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Construcción partidaria del fujimorismo

El presente artículo se enfocará en el análisis de los conflictos internos en el proceso de construcción partidaria del fujimorismo. Para ello, se describirá las facciones que se presentan dentro de la organización, por lo cual nos enfocamos en los conflictos de liderazgo dentro de esta agrupación, graficando la situación con el caso del departamento de Lima. Asimismo, se presentará el contraste de las visiones externas que existen sobre el partido fujimorista, es decir, los temas que son comúnmente discutidos por algunos medios de comunicación y analistas políticos con respecto a la construcción partidaria y conflictos internos del partido fujimorista, para ello el presente artículo observa la organización del fujimorismo desde el año 2006 hasta el año 2014.  

a) Primera etapa: Fujimorismo con Alberto Fujimori

La agrupación fujimorista inicia su carrera política en las elecciones de 1990 con su participación por medio del partido Cambio 90, con el cual logra a obtener la presidencia con el 56.5% de los votos válidos en la segunda vuelta. Posteriormente, en 1993 se da la creación de la agrupación Nueva Mayoría debido a que se presentaron conflictos entre los miembros del partido, pues los que se consideraban “antiguos”, reclamaban contra la presencia de independientes que estaban ocupando  cargos significativos en el Estado, argumentando que no eran partidarios de Cambio 90. Por ello, se creó Nueva Mayoría, según la entrevista realizada a un militante antiguo albertista

“esta agrupación tuvo como fin abrir un espacio especializado donde se debatían estrategias para estabilizar al país”.

Para las elecciones generales de 1995 se presentó la alianza entre Cambio 90-Nueva Mayoría, para Degregori y Meléndez aquellos actores que representan al fujimorismo tradicional son el núcleo tecnocrático parlamentario de la alianza, ya que contaron con una elevada aceptación por parte del electorado en las elecciones de 1995, logrando la reelección de 24 de 28 candidatos. En este punto, se presenta los primeros indicios de que el fujimorismo trabaja en función de la lógica de invitados dentro de su organización.

En 1998 se da la creación de Vamos Vecino, al respecto la autora Navarro señala que Fujimori prefirió crear esta agrupación por dos motivos: para no generar una relación de dependencia con la alianza Cambio 90 - Nueva Mayoría, y para poder incluir en este grupo a nuevos invitados. Coincidimos con esta observación debido a que en una de las entrevistas realizadas a una militante de Ayacucho señaló lo siguiente: 

“me invitaron a participar en Vamos Vecino, los independientes de Huamanga teníamos simpatía con el primer gobierno del presidente Fujimori y como fue el único presidente que llegó a los sectores más pobres de nuestra localidad y terminó con el terrorismo que no nos dejaba vivir, muchos alcaldes lo apoyaban también”.

Asimismo, se pudo percibir que gran parte de militantes y simpatizantes con los que se conversó y entrevistó, generaron su afinidad con el fujimorismo desde finales del primer gobierno de Alberto Fujimori. No obstante, cuando se indagó sobre su participación dentro de la organización, estos señalaron que su mayor actividad, por no decir única, se centró en el período de elecciones. Resaltando que casi nunca se les convocó a reuniones de militantes de base en los 90´s, por lo que la fecha de aproximación del inicio de las reuniones más o menos constantes entre los fujimoristas de base antiguos fue en el 2006.

Por lo tanto, se puede inferir que el fujimorismo en el poder no presentaba interés en fortalecer su capacidad organizativa, considerando que se dio la creación de numerosas agrupaciones que cumplían distintos fines. Tenemos en ese rubro a Nueva Mayoría, cuyo fin era ser un espacio tecnocrático creado a partir del autogolpe y a Vamos Vecino, el cual abría un nuevo espacio para independientes con miras a las elecciones municipales, dado que contaba con alianzas con líderes independientes de distintas localidades del país, eso explica el 34.4% de las alcaldías provinciales que ganó el fujimorismo en 1998. Con lo señalado, también se puede afirmar la lógica de invitados que es usual del fujimorismo, debido a que ambas organizaciones creadas en los 90’s tuvieron como parte de sus fines la inserción de figuras políticas independientes que contaban con popularidad, fenómeno que se observa hasta la actualidad.

Continuando con la lógica de creación de agrupaciones para distintos fines que se evidencia en el fujimorismo, para el 2000 se presentó un cuarto movimiento denominado Perú 2000, cuyo fin fue la competencia para las elecciones presidenciales del mismo año. Ante ello, se planteó retomar la primera alianza entre Cambio 90 y Nueva Mayoría, junto con Vamos Vecino, para formar la Alianza Política Perú 2000.

