Yo también me llamo Perú: Parte 4: Sendero Luminoso en el VRAE. Ni más ni menos

Yo también me llamo Perú: Parte 4: Sendero Luminoso en el VRAE. Ni más ni menos

Sheilla Díaz Periodista
Ideele Revista Nº 199

En el número anterior de ideele publicamos un informe sobre la situación de Sendero Luminoso en el Valle del Huallaga. En esta edición ofrecemos un panorama sobre la organización subversiva en el VRAE, al mando del denominado camarada José. ¿Cuántos son?

En el Perú de los últimos meses, sacudido a cada momento por escándalos de corrupción y ‘faenones’ en el Estado, es fácil olvidarse pronto de que en lo espeso de la selva sobrevive un problema mayor: la guerra contra Sendero y el narcotráfico, su principal aliado. No solo no se ha ganado aún sino que, por el contrario, algunos piensan que cada día que pasa la victoria se hace más lejana. Episodios como el reciente ataque a la base contrasubversiva de Tutumbaru, en Sivia, Ayacucho, el 29 de abril, y el enfrentamiento entre una patrulla policial y una columna terrorista en Oreja de Perro, el mismo día, en el que cayó abatido un policía, nos lo recuerdan: la guerra continúa. Y es sangrienta.

Al abordar la problemática de la subversión, suele compararse los avances en la lucha contra las huestes de Artemio, en el Valle del Huallaga, con los escasos éxitos —y, más bien, frecuentes derrotas— que cosechan nuestras fuerzas del orden en el Valle de los Ríos Apurímac y Ene (VRAE). En ideele 198 dimos cuenta de cómo los contundentes golpes que ha asestado la Policía a la facción de Artemio, así como los largos años que lleva éste en la selva, lo están obligando a buscar una salida negociada con el Gobierno.

En el VRAE, por diversas razones, la organización conducida por Víctor Quispe Palomino, conocido como José o Martín, se mantiene sólida, sin haber sufrido grandes pérdidas. El valle, que tiene una extensión de 1 millón 486 mil 77 hectáreas y abarca 11 distritos de cuatro departamentos, es un mar verde por donde los senderistas, con su prédica de violencia retocada con acción cívica, circulan casi con total libertad. El Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas (CCFFAA) tiene 28 bases militares contrasubversivas instaladas a lo largo del valle pero, por lo que se ve, éstas resultan insuficientes.

La estructura
A diferencia de la fuerza de Artemio en el Huallaga, que según la Policía está formada por 60 senderistas, el CCFFAA —a cargo de las acciones contrasubversivas en el VRAE— estima que el camarada José tiene un número de 245 combatientes bajo su mando, agrupados en la denominada Fuerza Principal.

Inteligencia de las Fuerzas Armadas cree que este ejército se divide en tres compañías: la Norte, la Centro y la Sur. Adicionalmente, José cuenta con un pelotón de seguridad de 20 subversivos.

La Compañía Norte tiene 50 senderistas, está dirigida por Marcos Quispe Palomino, alias camarada Gabriel, hermano de José, quien ocupa el mando político, y tiene como mando militar al subversivo conocido como camarada Dino, a quien no se ha identificado aún. Su zona de desplazamiento abarca desde San Martín de Pangoa y Río Tambo, en Satipo (Junín), por el norte, hasta el Vizcatán (Ayacucho), por el sur.

Jorge Quispe Palomino, conocido como el camarada Raúl, hermano de José y de Gabriel, está al mando de la Compañía Centro, que tiene a 80 subversivos en sus filas, de acuerdo con la misma fuente. Raúl ocupa el mando político, mientras que el mando militar lo ejerce Rolando Cabezas Figueroa, denominado camarada William o camarada Guillermo. La Compañía Centro tiene como área de influencia la zona comprendida entre Concepción y Satipo (Junín) y Tayacaja Huancavelica).

Según las mismas fuentes, Orlando Borda Casafranca, conocido como el camarada Alipio, es el mando militar de la Compañía Sur, que está compuesta por 115 senderistas. Su mando político es el camarada Rufino. El área de influencia de esta compañía, según las fuerzas del orden, va desde Llochegua hasta Chungui (Ayacucho).

Sendero también tiene a una masa cautiva de aproximadamente 300 personas —según estimaciones de la Dirección de Inteligencia del Ministerio del Interior (Digimin)—, integrada en su mayor parte por comunidades asháninkas esclavizadas que están bajo la custodia de la Fuerza Principal, que evita que sean rescatadas por las fuerzas del orden.

Poderío de combate
La extensa lista de víctimas que han dejado los ataques de Sendero en el VRAE se debe, entre otras razones, a la nada desdeñable potencia de fuego que los subversivos han logrado conseguir en los últimos años. De acuerdo con datos del CCFFAA, los liderados por José cuentan con 192 armas de fuego con sus respectivas municiones.

