Añadir nuevo comentario

La convivencia social está

La convivencia social está regulada por ley. Nadie puede ir más allá de sus derechos, atentando contra los derechos de los demás. Quien, rompe las reglas del orden establecido debe pagar, y el castigo debe ser ejemplar para disuadir a quienes potencialmente están en condiciones de delinquir, así sea un ex presidente de la república. Es la única forma de establecer y garantizar la paz social.
Fujimori, no solo es una persona maquiavélica y perversa que atentó contra la vida de sus opositores políticos y ciudadanos comunes; sino también atentó contra la vida de su ex esposa, madre de sus hijos, de lo que se establece que no tiene sentimientos de una persona normal, hecho que conlleva a ser un elemento criminal en potencia.
Siendo Fujimori un megalómano, no acepta ni reconoce la sanción judicial dada, y astutamente trata de vender que una víctima del revanchismo político, como estar en condiciones carcelarias infrahumanas que atenta contra su salud y vida misma, a pesar de todo el lujo y asistencia médica profesional a su disposición.
En el caso hipotético negado, de que Fujimori sea beneficiario del perdón presidencial (indulto), con la vida privilegiada que goza en prisión, es lógico que ladrones y asesinos comunes que viven enfermos y hacinados en las cárceles, tengan igual y mejor derecho a la gracia presidencial, la misma que generaría un malestar y temor en la población, de ver sociópatas en las calles con potencial amenaza a la salud pública.
La moral de la justicia en la sociedad, debe estar reflejada en los actos y sus consecuencias; por lo que el crimen debe pagar, como respuestas y defensa del sistema y el orden social. Quienes se golpean el pecho y rezan por la libertad de Fujimori, nunca en coro denunciaron las atrocidades cometidas por éste contra ciudadanos peruanos, callaron y risueñamente defendieron al dictador de entonces, ahora hipócritamente se dicen cristianos y defensores de los derechos humanos, entre ellos el Cardenal Cipriani, que negó ayuda a las madres, esposas e hijos que le pidieron apoyo humanitario para velar las vidas de sus familiares detenidos por militares, recibiendo en respuesta que, “los derechos humanos son una mierda”.

Entrevista