca en una esquina, bombas que desfilan entre los autos detenidos por el tráfico limeño, mientras cachapas, asado negro y pabellón criollo llegan a la mesa de comensales peruanos, todo ello ofrecido con inusitada amabilidad por chamos y chamas en distintas partes de nuestra ciudad – y ya en algunas regiones del país –. Para algunos peruanos esta sería la estampa de la convivencia que logran los venezolanos que han llegado en los últimos años al Perú – para 2014 ingresaban anualmente unos 6 mil venezolanos, a 2017 se superó los 12 mil, según cifras de la Superintendencia Nacional de Migraciones –; para otros peruanos, sólo sería constatar una amenaza: el Perú está volviéndose una República Bolivariana.

A lo largo del 2017 se ha constatado dos tendencias en la opinión pública peruana. Por un lado, quienes respaldan la llegada de venezolanos y aprueban las políticas implementadas por el Gobierno para la incorporación formal de la población venezolana; y por otro lado, quienes rechazan el aumento de inmigrantes venezolanos, que desaprueban que el Gobierno esté dando facilidades a esta migración en desmedro de los peruanos, y que asumen que están quitando puestos de trabajo e ingresos mientras crece el aumento de ambulantes en las calles así como la informalidad. No es de extrañar que a este grupo de peruanos se les escuche respuestas en las cuales vinculan este “problema” con una nacionalidad como origen de todos los males. Según el informe de 2011 del Latinobarómetro[1], el 39% de peruanos cree que es discriminado por su raza, cifra que nos sitúa como uno de los países más discriminadores de América Latina, ocupando el sétimo lugar de los 18 países estudiados de la región. En un país con altos índices de discriminación étnica y racial –una encuesta del MINJUS de 2013 reveló que 81% de los encuestados está de acuerdo en que la discriminación ocurre todo el tiempo y nadie hace nada–, la xenofobia es la otra cara de la moneda de este problema social, y queda evidente con la llegada de más venezolanos. Ante la creciente tendencia de esta opinión pública de rechazo a la migración venezolana se hace necesaria abordarla y plantearle reflexiones para contrarrestarla.

¿Perú a la bolivariana?

En enero de 2017, la Superintendencia Nacional de Migraciones[2] implementó una primera etapa de regularización migratoria – que es formalizar la estadía de todo extranjero en suelo nacional –, ya que el Gobierno del Perú observó un creciente ingreso de migrantes – principalmente venezolanos – y que la medida de suspensión de Venezuela del MERCOSUR del 1 de diciembre de 2016 exponía a esta población a carecer de los beneficios de la Visa Mercosur[3] para una estadía regular, por lo cual estableció a través del Decreto Supremo N° 001-2017-IN[4] se otorgase permanencia temporal para garantizar los derechos de personas extranjeras madres/padres de hijos/as peruanos/as menores de edad o hijos/as mayores con discapacidad permanente y el DS N° 002-2017-IN[5] que hace extensivo esta permanencia temporal para ciudadanos venezolanos que hayan ingresado legalmente al Perú hasta el 2 de febrero de 2017. Posteriormente, en julio de ese año mediante el DS Nº 023-2017-IN[6] se aplicó la segunda etapa con la cual se amplió el beneficio para los venezolanos que siguieron ingresando legalmente luego del 2 de febrero hasta el 31 de julio. Estos decretos brindan una regulación migratoria llamada Permiso Temporal de Permanencia (PTP), que es un documento que acredita la situación migratoria regular y habilita al beneficiario a desarrollar actividades bajo el marco de la legislación peruana, como trabajar, estudiar, poner un negocio y tener un número de Registro Único de Contribuyentes (RUC).

