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¿Cómo vamos Humala?

Ollanta Humala en Apurímac (Foto: Andina)

Una caída libre y constante en las encuestas y la inminente crisis económica que el Gobierno ha oficializado como “la llegada de las vacas flacas”, parecen ser los motivos de un renovado espíritu concertador del Presidente. ¿Para cuánto dará esta actitud? Responden los analistas Paul Maquet y Jorge Acevedo.

El Gobierno ha convocado a una ronda de diálogo con las principales fuerzas políticas. ¿Qué expectativas tienes?
Paul Maquet: Esperemos que no sea una estrategia fallida y que, sobre todo, el Presidente tenga la capacidad de escuchar y corregir lo equivocado. Me parece bien que se esté generando este diálogo sin exclusiones; por ejemplo, que se incluya a fuerzas políticas que no están representadas en el Congreso pero que tienen legitimidad, como es el caso del Frente Amplio de Izquierda, que la próxima semana se reunirá con el Primer Ministro. Entonces es positivo que se dé, pero se necesitaría también un diálogo más allá de los partidos políticos. Como todos sabemos, ningún partido político es representativo, y es que estamos hablando de pequeños cascarones o círculos. Por lo tanto, se requeriría un debate que también incluya un diálogo con los gremios, los alcaldes distritales y rurales, los movimientos sociales y los grupos regionales. Sería bueno que el diálogo sea más amplio de lo que va a ser.

Jorge Acevedo: Me parece que el diálogo y la concertación es una forma de hacer política hoy en día y podría ser eficaz si hay una agenda clara y determinados compromisos y plazos por parte del gobierno y de los partidos, tanto los aliados, en este caso Perú Posible principalmente, como al menos algunos partidos o agrupaciones políticas de oposición. Me parece también que es importante no solo dialogar con partidos y agrupaciones políticas, sino también con sindicatos, organizaciones sociales y sectores empresariales, pero creo que la situación actual del país amerita abrir más espacios de diálogo, de concertación sobre una agenda clara, definida, con compromisos, y que pueda haber también un mecanismo para ir viendo cómo van los acuerdos que se van tomando y su propia ejecución. De lo contrario, lo que vamos a hacer es fortalecer esta idea de que el diálogo no sirve para nada, que en realidad puede ser una táctica coyuntural para decir que el Gobierno tiene apertura.
La principal oposición proviene del APRA y del fujimorismo. Son precisamente las dos fuerzas políticas que han sido muy críticas del Gobierno y del diálogo convocado por éste, que está tratando de sacar adelante el Presidente del Consejo de Ministros. Me parece que puede funcionar si la convocatoria es amplia, si hay una agenda, si se toman acuerdos y compromisos, y si lo que se dice que se va a hacer se hace. La gente necesita señales de que la política no solo es promesa o discurso, sino también, y esencialmente, resultados. Creo que para la gran mayoría, la democracia es útil y valiosa siempre y cuando se exprese no solo en cómo funcionan las instituciones políticas, sino también en cómo cambia la vida de la gente para mejor. Estos procesos o mecanismos de diálogo tienen que desembocar en resultados concretos para la gente.

¿A qué puede atribuirse la caída de Humala en las encuestas?
Paul Maquet: Yo creo que hemos regresado a la normalidad: en los 10 últimos años nuestros presidentes no han superado el 30%, y eso tiene que ver con que la ciudadanía siente que no son representativos. El candidato a la presidencia llega con un programa que no cumple cuando es elegido, y en casos peores lo cambia completamente. Entonces, poco a poco el ciudadano siente que no va a existir un cambio. En el caso de Humala, logró mantener sus cifras mayores al 30% durante un año y medio, lo que, creo, tiene que ver con la esperanza que un sector importante de la ciudadanía depositó en él. Él ha sido el líder radical más de un lustro, y seguramente cuando llegó al poder había una expectativa de que no fuera más de lo mismo, pero esa expectativa ya se ha desgastado. Volvemos a la normalidad; no es algo particular de Humala, sino que se está repitiendo el patrón que ya habíamos visto con Alan y Toledo.

