Yehude Simon en su incierto futuro

Yehude Simon en su incierto futuro

Ideele Revista Nº 188

Yehude Simon Munaro fue diputado de Izquierda Unida y candidato al Senado en los 90. Recuerdo a sus seguidores como entusiastas promotores de la democracia en campaña electoral y detractores de ella después de la derrota. Quedará en su negativa sus vinculaciones con el MRTA de quien se dijo fue brazo legal.  

Su designación como Primer Ministro sorprendió a muchos y las explicaciones se buscaron. Evidentemente García Pérez buscó y cree haber encontrado el nexo entre el gobierno y los grupos sociales quienes están convencidos que el éxito económico del cual se ufana no es redistributivo. Razón igualmente presumible sería la negación al calificativo creciente de “Presidente de los ricos” que el nuevo Premier le aporta por ahora.

La presencia en el gobierno de Simon podría ser poco alentadora para quienes desean cambios sustantivos, pero es favorable para los otros que apuestan por mantener el status quo. Señal que nada cambiará en el gobierno es la composición del gabinete que solo se innovó con seis ministros y se dejó al de Economía cuya ortodoxia es conocida.

Yehude Simon tras su incursión en la presidencia regional ha sabido ser adlátere y opositor tibio al Ejecutivo con la finalidad de obtener beneficios políticos y lo ha logrado. Ha fundado el Movimiento Humanista y aunque su raigambre es regional, estamos seguros que trabajará para cimentarlo y darle dimensión nacional. El poder que significa ejercer el cargo de Premier le crea las condiciones suficientes.  

En el mejor panorama, si Simon logra liderazgo y confianza superará el papel de su predecesor. Su doble objetivo, de ser partícipe en la solución de los problemas del país y consolidarse como líder nacional se habrá logrado. Aquí nace la primera amenaza. Excepto que el APRA esté pensando en una futura alianza electoral, ceder liderazgos y renunciar a una candidatura presidencial el camino podría ser menos escabroso para Simon.

En sus primeros días de Premier ha cometido algunos exabruptos que podrían calificarse como parte de su inexperiencia.  En la percepción ciudadana las formas cuentan mucho. Simon evidencia ser reactivo ante la provocación, apresurado en sus declaraciones y eso es nefasto para su sostenibilidad. Al margen de ello ha logrado dar pasos concretos.

Los huelguistas del sector salud le han dado tregua y la interacción con los médicos ha mejorado. Ha intercedido con el ministro de Economía para garantizar que no habrá reducción en el presupuesto de gobiernos regionales y locales y ha dialogado con gremios de trabajadores y empresarios y líderes políticos. La creciente oposición al régimen, al menos por el momento se ha distendido.

Ha expresado que la lucha contra la corrupción será frontal. Simon tiene una barrera que superar y es justamente la poca voluntad del gobierno Aprista para luchar contra este flagelo institucional. Los “petroaudios” y los sujetos comprometidos son una rémora para Simon. Su propuesta de convocar a concurso la nominación del futuro Contralor, no es funcional y la forma procedimental de elección deja en dominio de la Comisión Permanente la decisión final.

Su presentación ante el Congreso de la República permitirá develar la política general y las principales medidas a adoptar por el gobierno. De acuerdo a lo escuchado por los grupos congresales es posible que obtenga una mayoritaria cuestión de confianza y será su legitimidad legal.

El problema en el Perú es la legitimidad social y debe ser la que más interese a Simon. La confianza no es por una cuestión parlamentaria, sino por resultados. Resultados y no palabras, que de ellas Alan García es un prototipo ahora cansino y poco convincente.

Resultados tangibles en la lucha contra la pobreza, en la distribución del ingreso, en las mejoras económicas y sociales de los trabajadores, en la modernización real del Estado, en el respeto a los derechos humanos, en el rechazo a amnistías sospechosas; e incluso en la forma de enfrentar los problemas territoriales y sus recursos. La agenda es más amplia y el Premier por ahora ensaya y promete, pero es demasiado temprano para juzgarlo.

¿Logrará algún rédito?. Si sabe adelantarse a los conflictos y crear consensos el augurio es bueno; si García lo respalda, puede dar pasos importantes;  de lo contrario, aspiraciones presidenciales y liderazgo nacional quedarían quebrantados.

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