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¿Qué es el movimiento etnocacerista?

Crédito: La República

Etnonacionalista, cuartelero, reservista; peruano de ADN en la sangre y en el alma

Letra de la canción “El andahuaylazo” de Los Mojarras


En el presente artículo se desarrollará una explicación sobre los planteamientos principales del etnocacerismo, también denominado etnonacionalismo. Asimismo, se analizará si estos postulados son cercanos a un discurso de tinte fascista y, finalmente, se plantearán algunas perspectivas referidas al nuevo Congreso 2020-2021, centrándose en la bancada integrada en parte por algunos representantes del etnocacerismo: Unión por el Perú (UPP).

En una sociedad como la peruana, cuyas demandas mayoritarias no se han logrado canalizar de forma íntegra a través del Estado, planteamientos autoritarios y demagógicos logran tener cierto arraigo y eco en el campo popular. No es este un problema actual, pues se ha manifestado recurrentemente en nuestra historia contemporánea: en 1931, por ejemplo, surgió un partido político de carácter fascista denominado Unión Revolucionaria (UR), liderado por Luis M. Sánchez Cerro y Luis A. Flores, que se contrapuso a los planteamientos propugnados por el aprismo y el comunismo. Así entonces, ¿la historia vuelve a repetirse con la irrupción del etnocacerismo en el escenario político nacional?

Este movimiento tiene como inicial referente ideológico a Issac Humala, antiguo militante del PCP y del MIR que discrepa de las principales tesis del pensamiento marxista porque este, a diferencia de lo planteado décadas atrás por José Carlos Matiátegui, no toca el factor étnico o andino como variable explicativa de la lucha popular en el país. Es más, el tema de la nación ha sido tratado como un “tabú” por estas agrupaciones de izquierda, concibiéndolo siempre en relación con un proyecto “burgués”.

Las ideas y discrepancias de Issac Humala fueron transmitidas a sus hijos (principalmente Ollanta, Ulises y Antauro), quienes fueron formados para ser cuadros dirigentes o convertirse en la élite política que debía llevar a cabo un proyecto que permitiera beneficiar, desde su óptica, al Perú. Padre e hijos sostienen que en la historia del mundo las élites de cada país han logrado representar, étnicamente, a sus habitantes; pero en el Perú ha sucedido precisamente lo contrario, con una élite “criolla” que ha perdido su oportunidad y ha “traicionado” a la población. Debido a ello, ha llegado el momento –argumentan– de constituir un gobierno dirigido por la etnia “cobriza”.

 

Andinos, militares y nacionalistas


Luego de haber estudiado en el Colegio Franco-Peruano, los hermanos Ollanta y Antauro Humala ingresaron al ejército, en cuyo seno crearon la logia etnocacerista, dedicada a discutir temas como el nacionalismo y el papel que debía cumplir el militar en pro del desarrollo de la sociedad peruana, siguiendo así la línea de formación de los militares del Centro de Altos Estudios Militares, quienes encarnaron al reformismo que se manifestó durante la primera fase del docenio militar (1968-1975). Es interesante observar que el etnocacerismo reivindica figuras históricas como Juan Velasco Alvarado y Túpac Amaru II, personalidades que unen el mundo andino con el militar.

En el contexto de la crisis del fujimorismo, los hermanos Humala impulsaron el levantamiento en Locumba (Tacna) con el apoyo de reservistas del ejército. Tras ser amnistiados por el Congreso de la República, Antauro Humala pasa al retiro y busca organizar –con apoyo de civiles, intelectuales y reservistas– el movimiento etnocacerista, mientras que Ollanta pasa a ser agregado militar tanto en Francia como en Corea del Sur.

 A principios de 2005, el movimiento etnocacerista, aprovechando el desgaste del régimen de Alejandro Toledo, protagonizó el llamado “Andahuaylazo”, contando con el apoyo de la población. Este hecho termina con Antauro en la cárcel hasta el día de hoy. Ollanta Humala, que en un momento apoyó el levantamiento, toma distancia y apuesta por una alternativa partidaria, creando el Partido Nacionalista, con el que postuló a las elecciones de 2006 y 2011, logrando ser gobierno.

El gobierno de Ollanta, según Antauro, claudicó ante las élites criollas para seguir fomentando el entreguismo y manteniendo el régimen neoliberal. Durante aquellos años, Antauro difunde las ideas del movimiento a través de cinco textos y una extensa entrevista concedida al periodista Pedro Saldaña. De estos escritos se recogen algunos planteamientos cuyo eje sería el de subordinar los intereses clasistas a los intereses étnicos, e incluso se menciona el establecimiento de un “socialismo cholo”. 