Jorge Acevedo: Me parece que hay algunos temas sensibles. Básicamente, tres: 1) La seguridad ciudadana: se requiere poner más energía, mayor inteligencia, más recursos y articulación entre los diferentes niveles del Estado, hasta el municipal incluso, para garantizar que contaremos con medidas o políticas eficaces. En segundo lugar está el tema de la economía y la desaceleración del crecimiento: si bien es cierto hay una variable externa muy poderosa, que tiene que ver con los precios de las materias primas, tendría que haber señales más claras de cómo la política económica nacional puede contrarrestar o atenuar el impacto de esa crisis que está llegando al país y se traduce en desaceleración. Y, en ese sentido, yo diría que más que seguir una política ortodoxa como la que se ha aplicado en los últimos 20 años, tendría que haber un esfuerzo por buscar otras alternativas de incentivos, inversión pública, alianzas público-privadas que garanticen que más allá de la ortodoxia y del piloto automático hay un manejo económico ad hoc para la economía peruana en un contexto internacional difícil. Y el tercer tema que también me parece que está presente en el descontento de la ciudadanía es el de la corrupción; no tanto porque el Gobierno sea percibido como corrupto, sino porque no hay señales claras de que se quiere pisar a fondo. Por ejemplo, el tema del expresidente Toledo tiene un tratamiento distinto a otros. Es difícil que el Gobierno arremeta contra sus aliados políticos (como Perú Posible), pero tendría que haber un conjunto de señales más claras que digan que este Gobierno se distingue de los otros porque realmente se toma en serio y da señales muy claras de que se combate la corrupción en los diferentes niveles.

Más allá de estos tres temas, hay otras cuestiones más de fondo. El Gobierno ha ido perdiendo aliados. Un sector de la izquierda que lo acompañó sale rápidamente a los pocos meses de iniciada la gestión. El aliado parlamentario Perú Posible se debilita por el caso Toledo. Me parece que éste es un Gobierno que no tiene alianzas fuertes y no ha logrado conformar, en el ámbito más político y parlamentario, un tejido sólido que respalde ciertas medidas, propuestas de ley y cambios. En ese sentido, se ha quedado sin aliados (o sin aliados fuertes, en todo caso).

Otro problema de fondo es que el Gobierno necesita tener un rumbo claro. Pareciera que es un Gobierno que va moviéndose de acuerdo con las corrientes. Eso hace que a veces se piense que no es ni una cosa ni la otra, sino que va más o menos ubicándose según las reacciones, las críticas o el respaldo que pueda percibir de parte de los gremios empresariales o en el espacio público, mediático.

"Cuando llegó al poder había una expectativa de que no fuera más de lo mismo, pero ya esa expectativa se ha desgastado.  Volvemos a la normalidad, no es algo particular de Humala sino se está repitiendo el patrón que ya lo habíamos visto con Alan y Toledo" - Paul Maquet

¿Debería haber ya un relevo de Premier, tal como están pidiendo algunas fuerzas políticas?
Paul Maquet: La verdad es que el Premier es totalmente accesorio. Se necesitaría un nuevo Premier si va a ser parte de una estrategia política distinta. Hemos tenido tres presidentes del Consejo de Ministros. Al primero se lo sacó en menos de seis meses, y con esa salida se rompió un esquema de gobierno que era el de concertación entre la izquierda y la derecha. Y se pasó a tener un Premier militar, de mano dura, y ese esquema no funcionó. Por el contrario, generó más problemas. Ahora tenemos una especie de Premier-secretario de Palacio que no tiene mucho peso específico propio ni mucho perfil, pero que ha bajado el grado de confrontación. En todo caso, no es que el tema de quién es el Primer Ministro sea vital, sino qué función se quiere que cumpla. Si se va a haber un Primer Ministro con mayor perfil, tendrían que dejarlo trabajar. Si vamos a empezar a colocarle márgenes, no va a funcionar. Considero que el actual Premier es una persona sin perfil, y que ha optado solo por tratar de mantener la estabilidad. No tiene ni grandes errores ni grandes aciertos. Es un personaje medio intrascendente, una cara simpática para suavizar las órdenes que vienen de otro lado.