Dos de las ametralladoras PKT de las que disponen fueron obtenidas el 2 octubre de 1999, en la quebrada de Sanibeni, luego de que derribaran un helicóptero del Ejército en un operativo organizado por el general EP Eduardo Fournier, hoy en el retiro. Fournier, que trabajaba estrechamente con Vladimiro Montesinos, trató de convencer a los subversivos de que se entregaran, pero fue emboscado por su entonces interlocutor, el camarada Raúl.

Las otras dos PKT que tiene Sendero también fueron robadas de un helicóptero de las fuerzas del orden, en septiembre del año pasado, luego de un enfrentamiento en el paraje de Sinayccocha, en el distrito de Santo Domingo de Acobamba, Huancayo. Los terroristas abatieron la aeronave de la FAP cuando intentaba rescatar a los heridos, y se llevaron las dos ametralladoras PKT y el armamento de los tres tripulantes caídos.

De la cruenta emboscada en Sanabamba, en abril del 2009, que dejó a 15 militares muertos, los subversivos se llevaron por lo menos 14 fusiles Galil, una ametralladora MAG y abundantes municiones.

La ideología en cuestión
Si bien en sus pocas apariciones públicas —por radio y video— el camarada José ha sostenido que su organización sigue teniendo como objetivo político tomar el poder por medio de la violencia, algunos analistas coinciden en que hace tiempo que Sendero dejó atrás su discurso ideológico.

Para el antropólogo ayacuchano José Coronel, por ejemplo, las acciones —discontinuas y sin capacidad de acumulación— de Quispe Palomino y sus huestes no se enmarcan dentro de una estrategia clara por capturar el poder. “No obedecen a un mando central único, ni tienen redes (comités) de militantes urbanos que le sirvan como caja de resonancia política”, señala.

Sin embargo, una voz disonante en este debate es la del  periodista Gustavo Gorriti, quien sostiene que Sendero busca consolidarse política y militarmente en la región, en tanto evalúa expandirse a otros lugares, también estratégicos.

Sendero, a través de varias proclamas, dice reivindicar todavía el marxismo-leninismo-maoísmo. Sin embargo, el camarada José sostiene que su organización no es la misma que dirigió Abimael Guzmán ni la que, tras la captura de éste, heredó Óscar Ramírez Durand, camarada Feliciano, hasta 1999, cuando también fue apresado.
En un extenso documento denominado “Balance de la Primera Contracampaña Política y Militar de la Guerra Popular Democrática y de Resistencia Nacional Antiimperialista Yanqui”, difundido en enero del 2009 por el diario La República, José sostuvo que él era el verdadero continuador de la lucha armada que se inició en mayo de 1980. En el mismo texto, el líder subversivo rompió ideológica y políticamente con Abimael Guzmán, a quien calificó de traidor.

El negocio del narcotráfico
En mayo del 2009, en una entrevista con el programa Punto Final, Quispe Palomino reconoció sus vínculos con los grupos de narcotraficantes del VRAE y precisó que les cobra un cupo de 2 dólares por kilo de cocaína para que transiten por la zona del Vizcatán, pago al que denominó “impuesto de guerra”.

En el mismo diálogo, dio luces sobre la nueva relación que su agrupación establece con los pobladores del valle. Sostuvo que no utiliza los violentos métodos pasados y que ha dejado de lado las amenazas y el chantaje, para tratar de ganarse a la gente asumiendo la defensa de sus intereses. Particularmente, el de la lucha cocalera.
Según José Coronel, Sendero trata de presentarse ante las organizaciones cocaleras, como la FEPAVRAE, como los defensores del cultivo de hoja de coca. “Hay una coincidencia de intereses”, apunta. La misma opinión tiene el analista político Fernando Rospigliosi, para quien la alianza no se da solo con los cocaleros sino también con las firmas narcotraficantes del valle, a quienes protegen y sirven de sicarios.

Ciertamente, además de estar muy implicado en el negocio del narcotráfico en el VRAE, el camarada José participa de otras actividades económicas que existen en el valle, como la tala de madera, la industria energética y la minería. Gorriti dice incluso que “no hay empresa importante que opere en esa zona que no haya establecido un modus vivendi de mutua conveniencia con SL-VRAE”.

Estas actividades, sobre todo las que prestan al servicio del narcotráfico, les proporcionan recursos, los que Sendero utiliza para ganarse a la población. Un alto oficial del Ejército que labora en la zona lo narra de esta manera: “La plata le ha permitido manejarse en escenarios que no queríamos, como llegar a la población y hacer acciones cívicas, comprarle una gallina a los pobladores en 20 dólares. Ese poder económico les ha hecho que tengan una pequeña ventaja para avanzar”.
El oficial se queja de que Sendero cuenta con una bien remunerada red de informantes en todo el valle. “Cuando sale un helicóptero de Pichari, de inmediato lo saben en Sivia, Llochegua y Mantaro”, comenta.

