Yo también me llamo Perú: Parte 5: Entrevista: HABLA Artemio

Yo también me llamo Perú: Parte 5: Entrevista: HABLA Artemio

Sheilla Díaz Periodista
Ideele Revista Nº 199

En nuestra edición 198, publicada el sábado 10 de abril, ideele dio cuenta de las gestiones que el máximo líder senderista del Huallaga estaría realizando para entregar sus armas y sentarse a negociar con el Gobierno. Cuarenta y ocho horas antes, Artemio

El jueves (8 de abril) escapó de un cerco de la Policía. ¿Qué fue lo que pasó?
Quiero denunciar, en primer lugar, que nosotros no rompimos la tregua. El general del Frente Policial Huallaga, Marlon Savitzky, anunció que nosotros hemos eliminado a un campesino o un rondero en un caserío cercano a Tingo María. Hecho que nosotros no hemos hecho y lo desmentimos categóricamente. Más bien, el jueves 8 atacaron con siete helicópteros la posición donde yo estaba, y eso me parece que sí es un rompimiento de la tregua, que denuncio, porque nuestro propósito fue sincero —y sigue siéndolo—: que haya un alto al fuego, en pro de un diálogo político. Ésa es nuestra posición.

¿Ya ha habido algún tipo de acercamiento para iniciar conversaciones con el Gobierno?
—En enero anuncié al país, a través de una emisora de Aucayacu, que lo que se requiere es un alto al fuego, el cese de las operaciones contrasubversivas militares y policiales y el cese de las acciones subversivas nuestras, y que las limitábamos a las actividades de defensa, es decir, a las de agitación y propaganda; en señal de que se instalaran aquí en Tingo María, en la zona del Alto Huallaga, representantes de la Cruz Roja Internacional y la Iglesia Católica como organismos mediadores a fin de poder entrar a un diálogo. Pero todos sabemos, y el país ha escuchado, que la posición del oficialismo aprista ha sido un rotundo no. Un cierra-filas de no al diálogo, “que se rinda”, “que se entregue”, “que se ponga a derecho”, “que ya está muerto”, “que ya está herido”, “que ya se rindió”, “que ya se entregó a la Cruz Roja”. Existe una campaña psicosocial totalmente contraria a los verdaderos propósitos de lo que queremos todos los peruanos, que es una verdadera paz social.

¿Ese anuncio tuvo algún tipo de acogida? ¿Se ha producido algún tipo de acercamiento con la Policía o con alguna autoridad?
Con la Policía no tenemos nada que dialogar. Hay que conversar con los organismos mediadores que tienen que ver esto, y con los políticos del Gobierno, aunque éstos se han opuesto abiertamente en principio.

¿La Cruz Roja ha tratado de mediar en este acercamiento?
En lo absoluto, porque la Cruz Roja no tiene oficinas aquí en el Alto Huallaga. ¿Cuál es la apertura? ¿Cuál es la intención de este Gobierno? Los propósitos del Gobierno no son encontrar la paz social sino continuar con esta política de exterminio frente a las fuerzas subversivas que quedamos aún en el país. Lo que nosotros planteamos es un proceso de apertura de diálogo para discutir el proceso de una solución política, de una amnistía general en señal de una futura reconciliación nacional, que es lo que corresponde hacer en este momento y no quedarse en odio, venganza y rencor y en seguir una guerra sin sentido.

¿Ha enviado representantes a buscar conversaciones con la Cruz Roja?
Por el momento no.

¿Ha buscado a alguien para que sirva de mediador?
Hemos hecho varios intentos a través de la Iglesia en años anteriores y con la Cruz Roja, y ellos saben perfectamente de las intenciones negativas de este Gobierno. Por eso queremos insistir una vez más que el Gobierno instale una sede de la Cruz Roja Internacional, y que la Iglesia tenga mediadores a través de los cuales se pueda canalizar. Yo escuché que un alcalde y un presidente regional estaban aptos para participar.

¿Se refiere al alcalde de Aucayacu, Wilmer Miranda, y al presidente regional de Huánuco? Ellos han dicho que pueden participar en este diálogo.
Nosotros saludamos ese gesto porque consideramos que esa posición es una señal de que la región y el país necesitan una paz social. No es porque hagan apología. Yo pido que se instale esa sede de la Cruz Roja y pediría el cese de las operaciones militares de las Fuerzas Armadas y las Fuerzas Policiales. Porque ¿qué garantías hay de poder iniciar cualquier tipo de acercamiento cuando ellos vienen directamente con siete helicópteros encima a bombardear y a matar?

¿En qué condiciones sí se puede iniciar el diálogo?
Primero, instalar una mesa de diálogo, a fin de canalizar a través del doctor [Abimael] Guzmán, que sea el interlocutor directo, las tratativas de los problemas derivados de este conflicto interno. No estoy de acuerdo con que se planteen la rendición, deposición de armas, que se ponga a derecho porque supuestamente tengo deudas con la justicia.