Dada las constantes creaciones de agrupaciones y presencia de independientes, se puede llegar a la conclusión que estando el fujimorismo en el poder, no presentaba intentos de institucionalización formal de una agrupación política propia, sino que mantuvo un conglomerado de satélites que le servían de utilidad para distintos fines. Pero el hecho de que haya distintas agrupaciones nos hace suponer que los miembros de estos grupos también tenían intereses distintos considerando la gran presencia de independientes. Lo lógico hubiera sido que se promoviera la unificación del fujimorismo en una sola agrupación para las elecciones del 2001. No obstante, esto no se podía dar, no solo porque el líder no lo decidiera, sino porque dentro de cada organización no veían la conveniencia de su unificación. Uno de los motivos de la negativa de una sola organización puede deberse a la competencia y desconfianza interna entre los líderes intermedios, lo cual es una de las características de las agrupaciones personalistas.

b) Segunda Etapa: Crisis del Fujimorismo sin Fujimori 

La caída del gobierno de Fujimori se consolida en noviembre del 2000, este hecho fue sorpresivo para la sociedad y para la agrupación fujimorista, ya que su líder acusado de actos de corrupción renunció a su cargo desde Japón. En el gobierno de transición de Paniagua y el sucesor Alejandro Toledo, se abrieron las investigaciones al gobierno de Fujimori. Ese periodo fue denominado por los fujimoristas como un periodo de persecución política y alejamiento del líder, lo cual colaboró a la generación de la “mística del discurso” y su cohesión grupal. Este periodo fue de incertidumbre para los fujimoristas, pues no contaban con la presencia de su líder, por tanto sus decisiones no tenían la tan esperada “luz verde” que daba Fujimori para que esos puedan tomar acciones. 

 Ya divididos en agrupaciones, para las elecciones del 2001 los cuadros fujimoristas que estaban inscritos se mantuvieron en el mismo estado y demostraron su incapacidad de objetivizar el carisma de su líder. Ante ello, se presentaron a las elecciones generales  con dos propuestas: a) Solución Popular, conformada por Vamos Vecino y Fuerza 2000, que presentó como candidato al ex ministro de Fujimori Carlos Boloña; y b) la Alianza Cambio 90 y Nueva Mayoría-sin candidato a la presidencia-  ambas listas se presentaron como independientes. 

Como señala Levitsky, para la continuidad de un partido personalista es necesario que se encuentre un balance de poder entre los líderes intermedios, pero qué sucede si estos líderes de alto nivel o intermedios se encuentran separados en agrupaciones distintas que conforman diferentes redes de patronazgo?- aunque todas se denominen como fujimoristas y sean leales al líder: era muy factible que se presentara una competencia inmanejable entre los miembros de las diferentes agrupaciones por la cercanía a su líder general.

Esta puede ser una de las explicaciones del por qué el fujimorismo no se unió para las elecciones del 2001, pues ya en crisis por la usencia de su líder y la imagen decadente que acontecía debido a las acusaciones de corrupción y violación de derechos humanos- y la costumbre de los fujimoristas  a identificar su organización bajo las ordenes de su líder, resultaba complicado que se presentaran como una organización única; por el contrario, era esperable que mantuvieran la división, pues su fuente de unión era la presencia y autoridad de su líder histórico, Alberto Fujimori.

c) Tercera etapa: Regreso de la delegación de Alberto Fujimori

En las elecciones del 2006, el fujimorismo nuevamente participa con dos agrupaciones: Sí Cumple, que fue creada sobre la base de Vamos Vecino y que buscaba unificar las tres agrupaciones fujimoristas; y la inicial alianza entre Cambio 90 y Nueva Mayoría llamada Alianza para el Futuro, cuyos líderes eran Reggiardo y Chávez, donde la candidatura fue asumida por Martha Chávez después de que el hermano de Fujimori, Santiago, no aceptara la idea de ser él quien postulara a la presidencia. Con ello, se puede observar el carácter caudillista que señala Alcántara, pues es común que en agrupaciones caudillistas se busque una sucesión consanguínea que logre evocar la imagen del líder tradicional.

En las elecciones del 2006, el fujimorismo amplió su número de escaños en el Congreso, de 3 en el 2001 a 13 en el 2006. Degregori y Melendez señalan ese periodo como “el retorno a la semilla”, debido a que los congresistas electos eran conocidos defensores de Fujimori e hijos de ex líderes fujimoristas (Degregori y Meléndez 297: 141).

Este periodo marca una etapa fundamental en la construcción partidaria del fujimorismo, pues demuestra que en dichas elecciones el fujimorismo aún continuaba en actividad pese a la ausencia de su líder tradicional y, al mismo tiempo, se comenzaban a observar los primeros indicios de una futura líder sucesora. 

Así, Keiko Fujimori logra posicionarse en el primer lugar dentro de los congresistas más votados contando con 602 mil votos en el año 2006; este suceso es de suma importancia para la agrupación fujimorista, pues se observa en la hija de su líder una opción viable donde se capitaliza el carisma del líder tradicional, dado que la posible sucesora cuenta con un capital singular, es una Fujimori.

Durante las campañas presidenciales del 2006 y del 2011 se buscó explotar los logros del gobierno de Alberto Fujimori como generador de una base social. En el 2006, Fujimori fue detenido en Chile y jugó un rol importante dentro de la organización de la agrupación fujimorista, pues personajes allegados al fujimorismo viajaban constantemente a Chile para tener reuniones con el ex mandatario. Los personajes que viajaban para tener reuniones y seguir órdenes de Fujimori para la campaña presidencial eran los denominados “comandos del chino”, quienes cumplían un rol importante dentro de la agrupación, ya que viajaban por todo el Perú en el periodo de campaña electoral. Se encargaron, específicamente, de la convocatoria de ciudadanos a los mítines y gestionaban la presencia de Keiko y Kenji para que tengan aparición pública en dichos eventos.

