Añadir nuevo comentario

Y después de las elecciones ¿qué?

(Foto: limacomovamos.org)

A pocos meses de iniciarse los nuevos mandatos municipales, son varios los asuntos pendientes y a los que conviene prestar atención para tomar el camino hacia una ciudad sostenible, justa y democrática. Tomo prestados esos tres adjetivos de la Red Latinoamericana por Ciudades y Territorios Justos, Democráticos y Sustentables (www.redciudades.net) -de la que Lima Cómo Vamos forma parte–, pues considero que nos ayudan a resumir las características que una ciudad debe tener para ser considerada un buen lugar para vivir. Este listado no busca ser exhaustivo, pero sí indicativo de los ámbitos a los que debería dirigirse la inversión pública.

1. Lima puede ser más sostenible
Incluso teniendo uno de los aires más contaminados, un parque automotor viejo, toneladas de residuos que acaban en mares y ríos y ecosistemas en riesgo, Lima puede ser más sostenible y medioambientalmente responsable. Para ello, es necesario tomar algunas decisiones políticas que redundarán en beneficios de toda la ciudad:

    • Procurar que Lima tenga una movilidad sostenible y un sistema multi-modal de transporte. Es decir, que considere al peatón– el actor más vulnerable– como la prioridad y que promueva los medios menos contaminantes (no motorizados, como la caminata y la bicicleta, y masivos: transporte público tradicional, Metropolitano y Metro de Lima) por encima de los medios de transporte individuales, como el auto, el taxi y la moto. Eso significa que debe procurar mejorar el diseño de la ciudad y ofrecer condiciones adecuadas para propiciar la caminata (mejoramiento de veredas, escaleras y teleféricos), el uso de la bicicleta (promover una red de ciclovías y dotar la ciudad con cicloparqueaderos) y facilitar la transferencia entre medios de transporte propiciando la conectividad entre ellos.
    • Gestión del territorio y de la urbanización: ciudad compacta y los usos mixtos. El desarrollo urbano debe ir necesariamente acompañado de la planificación del transporte y la movilidad. Es menester promover una ciudad con varias centralidades en las que se ofrezcan todos los servicios, evitando viajes largos que atraviesan la ciudad. Se busca evitar la proliferación de “ciudades dormitorio” en las que hay pocas fuentes de empleo y más bien se incentiva la construcción de espacios mixtos en los que convivan la vivienda, el comercio y los servicios.
    • Articular la gestión de residuos sólidos y tratamiento de aguas. La capital debe contar con un Plan Integral de Gestión Ambiental de Residuos Sólidos (PIGARS) que guíe el proceso por el cual deben pasar los deshechos generados cada día, teniendo especial cuidado con aquellos residuos peligrosos. Además, el enfoque debe incluir medidas para la reducción en la generación de basura así como implementar un sistema de segregación en fuente y reciclaje que abarque todo el territorio de la capital. Esto debe realizarse promoviendo la inversión privada y generando valor a lo largo de toda la cadena e incluyendo a los segregadores/recicladores informales. Por su parte, para la gestión del agua, Lima requiere un asiento en el directorio de SEDAPAL que le permita ser partícipe en las decisiones que afectarán su abastecimiento. Además, el agua debe ser tratada en fuente, al menos, en el sector industrial.
    • Protección y aprovechamiento de los espacios naturales y áreas verdes. Los diversos ecosistemas que tiene la capital deben ser puestos en valor y aprovechados no sólo para contribuir a su conservación sino para generar oportunidades de desarrollo para los habitantes de las zonas aledañas. Las lomas, pantanos, valles, riberas y costa marina son solo algunos de los hábitats que deben protegerse en equilibrio con el crecimiento de la ciudad. Siendo los parques los espacios públicos más usados por los limeños, es urgente asegurar los ingresos económicos para su cuidado. De la misma manera, la oferta de servicios recreativos, deportivos y sociales al interior de los parques zonales debe mantenerse y potenciarse.