Jorge Acevedo: Yo diría que más que el cambio de persona, lo que debiera primar es la consistencia y continuidad en lo que se quiere como gestión gubernamental. Más que de personas, es un tema de orientación: hacia dónde vamos, qué se quiere lograr, qué sectores son los que se van a fortalecer, cómo se va a contrarrestar esta variable internacional en materia económica, cómo se van a construir alianzas políticas y con diversos sectores sociales más allá de esa esfera parlamentaria o más allá del permanente contacto con sectores empresariales y mediáticos. Esto tiene que ver principalmente con la orientación que se le quiere dar, y en función de esa orientación, de esos objetivos y esas estrategias, variar un poco los encargados de ejecutarlas. Pero si hay un cambio con lo mismo, con la misma orientación, en realidad es un cambio muy superficial.

En el caso de que cambiara, creo que se tiene que hacer política. Me parece que el Perú es uno de los pocos países de la región en los que se privilegia a los técnicos, a quienes se atribuye la responsabilidad de los gobiernos. Si miramos, por ejemplo, a los Estados Unidos, se necesitan cuadros políticos que se encarguen de la conducción del país. Ser político implica tener orientaciones claras, objetivos, trazar estrategias, concertar, negociar, confrontar a veces; los técnicos, más bien, tendrían que estar en función de esos objetivos y de ese tipo de gestión. Si hay cambios, éstos tendrían, primero, que tener un norte claro, un objetivo, un tipo de orientación clara, distinta. Pero, en segundo lugar, hay que recuperar el valor de la política y del hacer político de un gobierno. El problema es que hay un discurso fuerte que te dice que los políticos no son buenos para gobernar y para gestionar y que es mejor traer a buenos técnicos, súper calificados, que sin duda tienen una función, pero un cargo tan importante como una Presidencia del Consejo de Ministros o algunos ministerios en particular requieren de un perfil más político. El problema es que el Gobierno probablemente no tiene en sus cuadros esos perfiles, porque ha ido perdiendo a fuerzas que lo apoyaron y se ha ido quedando sin un tejido o sin actores que lo respalden y que puedan garantizar una continuidad sostenida y vigorosa de una gestión gubernamental.

¿Qué aspectos debería profundizar el Gobierno y qué debería corregir?
Paul Maquet: Un diálogo que realmente dé frutos e implique capacidad de escuchar y corregir. No un diálogo donde se aprueba la Ley de Servicio Civil y después le digo al asistente que vamos a dialogar cuando ya está aprobada la Ley. El Presidente debe escuchar a los que están reclamando en la calle y a la misma ciudadanía para, así, lograr cambios de rumbo económico y generar un gobierno más representativo y más cercano a la ciudadanía.

Jorge Acevedo: Tener objetivos claros, a dónde se quiere llegar en estos tres años o un poco menos, tener estrategias claras y, en función de eso, recomponer su Gabinete. Tener una mayor apertura para concertar, no solo con los actores que generalmente se relacionan con los gobiernos y los empresarios, sino también con una gama amplia de actores. En el último mensaje presidencial se anunció, por ejemplo, un esfuerzo por diagnosticar cómo va la descentralización. Creo que los presidentes regionales y la red de alcaldes rurales, la asociación de municipalidades, etcétera, son actores importantes también para un diálogo de esta naturaleza. Es preciso ampliar, concertar, hacer política, pero con agendas, compromisos, plazos. La ciudadanía necesita que la democracia trascienda la esfera de las reglas de juego y las instituciones, y se traslade a su vida cotidiana y sus desempeños. La gente necesita saber que un gobierno democrático es capaz de atenuar o mitigar el impacto de la seguridad ciudadana, que la democracia es capaz de manejar una variable económica externa crítica de estos tiempos con incentivos y con políticas internas, y que es capaz de mejorar o atenuar el impacto de los problemas del mercado exterior y su impacto en el Perú. La gente necesita saber que una democracia es capaz de luchar firmemente contra la corrupción, más allá de las alianzas políticas del gobierno de turno. Yo creo que hay una respuesta casi de sentido común, pero a veces el día a día de la política, y la inexperiencia en algunos casos, hace que esto no se vea muy claro.

Entrevista