Esta serie de decretos supremos no brindan “facilidades” como se los quiere hacer ver, sino todo lo contrario, es en estricto un cumplimiento y reconocimiento de los derechos que todo migrante posee y es en esa orientación que todo Estado debe salvaguardarlos. El Permiso Temporal de Permanecía atiende a una población migrante, como la venezolana, en situación de vulnerabilidad, que reconoce los motivos de fuerza mayor que los hace migrar de su país de origen – no los anima motivos turísticos ni de diversión –, que se adapta a la urgencia de esta migración por laborar para sobrevivir y, a su vez, evita que esta población sucumba a condiciones de ilegalidad favorables para la trata de personas, explotación laboral y/o extorsión, pudiendo ello volverse un problema público para el Estado, ¿quisiéramos exponerlos a ellos y a su vez crearnos un problema mayor? Según cifras publicadas[7] por Migraciones se ha regularizado con estos tres decretos supremos la estadía de 25 mil venezolanos que ya cuentan con el PTP vigente por un año, de los cuales el 12% son menores de edad que ahora pueden continuar sus estudios escolares y acceder a servicios públicos. Las cifras nos confirman que la población venezolana tiene la voluntad de estar en condición de legalidad en el Perú, no ven atractivo quedarse en la ilegalidad porque sus fines, en casi todos, es optar a una mejor calidad de vida a la que tenían en Venezuela haciéndolo en términos formales. Recientemente el Gobierno ha promulgado el Decreto Supremo N° 001-2018-IN por el cual aprobó los nuevos lineamientos para el otorgamiento del PTP por un año a venezolanos que ingresaron desde el 1de agosto de 2017 hasta el 31 de diciembre de 2018, pues desde agosto el ingreso de venezolanos ha quedado bajo la calidad de turistas sin posibilidad de trabajar con legalidad.

Esta medida migratoria del PTP guarda consonancia con la política exterior del Perú, la cual cuestiona al Gobierno de Venezuela en sus actitudes hostiles para con su población y condena la ruptura del orden democrático – en marzo de 2017 se retiró al Embajador de Perú en Caracas y en agosto se expulsó al Embajador de Venezuela en Lima –, por tanto, reconocer y apoyar los derechos de los venezolanos migrantes hace congruente el discurso a nivel político con acciones a nivel social. ¿Quisiéramos que el Perú solo asuma un discurso cuestionador con el Gobierno de Venezuela sin apoyar a su población? Además, cabe resaltar que los venezolanos en el Perú no cuentan con el apoyo de su Embajada, según han declarado ante medios de comunicación consideran que dicha institución mella sus derechos tales como la solicitud de renovación de pasaportes o validar títulos profesionales los cuales pueden tardar meses sin motivo lo cual perjudica su estadía regular y que en vez de asumir su rol de brindar información y asesoría migratoria asumen un rol político que los trata como “traidores a la revolución bolivariana”.

Venezolano por nacimiento, migrante por derecho

Venezuela durante los siglos XIX y XX se caracterizó por ser un país receptor de inmigrantes entre los que estuvieron peruanos que se asentaron allá en las décadas de los setenta y ochenta, pero que en las tres últimas décadas presenta un drástico cambio en su patrón migratorio, para el investigador y sociólogo venezolano Tomás Páez a este cambio se le puede denominar “la diáspora venezolana”[8], que es la salida constante y creciente de venezolanos por factores endógenos que se manifiestan es una crisis nacional como consecuencia del modelo político y económico aplicado por el régimen de la Revolución Bolivariana. De la investigación de Páez se puede afirmar que el perfil del emigrante es profesional: el 90% tiene grado universitario, 40% una maestría, 12% un doctorado; esto en Perú significa un 60% de profesionales del total de migrantes según la ONG Unión Venezolana[9]. En cifras extraoficiales, para 2014 ya existiría más de un millón quinientos mil venezolanos en el exterior, lo que representa el 5% de la población nacional (33 millones)[10].

 

"Sin embargo, lo que sucede desde antes de esta inmigración es la precariedad laboral que afecta indistintamente a peruanos como a venezolanos".

El Perú, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) en su informe “Estadísticas de la Emigración Internacional de Peruanos e Inmigración de Extranjeros – 2016”[11] publicado en 2017 se indica que de acuerdo con la nacionalidad, el 13,4% son de Colombia, 10,2% de España, 8,9% de Estados Unidos, 7,5% de Argentina, 6,6% de Ecuador, 6,4% de Venezuela, entre otros más, da un total de extranjeros residentes en nuestro país de 103 mil 854. Estas cifras nos permiten conocer la dimensión de cada población migrante en nuestro territorio, quitándole ese peso malintencionado que por estos días se viraliza contra los venezolanos y que nos evidencia que somos país cada vez más receptor de distintas nacionalidades. También se puede verificar que el número de peruanos que salieron del país y no han retornado, hasta diciembre 2016, ascendió a 2 millones 885 mil 787 personas, es decir, casi el 9% de la población nacional. Según el país de residencia, al 2015, el 31% se encuentra en Estados Unidos, 14,3% España, 14,2% Argentina, 11,1% Chile, 9,9% Italia, 3,9% Japón, 3,3% Venezuela; y se estima que la población peruana en Venezuela asciende a 150 mil que según nuestra Embajada en Caracas en 2013 se tuvo que regularizar a 90 mil peruanos que vivían ilegalmente. Según declaró el por entonces Embajador Luis Raygada: “la mayoría de los inmigrantes peruanos residen en Caracas y trabajan en el comercio informal, en la industria textil y en la construcción”.[12] 

