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¿Por qué el público desconfía de las AFPs?

(Foto: Andina)

La situación general de los sistemas de pensiones en el Perú sigue siendo crítica. Esta condición se refleja en la desconfianza en el Sistema Privado de Pensiones (SPP) por parte del público, desconfianza que se expresa en una continua atracción de nuevos afiliados por el Sistema Nacional de Pensiones (la Oficina de Normalización Previsional, ONP), a pesar de las malas condiciones y perspectivas de tal sistema. Es más, dicha desconfianza se hizo más evidente cuando en septiembre de 2014, el actual gobierno se vio forzado a dar marcha atrás en su plan de obligar a los independientes a afiliarse al SPP.

Las razones por las que hablamos de las malas condiciones y perspectivas de la ONP son varias. En primer lugar, está el hecho que la pensión mensual promedio en estos momentos no llega a los 700 soles. En segundo lugar, está el requisito de que los trabajadores aporten por lo menos durante 20 años para tener derecho a una pensión, regla que –en la práctica– convierte a las aportaciones a la ONP en simples impuestos a la mano de obra. Y en tercer lugar está el hecho que actualmente la ONP cuenta con unos 3.6 millones de afiliados, y un total de casi medio millón de pensionistas, y eso arroja un ratio de menos de 8 aportantes por cada pensionista, lo cual es muy bajo para un sistema de reparto como lo es la ONP, y que ha llevado a que en los últimos años los aportes de los afiliados cubran solamente un tercio del monto de las pensiones que se pagan.

Es muy importante remarcar, en todo caso, que la crítica situación financiera de la ONP es en parte inducida por una de las reglas de juego que rigen el sistema, cual es que la tasa de aporte de los trabajadores con ingresos mensuales menores a 1,125 soles es menor en el caso de la ONP que en el caso del SPP, lo cual no ocurre en el caso de los trabajadores con ingresos por encima de ese monto, lo cual hace que la preferencia por la ONP sea mayor en el caso de los trabajadores de menores ingresos.

Por otro lado, aunque de manera directa, la desconfianza en las AFP resulta del hecho que nadie conoce un amigo o pariente jubilado por el SPP que esté feliz con su pensión –lo cual en parte se explica por el hecho que el SPP solo tiene alrededor de 80,000 pensionista–debemos enfatizar que la principal razón es el carácter exiguo de sus pensiones (alrededor de 1,000 soles en promedio). Y es, pues, muy importante que entendamos la razón de tal exigüidad.

En el caso de una pensión vitalicia, el monto de la pensión depende del valor del fondo acumulado, de la esperanza de vida del jubilado, y de la tasa de descuento aplicada por la compañía de seguros, siendo estos dos últimos factores exógenos (la esperanza de vida es de unos 20 años, y la tasa de descuento es fijada por la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS), siendo en estos momentos de 3.85%). El primer factor (valor del fondo acumulado), por su parte, depende de la tasa de aportación, así como de variables asociadas con los afiliados (el monto de los ingresos y la duración de sus aportaciones) y con las AFPS (la rentabilidad de los fondos).

Aunque analizar la rentabilidad de los fondos producida por las AFPs puede ser algo complicado, por la variedad de maneras y de posibles periodos para los cuales puede ser calculada, existen algunos hechos básicos que sí podemos decir alrededor de tal rentabilidad. Veamos cuáles son ellos.

Primero, que la rentabilidad producida por las AFPs está por debajo de la rentabilidad promedio del mercado bursátil limeño. Eso lo mostramos en el Gráfico 1, en el cual comparamos la evolución del Índice General de la Bolsa de Valores de Lima (IGBVL) con el valor cuota promedio del Fondo Tipo 2 del SPP (F2-SPP). Esto es importante de señalar pues muestra que las AFPs cobran por un servicio cuya calidad no consigue superar el que prestaría un común corredor de bolsa.

Gráfico 1: Fondo Tipo 2 vs. Índice General BVL

Debemos enfatizar que la principal razón es el carácter exiguo de sus pensiones (alrededor de 1,000 soles en promedio). Y es, pues, muy importante que entendamos la razón de tal exigüidad.

Segundo, que el pago de comisiones a las AFPs hace necesario que distingamos entre la rentabilidad bruta producida por las AFPs y la rentabilidad neta percibida por los afiliados.Cálculos realizados por nosotros en el libro “El Sistema Privado de Pensiones en el Perú”,publicado el año pasado por el Fondo Editorial PUCP, muestran que si bien durante los 20 primeros años del SPP la rentabilidad anual real promedio del Fondo Tipo 2 fue aproximadamente 8%, las elevadas comisiones cobradas por las AFP hicieron que la rentabilidad neta real acumulada durante ese mismo periodo no fuese más de 6%, y –más grave aún– que durante los diez primeros años tal rentabilidad fue nula; es decir, toda la rentabilidad que recibieron los afiliados la usaron para pagar las comisiones cobradas por las AFP.

