Mitos y verdades de los homicidios en el Perú

Arturo Huaytalla Investigador de IDL-SC
Ideele Revista Nº 273
Foto: AFP.

Grandes relatos fabulosos y dramáticos, llenos de emoción, se contagian y dan por sentados hechos en la sociedad. Distintos sucesos están sumergidos en historias fuera de la realidad. Esto ocurre en distintos planos de la vida y la muerte. La delincuencia, al ser uno de ellos y uno de los principales problemas percibidos por las personas, no es la excepción. 

Por desgracia, algunas veces las cosas no son como pueda creerse. A continuación, se detallan cuatro mitos de los homicidios en el Perú.

Mito 1: Los homicidios en el Perú se mantienen en cifras estables y bajas 

A contracorriente de los que se imagina, la violencia y los homicidios en el mundo vienen disminuyendo de manera dramática desde fines de la Edad Media hasta la actualidad (Eisner, 2013; Pinker, 2012; Muchembled, 2010). Sin embargo, en América Latina no parece ocurrir lo mismo, pues la tercera parte de los homicidios del globo se producen en esta región (UNODC, 2013) y los índices continúan en ascenso (Vilalta, 2015), pese a que solo cuenta con el 8,6% de la población mundial (CEPAL, 2012).

En este escenario, el Perú es uno de los países que está atravesando por una transformación en su delincuencia: deja de ser un país con numerosas víctimas y pasa a otro más violento (IDL, 2016). Su victimización en la zona urbana nacional pasó de 40% en el 2011 a 27% en el 2017 (INEI, 2017), mientras que los homicidios aumentaron en un 50,5% desde el 2011 al 2016, es decir, en tan solo 6 años se registran 818 muertes más (CIEC: 2017).

En la región más violenta por los homicidios, el Perú aún mantiene una tasa baja de violencia homicida en comparación al promedio regional, aunque cada año continúa ascendiendo. Si esta trayectoria perdura, para el 2021 podría celebrarse el Bicentenario con un problema epidémico de homicidios (la Organización Mundial de la Salud indica que se considera “epidémico” cuando se supera la tasa de 10 homicidios por cada 100 mil habitantes).

"De esta manera, se puede indicar que las cifras de feminicidio no son alarmantes ni en el país ni en la región -si de cifras comparadas se trata. No obstante, sí preocupa, y mucho, que mujeres continúen muriendo por su condición de género".

Mito 2: El Perú tiene una “alarmante cifra de feminicidios”

En el año 2016, el 78,7% de víctimas de homicidios fueron hombres y el 21,3% mujeres. Esto quiere decir que de cada 10 homicidios, 2 fueron mujeres y 8 hombres. Asimismo, cabe precisar que del total de muertes por homicidio, solo el 4% (106) corresponde a feminicidios en el mismo año (CIEC: 2017).

Si comparamos estos datos en la región, se notará que el Perú tiene una de las tasas más bajas de feminicidio (0.6 por cada 100 mil mujeres), mientras que El Salvador y Honduras, países con más homicidios en el globo, presentan las cifras más dramáticas de feminicidio (11 y 10.2 por cada 100 mil mujeres). En América del Sur, el país que tiene una de las tasas más altas es Bolivia (1.9 por cada 100 mil mujeres) (CEPAL: 2016).

De esta manera, se puede indicar que las cifras de feminicidio no son alarmantes ni en el país ni en la región -si de cifras comparadas se trata. No obstante, sí preocupa, y mucho, que mujeres continúen muriendo por su condición de género. Al tiempo, alarman otros tipos de violencia contra la mujer que sí tienen cifras elevadas. Por ejemplo, el 80% (412) mujeres víctimas de homicidio en el Perú son asesinadas por causas ajenas al feminicidio (CIEC, 2017). El 32% de mujeres, entre 15 a 49 años, experimentaron violencia física mediante golpes, empujones, patadas, abofeteadas por su esposo o compañero (ENDES, 2017)

Estos datos no intentan desmerecer el feminicidio como violencia contra las mujeres, por el contrario, pretenden reconocerlo como un problema en una dinámica mayor de criminalidad y violencia que atraviesa el Perú, más aún pues son muertes evitables.

Mito 3: El crimen organizado es la principal causa de homicidios

Podría pensarse que el mayor número de homicidios en el Perú se producen a causa del crimen organizado y que las muertes son producto de sus acciones. Sin embargo, esto no parece ser mayoritario. De hecho, solo el 17% de homicidios tienen como causa principal la “delincuencia organizada”, definida como “la actividad delictiva de un grupo estructurado de tres o más personas que actúan concertadamente con el propósito de cometer uno o más delitos”. Mientras que el 24,5% tuvo como causa principal la venganza y el 20,4% la delincuencia común (CIEC, 2017).

"[...] el Perú, a pesar de ser uno de los puntos de partida para el mercado de la droga, junto con Colombia (33 homicidios por 100 mil habitantes en 2012), no tiene homicidios a esa escala ni un crimen organizado que genere una elevada tasa de muertes violentas".

