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Ciudadanías confundidas y angustiadas por partidos políticos y medios de comunicación

(Foto: blog.pucp.edu.pe)

Históricamente, nunca tuvimos un presidente y un gobierno capaces de plantear y ejecutar organizadamente una propuesta hacia un desarrollo eficiente y participativo del país, que evidentemente es de suponer que se construye en un muy largo plazo. En muchos gobiernos pesaron más las obras que las equidades y las transformaciones varias, ésas que toda sociedad democrática requiere cuando están marcadas por diversas discriminaciones existentes, tanto sociales como culturales, raciales, económicas y políticas.

A ello hay que añadir regalos y dineros que diversos candidatos ofrecían para ganar votos, algunos de ellos a los antes llamados “Pueblos Jóvenes”, que agradecían por ello. El fujimorismo compraba así los votos en sectores populares. También otros partidos.

Todo lo hemos dejado pasar, tanto desde la derecha como desde la supuesta izquierda ya debilitada y que ahora casi no existe, salvo un grupo de amigos. ¿Por qué le piden y exigen todo al Gobierno actual cuando en nuestro largo proceso histórico tampoco se hacía? Pero ahora, partidos políticos, medios y ciudadanos cuestionan al actual Gobierno de una manera agresiva o peleona, y no a los anteriores, con los que estuvieron comprometidos desde antes, siendo peores.

Le piden y exigen todo al Gobierno actual como si el presidente fuera un dios al que luego llamarán fracasado. Antes no eran tan furibundos; hoy sí, promovidos especialmente por el APRA y el fujimorismo con la evidente finalidad de destruir al actual Gobierno para poder subir nuevamente. Todo el que critica todo es muy mala señal, perspectiva muy levantada por el señor Alan García. Y el decaimiento de los partidos políticos existentes en materia de propuestas y capacidades de transformación del país.

¿Cuál es nuestro papel con respecto a todo el país? ¿Qué estamos haciendo los ciudadanos, las empresas, la sociedad civil? ¿Acaso reclamamos y proponemos desarrollos locales y nacionales significativos? Muchos siguen la perspectiva de grupos políticos a pesar de corrupciones y malas capacidades de gobernar en prácticas anteriores. Recordemos que el país es de todos los peruanos, y que todos debemos comprometernos con desarrollarlo. La corrupción gubernamental nos corroe por todas partes, salvo algunas excepciones. Me llama la atención que se solicite solo a la Policía para reducir la inseguridad ciudadana. ¿Y qué estamos haciendo todos con respecto a ese problema de nuestro país? A mí me robaron rompiendo la puerta, y nadie del edificio hizo algo a favor, a pesar del ruido involucrado. ¿Se piensa que algún mago o ángel aparezca? ¿Por qué no se llama a la Municipalidad?

Los peruanos, especialmente los limeños, somos muy ególatras; pensamos en cada uno, sin que se generen comunidades de apoyo mutuo. A ello se añaden muchas situaciones más que reflejan la necesidad de una perspectiva más comunitaria entre los ciudadanos. Y solo la sociedad civil decaída económicamente lo asume en lugares específicos.

El Perú es un país que mejora en aspectos económicos y culturales. Pero la ciudadanía aún solo pide donaciones y se compromete poco con los demás; no se siente una parte constructiva del país, ni asume su compromiso para ayudar a mejorarlo. Los políticos nos han acostumbrado a ser pedilones. Casi todos los peruanos le solicitan todo al Gobierno, promovidos por los partidos opositores con la espada en mano y con insultos. No nos ubicamos como protagonistas: somos “pedidores”.

Un país requiere de la participación de todos: gobiernos, ciudadanos, empresas, sociedad civil, atención en salud y alimentación adecuada. Lo que va bien o mal depende de todos los peruanos. Mejorar el país es difícil, requiere de un apoyo de todos los peruanos en opiniones y prácticas positivas. Para ello, la buena educación y comunicación ayuda a mejorar el país.

Educar a la ciudadanía es por lo tanto un reto clave. Es darle importancia, escucharlos, debatir, aprender a criticar con solidez pero siempre en la ruta de proponer transformaciones y comprometerse con ellas. La educación ciudadana en el país NO EXISTE. La gente no conoce sus funciones y sus posibilidades de aportar para mejorar el país; tampoco conoce las leyes y Constituciones. No se valora a sí misma. Los peruanos pensamos aún que todo lo debe hacer un gobierno, casi casi como en el caso venezolano y otros. Los periodistas y los medios no conocen la diversidad existente; sería interesante generar una renovación al respecto y su relación con otros países, dándoles la palabra en la línea de buscar una nueva sociedad peruana de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo.
¿Y qué decir de los partidos políticos en el Perú? ¿Son partidos o están partiendo el país? Hay muy pocas instituciones, incluyendo universidades, que preparen la renovación política del país y su compromiso con la innovación, incorporando la participación ciudadana. Todo se estanca en la investigación y allí queda. Tanto medios como periodistas y personajes importantes llamados falsamente “líderes hacia una sociedad que mejora” reflejan que más bien la empeoran. Estamos mal, muy mal. Necesitamos renovarnos de veras.