Esta situación no era aceptable para algunos militantes fujimoristas, pues no consideraban necesario la presencia de los hijos de Fujimori en todas las convocatorias públicas, dado que buscaban resaltar la imagen del partido y de su líder tradicional. Esta opinión se encontraba mayormente en la alianza de Cambio 90 y Nueva Mayoría, mientras Vamos Vecino apoyaba la idea de resaltar la imagen de los hijos Fujimori.

Uno de los comandos que se pudo entrevistar señaló:

“…éramos encargados de armar el escenario, convocar a la gente y al final del mitin los que se querían tomar una foto con Keiko o con Kenji aprovechábamos y les pedíamos su nombre y DNI para que firmen un acta y en el mejor de los casos formar un comité provincial o distrital de base”

Se pudo deducir de la entrevista realizada, que los comités de base que se inscribieron para la creación de Fuerza 2011 en su mayoría fueron formados en momentos de convocatoria a los mítines, donde se pedía la firma de aquellos interesados en formar parte del comité. Asimismo, se considera que la idea de que Keiko Fujimori fuera la futura lideresa, se veía venir desde la campaña electoral del 2006, para la cual no pudo presentarse como candidata presidencial porque no contaba con la edad suficiente para postular al cargo. 

El hecho de que las imágenes de Keiko y de Kenji hayan sido explotadas desde las elecciones del 2006, nos hace suponer que se estaba planeado que él o la sucesor(a) del liderazgo del fujimorismo fuese un o una Fujimori. Idea que  no fue bien vista del todo por miembros de la cúpula tradicional del fujimorismo, pues ellos consideraban que no hay mejor líder que su líder tradicional.

Como se observa, en el 2006 se comienzan a dar los primeros indicios de conflictos internos entre los que de ahora en adelante denominaremos como los albertistas y los keikistas. Albertistas en referencia a los partidarios clásicos del fujimorismo cuyos miembros en su mayoría pertenecen a la alianza Cambio-90 y Nueva Mayoría y los Keikistas para denominar a aquellos “neofujimoristas” que buscaban la continuidad del fujimorismo bajo una lógica de cambios dentro de la organización. Como una suerte de institucionalización partidaria, en su mayoría los miembros de esta vertiente son los fujimoristas electos en las elecciones del 2011, junto con algunos miembros de la cúpula tradicional. 

Como se mencionó en párrafos anteriores, la construcción partidaria del fujimorismo se comienza a dar de manera más activa después de las elecciones del 2006, pues a partir de ese año se comienzan a activar algunos locales del fujimorismo como centro de reuniones. Entre ellos, destaca el local de la avenida Colón en el centro de Lima, el cual fue utilizado como centro de reuniones de los fujimoristas de la cúpula tradicional. No obstante, según las entrevistas realizadas, el local estuvo inactivo en periodos regulares desde el 2007 hasta mediados del 2009 - es decir, solo se activó meses antes del inicio de la campaña electoral para las elecciones municipales del 2010-  donde los militantes y simpatizantes con los que se conversó señalaron que se les avisaba días o semanas antes de los eventos para que estos fueran a apoyar al partido.

Cabe resaltar que un hecho clave en la construcción partidaria y conflictos internos del fujimorismo fue el traslado de Alberto Fujimori a la DIROES en su condición de condenado por el poder judicial en el 2007. Pues, el hecho  que el líder tradicional se encuentre en el mismo espacio geográfico que sus militantes no se debe ignorar, ya que el gobierno de Alan García fue muy flexible con respecto a las visitas que se le podía realizar a Alberto Fujimori, considerando la buena relación que tienen ambos líderes, lo cual fue muy oportuno para los fujimoristas pues podían consultar sus acciones con su líder tradicional, en especial los fujimoristas parlamentarios, donde se resalta la presencia de la heredera sucesora.

d) Cuarta etapa: Facciones dentro de la organización “Keikista y Albertista”

El período presidencial y congresal del 2006 al 2011 fue esencial para el desarrollo del liderazgo heredado por Keiko, pero también para el desempeño de Kenji Fujimori. Debido a que tanto Keiko como Kenji comienzan a reproducir las mismas características de liderazgo de su padre - comienzan con los viajes alrededor del Perú llegando a los mismos lugares lejanos y pobres que en algún momento llegó su padre; y a reproducir el carácter clientelista característico de esta agrupación. Por tanto, la imagen que se quería reproducir era exactamente la misma que la de Alberto Fujimori, siendo la apelación a la memoria de los votantes la estrategia central para la recolección de firmas para la inscripción de Fuerza 2011.

Según esta manifestación se puede inferir que la división entre keikistas y albertistas se expresó hasta en el estilo de las pintas de las paredes y murales que se realizaron en el período de campaña.

