Soledad Arriagada Barrera

Artículos del autor

  •  […] Quise nadar en las más anchas vidas, en las más sueltas desembocaduras, y cuando poco a poco el hombre fue negándome y fue cerrando paso y puerta para que no tocaran mis manos manantiales su inexistencia herida, entonces fui por calle y calle y río y río, y ciudad y ciudad y cama y cama, y atravesó el desierto mi máscara salobre, y en las últimas casas humilladas, sin lámpara, sin fuego, sin pan, sin piedra, sin silencio, solo, rodé muriendo de mi propia muerte.PABLO NERUDA: “Alturas de Machu Picchu" No soy analista política, ni experta en tratados...