El dinero también le sirve a José para reclutar para sus filas a licenciados del Ejército, con entrenamiento militar y experiencia en manejo de armas, a quienes —según versiones periodísticas— se les pagarían hasta 1.500 soles mensuales.

Un problema adicional que tienen que enfrentar las fuerzas del orden que combaten en el VRAE es la neutralidad que han decidido asumir numerosos Comités de Autodefensa (CAD). Según José Coronel, ha sido un error del Estado no haber establecido un diálogo fluido con estas organizaciones, que cumplieron un rol clave en la derrota de la organización subversiva a fines de los ochenta y principios de los noventa del siglo pasado.

Así las cosas, las condiciones parecen dadas para que la organización liderada por José continúe haciéndose fuerte con el paso del tiempo, el apoyo de las firmas de ‘narcos’ y las otras actividades económicas del valle, mientras que el Gobierno sigue como está, sin diseñar una estrategia adecuada para romper ese vínculo de mutuo beneficio con el narcotráfico y lograr poner a la población de su lado en la lucha contrasubversiva.

¿Quién es José?

Víctor Quispe Palomino, camarada José, Martín o Iván, es el jefe máximo del “Comité Regional Principal” o, lo que es lo mismo, la facción de Sendero Luminoso que opera en el VRAE. Nació en 1960 en el centro poblado de Umaru, distrito de Vischongo, provincia de Vilacashuamán, en Ayacucho. Su padre, Martín Quispe Mendoza, mando político de Sendero en Umaru, era un profesor muy respetado en ese lugar. Siguiendo su ejemplo, Víctor se enroló y combatió tempranamente en las filas de la organización terrorista.

Quien sería con los años el camarada José estudió Antropología en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad San Cristóbal de Huamanga. Abandonó los estudios en 1979, según la Policía, para incorporarse a la Primera Escuela Militar de Sendero Luminoso. Poco después se convirtió en el mando político de la provincia de Víctor Fajardo.

Tiene la pierna herida luego de recibir un balazo en un enfrentamiento con las fuerzas del orden.

En 1983 participó en la masacre de 69 campesinos en Lucanamarca, uno de los más salvajes actos de ensañamiento terroristas contra la población civil. Tras la muerte de su padre, José decidió denominarse también como camarada Martín, en su honor.
Su hermano Jorge Quispe Palomino, el camarada Raúl, es considerado el número 2 de Sendero en el VRAE. Jorge, como se sabe, fue captado por el general Eduardo Fournier, vinculado a Vladimiro Montesinos, para organizar la rendición de los subversivos que quedaban tras la detención del camarada Feliciano en 1999.

Raúl incluso vivió en un cuartel, vistió el uniforme militar y jugó fútbol con los militares de la base de Huancayo. Fue durante este periodo cuando Fournier se comunicó por radio con José, y así la posibilidad de su entrega se tornó cada vez más real.
Confiado en estos acercamientos, Fournier voló en un helicóptero junto a un pelotón del Ejército hacia el centro poblado de Anapati para concluir el proceso de rendición, pero José y Raúl emboscaron el aparato. Murieron cuatro militares y dos colaboradores de los senderistas.

El otro de los hermanos, Marcos Quispe Palomino, conocido como el camarada Gabriel, es actualmente el número 3 de Sendero en el VRAE y está a cargo de la Compañía Norte. Siguiendo con sus frecuentes dislates, el ministro del Interior, Octavio Salazar, anunció que Gabriel habría sido abatido en el reciente enfrentamiento en la base contrasubversiva de Tutumbaro, el 29 de abril. No era cierto.