Los viajes que se realizaban alrededor del Perú eran organizados por los comandos del chino, los cuales semanas antes viajaban para contactar con los dirigentes provinciales y gestionar los arreglos de los mítines. Días después, Keiko o Kenji llegaban al mitin y reproducían un discurso similar al de su padre, con respecto a las fallas de los gobiernos, ya  no tan críticos de los partidos políticos, pero sí exaltando los logros del gobierno de Fujimori para así resaltar porqué el fujimorismo era distinto a los otros partidos. 

Según la información obtenida, para las elecciones municipales del 2010, los comandos del chino fueron los encargados de buscar los candidatos a la alcaldía de los distintos distritos de Lima Metropolitana, proponiendo la participación del entonces alcalde del distrito de Chorrillo; el ex alcalde de Los Olivos; la entonces alcaldesa de Santa Anita; el ex alcalde de Comas; y una ex alcaldesa de Villa María del Triunfo. Estos candidatos, aceptaron presentarse a la alcaldía de sus respectivos distritos junto con la agrupación fujimorista, a su vez Alberto Fujimori dio luz verde para la participación de los mismos, al mismo tiempo la vertiente albertista propuso que Jaime Yoshiyama sea candidato a la alcaldía municipal de Lima. 

Pero tres días después la vertiente keikista anunció que apoyarían a Alex Kouri a la alcaldía de Lima y este candidato a su vez elegiría a quien apoyar entre los candidatos a la alcaldía de los distritos mencionados; sin embargo, Kouri no escogió a ninguno de los candidatos distritales propuestos por los albertistas. Este hecho, generó conflictos dentro de la organización debido a que los candidatos a las alcaldías distritales se enteraron que no fueron escogidos cuando ya habían dado inicio a la campaña, pues Alex Kouri había anunciado su participación con otros candidatos en los medios de comunicación, lo que también ocasionó disgusto entre los albertistas.

Las medidas que tomaron las bases albertistas fueron no apoyar la decisión de los kekistas, por lo que después de la caída de Kouri, en la campaña electoral, hubo nuevamente un periodo de tensión dentro del partido. La vertiente albertista propuso la candidatura de Fernán Altuve tras la tacha de la candidatura de Kouri, lo cual fue anunciado en los medios de comunicación. No obstante, la vertiente keikista decidió no pronunciarse sobre el tema, tomando distancia del apoyo de los albertistas a la candidatura de Altuve.

Con lo descrito, se observa el carácter vertical de la agrupación fujimorista y la lógica de invitados se expresa en la búsqueda de dirigentes populares que puedan representar al fujimorismo en las elecciones del 2010. Esta misma lógica observada en Lima se reprodujo, probablemente,  también en regiones donde candidatos con popularidad se iban adhiriendo al fujimorismo para las elecciones municipales del 2010 y para las elecciones congresales del 2011. Asimismo, se observa que ese carácter vertical dentro de la organización se expresó en conflictos internos entre los miembros del partido estableciendo la separación entre albertistas y keikistas.

La gran diferencia entre ambos grupos consiste en que la vertiente albertista quería continuar bajo la asesoría de su líder tradicional, mientras que la keikista quería dar sus propios pasos independientemente de la influencia directa de su líder tradicional, pues solo identifican el fujimorismo tradicional como su base “ideológica”. No obstante, se pudo observar al interior del partido que la vertiente keikista reproducía la lógica vertical del fujimorismo, es decir las redes de patronazgo seguían siendo las que primaban dentro de la organización, la diferencia era que los círculos cercanos al líder se vieron modificados por el cambio de liderazgo.

Es decir, los fujimoristas tradicionales o albertistas pertenecían a la círculo del Alberto Fujimori, pero al emerger otra líder estos círculos se modificaron de acuerdo a la afinidad del líder actual, entonces las redes de patronazgo antes establecidas presentaron  rupturas por las que los fujimoristas de la cúpula tradicional se tuvieron que enfrentar a dos decisiones: i) continuar bajo la orden e influencia de su líder tradicional, pero reconociendo el liderazgo heredado de Keiko; o ii) comenzar un nuevo lazo con el líder actual dejando de lado las opiniones e influencias de su líder tradicional. Resaltando que el fin de todo fujimorista es llegar a la presidencia y en el mejor de los casos tener una carrera política segura,  cual quiera que fuera la decisión llevaría a la gran mayoría de fujimoristas a aceptar el liderazgo de Keiko, pero eso no quería decir que estuvieran de acuerdo con sus decisiones.

Estas decisiones a las que se tuvieron que enfrentar los fujimoristas llevaron a conflictos internos y una consiguiente división de liderazgos; sin embargo, esto no quiere decir que Keiko se encontraba distante de su padre, sino que las esferas de influencia  para las elecciones generales del 2011 se dividieron en dos tipos de organización. 


1. Campaña para las elecciones presidenciales del 2011

Para la campaña de las elecciones generales del 2011 se presentaron dos tipos de organización en la agrupación fujimorista. Según los comandos del chino, la estrategia de campaña para la primera vuelta presidencial fue dirigida directamente por Alberto Fujimori, y consistió en resaltar el capital del fujimorismo, es decir los logros del gobierno Fujimori, para apelar al recuerdo de los “beneficios” que trajo ese gobierno al país y explotar el 20% duro que evidenciaba el fujimorismo en las encuestas de intención de voto. 