Poner estos datos en perspectiva comparada nos permiten deshacer esa falacia que nos impulsa a comentarios xenófobos y rechazo a la migración venezolana, la data debería empatizarnos con esta y otras migraciones, pues la población peruana también forma parte de este flujo migratorio global. Vale decir que el proceso de Globalización no solo favorece la apertura de mercados, la reducción de barreras para el traslado de productos y divisas, sino también favorece el libre tránsito de las personas, es decir, la migración. En ese sentido debemos entender que todo ser humano tiene el derecho a migrar por las razones que considere pertinentes y es obligación de todo Estado y sociedad reconocer dichos derechos; todos somos migrantes ya dentro de nuestra ciudad o país, ya saliendo a otros países o continentes. Que las banderas o nacionalidades no sean muros que impidan el derecho al libre tránsito, y que la regulación migratoria no camufle nuestra xenofobia. Por eso también hay que deshilvanar los argumentos de aquellos que asumen ante esta migración un discurso de reciprocidad, “el Perú le debe a Venezuela lo que ellos hicieron por nosotros durante nuestra crisis”, pues olvidan que esto se trata de un derecho humano y no de un trueque, no hay nada más humano que migrar, ir a otro territorio porque en el tuyo la promesa de vida digna se ha roto.

Buscando "permiso temporal de permanencia" para un sueño

Se afirma que el PTP estaría agravando la situación laboral de los peruanos, y es todo lo contrario, permite más bien que los venezolanos ingresen con legalidad al ámbito laboral y no se les vulnera por su condición de extranjeros, es decir, entran a la competencia laboral en las mismas condiciones legales que los nacionales. Sin embargo, lo que sucede desde antes de esta inmigración es la precariedad laboral que afecta indistintamente a peruanos como a venezolanos. También ocurre que se emplea a trabajadores sin contrato y se los despide arbitrariamente sin beneficios ni pagos, que en el caso de venezolanos se ha tenido constancia de que denuncian a empleadores peruanos por estafa al trabajar sin pagarles el salario acordado. Los venezolanos no son los que “quitan trabajos a peruanos”, más bien, se trata de empresarios peruanos que despiden o contratan preferentemente venezolanos para reducir sus costos de planilla y por una la misma labor pagar menos, con lo cual incurrían en faltas sancionables por la SUNAFIL. Además, al igual que los peruanos, los venezolanos también optan por trabajos informales y venta ambulatoria porque les permite tener ingresos inmediatos. Más bien, todo esto debe recordarnos la tarea pendiente que tenemos en materia de derechos laborales.

En abril de 2017, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) consideró como un “ejemplo para la región”[13] el decreto del Gobierno de Perú que otorga el Permiso Temporal de Permanencia (PTP) por ser la primera medida adoptada por un país para proteger y asegurar los derechos de los migrantes de nacionalidad venezolana. En ese sentido, Colombia, que tiene más de 470 mil venezolanos en su territorio, implementó una medida similar al PTP, denominado Permiso Especial de Permanencia (PEP) y a octubre pasado había otorgado 67 mil permisos, según datos oficiales de Migración Colombia. La mayoría de los venezolanos vienen por ruta terrestre – algunos sin sus familiares y con pocos ahorros –, pasando legalmente por los controles migratorios en la frontera donde se les registra su ingreso como turista con permanencia de hasta 183 días, lo que les impide ser contratados cuando lo que les urge en tener trabajo para enviar remesas a sus familiares para comida y medicamentos. Por eso el PTP es lo que mejor se adapta a su urgente condición, que es muy distinto a solicitar Asilo (protección política) o Refugio (protección por persecución) que según Ley de Migraciones reconoce estas dos condiciones como calidad humanitaria al migrante que otorga el Estado Peruano para la protección de extranjeros en peligro en cumplimiento del Derecho Internacional que estipula para cada uno los requisitos en la Declaración 2312 sobre El Asilo Territorial (1967) y Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, respectivamente. A lo cual la mayoría no cumple con eso requisitos. No obstante, el PTP no se trata de una calidad migratoria, sino de un permiso legal al migrante que se ciñe a fechas de ingreso al país y le exige tras la renovación de este permiso estar calificado para postular a una de las condiciones migratorias regulares sino pierde la legalidad de su estadía. A esta conclusión llega el análisis que realiza el investigador del Observatorio para los Derechos Humanos y los Migrantes Forzados, Nicolas Parent: “aunque se elogie a Perú por acoger a venezolanos, debemos entender que el PTP no es un instrumento de protección que garantice amplios derechos. Sobre el papel se trata solo de un permiso de residencia que autoriza a los venezolanos a trabajar y a estudiar allí durante el periodo de un año y, aunque puede ser adecuado para algunos solicitantes, no lo es para quienes han huido de su país porque han visto amenazadas sus vidas, su seguridad y libertad. Por tanto, no deberíamos considerar el PTP de Perú como una nueva norma de protección para los que huyen de la crisis, el conflicto y la violencia en Latinoamérica, ya que corremos el riesgo de propagar un discurso y unas prácticas basadas en la generosidad y la buena voluntad en vez de basarnos en los derechos.”[14]