Cronología de los ataques de Sendero

29 de abril del 2010: SL ataca la base militar contrasubversiva de Tutumburaro, ubicada en el distrito de Sivia, en Huanta. Un soldado del Ejército es herido. Horas más tarde, en la variante de Huancarama de la carretera Abancay-Ayacucho, una patrulla mixta de Dirandro y Dircote se enfrenta a cinco sediciosos, entre los que estaba el camarada Gabriel o Marcos. Un policía muerto.
5 de noviembre del 2009: Ataque a la base contrasubversiva temporal en el Cerro Tinkuya, en Viscatán. Un militar muerto.
10 de octubre del 2009: Un soldado resulta herido al pisar una mina colocada en los alrededores de una base contrasubversiva en Viscatán. Dos días después, murió.
2 de septiembre del 2009: En el paraje de Sinayccocha del distrito de Santo Domingo de Acobamba, provincia de Huancayo, al tratar de rescatar a tres soldados heridos, un helicóptero MI-17 de la FAP es derribado luego de recibir descargas de dos frentes con ametralladoras. Mueren tres militares.
26 de agosto del 2009: Emboscada a una patrulla del Ejército en San Antonio de Carrizales, distrito de Santo Domingo de Acobamba, Huancayo. Dos militares muertos.
1 de agosto del 2009: Ataque a la base policial de San José de Secce. Tres policías y dos comuneros muertos.
13 de julio del 2009: Emboscada a una patrulla militar en Pampa Hermosa (provincia de Viscatán). Un soldado muerto.
5 de junio del 2009: Ataque a un helicóptero del Ejército en Nueva Sanabamba. Un soldado muerto.
9 abril del 2009: Emboscada a dos patrullas del Ejército en Sanabamba, distrito de Tintay Punco, en Huanta. Quince militares muertos.
27 de febrero del 2009: Enfrentamiento en el Cerro Tincuya (Viscatán). Un soldado muerto.
28 de diciembre del 2008: Ataque a helicóptero en Viscatán. Un soldado muerto.
16 de noviembre del 2008: Emboscada a patrulla policial en Luricocha (Huanta). Tres efectivos muertos.
15 de octubre del 2008: Enfrentamiento en Ayahuanco, Huanta. Dos soldados muertos.
10 de octubre del 2008: Emboscada en Tintay Punco, en Tayacaja, Huancavelica. Dieciséis soldados y tres comuneros muertos.
8 de octubre del 2008: Enfrentamiento entre el Ejército y una columna terrorista en Viscatán. Un soldado muerto.
27 de junio del 2008: Emboscada a patrulla de la Marina en Yanabamba (Huanta). Un marino muerto.
24 de marzo del 2008: Emboscada a una patrulla de la Policía en Pampa de la Quinua, Huanta. Un policía muerto y catorce heridos.
5 de marzo del 2008: Emboscada en el sector Los Mellizos (Satipo). Dos policías muertos.
24 de diciembre del 2007: Caen dos efectivos de la Policía Nacional, abatidos en una emboscada en Luricocha, Huanta.
13 de noviembre del 2007: Emboscada en Tintay Punco, Tayacaja (Huancavelica). Cuatro soldados muertos.
1 de noviembre del 2007: Ataque a la comisaría de Ocobamba en la provincia de Chincheros, región Apurímac. Muere el comisario.
16 de diciembre del 2006: Emboscada a una patrulla policial en la localidad de Machent, donde fueron acribillados seis efectivos de la Policía Nacional y tres trabajadores de la Empresa Nacional de la Coca (Enaco).
5 de diciembre del 2005: SL asesina a 5 policías antidrogas en una emboscada en el Puente Catute, en el distrito de Santa Rosa.


ideele reitera su condena por todos los militares y policías asesinados por SL, crímenes que no deben quedar impunes.

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sheilla, has hecho muy bien

sheilla, has hecho muy bien tu tarea de investigación, pero te falta hacer un análisis de lo que realmente es el VRAEM, mucho de lo que dices es así pero referente a lo de Fournier estas totalmente mal informada, la PKT de la que hablas jamás pudo ser utilizada, y tampoco trabaja "estrechamente" con VMT como lo dices....hay veces que tienes que pensar y no repetir como lorito las leyendas urbanas.....contáctame y sabrás de primera mano que pasó y te llevaras más de una sorpresa.Sí eres buena periodista, como me parece, sabrás guardar la fuente......y lo más importante se te caerán las vendas de los ojos.
Luis.

SOLO QUISIERA SABER SI LA

SOLO QUISIERA SABER SI LA PERIODISTA CONTACTARIA CON EL LECTOR QUE OPINO SOBRE LO DEL VRAEM Y LOS QUISPE PALOMINO, PARECE QUE NO PORQUE DE HABERLO HECHO YA SU HUBIERA RECTIFICADO (ESO SI ES QUE ES BUENA PERIODISTA) SEGUIRE AGUARDANDO VER SU RECTIFICACION..

SOLO QUISIERA SABER SI LA

SOLO QUISIERA SABER SI LA PERIODISTA CONTACTARIA CON EL LECTOR QUE OPINO SOBRE LO DEL VRAEM Y LOS QUISPE PALOMINO, PARECE QUE NO PORQUE DE HABERLO HECHO YA SU HUBIERA RECTIFICADO (ESO SI ES QUE ES BUENA PERIODISTA) SEGUIRE AGUARDANDO VER SU RECTIFICACION..

a pesar del tiempo

a pesar del tiempo trancurrido, se nota que la periodista (si es que lo es) no contacto con el que puso el comentario, porque haberlo contactado debió rectificarse con lo dicho pero como el papal todo lo aguanta y a ella ya le pagaron por lo que escribió poco le importará ESCRIBIR LA VERDAD.