La sistemática demolición de la reforma del transporte urbano

Gustavo Guerra García Especialista en gestión pública y sector transporte. Exviceministro de Transportes y Comunicaciones.
Ideele Revista Nº 273
Foto: Andina.

El alcalde Luis Castañeda Lossio inició mal su gestión 2015-2018 cuando afirmó que “la reforma del transporte” no existía. Desde ese momento, los transportistas peruanos, que con gran esfuerzo habían logrado agruparse para operar en los Corredores Complementarios, dejaron de ser bancables en el sistema financiero. Al propio tiempo, semejante declaración generó la parálisis de los procesos de chatarreo, pues los dueños de combis percibieron que la reforma ya no era inminente. Hoy, el programa de chatarreo en el ámbito de la Línea 1 del Metro, apoyado por recursos del Ministerio de Transportes, ha sido cancelado por su baja ejecución. Un resultado lamentable desde el punto de vista de los pulmones de la sociedad. 

Pero como todo puede ser peor, la gestión amarilla siguió mal dando autorizaciones donde ya las rutas estaban otorgadas a través de procesos de licitación y concesión de los Corredores Complementarios. Esta decisión que era totalmente ilegal fue gravísima, pues implicaba establecer un sistema de derechos superpuesto al de las adjudicaciones dadas el 2014. Era tan ilegal la medida que el Consejo de Lima, temeroso de recibir represalias por incumplimiento de contrato, reculó de la medida y corrigió el problema no sin antes haber dañado de forma irreparable la imagen de la MML.

Aunque era difícil empeorar las cosas, la gestión amarilla logró “agudizar las contradicciones” anulando ilegalmente seis contratos de concesiones que incluían cuatro contratos de dos concesionarios que operaban en dos corredores (Javier Prado y Arequipa). En general se han anulado casi la mitad de las 48 adjudicaciones de los paquetes de Corredores Complementarios y también se cortó el contrato firmado para el estudio de factibilidad para el proyecto que iba a optimizar y completar la infraestructura vial y semafórica de los Corredores Complementarios.

Pasamos al infierno cuando despidió a cerca de 700 inspectores, lo que causó, por ejemplo, que entraran 30,000 taxis piratas y colectivos diarios a la avenida Arequipa haciendo que los buses azules vayan casi tan lento (10 Km. por hora) como antes de la reforma (9 Km. Por hora). Como consecuencia, el número de pasajeros diarios bajó de 160,000 en el 2014 a 110,000 en la actualidad. Actualmente, sigue siendo la troncal de Tacna-Garcilazo-Arequipa (TGA), la única troncal plenamente implementada y la troncal de Javier Prado-La Marina-Faucett no se ha culminado por el temor de retirar a la flota de Orión. Los Corredores de las Panamericanas y Carretera Central no se han iniciado y sólo se han incorporado 60 buses en San Juan de Lurigancho sin retirara ninguna de las rutas tradicionales. Además, no se ha implementado ninguno de los alimentadores y en Manchay al primer problema anularon el alimentador. Y de los dos alimentadores que dejamos listos y funcionando en TGA, sólo queda uno (anularon el que conectaba Acho con la troncal). Los Corredores Complementarios representan el 40% de la demanda por viajes.

"Gracias al despelote amarillo en las revisiones técnicas, hoy en Lima una gran parte del parque automotor circula en condiciones técnicas muy precarias, lo que causa gran contaminación".

El estudio de Taryet, elaborado para el perfil que tenía por objetivo racionalizar el sistema de taxis, estimó que, cuando había fiscalización –y los inspectores de la MML llegaron a totalizar 1,100 (hoy sólo quedan 100)-, el taxi pirata se había reducido a cerca de 14,000 unidades. Hoy se estima que de nuevo los taxis informales alcanzarían un número cercano a 100,000 vehículos, ya que ya no hay mega-operativos permanentes y se ha reducido dramáticamente el número de inspectores en las vías arteriales. La demolición de la reforma incluyó la cancelación del estudio de factibilidad para racionalizar el sistema de taxis, que incluía un fondo para el chatarreo de los taxis que operan con más de 15 años de antigüedad.

Pero, la demolición sistemática siguió profundizándose con la cancelación, sin explicación alguna, de las dos licitaciones de los paquetes de rutas de integración y aproximación, que representan el 60% de los viajes de Lima. Y, aunque cuesta creerlo, todo empeoró cuando la gestión canceló ilegalmente la licitación del sistema de recaudo de las tarjetas del SIT, que actualmente está en pleno proceso judicial igual que los contratos de Corredores Complementarios ilegalmente anulados en Javier Prado. Los juicios impedirán que el Municipio de Lima pueda volver a licitar el sistema de recaudo privado como es su deseo. Y, del mismo modo y por las mismas razones, la MML no podrá volver a licitar las rutas de Corredores Complementarios. Es decir, no sólo se ha demolido la reforma del transporte urbano sino que se está entrampando los procesos futuros dejando enormes y muy peligrosas bombas de tiempo. Algo parecido a lo que ocurrió cuando durante la segunda gestión de Luis Castañeda se licitaron las revisiones técnicas sólo para que cancelarlas irregularmente después y perder todos los laudos arbitrales. Gracias al despelote amarillo en las revisiones técnicas, hoy en Lima una gran parte del parque automotor circula en condiciones técnicas muy precarias, lo que causa gran contaminación.

En este estado de cosas, surge la posibilidad de una Autoridad Única del Transporte Urbano como un rayo de esperanza que permita poner un poco de orden en el transporte urbano, recuperar el concepto del servicio público y reiniciar la implementación de la reforma de los Corredores Complementarios de forma coordinada con la planificación de Metros. Es sorprendente como la completa incapacidad de la Municipalidad Metropolitana de Lima en la hora presente, le da una cierta viabilidad a una propuesta que despojaría a los municipios de Lima y el Callao de su principal competencia como autoridades provinciales y que en otras circunstancias no habría podido implementarse. Hoy todo puede pasar. Esperemos que sea para mejorar las condiciones de los 7 millones de usuarios que requieren una movilidad apropiada en Lima y el Callao.

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