Según las conversaciones que se tuvo con una dirigente de Ayacucho, los comités de base no propusieron ningún candidato al congreso para que represente su región. Lo que sucedió fue que se enviaba un delgado desde el órgano central del partido, el cual era encargado de negociar con los posibles candidatos. La lista de los posibles candidatos la confeccionaban las cabezas del partido y círculos cercanos a Alberto y Keiko Fujimori, quienes planteaban como requisito indispensable el pago base  de un promedio de cincuenta mil dólares. Entonces, para las elecciones del 2011, la lista congresal estaba conformada en su mayoría por empresarios, pues eran ellos los que tenían recursos necesarios para participar con el fujimorismo; un caso de ejemplo es María López Córdova, congresista por el departamento de Ancash y para el caso de Lima fue Julio Gagó, los cuales contaban con recursos para realizar una campaña costosa que resaltara la presencia del fujimorismo. Para el caso específico de Lima, como se buscaba ganar votos en esta región, se priorizó la presencia de personajes públicos populares de la escena local, por lo que se invitó a Leyla Chihuan, deportista, y Gian Carlo Vacchelli, comentarista deportivo conocido como “el angelito”, sin olvidar la resaltante presencia de Kenji Fujimori.

Luego de que los delegados en provincia establecían contacto y negociaban con los candidatos al congreso, estos últimos se organizaban reuniones por la  DIROES con las cabezas del partido - Keiko Fujimori y Alberto Fujimori- y, después de un almuerzo, se concretaba la participación del candidato. Posterior a la confirmación del candidato al congreso, éste viajaba junto con el delegado a la provincia del candidato y recién se procedía a activar los comités provinciales.

En el departamento de Ayacucho se pudo observar esta dinámica al establecerse tres comités de base, un ejemplo fue el  caso del congresista Neyra, pues se reunieron con los comités que debían votar por el candidato que iba a representar su región, pero como se encontraba arreglada la participación de Neyra, solo se reunieron a firmar el acta que certificaba que había sido una elección democrática. Posteriormente, el candidato y los representantes del comité procedieron a realizar la campaña; para ello, el secretario provincial de Ayacucho no se había enterado de la elección de este candidato al congreso, solo fue convocado para que apoye en la logística de la campaña. Así funcionó Fuerza 2011 en Ayacucho y es muy probable que se haya repetido la misma dinámica en las demás regiones del país. 

La descripción presentada resalta el personalismo y la verticalidad de la organización fujimorista, así mismo, se evidencia que la construcción partidaria del que muchos analistas políticos imaginaron una mayor organización, lo descrito demuestra que la organización para las elecciones de primera vuelta del 2011 el fujimorismo mantuvo la estructura de toma de decisiones de arriba hacia abajo, donde la cúpula central era la que tomaba las decisiones y las bases solo acataban; lo que evidencia la ausencia de mecanismos que fortalecieran la organización democrática  del partido fujimorista. Pese a que aparentemente hubo intentos de creación de comités provinciales, estos solo sirvieron para cumplir con lo que la ley de partidos políticos establece, mas no presentaron mayor actividad para las elecciones del 2011. Este hecho también demuestra el poco valor que tiene dentro del fujimorismo el ejercicio de la democracia interna, así como la poca autonomía de las regiones. Las órdenes de arriba, las relaciones entre conocidos y el capital acumulado de ciertos personajes locales representan los mecanismos para escoger a los representantes de las regiones. Y las actas de constitución de comités o aprobación de candidatos terminaron en un acto de mero formalismo.

Para la segunda vuelta presidencial se pudo observar en mayor medida la separación entre albertitas y keikistas. Esta división se hizo evidente por la gran posibilidad que tenía el fujimorismo de obtener la presidencia, de manera que las vertientes se plantearon dos posibilidades. Por un lado, la vertiente albertista promovía que se continúe resaltando el capital del fujimorismo, es decir apelar a la imagen de Alberto Fujimori como medio de asegurar los votos obtenido y fortalecer su base social bajo la memoria de los “aciertos” del gobierno fujimorista. Por otro, la vertiente keikista planteaba dejar de acentuar la imagen de su líder tradicional, lo cual generó conflictos dentro de la organización, pues los albertistas consideraban que si no se apelaba a la imagen de su líder tradicional era probable que no se ganaran votos, ya que consideraban que Keiko no tenía el capital suficiente como para dejar de lado la imagen (literal) de su padre.

La organización para la segunda vuelta de la campaña presidencial que se pudo observar en Lima contó con dos tipos de organización. En un extremo, la vertiente albertista realizaba la campaña presidencial en las zonas más pobres de Lima donde hacían pintas en las paredes de las casas que se encontraban en los cerros, al respecto, un militante fujimorista realizó la siguiente declaración cuando fue entrevistado:

“Nosotros realizábamos pintas en distintos niveles, es decir pintábamos la pared de las casas de las personas que apoyaban al fujimorismo que vivían en los cerros, de tal manera que en un cerro podías ver varias pintas naranjas en distintos niveles. En cambio el otro grupo de fujimoristas pintaba en un solo nivel, era una línea y no llamaba tanto la atención, por eso nosotros innovamos en las pintas de niveles”.

