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Despido masivo de científicos en IMARPE

En todo político que quiere seguir siéndolo duerme un traidor que se traiciona a sí mismo.
Denis Jeambar e Yves Roucaute: Elogio de la traición

Un grupo de científicos que trabajaba en el Centro de Investigaciones Acuícolas Alexander von Humboldt, pionero en los estudios de la materia en el país, ha sido despedido de manera intempestiva en diciembre del 2012. Quien ha llevado en bandeja las cabezas de las víctimas ha sido la directora de Acuicultura, la bióloga Carla Aguilar Samanamud. Las razones técnicas que sostienen esta decisión no se conocen, pues tan solo se ha argumentado el eufemismo legal de la “extinción de contrato”, término que resulta extraño cuando se trata de personal científico de alta calificación, especialización y experiencia, personal en el cual el Estado ha invertido tiempo y recursos con el objetivo de generar investigación y conocimientos para el Perú.

La mayor parte de estos profesionales cuenta con más de 15 años de trabajo en investigaciones altamente especializadas con recursos marinos. Sin embargo, toda esta experiencia e inversión del Estado peruano parece que no tiene valor para la gestión actual del IMARPE.

Estas inconsistencias en el proceder del titular del Pliego, el biólogo Andrés Chipollini, demuestran el poco aprecio por la inversión realizada por el Estado, la falta de una visión estratégica del recurso humano formado, la arbitrariedad para proceder sin razones técnicas y la ausencia de conocimientos legales para la justificación de sus acciones.

Lamentablemente, este proceder afecta la trayectoria profesional de un grupo de científicos formados en investigación marina y con reconocidos logros en su gestión. Una muestra de la buena gestión del equipo profesional despedido es que ha logrado la aprobación, por parte del MEF, del presupuesto más alto en los últimos 20 años (8 millones de soles), mediante la gestión del Programa Presupuestal por Resultados (PpR), en una institución que pareciera dedicarse exclusivamente al monitoreo rutinario de anchoveta desde hace cuatro décadas.

Los profesionales despedidos son el biólogo Víctor Vera Saldarriaga, magíster en Acuicultura por la UNMSM, responsable del Área de Ambientes Controlados, quien lideraba investigaciones pioneras con anchoveta en cautividad; el biólogo Jorge Bautista Correa, experto en crianza de pulpo y erizo de mar, responsable del proyecto de repoblamiento de erizo en la Punta San Juan de Marcona; el biólogo Carlos Vergara Manrique de Lara, magíster en Medio Ambiente por la UNMSM, director de Acuicultura hasta diciembre del 2012; el biólogo Francisco Villamón Cifuentes, doctor en Genética por la Universidad de Madison-Wisconsin (EUA), quien encabezaba proyectos de Biología Molecular en organismos marinos y de extracción de ADN de concha de abanico, entre otros; el ingeniero pesquero Raúl Porras Olórtiga, auditor científico con más de 25 años de experiencia en los sectores público y privado; la ingeniera pesquera Odalis Morales Olín, experta en cultivo de alimento vivo para peces marinos (microalgas y plancton); y el técnico en análisis químicos Edwin Pinto Chahua, experto en la determinación de contaminantes orgánicos e inorgánicos y metales pesados en agua.

Al parecer, y según trascendidos recogidos en los pasillos del IMARPE, tales despidos estarían influidos por los celos profesionales de la bióloga Carla Aguilar, quien ha decidido prescindir de personal profesional de alta especialización para reemplazarlo por gente inexperta y sumisa, que poco aportará al desarrollo de la incipiente acuicultura que se practica en el país. Hay que recordar que las investigaciones en acuicultura en nuestro país se encuentran en pañales. De ahí la importancia de desarrollar más investigación y, sobre todo, no perder la que se ha generado ni, menos, despreciar el recurso humano formado durante años.

Situaciones como ésta determinan que nuestra acuicultura se limite a actividades extractivas primarias y de baja eficiencia, como la pesca de especies que luego son confinadas y engordadas (concha de abanico, langostinos) o la mera importación de ovas, en el caso de las truchas.

En el otro lado de la moneda tenemos a un Estado que gasta dinero para que un recién reparado pero trepidante BIC Humboldt viaje a la Antártida, supuestamente enarbolando la bandera de la investigación, mientras que por la puerta falsa se despide sin justificación alguna a personal científico altamente capacitado y probo.

Al parecer, y según trascendidos recogidos en los pasillos del IMARPE, tales despidos estarían influidos por los celos profesionales de la bióloga Carla Aguilar, quien ha decidido prescindir de personal profesional de alta especialización para reemplazarlo por gente inexperta y sumisa, que poco aportará al desarrollo de la incipiente acuicultura que se practica en el país.