Estas cifras de la “delincuencia organizada” deben tomarse con cautela, pues parten de un marco conceptual jurídico y no toman en cuenta al 13% de homicidios que tuvieron como causa principal el “sicariato”, modalidad que muchas veces está asociada al crimen organizado. Lo que indica que se requiere un mejor rigor conceptual al definir las “causas principales”. Aun así, las cifras son esclarecedoras pues indican que los homicidios mayoritariamente no responderían al crimen organizado. Un estudio de años anteriores demostró que la principal fuente homicida en Lima era la violencia interpersonal (Gushiken, Costa y Romero: 2010)

Sin embargo, la tendencia en la región de América parece ser otra, pues los homicidios vinculados a la delincuencia organizada es un 30% (UNODC, 2013). Un estudio de Igarapé (2016) indicó que el crimen organizado y los homicidios están fuertemente asociados con las múltiples economías criminales, lo que explica las altas tasas de homicidios en Brasil, Colombia, El Salvador, Honduras y México. Sin embargo, el Perú, a pesar de ser uno de los puntos de partida para el mercado de la droga, junto con Colombia (33 homicidios por 100 mil habitantes en 2012), no tiene homicidios a esa escala ni un crimen organizado que genere una elevada tasa de muertes violentas.

Mito 4: Las cifras de homicidio son similares en cualquier parte del país

Existe evidencia suficiente para sostener que la geografía del homicidio se concentra más en algunas zonas que en otras: el 39,4% de homicidios del país lo concentran 2 de los 24 departamentos (Lima y La Libertad). Otro caso: mientras que el departamento de Tumbes tiene una tasa de 22,9 homicidios por cada 100 mil habitantes; en contraste, Loreto tiene una tasa de 3,7 (CIEC: 2017).  

Esta concentración se aprecia en mejor medida en espacios locales tales como distritos o barrios. Por ejemplo, el distrito de El Porvenir, ubicado en La Libertad, cuenta con la tasa distrital más alta de homicidios, con 19.5 víctimas por cada 100 mil habitantes (CIEC: 2017). Mientras que un estudio del IDL mostró que solo un barrio de 15 mil habitantes, en la ciudad de Lima, tenía al menos 7 muertes violentas en tres años (IDL: 2017).   

Así pues, los datos muestran que los homicidios están agrupados y no distribuidos de similar manera. Por ello, dependiendo del lugar, las probabilidades de ser asesinado aumentan o disminuyen. ¿Qué lo explica? Al respecto, existe alguna evidencia sobre el tema. Briceño (2012) realiza un estudio en tres países de América Latina, y encuentra que la “institucionalidad” se correlaciona negativamente con la tasa de homicidios, mientras que la desigualdad y pobreza no lo hacen de manera directa. Es decir, para este estudio, a menor institucionalidad, mayor homicidio.

 

Bibliografía

Briceño-León, Roberto.  2012. “La Comprensión de los Homicidios en América Latina: ¿Pobreza o Institucionalidad?”. Recuperado de: http://www.scielo.br/pdf/csc/v17n12/02.pdf

Carlos Vilalta. 2015. “Tendências e projeções globais sobre homicídios, 2000 a 2030”. Recuperado de: https://igarape.org.br/wp-content/uploads/2016/04/Homicide-Dispatch_2_PT-22-04-16.pdf

CIEC. 2016. Homicidios en el Perú, contados uno a uno. Recuperado de: https://www.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/publicaciones_digitales/Est/Lib1438/libro.pdf

CEPAL. 2016. Observatorio de igualdad de género. Recuperado de: http://oig.cepal.org/es/indicadores/feminicidio

CEPAL. 2012. “Población mundial y de américa latina y el caribe: transformaciones y nuevos (des) equilibrios]”. Recuperado de: https://revistas.unc.edu.ar/index.php/astrolabio/article/viewFile/1958/1018

Eisner, Manuel. 2013. Homicide Declines, 600-2060 AD: A Generalising Framework. Paper presented at the Roundtable on Crime Trends in the United States, at the National Academy of Sciences (NAS), Washington, DC.

Gushiken, Costa y Romero. 2010 ¿Quiénes son asesinad@s en Lima? ¿Cómo, cuándo y por qué? Lima: Ciudad Nuestra

Garzón-Vergara. 2016. “¿Cuál es la relación entre el crimen organizado y el homicidios en América Latina?”. Recuperado de: https://www.yumpu.com/es/document/view/55641452/cual-es-la-relacion-del-crimen-organizado-y-el-homicidio-en-america-latina

Huaytalla, Arturo. 2017. Cuando los cerros bajan. Lima: IDL.

Jacobo, Julio. 2016. Mapa da violência 2016. Recuperado de: http://www.mapadaviolencia.org.br/pdf2016/Mapa2016_armas_web.pdf  

Juan Garzón-Vergara. 2016. “Qual é a relação entre o crime organizado e os homicídios na América Latina?”. Recuperado de: https://igarape.org.br/wp-content/uploads/2016/10/Homicide-Dispatch_3_PT_07-07.pdf

Méndez, Claudia y Mendoza, Carlos. 2013. “Siete mitos sobre la violencia homicida en Guatemala”. Recuperado de: https://elfaro.net/es/201302/internacionales/10873

Pinker Steven. 2012. Los ángeles que llevamos dentro: El declive de la violencia y sus implicaciones (Transiciones). Barcelona: Paidós.

Muchembled, Robert. 2010. Un historia de la violencia. España: Paidós.

INEI. 2017. “Informe Técnico – Estadísticas de Seguridad Ciudadana”. Recuperado de: https://www.inei.gob.pe/biblioteca-virtual/boletines/estadisticas-de-seguridad-ciudadana/1/

INEI. 2017. Perú, encuesta demográfica y de salud familiar 2016. Recuperado de: https://www.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/publicaciones_digitales/Est/Lib1433/index.html   

Sánchez y Pardo. 2017 “¿Por qué en América Latina se mata más?” Recuperado de: https://nyti.ms/2sDVjii

UNODC. 2013. Estudio mundial sobre el Homicidio. Resumen ejecutivo. Recuperado en: https://www.unodc.org/documents/gsh/pdfs/GLOBAL_HOMICIDE_Report_ExSum_spanish.pdf

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