¿Usted considera que no tiene deudas con la justicia?
Si fuera así, el señor Alan García, el viceministro, [serían] los primeros, y cuántos generales de las Fuerzas Armadas, Fuerzas Policiales, Marina, Aviación estarían en tela de juicio; cuántos de ellos tienen deuda con la justicia: la matanza de los penales, los 300 muertos. Y sin contar las masacres verdaderas que ha habido en las zonas del conflicto interno.

¿Por qué después de tantos años en la zona usted plantea negociaciones con tanta insistencia?
La situación política internacional y nacional registra un cambio sustancial. En este momento no existe una situación revolucionaria madura, una situación que evidencie que debe continuar ese conflicto armado hacia la conquista del poder, como fue nuestro objetivo político. No existe esa realidad. Y no se puede seguir sin sentir una revolución cuando no se puede conseguir ese objetivo político por el que nos levantamos en armas en 1980. Si ese propósito no tiene sentido, entonces hay que terminar con esta guerra. Eso está claro para todos los que pensamos políticamente. Hay otros que tienen alma guerrerista, y que simplemente insisten y persisten, sin sentido, cuando eso está condenado al fracaso y eso está divorciado de la realidad.

Se podría pensar que usted plantea esta mesa de conversaciones por los golpes que ha recibido su organización.
En lo absoluto. El país debe saber que el doctor Abimael Guzmán desde 1993 planteó la postura de un acuerdo de paz. Modificada esa situación, los cambios que presentó el 2000, planteó una solución política. Ahora estamos planteando tres cuestiones específicas: solución política, amnistía general y reconciliación nacional que corresponde a la realidad. No tiene nada que ver con los golpes recibidos, que supuestamente yo estaría enfermo, que me he entregado a la Cruz Roja Internacional. Nada de eso es cierto. Todo eso es una campaña social que beneficia a las fuerzas del orden, al Estado.

Usted mismo reconoce las muertes de cuadros importantes de su organización en los últimos años…
La postura de una solución política no es como consecuencia de la muerte de mi querido Clay; la postura nuestra es desde años anteriores. Estamos insistiendo que lo que corresponde no es una masacre sino una paz social. Y no es porque estoy diezmado, supuestamente, como dicen.

Se dice que, luego de tantos años en la zona, usted está enfermo.
A mí me tiene sin cuidado tantas cosas que se dicen de mí. Yo estoy completamente sano y fuerte.

¿Ha tenido conversaciones o algún tipo de contacto con Abimael Guzmán para definir esta posición?
En lo absoluto. Porque las condiciones son sumamente difíciles. Pero entiendo que por los medios de comunicación, escritos y radiales, yo estoy de acuerdo con la posición del doctor Guzmán. Yo pediría que él sea nuestro interlocutor para negociar y encontrar los caminos que nos lleven a una paz social.

Si el Gobierno rechaza este pedido de negociación, ¿cuánto tiempo más va a estar allí? ¿Hasta morir?
Por supuesto que sí. Nosotros no nos vamos a rendir, no nos vamos a entregar, ni vamos a entregar nuestras armas. Nosotros nos vamos a mantener firmes en nuestras posiciones. Si ellos nos atacan, nosotros vamos a responder medida por medida. Si el Gobierno no atiende a nuestras demandas, entonces que el país sepa que las consecuencias que podamos seguir sufriendo nuestros hermanos policías son de entera responsabilidad del señor Alan García y de su Gobierno. Eso debe quedar claro. Nosotros no queremos continuar con eso.

¿Entonces está anunciando que se van a producir nuevas acciones armadas, nuevas muertes?
Queremos evitar eso justamente. Por eso nuestra insistencia en una solución política y una amnistía general. Queremos que se instale una mesa de diálogo para entablar conversaciones. Ésa es la necesidad política de todo el pueblo, de toda la nación.

¿Qué le puede ofrecer al Gobierno a cambio de que se sienten a conversar?
Para empezar, por ejemplo, suspender las acciones militares, de todo tipo, excepto las de defensa, las de agitación y propaganda. Creo que eso es nuestro legítimo derecho. En segundo lugar, nosotros estamos dispuestos a discutir el desmovilizar nuestro ejército, el inutilizar nuestras armas, si son pasos que hay que seguir y que ellos van a demandar al comenzar las negociaciones. Todo a fin de encontrar posiciones comunes, en aras de la paz social.

¿Ustedes ofrecen deponer las armas?
Nosotros no vamos a entregarnos ni deponer las armas. Nosotros queremos que se instale una mesa de diálogo, para discutir los problemas derivados de este conflicto armado de ambas partes. Jamás nos entregaremos; primero muertos.

Si no se aceptan sus condiciones, ¿se van a quedar allí?
Por supuesto. ¿Qué vamos a hacer? Habrá la posibilidad de otro gobierno que sí atienda y piense como un verdadero peruano en que no se trata de vender el país a los americanos, a los chilenos. Que no se trata de matar más de 100 personas para encontrar solución a los diversos problemas de los conflictos sociales, que no se trata de emitir leyes draconianas contra el pueblo; el ‘Baguazo’, ahora el ‘Chalazo’, ¿después qué será?