Contratación de marinos retirados en IMARPE
Mientras la Alta Dirección expulsa científicos de alto rango, en cargos administrativos clave se contratan marinos retirados. Así, por ejemplo, en la Secretaría General figura Miguel Celi Sánchez, ex empleado de TASA; en la Unidad de Flota, José Coloma Diez Canseco; en la Unidad de Compras, el técnico Jorge Carpio; y en la Unidad de Prensa sería inminente la contratación de Patricia Bobadilla. Y no es que esto sea un delito: el punto es la idoneidad de esas personas en una institución encargada de recomendar al Ministerio de la Producción (Produce) la mejor manera de gestionar los recursos marinos.

Además, una privilegiada traductora, Rosa Giampietri Rojas, adscrita a la Dirección Ejecutiva Científica, percibe 4.500 soles mensuales, una cifra que pocos ganan en el IMARPE.

Crónica de un despido anunciado
El primer ministro de la Producción del Gobierno de Ollanta Humala fue el economista Kurt Burneo, quien duró apenas 5 meses en el cargo. A fines del 2011, luego de la escandalosa denuncia del faenón pesquero, Burneo fue despedido. Asumió un cargo ejecutivo en el BID y fue enviado al extranjero. El equipo técnico (integrado, entre otros, por Marcos Kisner, Juan Carlos Sueiro, Carlos Palomares, Raúl Castillo, Gladys Cárdenas, Martín Quevedo y posteriormente Patricia Majluff, entre otros) fue defenestrado, y en pocos meses las oficinas del edificio de Produce se repletaron de leguleyos amigos del nuevo ministro de la Producción, el inefable José Urquizo. En menos de dos meses de gestión, Urquizo demostró su real catadura. Cuando la crisis de la merluza, se fue del país, y luego, junto con el premier Valdez, doblaron las rodillas ante las exigencias de los industriales (ampliación de la cuota de pesca de una casi extinta y revejida población de merluza), casi todos extranjeros. Nunca se investigó quiénes financiaron el paro en el norte del país que terminó con saldos mortales. Poco después, Urquizo la emprendió a pañuelazos contra la viceministra de Pesquería, Patricia Majluff, y el lío acabó en medio de frases altisonantes de quien luego sería Ministro de Defensa. El sector pesquero ardía y las aguas revueltas avizoraban ganancias de pescadores.

En mayo del 2012 fueron nombrados como ministra de la Producción Gladys Triveño y como viceministro Paul Phumpiu, integrante del staff profesional del Instituto Libertad y Democracia. La inexperiencia acerca de temas pesqueros de ambos funcionarios era —es— notoria. Sin embargo, cierta voluntad política y ganas de hacer bien las cosas abonaban a favor de los nombrados.

En julio del 2012 se aprobó la nueva estructura orgánica del IMARPE. Merced a esta reestructuración, todo el poder se concentra en un nuevo personaje: el Director Ejecutivo Científico (DEC). Tras casi tres meses de navegar al garete, Triveño nombra como nuevo DEC a Andrés Chipollini, un técnico evaluador de anchovetas egresado de las aulas de la Universidad Ricardo Palma. Discípulo de Marco Espino (alto funcionario del IMARPE durante el fujimorato y actual consejero del Presidente del IMARPE), Chipollini ni siquiera cuenta con elementales estudios de maestría.

¿Ignoran todo esto Triveño y Phumpiu? Mal asesorados, siguen de espaldas a la realidad pesquera, ratificando normas embutidas como en un lecho de Procusto desde la época de Fujimori. Si desconocen las tropelías que se cometen al interior de su casa (como el IMARPE y el propio Viceministerio), ¿sabrán lo que sucede con los auténticos pescadores artesanales abusados por los tiburones de la SNP? ¿Qué esperan para derogar la Ley General de Pesca, la Ley de Creación del IMARPE, la Ley de Cuotas Individuales de Pesca? Los mafiosos del sector pesquero azuzan en el litoral, el pescado resulta inalcanzable para las mesas populares, y los burócratas ejercen cosmetología cuando lo que debe hacerse es amputación de órganos gangrenados.

La intención tras el despido masivo de los investigadores de IMARPE sería dar un escarmiento a científicos levantiscos que pretendan, más adelante, denunciar irregularidades o simplemente reclamar por sus derechos conculcados. Así como apoyé la decisión de la Alta Dirección de enfrentar a los tiburones de la pesquería, de la misma forma la emplazo a ordenar el sector, empezando por casa.