La posibilidad de establecer un régimen en el que lo étnico sea lo predominante tiene –indica Antauro– sus antecedentes en la historia peruana. Al respecto, señala los casos de Santa Cruz durante la Confederación Peruano-Boliviana y el gobierno de Velasco. Un gobierno “cobrizo” representaría los intereses de los “verdaderos peruanos”, lo nacional primaría y se establecería un modelo proteccionista: los recursos económicos servirían para el pueblo peruano y “lo extranjero” ya no seguiría predominando. A todo ello se sumaría la revaloración de los principios del colectivismo del mundo andino y el restablecimiento de normas que rigieron en el Tahuantinsuyo: ama sua, ama llula, ama quella.

¿Por qué el etnocacerismo se vincula con lo militar? Para Antauro parte del ejército continúa identificado con el antiguo proyecto velasquista. Es en esta institución donde se mantiene la identificación con la patria y es por ello que se reivindica la figura de Cáceres, general que se enfrentó al ejército chileno y desarrolló para ello una guerra de guerrillas con el apoyo del campesinado. El proyecto incluye la voluntad de recuperar los territorios perdidos durante la guerra con Chile; volver a ejercer soberanía marítima sobre las 200 millas; fomentar las “fronteras vivas”; promover mecanismos para el desarrollo de la agricultura; e incluso planes para que la población peruana se incremente y pueda aprovechar el espacio territorial.

Para concretar su proyecto los etnocaceristas han buscado ingresar al gobierno nacional ocupando escaños en el parlamento. Para las elecciones de 2006 Antauro Humala postuló con el movimiento político Avanza País, cuyo candidato presidencial fue su hermano Ulises. En 2009, Antauro Humala recibió una condena de 25 años de cárcel debido al asalto a la comisaría de Andahuaylas, entre otros cargos; sin embargo, para las elecciones de 2011 difundió un video en el que planteó que los etnocaceristas apoyarían la candidatura de Ollanta, quien postulaba con el movimiento Gana Perú.

Durante el gobierno de Ollanta Humala se produjo una serie de discusiones referidas a la posibilidad de otorgar libertad a Antauro a través de un indulto o amnistía; pero ninguna de las dos opciones prosperó, lo que provocó un distanciamiento entre los fundadores del etnocacerismo. Para las elecciones de 2016, los etnocaceristas buscaron formar una alianza con el Movadef, Patria para Todos y el Partido Tierra Verde, conformando el Frente por la Unidad y la Defensa del Pueblo Peruano (FUNDEPP), que tampoco llegó prosperar. Son años en los que los seguidores de esta ideología y algunos reservistas se involucraron en diversos conflictos sociales –principalmente relacionados con la minería– a través de frentes de defensa y organizaciones diversas. Fue este contacto con la población, sumado a la desconfianza de la ciudadanía hacia los partidos tradicionales, lo que explica el renovado atractivo de sus propuestas radicales.

Durante el gobierno de Ollanta Humala se produjo una serie de discusiones referidas a la posibilidad de otorgar libertad a Antauro a través de un indulto o amnistía; pero ninguna de las dos opciones prosperó, lo que provocó un distanciamiento entre los fundadores del etnocacerismo.

Ante los escándalos de corrupción y la crisis política, que terminó con la disolución del Congreso, algunos intelectuales, empresarios e incluso congresistas mantuvieron el diálogo con Antauro Humala. ¿Buscan concretar una alianza para las elecciones de 2021? Es notorio, por ejemplo, que el economista Hernando de Soto ha mantenido correspondencia con el líder del etnocacerismo. Incluso ha llegado a afirmar ante los medios que algunas de sus propuestas están en sintonía con “lo que necesita el país”.

 De esta forma, para las elecciones extraordinarias de 2020 se estableció un acuerdo político entre Unión Por el Perú y el Frente Patriótico, integrado este último por el denominado Partido Etnocacerista Revolucionario Unido y otras organizaciones políticas. Así entones, UPP acogió la plataforma reivindicativa del etnocacerismo, centrada en torno a diez propuestas, entre las cuales destacan las siguientes: cambio de la Constitución política de 1993; restauración del servicio militar obligatorio; y pena de muerte a los corruptos, violadores de menores, sicarios y asesinos de policías. Estas propuestas han sido difundidas a través de los medios principalmente por el empresario Virgilio Acuña.