¿En estos años se ha reunido con algún funcionario gubernamental?
En el Gobierno del señor [Alejandro] Toledo tuvimos conversaciones con miembros de la Cruz Roja Internacional y de la Iglesia, de la alta jerarquía, y se estuvo empezando unos intentos de diálogo con representantes del Gobierno. Pero la postura intransigente de que me rinda, de que entregue mis armas, frustró el diálogo. Allí fue la mecida política. Mientras ellos seguían capturando y eliminando a mis camaradas.

“El grupo de renegados del VRAE”

Hay versiones que señalan que el líder senderista del VRAE, el camarada José, busca ampliar su influencia al Huallaga.
El grupo del VRAE son dos hermanos que han hecho todo una yunta. Un grupo de renegados miserables, contrarrevolucionarios y ‘antijefatura’. Han pedido la muerte de nuestro jefe, de nuestro ‘Presidente Gonzalo’. ¿Qué camarada nuestro puede pedir algo así como lo que pide nuestro enemigo? Han condenado a todo nuestro Comité Central. Se han puesto al lado del enemigo. Son un grupo de renegados antimaoístas, antipartido, antirrevolución y antipueblo; y están al servicio de la contrarrevolución. El pueblo los rechaza. No los van a recibir en ninguna parte. Y están condenados al fracaso. Porque están desfasados totalmente de la realidad. Qué sentido tiene de que el Gobierno haga campaña psicosocial de que están inflando, de que el VRAE está en todas partes. Que el pueblo sepa que jamás van a prosperar. Solo es cuestión de tiempo.

Hace poco se encontró a unas personas en Tingo María con volantes en los que se cuestionaba la jefatura del camarada Artemio en el Huallaga…
Probablemente con ayuda de la Dircote. Eso no va a prosperar, es el interés del Gobierno en inflar, en expandir. No va a pasar.

El Acuerdo de Paz de Guzmán

Usted dice que el camarada José va en contra de las instrucciones de Abimael Guzmán. ¿No hizo usted lo mismo cuando inició las acciones armadas a pesar del anuncio del propio Guzmán de deponer las armas, en 1992? ¿No lo desobedeció?
¿Desobedecí? No. Desconocimos, que es otra cosa distinta. Pero una vez certificada la veracidad de su pensamiento y acción, nosotros nos sujetamos al doctor Guzmán, al Comité Central, a la dirección nacional del Partido Comunista del Perú, al Comité Permanente histórico del Comité Central del Partido Comunista Peruano.

Al darse cuenta de que fue Abimael Guzmán quien anunció un Acuerdo de Paz, ¿por qué no dejaron la lucha armada?
El ‘Presidente Gonzalo’ jamás planteó entregarse, jamás planteó abandonar las armas, jamás ha planteado una rendición incondicional. Él ha planteado una solución política para negociar los problemas de este conflicto armado, de ambas partes. Eso es lo que ha planteado. Nosotros planteamos lo mismo.

Pero él planteó el cese de las acciones armadas y usted continuó con las emboscadas y los ataques a la Policía.
Nosotros estamos en armas, estamos en una zona de conflicto. Cómo podríamos desmovilizarnos si no hay ningún tipo de garantía de proceso de diálogo. En Colombia, en medio de acciones hacen negociaciones y conversaciones. ¿Por qué aquí va a ser distinto? Nosotros no hacemos acciones por acciones. No se trata de una ofensiva planificada de operaciones militares: solo respondemos cuando somos atacados.

Ataques de Sendero Luminoso en el Huallaga

En abril del 2004, el camarada Artemio anunció el reinicio de las acciones armadas si no se alcanzaba una “solución política” a lo que los senderistas denominan “los problemas derivados de la guerra interna”. Dos meses después, el 5 de junio del 2004, emboscó, junto a sus huestes, a dos policías y un marino en el Puente Chino, en Aguaytía, provincia de Ucayali. A partir de entonces vendrían los atentados que detallamos a continuación.
  • El 20 de febrero del 2005, en la emboscada de Pumahuasi, en un tramo de la carretera Fernando Belaunde Terry, murieron tres agentes de la Policía de Carreteras.
  • El 21 de julio del 2005, en Santa Cruz-Nuevo Progreso, en una emboscada murieron cuatro policías y un juez.
  • El 20 de diciembre del mismo año, ocho policías fueron asesinados por Sendero Luminoso en Angashyacu, también en una curva de la misma carretera.
  • El 12 de abril del 2007 atacaron en Huamuco helicópteros de la Policía, lo que trajo como resultado la muerte de un trabajador del Proyecto Corah.
  • La emboscada en Cachiyacu, en las cercanías de Tocache, con tres policías y un fiscal muertos, el 14 de junio del 2007.
  • En la emboscada del 26 de noviembre del 2008, en Pumahuasi, murieron cinco policías y otros tres quedaron heridos, lo mismo que un civil.
  • El martes 27 de abril del 2010 atacaron a un grupo de erradicadores del Corah, ataque en el que murieron dos trabajadores de ese organismo y un policía.

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