Según esta manifestación se puede inferir que la división entre keikistas y albertistas se expresó hasta en el estilo de las pintas de las paredes y murales que se realizaron en el período de campaña. En el otro extremo, se observó que la vertiente keikista realizaba la campaña presidencial en las zonas más acomodadas de Lima, donde se paseaban con una moderna camioneta adornada con banderas naranjas y un cartel con la cara de Keiko y “el pueblo”. En estos vehículos sonaban canciones modernas cuyas letras eran editadas para apoyar la candidatura de Keiko, y el auto fue denominado como el “Mionka de Keiko”.

En el caso de los albertistas los autos en los que se movilizaban eran buses de transporte público antiguos que estaban forrados con una gigantografía naranja con la imagen de Keiko y Alberto Fujimori. Dentro de los dos carros se encontraban militantes del partido que viajaban dentro del bus haciendo paradas en semáforos o en momentos de tráfico, cuando las mujeres militantes fujimoristas se bajaban del carro a bailar en la calle con el popular “ritmo del chino”. Una manera de llamar la atención que consideraban necesaria para demostrar que no les daba vergüenza ser fujimoristas e invitaban a la gente a su baile.

Cabe resaltar que a dichas mujeres se les pagaba para que hagan el show, y como eran de condición humilde aceptaban gustosas el trato, pues tenían afinidad con el fujimorismo y este a su vez  les daba una “propina” por su apoyo- que constaba con el pago de su almuerzo y bebidas y 20 soles adicionales -. En promedio viajan alrededor de 30 personas en los dos carros, pero solo en uno de ellos se encontraban las gigantografías que eran colocadas en los distritos donde el fujimorismo tenía mayor popularidad, como fue en el caso de San Juan de Lurigancho.

En la segunda vuelta presidencial, se observa que Keiko decide tener más influencia dentro de la organización, por lo que decide cambiar en gran medida la organización del partido para la campaña a nivel nacional. Así, destituye a los dirigentes encargados de la campaña en los departamentos donde no logró curules para el congreso y donde no obtuvo mayoría de votos en la primera vuelta. 

Un caso de ejemplo fue en el departamento de Arequipa, donde el encargado de la campaña era el secretario provincial que fue destituido por el entonces recién electo congresista Julio Gagó. Según los militantes albertistas de Arequipa esta decisión fue tomada debido a que Gagó había ganado en Lima, por tanto, Keiko asumió que haría un buen trabajo para la campaña presidencial en Arequipa. Esa decisión ocasionó conflictos dentro de la organización fujimorista, en especial con los antiguos dirigentes fujimoristas en Arequipa quienes vieron su trabajo  suplantado y desmoronado, pues Gagó al llegar a Arequipa congregó otro personal fujimorista.

Una situación similar sucedió en otros departamentos del país, como fue en Cuzco y Puno, donde tampoco se ganó. Los militantes albertistas de Ayacucho señalaron que llegaron Cecilia Chacón y Osías Ramírez para que organizaran la campaña, lo cual ocasionó los mismos problemas que en Arequipa: división en las bases fujimoristas en dichos departamentos por la exclusión a los antiguos militantes, suplantados con nuevos miembros fujimoristas que según los entrevistados albertistas:

“son oportunistas que solo apoyan a Keiko para asegurarse puestos de trabajo en caso ella ganara la presidencia”.

Consecuentemente, se puede observar que el fujimorismo en las elecciones del 2011 contó con el apoyo significativo de un sector de la prensa peruana.

Con las modificaciones para la segunda vuelta electoral de las elecciones presidenciales que presentaron a nivel interno del fujimorismo,  se hicieron más explicitas las facciones dentro de la organización. En un nivel más mediático, Keiko señaló que había sido crítica del gobierno de su padre, al mismo tiempo, figuras políticas como Rafel Rey respaldaban sus declaraciones mientras que se daba la renuncia de Carlos Raffo al partido fujimorista. Asimismo, se observa una postura distanciada de la Alianza Cambio 90, a partir de las declaraciones de Renzo Reggiardo sobre la inconformidad con la candidatura de Keiko, sin olvidar de mencionar las campañas independientes de Martha Chávez y Luz Salgado.

 Keiko, al generar modificaciones al interior del partido, demuestra su similitud con el liderazgo de su padre, pues no informa sobre  sus decisiones a representantes de la vertiente albertista y así reafirma un perfil autoritario coincidente con el de Alberto Fujimori. En efecto este conflicto de liderazgos no conlleva cambios en los términos de estilo personalista del fujimorismo, sino que al contrario este se fortalece dentro de la organización. Hubo, sin embargo, algunos costos como las salidas de algunos militantes próximos a Alberto Fujimori. Como se mencionó anteriormente, Keiko Fujimori reproduce en su campaña electoral los discursos de cambio e inclusión de su padre y también en las denominadas “bajadas” que realizaba el partido; allí se presenta como la opción del cambio, resaltando los logros del gobierno de su padre. Pero ello no quiere decir que se mantengan vínculos estrechos con los mismos círculos que su padre; al contrario, a este nivel la presencia y actividad electoral de Keiko muestra que los círculos se han  reacomodado en torno a su nueva líder.