Para muchas ha sido toda una sorpresa que UPP haya recibido apoyo de una parte del electorado, logrando alcanzar el 6.77% de los votos válidamente emitidos, lo que equivale a más de un millón de sufragios. Con este porcentaje de votación ha obtenido 13 parlamentarios, entre los cuales se encuentran algunos de los que participaron en el “Andahuaylazo”. Cabe destacar que Antauro Humala, pese estar cumpliendo condena, postuló al Congreso por Lima Metropolitana y recibió más de veinte mil votos.

 

¿Fascismo andino?

 

¿Cuál sería el marco ideológico del etnocacerismo? Algunos intelectuales y medios han afirmado que esta ideología es cercana al pensamiento de izquierda, por el hecho de tener cierto arraigo y eco en los sectores populares. No obstante, resulta importante resaltar que no basta con estar vinculado al campo popular para ser calificado de izquierdista. Recoger parte de las perspectivas y demandas de los sectores populares no significa ser necesariamente de izquierda. 

Recordemos que ideologías milenaristas (ver el caso del Frepap), mesiánicas e incluso fascistas también expresaron en el pasado las perspectivas y los intereses populares para desarrollar, una vez alcanzado el gobierno, una plataforma política de signo contrario. La izquierda casi nunca se asocia con el nacionalismo extremo, el revanchismo antichileno, ni mucho menos promueve una versión idílica del Tahuantinsuyo. 

Algunos, por otro lado, califican al etnocacerismo de “populismo radical”; pero hay que tener cuidado con el uso del término populismo, tan polisémico que muchas veces parece un “cajón de sastre”. Valiéndonos de algunas definiciones provenientes del campo de la ciencia política podríamos preguntar si es que con tal calificativo se pretende afirmar que el etnocacerismo promueve medidas efectistas para atender de manera cortoplacista las necesidades de la población, distrayéndola de los problemas de fondo o si se lo puede reducir a una mera estrategia de gobierno basada en decirle a las personas lo que quieren escuchar, a fin de obtener aprobación y legitimidad.

Considero que los planteamientos de este movimiento guardan semejanzas con el discurso fascista. Entiendo al fascismo como un movimiento marcado por una ideología ultranacionalista que niega las posiciones liberales y al mismo tiempo se contrapone al socialismo, pues no niega la formación económico-social capitalista. El fascismo alineaba a los sectores populares con un discurso unificador (pasado histórico glorioso y/o una “superioridad racial”) y una política estatal autoritaria, totalitaria y corporativista.

El fascismo no es una categoría que pertenece al pasado histórico, sino que es vigente y aparece en contextos de crisis e inestabilidad. La crisis del modelo neoliberal ha permitido, en diversos países del mundo, la aparición y el fortalecimiento de movimientos y líderes políticos con discursos afines al fascismo. Son los casos de Bolsonaro en Brasil, Camacho en Bolivia y Marine Le Pen en Francia. Al verse en dificultades por la crisis del modelo neoliberal, las élites empresariales apoyan a estos personajes con el objetivo de que obtengan protagonismo y constituyan gobiernos. Cabe recordar, en ese sentido, que Hernando de Soto planteó abrir un espacio de diálogo ente Antauro Humala y el empresario minero Roque Benavides.

Perspectivas

¿Los planteamientos del etnocacerismo pueden concretarse en nuestra sociedad? Si bien nuestra historia ha mostrado la persistencia de una cultura autoritaria, en gran medida producto del desencanto que inspira la política, también es cierto que parte de las nuevas generaciones apuestan por la democracia y el orden constitucional. Por tanto, es poco probable que las propuestas de este movimiento sean aceptadas por la mayoría del electorado. Hay que tomar en cuenta que solamente cuenta con 13 parlamentarios en un Congreso cuya fecha de caducidad será julio de 2021. Para que una propuesta suya sea aprobada necesitará inevitablemente del apoyo de otras bancadas, con las cuales tendrá que arribar a acuerdos previos. Al respecto, cabe destacar que Antauro Humala ha señalado las coincidencias que su movimiento tiene con el FREPAP.

En ese marco, ¿podrá UPP reunir los votos para amnistiar Antauro Humala? Es muy poco probable, aunque para los etnocaceristas es crucial que su jefe salga de prisión a fin de poder postular a la presidencia en 2021. Para UPP, por otro lado, es evidente que no existe mejor locomotora electoral que el líder etnocacerista.


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