En esta migración de venezolanos al Perú también se ha tenido conocimiento de peruanos retornados que fueron migrantes en la década de los setenta y ochenta que hoy junto a sus hijos y/o nietos regresan al país, la mayoría no fueron registrados en el Consulado peruano como hijo de padres/madres peruanas con lo cual siendo migrantes venezolanos con ascendencia peruana deben seguir los mismos procesos que un nacional venezolano y optar por el PTP para permanecer en Perú, esto nos da cuenta de que ambos grupos con estas características estarían siendo vulnerados en sus derechos y al pendiente de una regulación que los favorezca. La migración es, quizás, uno de los mayores retos del mundo actual y el debate más cruel, no por las razones de quienes necesitan migrar, sino por quienes imponen su inhumanidad a los migrantes a través de leyes y razonamientos hostiles. Seamos más humanos.



[3] Diario El Estímulo, ¿Qué pierde el venezolano común fuera del Mercosur?: http://elestimulo.com/elinteres/que-pierde-el-venezolano-comun-fuera-de-mercosur/

[4] Decreto Supremo Nº 001-2017-IN. Diario Oficial El Peruano. Lima: 2 de enero de 2017. Versión en línea: http://busquedas.elperuano.com.pe/normaslegales/aprueban-lineamientos-para-el-otorgamiento-del-permiso-tempo-decreto-supremo-n-001-2017-in-1469654-2/

[5] Decreto Supremo Nº 002-2017-IN. Diario Oficial El Peruano. Lima: 2 de enero de 2017. Versión en línea: http://busquedas.elperuano.com.pe/normaslegales/aprueban-lineamientos-para-el-otorgamiento-del-permiso-tempo-decreto-supremo-n-002-2017-in-1469654-3/

[6] Decreto Supremo Nº 023-2017-IN. Diario Oficial El Peruano. Lima: 26 de julio de 2017. Versión en línea: http://busquedas.elperuano.com.pe/normaslegales/aprueban-lineamientos-para-el-otorgamiento-del-permiso-tempo-decreto-supremo-n-023-2017-in-1549000-1/

[7] Diario Gestión. ¿Cuántos venezolanos tienen regularizada su situación migratoria en Perú? https://gestion.pe/peru/venezolanos-regularizada-situacion-migratoria-peru-223967

[9] Crisis en Venezuela: los números del éxodo venezolano al Perú. En: http://www.expressnews.uk.com/texto-diario/mostrar/949910/crisis-venezuela-numeros-exodo-venezolano-peru

[10] De la Vega, Iván, y Vargas, Claudia (2014). “Emigración intelectual y general en Venezuela: una mirada desde dos fuentes de información”. Consultado en: http://www.saber.ula.ve/handle/123456789/38748

[12] Diario El Universal. Gobierno regularizará a 90 mil peruanos que viven ilegalmente en Venezuela. En: http://www.eluniversal.com/nacional-y-politica/130429/gobierno-regularizara-a-90-mil-peruanos-que-viven-ilegalmente-en-venez

[13] Agencia Andina. CIDH: permiso temporal de Perú a venezolanos es “ejemplo para la región” En: http://www.andina.com.pe/agencia/noticia-cidh-permiso-temporal-peru-a-venezolanos-es-%E2%80%9Cejemplo-para-region%E2%80%9D-661613.aspx

[14] Parent, Nicolas. “La protección se queda corta: el nuevo programa de migración de Perú para los venezolanos” Revista Migraciones Forzadas, N° 56. Octubre, 2017. Versión en línea: www.fmreview.org/es/latinoamerica-caribe

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