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Factores que impiden el desarrollo de proyectos nucleoeléctricos en el Perú

La idea de que la nucleoelectricidad efectivamente es “positiva” para el desarrollo nacional y que nuestros vecinos más grandes (Argentina y Brasil) vienen desarrollando nucleoelectricidad hace más de cuarenta años, y que nuestro vecino del Sur, Chile, ha iniciado los estudios pertinentes para desarrollar un programa nuclear de potencia, refuerzan la necesidad de indagar y reflexionar acerca de los motivos por los que el Perú no se ha iniciado dicho camino; es decir, ¿cuáles son las barreras que lo bloquean?

Los factores que impiden el desarrollo de la nucleoelectricidad son fundamentalmente de dos tipos: un factor de tipo sociocultural muy asociado a la percepción de riesgo y a los grados de desconocimiento o desinformación respecto a esta fuente de energía (y el rol que juegan tanto los medios como la élite política en la formación de la opinión pública); y un factor sociopolítico relacionado con la calidad institucional y los marcos regulatorios apropiados para alentar el desarrollo nucleoeléctrico.

Estos dos tipos de factores dan lugar a cuatro limitaciones, el primero se refiere a un fuerte desconocimiento de los impactos positivos en términos económicos y ambientales. El desconocimiento de los impactos económico y ambiental de la nucleoelectricidad, hace que los impactos positivos tales como la reducción de la dependencia de las importaciones y el aseguramiento de energía barata en el mediano plazo, así como la reducción de emisiones de CO2, no sean difundidos ni considerados como herramientas para alentar el desarrollo de la nucleoelectricidad. Así, la no implementación de la nucleoelectricidad se explica por el desconocimiento de los beneficios e impactos tanto económicos como ambientales.

El segundo se refiere a la debilidad institucional relacionada directamente con un marco regulatorio deficiente e insuficiente; en el caso peruano, al no existir una adecuada gestión de los organismos responsables de promoción e investigación relativos a la energía nuclear; ni una normativa adecuada, el desarrollo de la nucleoelectricidad se ha visto impedido.

El tercero es la relación entre política y medios que desalienta el debate y la discusión tanto en el proceso de toma de decisiones como en la sociedad civil. En este caso el desinterés en la Agenda Pública se explica por la publicidad negativa de la nucleoelectricidad en los medios; y por la escasa discusión en la agenda política.

La última limitación es la relación entre desconocimiento y temor que eleva la percepción de riesgo entre la población. La interacción particular entre sociedad y su medio sirve a veces también para transformar recursos naturales y fenómenos físicos determinados en amenazas, las cuales al interactuar con una sociedad vulnerable construye riesgo y eventual desastre como sucede con los asuntos nucleares. Antes de embarcarse en un programa nucleoeléctrico se debe construir el apoyo ciudadano por medio de un proceso de difusión que tiene dos aspectos: uno educativo y el otro de persuasión. El desconocimiento y el prejuicio generalizado respecto a la nucleoelectricidad en la población exigen que la ciudadanía se eduque sobre los costos, beneficios, riesgos y oportunidades relativos de las diversas tecnologías que pueden conformar la matriz eléctrica.

La nucleoelectricidad es un desafío en muchos niveles y uno de ellos es el nivel sociocultural. Una población educada puede o no aceptar la nucleoelectricidad como algo positivo para su sociedad y su país, pero será mucho más viable cambiar la percepción que tiene una sociedad sobre esta fuente de energía si los fundamentos que utilizan los pro y los anti son susceptibles de ser analizados y rebatidos, es decir, si lo que se discuten son argumentos y no opiniones sesgadas por la escasa información.

El desconocimiento y el prejuicio generalizado respecto a la nucleoelectricidad en la población exigen que la ciudadanía se eduque sobre los costos, beneficios, riesgos y oportunidades relativos de las diversas tecnologías que pueden conformar la matriz eléctrica.

La evidencia empírica sostiene que los países que han desarrollado nucleoelectricidad o la han incorporado a su matriz energética, son países con una mejor calidad democrática y un mayor índice de desarrollo que el peruano. Así, es posible identificar que aquellos países donde sus sociedades y élites políticas han mostrado mayor predisposición hacia el debate nuclear, son países y sociedades con mayor inversión presupuestaria en sus programas de educación y con mayor presencia pública a través de sus instituciones tanto en la dimensión geográfica como sociopolítica, es decir, la nucleoelectricidad no mejora indicadores por sí misma, pero contribuye a desarrollar políticas públicas complementarias que mejoran el acceso a la información por parte de la sociedad, como una suerte de cascada democrática.En ese camino es necesario mejorar la confianza de la ciudadanía en sus instituciones y buscar una mayor transparencia de éstas para con la sociedad, y para el caso de la Nucleoeletricidad esto se logra con una mejor normatividad que apuntale la “institucionalidad nuclear”.

Un proyecto nucleoeléctrico nacional es un compromiso de largo plazo que requiere disponer de las condiciones de infraestructura (en un sentido amplio), que garanticen que la utilización de esta forma de energía no conllevará riesgos inaceptables para la sociedad. La nucleoelectricidad no genera impactos relevantes si su desarrollo se enmarca dentro de los más altos estándares de seguridad en todo el ciclo de vida. Ni siquiera las condiciones y peligros naturales de nuestro país son un impedimento para desarrollar un programa nuclear de potencia de manera segura si se toman las precauciones necesarias. Para ello se requiere de capacidades humanas así como de infraestructura física, recursos humanos capacitados, calidad organizacional y regulatoria de primer nivel en esta materia, y una difusión transparente, responsable y concienzuda ante la sociedad civil.

Actualmente el Perúno cumple estos requisitos por lo que no se encuentra preparado para incorporar la nucleoelectricidad dentro de su matriz eléctrica, de manera exitosa y segura, aun cuando el país tiene experiencia operando reactores de investigación y ha desarrollado capacidades por más de 25 años en la materia. Dicha experiencia es, no obstante, de gran valor pues ha permitido una acumulación de conocimiento o know-how que constituye una base importante para iniciar cualquier proyecto nuclear de potencia y que sin duda es un factor que colabora en la reducción de la brecha científica y, por qué no, tecnológica y de infraestructura entre lo disponible y lo deseable.Sin embargo, si bien la experiencia es una variable importante, no es la única. Viendo los escenarios económicos y ambientales que se proyectan en todos los niveles (conservador, moderado y optimista), es necesario preservar los recursos humanos, reproducirlos y concentrarnos en diseñar una política pública, con decisión y diligencia, pues la materialización de esos escenarios es una amenaza severa a nuestra seguridad y el país debe estar preparado para afrontarlas.

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