También viene... ¿qué?

También viene... ¿qué?

Ideele Revista Nº 200

Nuestra opinión es que los tiempos de la transición que se iniciaron con Valentín Paniagua terminaron hace tiempo. La restauración de la democracia frente al autoritarismo ha terminado, al igual que el discurso de la reconstrucción de la institucionalidad democrática y la desatanización de los derechos humanos, por lo menos como rollo o discurso.  

Peor aun. Sentimos que se ha echado a andar algo que es más que una suma de coincidencias. Nos sabe más a una megacampaña, bastante bien articulada, que tienen que adelantar, atrás y abajo, alentada por apristas, fujimoristas, lo sectores  más conservadores y excluyentes del poder político y económico, militares y policías vinculados y defensores de violaciones de derechos humanos.

Nuestra percepción es que, se vienen, lamentablemente, tiempos de confrontación entre esa posición y todos los sectores que siguen creyendo en la democracia, los derechos humanos, en un país para todos y la lucha anticorrupción, y que están contra el delito en general. El final del Gobierno de García puede terminar siendo como una especie de broche de oro de lo primero, una preparación del terreno o tiempos de experiencia piloto para lo que puede venir con un siguiente gobierno, en el que alternativas como las de Kouri, Keiko y hasta Castañeda pueden significar, literalmente, más de lo mismo.

Como no tenemos al Pulpo Paul a la mano, confrontamos nuestra percepción con tres sesudos analistas, a quienes les dimos cancha libre para discrepar o coincidir con nosotros.Concluye el bloque con un artículo del director de ideele sustentando nuestra posición.

Una demanda política más sofisticadaFederico Salazar, periodista

Falta un año para el cambio de Gobierno y, al margen del signo partidario que se consagre, cabe preguntarse lo que eso significará para el país, desde el punto de vista del largo plazo. Los últimos 20 años el Perú vivió momentos de mucha turbulencia, pero también se afirmaron ciertas instituciones menos visibles que las políticas. ver más...

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La democratización chichaCarlos Meléndez, politólogo

El autoritarismo fujimorista no terminó en el 2000. Ni Paniagua, ni Toledo, ni García lograron desmontar efectivamente algunos ejes perversos del régimen autoritario de la década de 1990. Por más reformas constitucionales, descentralización, ‘participacionitis’, planes anticorrupción, etcétera, el legado autoritario del fujimorismo está latente todos los días. Las crisis de gobernabilidad que afronta ahora el Gobierno es precisamente el producto de la herencia de una democratización trunca, que no progresó por la ausencia de voluntad de los líderes y por la falta de capacidad. ver más...

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El nacimiento de nuevas ilusionesAntonio Zapata, historiador

Cuando Alberto Fujimori huyó a Japón y renunció por fax, se desató una gran expectativa y crecieron las esperanzas ciudadanas en la transición democrática. Mucha gente pensó que era el momento para reformar el Estado y volverlo más democrático, abierto e inclusivo. Igualmente, hubo bastante confianza sobre la posibilidad de acabar con la corrupción y modernizar la vida política imponiendo la honestidad. En mi caso personal, compartí estas ilusiones y añadí una más, la reconstitución de la izquierda política, en la que había militado las décadas anteriores y había visto lastimosamente ir desvaneciéndose. ver más...

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