2. Visión externa vs Visión interna de la campaña

Durante el periodo de campaña de las elecciones generales del 2011 es de  importancia resaltar la visión de algunos analistas políticos y columnistas de la prensa peruana, los cuales brindaron sus perspectivas con respecto a la construcción partidaria del fujimorismo y su desempeño en dicha contienda electoral. Son tres los temas principales con los que se puede establecer un contraste entre la visión externa e interna del fujimorismo: i) el alejamiento de Keiko del pasado de su padre, ii) el indulto de Fujimori y iii) el modelo económico que plantea el fujimorismo.

En primer lugar, se plantea como uno de los temas más recurrentes la  “incapacidad de Keiko para romper con la carga de su padre”, haciendo alusión al autoritarismo, corrupción y violación de derechos humanos. Este fue el tema más controversial al referirse a la agrupación fujimorista, debido a que se consideraba que los actos autoritarios del gobierno de Fujimori le restaban credibilidad a Keiko, y sus allegados. Al respecto, Levitsky (2004) señala que el fujimorismo no se ha renovado o roto con su pasado autoritario, por lo que los keikistas tuvieron que señalar en varias declaraciones que no aplicarían las acciones antidemocráticas y corruptas que cometió su padre e incluso señalar que se mostraban críticos respecto a ellas. Keiko en una de sus entrevistas señalo lo siguiente:

“He pedido perdón por los errores y delitos cometidos durante el gobierno de mi padre. Considero que tuvo cosas muy positivas, se venció la inflación y el terrorismo, pero también se cometieron grandes errores y mi compromiso es que no se vuelvan a cometer”.

No obstante, dentro de la organización fujimorista este tema no es mencionado, ni considerado como punto de debate, pues son conscientes que si bien se cometieron acciones atroces en el gobierno de su líder tradicional, estas fueron medidas necesarias ante el estado de crisis en el que su líder encontró al país. Para los fujimoristas, temas como corrupción, violación de derechos humanos y autoritarismo son considerados automáticamente como críticas que hacen sus adversarios para descalificarlos como una opción política viable. Por el contrario, no consideran necesario debatir esos temas al interior de la organización para limpiar la imagen de su partido. Entonces, asumimos que las declaraciones de Keiko sobre estos temas representan puntos en agenda que le impuso la opinión pública crítica de su candidatura, más no son puntos en agenda que el fujimorismo quisiera cambiar o desechar. No obstante, las  críticas declaraciones de Keiko sobre el gobierno de su padre causaron resentimientos y resultaron sorpresivos para algunos miembros de la vertiente albertista, pues estos temas no eran prioritarios dentro de la organización fujimorista.

En segundo lugar, el otro asunto en cuestión es el posible indulto a Alberto Fujimori que pudiera lograr el fujimorismo de llegar al poder. El indulto de Fujimori fue un problema recurrente para la agrupación fujimorista, no solo porque eran cuestionados por los medios de comunicación, sino que dentro de las redefiniciones que se estaban comenzando a dar dentro del partido, considerar que Alberto Fujimori sería o no indultado representaba un tema de división dentro del fujimorismo. La vertiente albertista considera parte importante de su lucha y razón de militancia la liberación de su líder tradicional, pues lo consideran como irremplazable y necesario dentro de su agrupación. Por otro lado, la vertiente keikista no quería manifestarse claramente sobre este asunto, lo cual causó mayores resentimientos dentro de la organización, pues muchos de los militantes del núcleo duro del fujimorismo que se mantuvo hasta las elecciones del 2011, estaban seguros que la candidatura de Keiko significaría la liberación de Alberto Fujimori.

Incluso si uno va al local fujimorista ubicado en la avenida Colón, en las reuniones que se presiden por Raul Peñaloza, cabe resaltar que en este lugar de reunión de la vertiente albertista, resulta común escuchar a los militantes fujimoristas que asisten a las reuniones, que desean la liberación de Fujimori, incluso en concreto se escuchó que esperaban que para las elecciones del 2016: “por fin gane Keiko para que pueda sacar a su padre en libertad”. En cambio, en el local que se encuentra en la avenida Arequipa, que pertenece a la vertiente keikista, en las reuniones que se organizaban, el tema del indulto a Fujimori no era parte de su agenda, ni siquiera se menciona

En tercer lugar se encuentra el cuestionamiento si el fujimorismo es un partido de derecha en relación a su postura al desarrollo económico y su relación con algunos sectores de la sociedad. Levistsky (2004) señala que la élite económica del país no ha tomado muy enserio la posibilidad de apoyo al fujimorismo. Asimismo, se resaltó que la candidatura de Keiko se enfocó en los sectores populares bajo el discurso del emprendedor; no obstante, esto no quiere decir que el fujimorismo no haya establecido relación con la élite económica. Pues contrastando con la visión interna del partido, el hecho de que el fujimorismo cuente con una gran suma de invitados empresarios dentro de su organización supone que su candidatura no solo se enfoca en la obtención del apoyo electoral popular, sino también del sector empresarial, sin olvidar el apoyo de algunos medios de comunicación a la candidatura de Keiko. 

