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¿Qué celebraremos en el bicentenario?

Parece que todo quedará reducido a iluminar el cielo con juegos artificiales. Si resucitaran José de la Riva Agüero y José Bernardo Tagle, declarados traidores por su resistencia a la Emancipación, probablemente sonreirían al comprobar que “tuvieron razón” por preferir dependiendo de la corona española. El Perú, el último de los países emancipados, carece de próceres dela Independencia. Nofueron peruanos San Martín, Bolívar, Sucre, O´Learry, Arenales, Brandsen, Cochrane, Miller, Guido, O´Higgins, O´Connor, etc. los que  lo libertaron. Quizá por eso se dice que la Independencia del Perú no fue obtenida sino concedida, tal como lo sostiene el historiador colombiano Heraclio Bonilla en su libro “Metáfora y realidad de la independencia en el Perú”.

 

Basadre, en su libro “Sultanismo, corrupción y dependencia”, afirma que salvo excepciones, los peruanos pretendieron fórmulas monárquicas de convivencia hispano-peruana; que Bolívar luchó, no sólo contra los españoles sino también contra los peruanos. Su alusión tiene que ver, sin duda, con la gran visión observadora y analítica. Bolívar que había barruntado la conducta de los peruanos, después de referirse a la firme vocación  libertaria de los virreinatos de Nueva España, Nueva Granada y Río de La Plata, en su Carta de Jamaica,  del 6 de septiembre de 1815,  sostenía dura y despiadadamente: 

“El Perú, por el contrario, encierra dos elementos enemigos de todo régimen justo y liberal: oro y esclavos. El primero lo corrompe todo, el segundo está corrompido por sí mismo. El alma de un siervo rara vez alcanza a apreciar la sana libertad y se enfurece en los tumultos o se humilla en las cadenas”…“Supongo que en Lima no tolerarán los ricos la democracia, ni los esclavos y pardos libertos la aristocracia, los primeros preferirán la tiranía de uno solo, por no padecer las persecuciones tumultuarias y por establecer un orden siquiera pacífico. Mucho hará si consigue recobrar su independencia” … “El Virreinato del Perú, cuya población es de millón y medio de habitantes, es sin duda el más sumiso y al que más sacrificios se le han arrancado para la causa del Rey, y bien que sean vanas las relaciones concernientes a aquella porción de América, es indudable que ni está tranquila, ni es capaz de oponerse al torrente que amenaza a la más demás provincias”.

 

Iniciada la República cayó bajo la perniciosa casta militar, que durante más de cien años se apropió del país, fabricó cerca de un centenar de “presidentes” y veintitrés bautizadas de “Constituciones”: una suerte de reglamentos cuarteleros. Como eran muchos los militares en la Presidencia, no tuvieron recato al dividir y repartirse el territorio. Así, en 1834, en un solo año hubo siete “presidentes”, simultáneamente: los generales  Andrés de Santa Cruz, Agustín Gamarra, José Luis Orbegoso, José dela Riva Agüero, Pío Tristán, mariscal Domingo Nieto y general  Francisco Vidal, prueba del caos prevaleciente enla República. Esaes la realidad peruana.

 

González Prada, hace unos cien años, sostenía que el Perú no era una República sino un territorio ocupado por grupos étnicos diseminados. Para José Matos Mar, una “nación inconclusa”. El historiador Pablo Macera dijo cierta vez que “el Perú era un burdel”, y según lo refiere, Marco Aurelio Denegri, en su “Miscelánea Humanística”, pronto surgió la respuesta del psicólogo Baldomero Cáceres: “Macera está equivocado, porque los burdeles son lugares bien organizados”.

 

Sobre la falta de solidez dela República, su carencia de instituciones, su informalidad política, sus vicios, sus malas costumbres y corruptelas, abundan las crónicas de Ricardo Palma, Manuel Atanacio Fuentes, Luis Antonio Eguiguren, E. Middendorf, Jorge Basadre, Macera, etc. Sobran razones para sostener que sólo celebraremos doscientos años de frustración, gestada por clases dominantes y sus herederos instalados en la insensible capital dela República, sede de la desunión nacional. La nación más antigua de América, rezagada frente a otros escenarios, es un dramático escenario donde todavía conviven todas las etapas de la historia: Antigua, Media, Moderna y Contemporánea, y hasta la primitiva.

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