La urgencia de reflexionar sobre lo prohibido

Ideele Revista Nº 272
Foto: Universidad del Pacífico.

El economista Germán Alarco ha publicado recientemente su libro Lecturas prohibidas, continuando el camino abierto por Tecnopolítica económica: análisis y propuestas (2015). Alarco ha sido funcionario del Banco Central de Reserva, viceministro de Economía, presidente del Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN) y actualmente es profesor investigador en la Escuela de Postgrado de la Universidad del Pacífico. Estos dos libros contienen la recopilación de sus artículos publicados en el Diario Uno y en el blog del Diario Gestión, en los cuales se combina el análisis de coyuntura, la teoría económica y la propuesta de políticas públicas.

Una preocupación permanente en los escritos de Germán Alarco es la fe ciega en la tecnocracia que impera desde hace algunas décadas en el país. Para Germán es fundamental que el economista no sea un mero técnico, sino que le preocupe la solidaridad, la igualdad y la justicia; que esté interesado en teorizar sobre la realidad, y en crear nuevos métodos y técnicas al servicio del hombre, como señala en su libro Tecnopolítica. No hay posiciones ni métodos neutrales, uno escoge qué quiere mirar y qué metodologías y teorías quiere aplicar. Gunnar Myrdal, uno de los economistas más influyentes en la construcción del Estado de Bienestar sueco, publicó en 1953 El elemento político en el desarrollo de la teoría económica, en el que escribió:

Los hechos no se organizan a sí mismos en conceptos y teorías solo por mirarlos (…) hay un inevitable elemento a priori en todo trabajo científico. Las preguntas deben formularse antes de que se puedan responder. Las preguntas son la expresión de nuestros intereses en el mundo (Myrdal, 1954: xli).

Myrdal ganó el premio nobel de economía en 1974 junto a Friedrich von Hayek. Es decir, el mismo año se dio el premio a dos economistas con posiciones totalmente opuestas y que contribuyeron a construir diferentes modelos de Estado y sociedad, como dando la razón a Myrdal de que no hay teoría neutral ni recetas únicas.

Se percibe esta tradición intelectual en Germán Alarco, un economista comprometido con el bienestar que no solo critica las posiciones hegemónicas sino que está en la búsqueda permanente de alternativas. Eso es lo que se observa en su nuevo libro Lecturas prohibidas, una serie de maneras distintas de mirar la realidad y de pensar las políticas económicas para que contribuyan a construir un país con mayor productividad, pero sobre todo con más justicia y equidad.

Por supuesto, otra influencia intelectual, muy compatible con la anterior, es la de Keynes y el postkeynesianismo. Keynes le dio un duro golpe a la teoría clásica, y aunque en este contexto de hegemonía neoliberal muchos hayan olvidado (o quieran olvidar) sus aportes, estos tienen mucha vigencia. De manera muy resumida, Keynes afirmó que la microeconomía y la macroeconomía tenían reglas diferentes. Lo que puede ser bueno para una empresa no necesariamente es bueno para la sociedad en su conjunto. Pensemos en un contexto de recesión en el que una empresa decide reducir “costos” disminuyendo su personal (asumiendo que en ciertas escuelas económicas el trabajador se considera un costo y no un generador de riqueza y sujeto de derechos). Ahora supongamos que todas las empresas toman la misma decisión. El resultado será una elevación del desempleo, una disminución de la capacidad de consumo y, por tanto, de la demanda, con lo cual habrá sobreproducción, las ventas de las empresas disminuirán y se profundizará la crisis. Es decir, el resultado del comportamiento de un agente económico individual puede ser muy distinto al resultado en el sistema económico en su totalidad, visto de manera agregada. Además, Keynes le da centralidad al Estado en el crecimiento económico y la disminución del desempleo, y piensa que este podía intervenir en la generación de demanda.

"[...] en este libro hay un esfuerzo por pensar una reforma institucional integral para el país a partir de los instrumentos de política económica".

En su libro Lecturas prohibidas, hay una crítica a la teoría neoclásica, que nutre lo que Germán llama “economía estándar” o “tradicional”, predominante en nuestro país. Es una crítica bastante equilibrada, pues muestra sus logros y sus posibilidades, pero también sus errores, ausencias y limitaciones. A lo largo del libro aborda diferentes aspectos relacionados a la construcción de un nuevo rumbo económico y social: cómo transformar la estructura productiva y la estructura institucional, cómo promover una economía más competitiva, cómo aprovechar mejor el entorno internacional, entre otros.

Uno de los temas que aborda es el problema de la desigualdad extrema. Parte del trabajo de Piketty, El capital en el siglo XXI, destacando su principal aporte: demostrar estadísticamente que el incremento de la desigualdad en la riqueza y en los ingresos es la regla en el capitalismo. Piketty llega a sostener que la desigualdad extrema pone en riesgo a la democracia y a la sociedad misma. Sin embargo, para Alarco el marco teórico del economista francés es insuficiente y lo lleva a perder de vista el efecto de la desigualdad sobre el estancamiento económico y la erosión de la cohesión social. A partir de aquí discute aspectos como la política económica con respecto a la Remuneración Mínima Vital, las posiciones dominantes en los medios de comunicación sobre el problema de la desigualdad, el rol del Estado en la reducción de las desigualdades extremas, entre otros.

En este libro se resalta la necesidad de fortalecer un sistema nacional de planeamiento estratégico y análisis prospectivo. Uno de los cambios institucionales del fujimorismo en la década de los noventa fue la eliminación del Instituto Nacional de Planificación, dejando en la práctica todas las decisiones al Ministerio de Economía y Finanzas, que ni siquiera asumió un rol planificador a largo plazo, sino que condujo la economía bajo un enfoque cortoplacista, de costo-beneficio y de fe ciega en los milagros del mercado.

Hay muchos temas que merecen ser discutidos, que han sido planteados por Alarco en sus Lecturas prohibidas, pero quiero concluir señalando que en este libro hay un esfuerzo por pensar una reforma institucional integral para el país a partir de los instrumentos de política económica. La forma de organizar los diferentes artículos originalmente publicados en Diario Uno y el blog de Diario Gestión, da cuenta de una serie de ejes de reflexión, de una manera integral de pensar los problemas económicos del país, haciendo que el libro sea algo más que la suma de las partes. En los primeros años del siglo XXI parecía que el modelo económico neoliberal estaba herido de muerte, sus críticos se abrían espacio en la opinión pública y en la política nacional, y todo apuntaba al final de la ortodoxia económica y el pensamiento único. Sin embargo, este cambio que parecía materializarse tras las elecciones de 2011 no llegó y el modelo está hoy fortalecido, no porque haya superado sus falencias y contradicciones internas, sino porque se ha domesticado o silenciado a muchos de sus críticos. Por eso son importantes las Lecturas prohibidas de Alarco, para romper el veto imperante a que se cuestione el modelo y para construir contrahegemonía.

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