2. Lima puede ser más justa
Una ciudad en la que nos sintamos a gusto, nos ofrezca una buena calidad de vida y en la que podamos realizar nuestros proyectos personales implica una ciudad que nos ofrezca oportunidades. Para lograr una ciudad más equitativa y más justa es necesario implementar políticas públicas como las que se listan a continuación:

    • Promover un sistema de transportes que sirva como estrategia para ayudar a disminuir la pobreza, conectando la ciudad –en especial las zonas más alejadas y pobres– y procurando lograr una tarifa única por viaje, al margen de los distintos medios de transporte que se deban utilizar.
    • Garantizar bienestar implementando políticas que disminuyan los accidentes de tránsito y reduzca la inseguridad ciudadana. Así también, ofreciendo un sistema de salud que atienda adecuadamente a sus pacientes, de manera digna y segura.
    • Ofreciendo servicios sociales a aquellas poblaciones que más lo necesitan y con políticas que ofrezcan protección a los más vulnerables.
    • Con políticas claras en torno a la vivienda. Vivienda social y vivienda de alquiler no tienen por qué no estar en manos del municipio cuando el objetivo es suplir las necesidades de aquellos que no son atendidos por el mercado inmobiliario.
    • Creando mecanismos adecuados de redistribución para ayudar a reducir la desigualdad. Por ejemplo, esquemas de retorno de plusvalías (producto del incremento en el valor de las propiedades provocado por acciones públicas) o dirigiendo la recaudación, por ejemplo, de las multas a conductores, a medidas por movilidad sostenible.
    • Con políticas que promuevan la competitividad, desde acciones que incentiven la profesionalización de jóvenes y la progresiva formalización de la cadena de valor del comercio ambulatorio, hasta la simplificación administrativa para propiciar la inversión privada.
    • Con acciones a largo plazo para construir una sociedad con menos prejuicios en los que la segregación y discriminación sean rechazadas y sancionadas.

3. Lima puede ser más democrática
La ciudad que queremos debe ser profundamente democrática; debe respetar y reconocer a las autoridades electas; promover la institucionalidad; y fomentar la participación ciudadana. Para ello, es necesario que el gobierno genere acciones como las siguientes:

    • Contar con mecanismos de participación ciudadanade fácil entendimiento y acceso para propiciar que gran parte de los ciudadanos puedan involucrarse.
    • Con políticas de acceso a la informaciónpública que cumplan con la ley. Eliminando el pago de tasas fantasmas o formatos cuyo objetivo es desanimar al ciudadano.
    • Con una estrategia de datos abiertos que se incorpore en el proceso interno de la administración pública, dejando de lado el secretismo.
    • Con mayor transparencia en el uso de los recursos públicos y rendición de cuentas, tanto en el proceso previo a las adquisiciones y contrataciones como durante la obra o prestación del servicio.
    • Usando las políticas culturales como estrategia para democratizar los espacios públicos de la ciudad.
    • Informando activa y constantemente a través de campañas comunicacionales y manteniendo una relación abierta y cordial con los periodistas y líderes de opinión.
    • Escuchando a los vecinos y consultándoles los cambios que impactarán sus vidas. Así también diseñando estrategias que mitiguen los efectos negativos y ofreciendo alternativas viables.

Las acciones arriba señaladas no dependen solo de una autoridad. Al contrario, requieren el trabajo articulado de los distintos niveles de gobierno y la articulación precisa entre el gobierno metropolitano y los municipios distritales. Adicionalmente, Lima debe aprovechar una serie de eventos internacionales de los cuales será sede para capitalizar en acciones y políticas públicas que sean favorables para su desarrollo. Por ejemplo, el legado que la COP 20 debiera dejar en términos de políticas ambientales es fundamental para que Lima tome el camino de la sostenibilidad.

Por último, cabe señalar que una ciudad no se construye sólo por acción de sus autoridades. Sus ciudadanos juegan un rol central. Son ellos los que día a día hacen de una ciudad, un mejor o un peor lugar para vivir. Somos nosotros los que decidimos ceder o no el paso al peatón y pagar a tiempo nuestros arbitrios y tributos municipales. Somos nosotros los que elegimos tratar con amabilidad y cortesía a los demás y los que nos ofrecemos para participar en actividades vecinales. Sin ciudadanos no hay ciudad y sin buenos ciudadanos no existirá una buena ciudad. En nuestras manos está la oportunidad de hacer de Lima el lugar en el que queremos vivir.

Entrevista

Colaboraciones