Gráfico 2: Rentabilidad Anual Acumulada desde Año Correspondiente hasta 2014

Si bien la reforma del sistema de pensiones le resultó al Estado muy barata, y a las AFP muy rentable –es decir, todo el peso de la creación del SPP fue descargado sobre los hombros de los trabajadores– pues ahora el Estado y las AFP tienen que pagar por ello

Tercero, que la tasa de ganancia de las AFPs fue tres veces mayor que la rentabilidad bruta obtenida por los afiliados al SPP. Si bien el Sr. Kuczynski habló en RPP de una comparación “mañosa” entre la rentabilidad privada de las AFP y la rentabilidad de los fondos que administran, como se puede ver en el Cuadro 1, la cuestión es muy clara. Esto revela una situación en la cual no hay una relación simétrica entre las AFPs y los trabajadores, lo cual es algo que no se podrá mantener de manera indefinida.

Cuadro 1: Rentabilidad Nominal de Fondo Tipo 2 vs. Rentabilidad de AFPs

AñoRentabilidad Fondo Tipo 2 (%)Rentabilidad Promedio AFPs (%)
20006.359.5
20018.260.2
200220.458.0
200312.058.7
200416.552.5
200524.441.2
200641.66.8
2007-8.318.5
20085.10.7
200914.233.2
20105.818.1
20114.425.8
20124.326.8
Promedio11.935.4
Fuente: SBS BVL. Elaboraciòn propia  

Cuarto, que siendo el objetivo de un sistema de pensiones proveer a los trabajadores jubilados, de manera óptima con una pensión vitalicia, el punto es que la tasa de descuento aplicada por las compañías de seguro al cálculo de ese tipo de pensiones es de solamente 3.85%. Esto es particularmente grave porque dicha tasa equivale a la rentabilidad del fondo del afiliado una vez que se jubila. O sea, justo cuando el afiliado tiene el mayor capital acumulado ve caer la rentabilidad real de su fondo a prácticamente cero (si asumimos una tasa de inflación anual de poco más de 3%).

Cuadro 2: Rentabilidad Real de Fondos de un Jubilado Típico Actual

Periodo en vida del trabajadorRentabilidad real
20 años en sistema público (ONP)0%
20 años en sistema privado (AFP)6%
20 años con pensión vitalicia (compañía de seguros)0%
Promedio simple2%

Fuente: Estimaciones propias

Quinto, que los afiliados que se están jubilando actualmente aportaron previamente al SNP, y recibieron por ello bonos de reconocimiento por montos irrisorios y de rentabilidad real cero, lo cual fue tomado muy despreocupadamente por las AFP, sin pensar que eso afectaría negativamente el monto de las pensiones de sus afiliados, lo cual ha llevado al público a desconfiar de ellas.En efecto, las condiciones típicas de un trabajador afiliado al SPP y que se está jubilando en estos momentos, las podemos entender distinguiendo tres períodos en su vida, cada uno de 20 años, tal como lo hacemos en el Cuadro 2: 20 años de aportaciones al sistema público con rentabilidad real cero; 20 años de aportaciones al sistema privado, con rentabilidad 6%, y 20 años (que es su esperanza de vida) como jubilado, con rentabilidad real cero. Eso arroja una rentabilidad promedio simple de solo 2%.

Pues bien, como diría Milton Friedman, no hay lonche gratis: si bien la reforma del sistema de pensiones le resultó al Estado muy barata, y a las AFP muy rentable –es decir, todo el peso de la creación del SPP fue descargado sobre los hombros de los trabajadores– pues ahora el Estado y las AFP tienen que pagar por ello.

El SPP viola una regla básica del libre mercado, la libre elección, pues al afiliado el gobierno le fija la cantidad que tiene que comprar (la tasa de aportación), y las AFP le fijan el precio que debe pagar (la comisión), estableciendo de esa manera una relación totalmente asimétrica entre las AFP y sus afiliados. Uno de los resultados de esto fue que, por ejemplo, durante el periodo 2000-2012 las AFP obtuvieron una rentabilidad anual promedio de 35.4%, mientras que la rentabilidad nominal promedio de los fondos tipo 2 fue de solo 11.9%, tal como mostramos en el Cuadro 1.

La creación del SPP debió manejarse como la concesión por el Estado de un servicio público (con un mercado cautivo) a empresas del sector privado, a las cuales no se les debió otorgar total libertad para fijar sus comisiones abusando de su poder oligopólico. Ahora se está tratando de corregir eso en alguna medida con la introducción de la licitación de afiliaciones, pero eso ya podría ser muy tarde.

Finalmente, es necesario tomar en cuenta que el propósito fundamental de un sistema de pensiones como el SPP es aumentar la tasa de ahorro de los trabajadores, y que esa es una tarea que no puede ser entregada por completo a las AFP. Es decir, se pueden tomar otras medidas, totalmente independientes del SPP, que promuevan el aumento del ahorro de las familias, sobre todo las de menores ingresos. Terminemos esto señalando que podemos considerar que la más importante contribución de la política económica desde 1990 en favor del ahorro de las familias no ha sido la creación del SPP, sino el control de la tasa de inflación.

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