Hasta el año 2014 el fujimorismo señalaba a nivel interno que impulsa la economía de emprendimiento con oportunidades para todos, donde el emprendedor es el motor principal del desarrollo y progreso del país. Asimismo, dentro de los diez principios básicos de Fuerza Popular, se señala que el partido cree en una economía abierta y moderna que asegure la participación plena de los pequeños productores. Es decir, el fujimorismo plantea la continuidad del modelo económico neoliberal que se implementó en el gobierno de Fujimori, bajo el discurso del emprendedor que permite generar el carácter populista característico de esta agrupación.


3. Relación del fujimorismo con otras organizaciones

Con respecto a las relaciones del fujimorismo con otras organizaciones, el fujimorismo  en las elecciones del 2011 no presenta alianzas con otras agrupaciones políticas que no sean fujimoristas; no obstante, en las elecciones municipales del 2014 el fujimorismo anunció su alianza con movimientos regionales

Consecuentemente, se puede observar que el fujimorismo en las elecciones del 2011 contó con el apoyo significativo de un sector de la prensa peruana. Francisco Durand, resalta que dentro del poder mediático el grupo principal que apoya al fujimorismo se encuentra el grupo Miró Quesada, dueño de El Comercio, Perú 21, Gestión, Trome y las revistas Fusto y Somos; asimismo este grupo posee 2/3 del Canal 4 y Canal N. Durand señala que este grupo es fundamentalmente conservador y que en el periodo de elecciones 2011 tenían pugnas internas  porque se optó corporativamente por defender la candidatura de Keiko Fujimori y atacar al candidato Ollanta Humala. Así, se manifestó que los diarios Expreso, Extra y La Razón se mostraron abiertamente a favor de la candidatura de Keiko, actitud que puede ser vista como un remanente de los viejos tiempos, en referencia a la influencia que tenía el gobierno de Fujimori sobre los medios de comunicación. 

Por otro lado, las organizaciones del fujimorismo poseen vínculos con organizaciones sociales. No obstante los convenios que poseen con estas organizaciones son informales, pues manifiestan que no se encuentran organizados ni convocan reuniones regularmente y la relación es sólo con gente que simpatiza con el partido, como algunos comedores populares o comités de madres, que no necesariamente son militantes.

Cabe resaltar, que Fuerza Popular mantiene relación con la ONG “Oportunidades”, liderada por Keiko Fujimori. “Oportunidades” es una asociación civil sin fines de lucro que se focaliza en proyectos sociales, investigación y capacitación. Esta organización brinda servicios de ciudadanía a través de las capacitaciones que, según la información de su página web, se encargan de buscar herramientas de gestión para el mejor desempeño de alcaldes, docentes, emprendedores y jóvenes. Según la información que brindó Jorge Morelli, esta organización es allegada al fujimorismo, pero no cumple ningún rol político a pesar de ser liderada por Keiko Fujimori.

El primer Consejo Directivo de Oportunidades lo integraron el ex ministro de Comercio Exterior del gobierno fujimorista, Cesar Luna Victoria, el ex regidor municipal de Lima Victor Sauguiyama Kobashigawa, la ex secretaria de Organización de Fuerza 2011 Ana Herz, y el ex personero Pier Figari Mendoza. Este último señalo que la actividades se esta ONG se concentran en estudiantes, trabajadores y pequeños empresarios de distritos populosos como San Juan de Lurigancho y resaltó  también la organización de seminarios con ex ministros y ex funcionarios fujimoristas.

En conclusión, podemos afirmar que la construcción partidaria de fujimorismo mantiene su carácter personalista, donde las redes de patronazgo y la centralidad en la toma de decisiones dentro del partido se caracterizan por la verticalidad de la organización. Por un lado se observó dicha verticalidad con la creación de varias organizaciones fujimoristas y la constante suma de invitados, el carácter vertical de la agrupación se pudo observar en la lógica de invitados que se expresa en la búsqueda de dirigentes populares o empresarios que tengan capacidad de hacer una campaña vistosa para representar al fujimorismo. 

Por otro lado, la centralidad en la toma de decisiones se evidencia con la presencia de delegados encargados de contactar a los candidatos y las decisiones autónomas de la cúpula central del partido, es decir círculos cercanos a Alberto y Keiko Fujimori. Por tanto, para las elecciones del 2011  y muy probable para las elecciones del 2016, el fujimorismo mantuvo la estructura de toma de decisiones de arriba hacia abajo, donde la cúpula central del partido toma las decisiones y las bases solo acatan, lo que evidencia la ausencia de mecanismos que fortalezcan la organización y que promuevan la democracia interna o la promoción de nuevos liderazgos, pues los vínculos en la organización del fujimorismo se basan en la lealtad al líder tradicional (Alberto Fujimori) y situacional (Keiko Fujimori) y necesitan de su aprobación para cualquier cambio.

Cabe resaltar que la presente investigación  fue escrita en el año 2014, para lo cual se describió que el fujimorismo mantenía conflictos internos que posteriormente se vieron evidenciados durante el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski . Donde pese a la presencia de la mayoría fujimorista, no se lograron mostrar como una única organización, esto se debe por la lógica de invitados y la verticalidad de la organización.

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