Los políticos nos han acostumbrado a ser pedilones. Casi todos los peruanos le solicitan todo al Gobierno, promovidos por los partidos opositores con la espada en mano y con insultos

Muchas encuestas reflejan su pobreza al construirlos sin conocer el conocimiento y la deficiencia ciudadana escuchando a la gente. El simplismo de las preguntas no incorpora las identidades culturales, sociales, económicas y políticas de la ciudadanía en general y en las diferencias existentes. Tampoco se preocupan en escuchar lo que vive la gente, sus avances y sus debilidades. Se ve claramente que los consideran simplistas del “sí” o el “no” o el “a favor” y “en contra” u otras formulaciones simplistas. Ni las regiones, ni las provincias y distritos, ni el país en conjunto, saben lo que le pasa y piensa la gente en su diversidad, no solo en sus porcentajes sino en sus tendencias hacia sus males y la imaginación de una sociedad mejor. Sus preguntas suelen ser simplistas, porque suponen que no hay sabidurías populares; suelen creerlos ignorantes o tontos.

En un libro que publicó la ACS Calandria, llamado Reencuentros ciudadanos con la democracia desde la inclusión social apelando a descubrir la cultura política ciudadana, encontramos que otras preguntas elaboradas después de escuchar la vida de la gente nos cambiaron el tipo de preguntas. Lamentablemente, los medios con que contamos solo se preocupan por la subida del rating o la compra en periódicos. El 86% de las noticias son negativas sobre lo que ocurre en el país, creando una imagen de país en situación de desastre, percibido así por cada ciudadano desde los noticieros.
Es evidente que debemos trabajar mejor la conexión entre la ciudadanía y los medios, con mayor responsabilidad. Necesitamos una gran renovación. Nunca aprendí tanto como en la aplicación del llamado “Periodismo Cívico Ciudadano” fomentado por una universidad colombiana en Medellín, experiencia que surgió de los Estados Unidos gracias a periodistas comprometidos con innovaciones periodísticas. En el mes de mayo saldrá el libro de Calandria en el que se expondrá cómo la ciudadanía puede incorporarse al cambio de la sociedad a través de experiencias prácticas en las que ellos y ellas estén comprometidos.

No todo se pide solo al Gobierno. La ciudadanía también puede generar cambios significativos por nuestro querido Perú. Se ven mejoras en las sociedades locales en las que vivimos. Se demuestra así que el mejoramiento de una sociedad requiere de la participación ciudadana, quienes también deben asumir un papel transformador que transita desde la práctica a los compromisos reflexivos y viceversa.

La angustia y el desprecio ciudadano contra el Perú debe ser transformado no solo por el Gobierno sino por todos nosotros. NO NOS DEJEMOS LLEVAR POR LOS PARTIDOS, tan deficientes y agresores hoy: pareciera que están agonizando, locos por no morir. No podemos echarle toda la culpa al Gobierno; también a nuestra ciudadanía individualista y ególatra: nadie ayuda a nadie, incluyendo muchas empresas, pero no todas.

Muchos medios y algunos de sus periodistas cuestionan e insultan a quienes no siguen su corriente. Necesitamos una continua educación ciudadana. Desde colegios y universidades, también en sectores populares, hay mucha distancia con la política. Sería interesante que los ciudadanos se opongan todos a votar con el único objetivo de mejorar la política de izquierda o de derecha, o promover nuevos enfoques viables de aplicar. Todos queremos un país mejor, sin discriminaciones y diferenciaciones fuertes. Significa que entre todos podemos avanzar.

Es preocupante el machismo político partidario, salvo dos excepciones. Usaron a la primera dama para cuestionar al Gobierno y ganar espacios frente a los varones potenciales candidatos. Es evidente que la existencia de una primera dama inteligente les preocupa; al parecer los reduce: tienen miedo debido a una mujer capacitada. O puede ser un mecanismo típico para ganar ellos las futuras elecciones denunciando a los demás, simplemente. Muchos de ellos no fueron solo presidentes sino también jefes frente a todos, incluso antes sus mujeres y otras tantas. Un error constitucional es colocar al varón como jefe de la familia. Ambos lo deben ser: basta de jefaturas masculinas que en muchos casos llevan a la violencia. Conozco a Nadine Heredia como también a la directora del programa Costumbres, Sonaly Tuesta, del canal 7. Ambas fueron mis alumnas y saben de comunicación, son muy inteligente y creativas ¡Qué mejor para el Perú! ¿Por qué no pueden ser jefes también juntos y se ayudan mutuamente? El machismo político de los partidos es evidente. Hasta hoy aún no tenemos mujeres presidentas: los machos no lo pueden soportar.

En este panorama, los procesos electorales seguirán siendo de baja calidad, entre guerrillas, acusaciones falsas e insultos, además de frivolidades y regalitos, como siempre. Debiéramos generar un proceso educativo en la población peruana, en reuniones de barrios y distritos, para conversar sobre el papel de la presidencia nacional y de las municipalidades, para luego repensar entre todos los peruanos cuándo y cómo el Perú puede ser un país mejor, incorporar una participación ciudadana reflexiva y propositiva. Además, tantas elecciones molestan a la ciudadanía, casi siempre por la poca información clara y verdadera de lo que se pretende hacer, más allá del ser elegido.

Entrevista